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Más de setenta colaboradores de El País cuestionan la libertad de crítica en el diario español.

Más de setenta colaboradores de El País cuestionan la libertad de crítica en el diario español.

El escritor peruano firma este sábado, junto con más de setenta colaboradores de El País, una carta al director, Jesús Ceberio, en la que expresa su "preocupación por la posibilidad del futuro ejercicio libre de crítica" en las páginas del diario de Prisa. Es su reacción a la salida del crítico Ignacio Echevarría, que hace algo más de una semana denunció al periódico, en una carta abierta dirigida al director adjunto Lluis Bassets, por “ejercer de un modo abierto la censura y vulnerar interesadamente el derecho a la libertad de expresión”.

En la sección de "Cartas al director" de la edición de este sábado de El País, el escritor peruano une su firma a la de destacados colaboradores del diario de Polanco para mostrar su preocupación por la marcha de Ignacio Echevarría.

La misiva recoge que "algunos críticos, redactores, escritores, lectores y colaboradores de El País expresamos nuestra preocupación por el daño que ha sufrido el crédito del periódico a raíz de la carta abierta que el crítico de Babelia y colaborador de la sección de Cultura del diario Ignacio Echevarría dirigió el pasado 9 de diciembre a Lluis Bassets, director adjunto de El País, en la que se denunciaba la represalia y la censura de las que ha sido objeto por ejercer la crítica literaria tal y como venía haciéndolo desde hace catorce años en estas mismas páginas".

La carta es breve y concisa y sus firmantes manifiestan "igualmente" "nuestra preocupación por la posibilidad del futuro ejercicio libre de la crítica en las páginas de El País". Firman, además de Mario Vargas Llosa, Rafael Sánchez Ferlosio, Juan Marsé, Félix de Azúa, Rafael Conte, Eduardo Mendoza y otras 68 personas más.

Estoy harta.

Estoy harta.

Harta de que por decir que no estoy de acuerdo con el «matrimonio» entre homosexuales, aunque sí con la unión entre homosexuales, se me acuse de homófoba, harta de que me digan que no tengo ni idea de política exterior cuando escribo que lo de Gibraltar es degradante para los españoles.

Y harta de que desde el Gobierno insistan en que es lo mismo nacionalidad que nación y nos miren con desprecio a quienes pedimos explicaciones de por qué aceptamos siempre lo que quiere Carod.

Harta de que nos miren mal desde las filas socialistas a los que hemos dicho abiertamente que es una vergüenza que el presidente de Gobierno cancele un viaje importante porque estaba cansado, como si los españolitos todos acudieran al trabajo frescos como una rosa después de dormir sus buenas diez horas.

Pues estoy harta pero sigo en mis trece, como tantos otros: ZP decepciona a millones de españoles, incluidos muchos de los que le han votado; es un disparate que los Presupuestos vengan condicionados por partidos nacionalistas a los que la unidad de España les importa un cuerno, y este Gobierno a este paso nos lleva no sé dónde, pero a nada bueno.

Y lo peor es que en lugar de hacer autocrítica nos ponen a parir a los que no estamos de acuerdo.

La secta.

La secta.

En todo medio de comunicación, el periodista, sobre todo el capaz de formar opinión, ha de decidir si cae o no en la tentación fáustica de venderle el alma al empresario. Es decir, de servir a los intereses comerciales o políticos antes que al compromiso de sinceridad para así labrarse un porvenir rampante en el que jamás faltará la cesta de Navidad.

En España, ningún empresario encarna como Polanco la exigencia al periodista de firmar el contrato de Fausto. A cambio de lo cual, por el modesto precio de un alma, se obtiene el derecho a ser abducido por Prisa, secta que vive de imponer la creencia de que, más allá de sus límites, no hay sino «terra incognita» carente de vida inteligente y poblada por salvajes sin evangelizar a los que se niega el derecho de la existencia: el ninguneo, esa modalidad civil e incruenta del paseíllo. Así, regido por esta regla, «El País» es un diario endogámico en el cual el compromiso con la sinceridad importa menos que alimentarse a sí mismo con la fabricación artificial de prestigios políticos y culturales, premio concedido a cuantos se avinieron a aumentar la colección de almas que en su despacho tiene Polanco prendidas con alfiler.

El crítico de «Babelia» Ignacio Echevarría quebrantó la regla fáustica. Aplicó la sinceridad a un producto de la casa y ahora no recibirá cesta de Navidad. Pues ha sido expulsado de Prisa. Lo cual, habida cuenta de la vanidad con que Prisa se tiene a sí misma como único ámbito en el que merece la pena existir, viene a ser como si un barco le hubiera abandonado en una isla desierta para aguardar la muerte profesional.

Ejemplo cultural de cómo hay que comportarse para rampar en Prisa es Juan Cruz, «taxi-boy» literario que suena el teléfono y sale corriendo a dar un servicio completo a cualquier autor de un producto de la casa. De ahí que, en el barco, vaya a sobrevivir como loro sobre el hombro de Polanco, al igual que Ekáizer o Pradera, loritos políticos. Así ha sido siempre Prisa, sintiéndose segura, incuestionable, por su capacidad de intimidación, pues mediante el ninguneo es capaz de robarle el porvenir a cualquiera. Pero hete aquí que, en el caso de Echevarría, nadie menos que Vargas Llosa ha elevado la protesta. Con él no pueden, y ahora no saben cómo lograr que parezca otra cosa lo que no ha sido sino una represión.

El brazo político de ETA da vía libre al debate del Plan Ibarretxe.

El brazo político de ETA da vía libre al debate del Plan Ibarretxe.

En contra de los pronósticos, los parlamentarios de la ilegalizada Batasuna, ahora Socialistas Aberzaleak (SA), se abstuvieron ayer en la Comisión de Interior del Parlamento de Vitoria, permitiendo así que el plan Ibarretxe superara este trámite. El texto del nuevo Estatuto vasco será debatido y votado en el pleno de la Cámara autonómica el próximo día 30.

Para prosperar, el plan Ibarretxe necesita la mayoría absoluta de los votos, por lo que sería necesario que al menos dos de los diputados de SA voten a favor, lo cual a estas alturas parece improbable, pero no imposible.

Aplicando el sentido común, lo primero que es difícil de entender para la opinión pública es que una formación ilegalizada por los tribunales pueda tener no sólo voz, sino también voto en las instituciones. En todo caso, la abstención de Otegi y compañía tiene un alto significado político, tal y como reconocieron ayer los dirigentes del PNV.

Mucho más si analizamos la alegría del portavoz proetarra y el contenido de su intervención, en la que decretó que se acaba de vivir «el funeral, más que oficial, del Estatuto de Gernika». Otegi añadió que por este debate «ha luchado la izquierda abertzale más de 25 años».

Dicho de otro modo, puede que las posiciones del PNV y las del ilegalizado brazo político de ETA no coincidan milimétricamente, pero pueden llegar a confluir porque no hay un abismo entre ellas.Y esto es lo que se percibió ayer con claridad en el Parlamento de Vitoria, a pesar de que el lehendakari haya dicho, una y otra vez, que no aceptaría la colaboración con los radicales, sin que éstos condenaran la violencia de ETA.

También el discurso de Joseba Egibar fue ilustrativo del carácter discriminatorio del plan Ibarretxe. «Todos los vascos deben sentirse a gusto en este proyecto, si es que son vascos». Al portavoz nacionalista le traicionó el subconsciente. O quizá no, tal vez el PNV lo que quiera es excluir y arrinconar a los vascos no nacionalistas, que son casi la mitad de la población.

En este sentido, es de todo punto inexplicable y disparatado que una formación como IU, con la marca EB, votara a favor del plan rupturista y excluyente del lehendakari. Los portavoces del PSE y el PP denunciaron que el texto enviado por Ibarretxe se ha «empeorado notablemente» en la ponencia. «Si antes era independentista, ahora es claramente independentista», señaló el socialista Jesús Eguiguren.

Según las previsiones de la dirección del PNV, el debate sobre el plan Ibarretxe en el pleno de la Cámara de Vitoria será el primer paso para convocar las elecciones autonómicas, en las que el lehendakari se presentará con un programa basado en el nuevo estatuto que plantea la ruptura con el Estado.

Ante este grave desafío, es inoportuna y errónea la propuesta de reforma del Estatuto de Gernika presentada por el PSOE que, batiéndose en retirada, utiliza el término de «comunidad nacional» para definir al País Vasco. Como ayer dijo Mariano Rajoy, «el gran drama de lo presentado por los socialistas es que si al final eso sale, al día siguiente los nacionalistas pedirían otra cosa».

Religión y derechos humanos. Ofensiva jacobina del Gobierno del PSOE contra la Iglesia.

Religión y derechos humanos. Ofensiva jacobina del Gobierno del PSOE contra la Iglesia.

La actual ofensiva jacobina contra la Iglesia va contra el espíritu y la letra de la Constitución, cuyo artículo 16 señala: "Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones". Salta a la vista que el gobierno de Rodríguez Zapatero no busca nada parecido a la cooperación, sino más bien el hostigamiento a los católicos.

Una argucia empleada a menudo por estos jacobinos es la pretensión de que la religión pertenece al ámbito íntimo y personal, ajeno a la esfera pública. No pocas veces quienes así hablan invocan los derechos humanos que, evidentemente, no conocen en la teoría ni en la práctica. La "Declaración de los Derechos del Hombre" salida de la revolución francesa establecía en su artículo 10: "Nadie debe ser incomodado por sus opiniones, inclusive religiosas, a condición de que su manifestación no perturbe el orden público establecido por la ley". Nótese el "inclusive", delator de la aversión al cristianismo por parte de los revolucionarios franceses quienes, por lo demás, no cumplieron su precepto, sino que sometieron a la Iglesia a una persecución sanguinaria, con miles de clérigos asesinados y destrucción de buena parte del patrimonio cultural francés.

Conducta práctica aparte, el artículo podría interpretarse en un sentido favorable la idea de nuestros actuales jacobinos, considerando la religión perturbadora para "el orden público", y por tanto perseguible, salvo que se limite al ámbito de las opiniones puramente privadas. Sin embargo el artículo 11 prescribe: "La libre comunicación de pensamientos y de opiniones es uno de los derechos más preciosos del hombre; en consecuencia, todo ciudadano puede hablar, escribir e imprimir libremente, a trueque de responder del abuso de esta libertad en los casos determinados por la ley". Obviamente esto atañe también a las ideas religiosas.

Además, según los jacobinos, cuyo sentido de la contradicción no está muy desarrollado, la religión no es otra cosa que una ideología más. Si así fuera, está claro que también las ideologías de los partidos debieran restringirse al terreno puramente privado, lo que probablemente no aceptaría ninguno de esos partidos cuya sed de poder y de exhibición pública no precisa comentario.

Pero la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la ONU, inspirada más bien en la tradición anglosajona, es mucho más clara al respecto, y estatuye en su artículo 18: "Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia".

Los Rodríguez, Peces Barba y compañía, pretenden, pues, atentar contra un derecho humano fundamental en función de su sectaria y muy particular interpretación de la religión y de los derechos humanos, e intentan imponer tiránicamente esa interpretación, prevaliéndose de modo ilegítimo del poder. Esta es ya una tradición muy larga en el jacobinismo hispano, siempre dado a invocar los derechos y la libertad en abstracto para atacarlos en concreto, a menudo con ferocidad sanguinaria, como testimonia la historia del siglo XX. Tal actitud debe ser desenmascarada y combatida sin concesiones, no porque critique a la religión o ponga en duda sus fundamentos, pues ahí la opinión es libre, sino porque atenta contra la democracia y las libertades. Esto ocurrió ya con la sectaria constitución republicana: Azaña admitía que vulneraba los derechos de conciencia y otros, pero la justificaba en "la salud de la República". Una salud que él contribuyó a arruinar así. Los efectos históricos de tales medidas, efectos nefastos y violentos, como no podía ser de otro modo, son bien conocidos y no deben echarse en olvido, so pena de repetir viejos traumas.

Otra manera indirecta de socavar a la Iglesia es la presunción de que la religión católica es una más en España, y por tanto el estado debe prestarle la misma atención que a cualquier otra, sea la islámica o la budista. Viene a ser, salvando otras diferencias, como si partidos o grupos sindicales sin apenas presencia recibieran las mismas ayudas del estado que los partidos y sindicatos más representativos. Desde luego podría argumentarse contra de la concesión de ayudas públicas tanto a los partidos y sindicatos como a las confesiones religiosas, pero eso ni se les pasa por la cabeza a nuestros jacobinos. Se trata, por tanto, de otro claro abuso, contrario a la historia y realidad sociológica del país, pero merecedor de un artículo aparte.

El jefe de Gabinete de Caldera (PSOE) fue el responsable de dos webs dedicadas a calumniar e injuriar al PP.

El jefe de Gabinete de Caldera (PSOE) fue el responsable de dos webs dedicadas a calumniar e injuriar al PP.

El jefe de Gabinete de Caldera (PSOE) fue el responsable de dos webs dedicadas a calumniar e injuriar al PP.

Según la Cadena COPE, Julio Pérez, jefe del gabinete del ministro de Trabajo, Jesús Caldera, fue el responsable de la páginas Aznar.net y Losgenoveses.net , famosas por sus ataques furibundos al PP y a conocidos empresarios. Pérez, asesor del Grupo parlamentario socialista desde 1997, se habría encargado de ambas webs desde un despacho del PSOE en el Congreso de los diputados. Tras conocerse la noticia han comenzado a desaparecer los archivos de ambas páginas, pero Libertad Digital ha tenido tiempo de guardar algunos de ellos.

Según han informado los servicios informativos de la COPE, el jefe de Gabinete del ministro de Trabajo, Jesús Caldera, es el responsable de la página losgenoveses.net, famosa por sus furibundas críticas al Partido Popular, a conocidos empresarios y a jueces y fiscales.

Esta web, junto con Aznar.net (su predecesora en la Red), se dedicó en exclusiva a atacar al anterior Gobierno de José María Aznar. Después de la victoria en las elecciones generales de José Luis Rodríguez Zapatero, en Los genoveses se colgó el siguiente mensaje:

"A la vista de los resultados electorales del pasado 14M, y sin animo de hacer más leña del árbol caído (sólo la justa y necesaria) se pone en conocimiento de los señores navegantes que esta sección está siendo remodelada. Por tanto, se ruega que relativicen cualquier información de las que aquí se contienen que tenga que ver con las funciones laborales que una parte de los susodichos han venido desempeñando en los últimos ocho años. Nos llegan noticias que nada es lo que parece y en un futuro, dicen por ahí, mucho más de lo que te puedas imaginar".




Aznar.net y Los Genoveses ya no incluyen en su site aquellos extensos artículos contra Aznar, Acebes y varios periodistas y empresarios y ahora se limita a ser un foro con cerca de 1.500 usuarios. Quizá porque, según ha informado la COPE, el responsable de su edición tiene otras ocupaciones. Julio Pérez Sanz, licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, fue director del Gabinete de la Junta de Castilla-La Mancha hasta 1997. En octubre de ese año fue nombrado asesor del Gabinete del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados, cuyo portavoz era Jesús Caldera.

Ya como asesor del Grupo Parlamentario del PSOE, Pérez Sanz se ocupaba de las citadas webs desde el despacho que los socialistas tienen en el edificio de grupos del Congreso de los diputados. Cuando Caldera fue nombrado ministro de Trabajo designó a Pérez como su jefe del Gabinete.

Conviene recordar algunos de estos contenidos que se colgaron en Losgenoveses.net y en Aznar.net. Por ejemplo, se incluyen unas curiosas biografías de todos los miembros del Partido Popular, con graves acusaciones incluidas, e ilustradas con carteles satíricos contra Mariano Rajoy, Alberto Ruiz Gallardón, Esperanza Aguirre o Pío Moa. El responsable de la web tampoco tuvo problemas en publicar fotos y comentarios satíticos sobre el matrimonio Aznar, sus hijos (con habituales comentarios sobre el menor "Alonsín") y Alejandro Agag.
Además, el autor de estas webs mostró los rostros de José María Aznar, Ángel Acebes, Eduardo Zaplana, Ana Palacio, Alejandro Agag, el periodista Federico Jiménez Losantos, Carlos DávilaJaime Capmany, el ex fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, el cardenal Rouco Varela, los empresarios César Alierta (Telefónica) o Miguel Blesa (Caja Madrid), y el presidente de la CEOE, José María Cuevas, como cartas de una baraja, en alusión a la forma en la que EEUU difundió la lista de los criminales más buscados del régimen de Sadam Husein.


Durante la elaboración de esta noticia los responsables de la web Aznar.net y los genoveses.net han comenzado a eliminar los contenidos y las fotos guardadas en su servidor, por lo que los enlaces que incluimos en esta noticia remiten a la caché de Google.


Puede ver AQUÍ lo que este lunes quedaba de la baraja, mientras se procedía al borrado de archivos. También puede ver, aunque sin fotos, las páginas que el servicio Internet Archive Wayback Machine guarda de aznar.net y losgenoveses.net.


Preguntado por este polémico asunto, el ministro Jesús Caldera respondió con una evasiva: "Ni conozco la noticia ni sé de que me habla". Más claro ha sido el popular Vicente Martínez Pujalte: "Si el señor Caldera tuviera el más mínimo sentido del pudor, cesaría a su jefe de gabinete de inmediato. Nos parece una forma deleznable de hacer política".

«A España servir hasta morir».

«A España servir hasta morir».

La leyenda se leía en una montaña de Tremp frente a la Academia General Básica de Suboficiales del Ejército. Es el lema de la Academia. De golpe ha sido retirada. Los nacionalistas catalanes no podían permitir un mensaje de este tipo en una localidad de Lérida. Días atrás, un político tan sensato y medido como Duran Lleida firmó un artículo en el que calificaba de «vergonzosa inscripción» el lema de la Academia de Suboficiales. ¿Por qué vergonzosa? Los comunistas de Iniciativa por Cataluña-Los Verdes, los ecologistas «sandías» también exigieron la retirada amparándose en la «adecuación ambiental». Pero lo insólito, lo incomprensible, lo inaudito es que el Ministerio de Defensa ha ordenado retirar el lema inscrito en la piel de la montaña del Talarn. «A España servir hasta morir» ha desaparecido. Los militares empiezan a estar demasiado acostumbrados a las humillaciones. Una cosa es la disciplina y la lealtad. Otra muy diferente, la aceptación callada y la resignación ante la herida.

De seguir así las cosas, en unos meses se ordenarán borrar de los regimientos los lemas patrióticos de los militares. Y el «Todo por la Patria» de la Guardia Civil será sustituido por un «Todo por lo Políticamente Correcto» –casi siempre, incorrectísimo–, que pretenden imponernos estos retroprogres acomplejados y resentidos. Si la retirada del lema de la Academia de Suboficiales es consecuencia de los humillantes pactos acordados por el actual Gobierno de España con los nacionalismos independentistas, habrá que exigirle al ministro de Defensa la dimisión. No vale llenarse la boca la defensa de España y simultáneamente obedecer sin rechistar una orden deleznable. Y si el responsable es el ministro de Defensa, se echa de menos una respetuosa, pero enérgica protesta en voz alta de los mandos militares.

Retirar el lema de la montaña de Tremp equivale a reconocer que «A España servir hasta morir» es un mensaje equivocado, provocador y vergonzoso, como escribía el hasta ayer moderado Duran Lleida. Humillación tras humillación, las Fuerzas Armadas cumplen en silencio la orden de su desgarramiento. No se pide un concierto de ruido de sables en las salas de Bandera, pero sí una voz autorizada y respetada que defienda con gallardía a los militares, y a lo que significan. Eso, el servicio a España, la renuncia a la ambición económica, la veneración por unos valores supremos que han perdido su reconocimiento en un sector de la sociedad civil. Escribo que en un sector. Hay otra sociedad civil que admira profundamente la firmeza, el sacrificio y el sentido patriótico de los militares. Hay otra sociedad civil que asume por entero los lemas de sus Fuerzan Armadas. Porque ahí está el problema. No son frases, no son mensajes, no son lemas. Son voluntades expresadas, son juramentos, son promesas, son decisiones. A nadie le asusta una frase. Pero los nacionalistas saben que no se trata de una frase, y que por mucho que desaparezca de una montaña una leyenda, el espíritu del lema permanece intacto en casi todos los miembros de la milicia. Lo que molesta a los separadores es todo lo que une. Un lema se borra, se amputa, se modifica y hasta se prohíbe. Pero en la estructura anímica de los militares se mantiene e, incluso, crece aún más desde la adversidad y la injusticia. La retirada del lema es un deshonor político, pero el honor de los militares no desaparece. Intentarán prohibirles también el grito de «¡Viva España!», que sólo se admitirá en los acontecimientos deportivos para animar a la selección de España, mientras dure, claro. El honor de nuestras Fuerzas Armadas está muy por encima de los chalaneos políticos y las humillaciones cretinas. Pero se echa de menos la voz que lo proclame, la voz que se arriesgue a gritar ese «¡Basta ya!» que a tantos se las pasea por la garganta. El militar que lo haga será fulminado, pero representará el honor de todos sus compañeros.
Porque vuelvo a lo anteriormente expuesto. No los conocen. «A España servir hasta morir» no es un lema, no es una frase. Es una vocación decidida, un juramento invencible y un ofrecimiento inalterable. Y eso es lo que tanto asusta a los que han exigido borrar unas palabras de una montaña de Lérida.

HOMBRE Y MUJER LOS CREÓ.

HOMBRE Y MUJER LOS CREÓ.

1. HOMBRE Y MUJER

«Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó» (Gn 1,27).

Estas palabras del Génesis, sobre las que queremos reflexionar en la Jornada de la Familia y la Vida, recogen dos verdades fundamentales sobre la persona humana: es creada “a imagen de Dios”; es creada como “hombre y mujer”. Dios crea al hombre y a la mujer iguales en su humanidad, con idéntica dignidad personal, y al mismo tiempo en esencial y profunda relación de hombre y mujer.

La diferencia sexual

Dios no crea al ser humano para que viva solo. Por eso es hombre y mujer, para poder formar una familia como comunión de amor. En este plan de Dios la diferencia sexual es un elemento constitutivo del ser del hombre y de la mujer. La diferencia sexual, que no implica desigualdad, está profundamente inscrita en el ser de cada uno.

Cada uno de nosotros, hasta lo más profundo del corazón, es hombre o es mujer. «La sexualidad caracteriza al hombre y a la mujer no sólo en el plano físico, sino también en el psicológico y espiritual (…) es un elemento básico de la personalidad; un modo propio de ser, de manifestarse, de comunicarse con los otros, de sentir, expresar y vivir el amor humano»[1] .

Cuando la sexualidad se reduce a mero dato biológico, se corre el riesgo de “cosificarla” y “des-personalizarla”, convirtiéndola en un mero añadido exterior. A partir de ese supuesto equivocado, se habla entonces de “orientación sexual”, que cada uno podría determinar libremente. Una concepción de la persona humana que tenga en cuenta su verdad y todas las dimensiones de su ser, pone de manifiesto que no se puede elegir ser hombre o mujer, sino que la diferencia sexual nos es dada en nuestra naturaleza personal con todas sus consecuencias.

La diferencia sexual tiene también un profundo significado para la persona como imagen de Dios. En efecto, «a través de la comunión de las personas, el hombre llega a ser imagen de Dios»[2] . Lo hace en la comunión del hombre y la mujer, que implica en ambos toda la persona, alma y cuerpo. En el matrimonio, la comunión de los esposos tiene una cierta semejanza con la comunión de amor de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

El gozo de Adán

El hombre y la mujer, en todo su ser corpóreo-espiritual, experimentan la llamada al amor y la comunión. Por eso en el paraíso, antes de la creación de Eva, Adán se siente solo. Dios, que conoce el corazón del hombre se da cuenta de su soledad, y dice: «no es bueno que el hombre esté solo» (Gn 2,18). Entonces Dios hizo caer un profundo sueño sobre Adán. Y el Señor formó a Eva y se la presentó a Adán, que exclamó: «Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada» (Gn 2,23).

Este hermoso texto, que contiene verdades fundamentales acerca del ser humano en un lenguaje simbólico, expresa el enorme gozo de Adán cuando Dios le presenta a Eva. No es el hombre quien se fabrica la mujer. Eva es modelada por Dios como “ayuda semejante” para el hombre, un “otro yo” igual en la humanidad. Así se nos insinúa que la mujer nace más del corazón de Dios que de la “costilla” de Adán. La gozosa exclamación de Adán se convierte de este modo en el eco humano de aquel «Y vio Dios que era muy bueno» (Gn 1,31).

La bendición de la procreación

La misma exclamación gozosa resuena constantemente cuando un hombre y una mujer descubren la belleza de la llamada al amor conyugal y a formar juntos una familia. Por eso a este gozo va unida también aquella bendición de Dios al crearlos hombre y mujer: «Y Dios los bendijo diciendo: creced y multiplicaos. Llenadla tierra y sometedla» (Gn 1,28).

El gozo que experimentan se multiplica cuando como esposos y padres pueden abrazar a su hijo. En la paternidad y en la maternidad los esposos encuentran una más plena realización de su ser personal como hombre y mujer.

La convocatoria a la existencia de un nuevo ser humano sólo se hace de modo digno dentro del matrimonio y como expresión del amor conyugal. Es algo que no se puede olvidar sin grave daño para la persona, para la familia y para la misma sociedad, pues lo contrario supone relativizar el inestimable servicio que el matrimonio presta a la sociedad al engendrar y educar a los hijos.

2. LA VERDAD DEL MATRIMONIO: HOMBRE Y MUJER

Desde el principio la bendición de la procreación está unida a la unión sexual del hombre y la mujer. «La descripción “bíblica” habla, por consiguiente, de la institución del matrimonio por parte de Dios en el contexto de la creación del hombre y de la mujer, como condición indispensable para la transmisión de la vida a las nuevas generaciones de los hombres, a la que el matrimonio y el amor conyugal están ordenados»[3] .

La vocación al amor se basa en la diferencia sexual

El relato de la creación nos confirma una verdad evidente: toda persona es hombre o es mujer. Y esta diferencia y reciprocidad –que no es sólo biológica, sino también afectiva y psicológica– alcanza a lo más profundo del corazón y al mismo modo de vivir y expresar el amor.

El matrimonio se basa en la diferencia sexual, que es condición esencial para expresar con verdad la comunión conyugal. Por eso «el matrimonio es una institución esencialmente heterosexual, es decir que no puede ser contraído más que por personas de diverso sexo: una mujer y un varón»[4] . El matrimonio es siempre y sólo la unión conyugal de un hombre y una mujer.

Para los bautizados el matrimonio es además un sacramento, un signo que hace presente entre los hombres el misterio de la nueva y eterna Alianza de amor que une a Cristo con la Iglesia.

Esposo y esposa. Padre y madre

La riqueza que la diferencia sexual aporta al matrimonio se manifiesta también en la contribución propia de la paternidad y la maternidad. Dios, que crea al hombre y a la mujer, los crea también para que sean primero hijo e hija, y después, a través del amor esponsal, padre y madre.

En el desarrollo personal y afectivo, la relación del hijo o de la hija con el padre y con la madre supone una riqueza propia, que el padre y la madre aportan de modo diferenciado y específico. A través de la figura del padre y de la madre, el niño y la niña configuran su identidad personal y su identidad sexual como hombre o mujer.

En estos días en que contemplamos el misterio de Belén, podemos comprender por qué el mismo Dios quiso tener una familia, un padre y una madre. Si el Verbo encarnado no quiso prescindir de una madre para ser verdaderamente hombre, tampoco quiso prescindir de la referencia de un padre, San José. Así, Dios mismo se sometió a esta ley de la naturaleza humana (cf. Fil. 2,6): «la figura del padre y de la madre es fundamental para la neta identificación sexual de la persona»[5] .

3. HOMBRE Y MUJER EN LA SOCIEDAD

Si la familia es la célula sobre la que se construye y fundamenta la sociedad, las relaciones familiares tienen un reflejo en la misma. Si el matrimonio y la familia se ven enriquecidos por la complementariedad de hombre y mujer, también la sociedad se beneficia con la aportación específica del hombre y de la mujer.

«En tal perspectiva se entiende el papel insustituible de la mujer en los diversos aspectos de la vida familiar y social que implican las relaciones humanas y el cuidado del otro»[6] . Por eso es tan importante que las mujeres estén activamente presentes en la sociedad y singularmente en la familia. En ella los ciudadanos aprenden a vivir en sociedad.

Efectivamente, los hijos «aprenden a amar en cuanto son amados gratuitamente, aprenden el respeto a las otras personas en cuanto son respetados, aprenden a conocer el rostro de Dios en cuanto reciben su primera revelación de un padre y una madre llenos de atenciones. Cuando faltan estas experiencias fundamentales, es el conjunto de la sociedad el que sufre violencia y se vuelve, a su vez, generador de múltiples violencias»[7] .

4. ALGUNOS INTERROGANTES ACTUALES

Antes de concluir queremos clarificar algunas cuestiones referidas a la naturaleza de la reciprocidad sexual entre hombre y mujer, que hoy, desde diversas instancias, son negadas o puestas en entredicho. Con ello queremos recordar la verdad de la diferencia sexual, inscrita en la misma naturaleza del hombre y la mujer e iluminada por la revelación que nos enseña: «Creó, pues,Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó» (Gn 1,27).

Actitud de la Iglesia ante las personas con inclinación homosexual

Muchas personas se preguntan cuál es la actitud de la Iglesia ante las personas con inclinación homosexual. «Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza»[8] . «Con independencia de la orientación sexual e incluso del comportamiento sexual de cada uno, toda persona tiene la misma identidad fundamental: el ser creatura y, por gracia, hijo de Dios»[9] .

«Las personas homosexuales, en cuanto personas humanas, tienen los mismos derechos que las demás personas (…) Estos derechos son suyos en cuanto personas, no en virtud de su orientación sexual»[10] . «La inclinación homosexual, aunque no sea en sí misma pecaminosa, debe ser considerada como objetivamente desordenada, ya que es una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Es el comportamiento homosexual el que es siempre de por sí éticamente reprobable, aunque habrá que juzgar con prudencia su culpabilidad»[11] .

¿Puede considerarse equiparable una “pareja homosexual” a un matrimonio?

«El amor que puede darse entre personas homosexuales no debe ser confundido con el genuino amor conyugal, sencillamente porque no pertenece a esta especie singular de amor»[12] .

El matrimonio, como ya hemos indicado antes[13] , es una institución esencialmente heterosexual, es decir que «no puede ser contraído más que por personas de diverso sexo: una mujer y un varón. A dos personas del mismo sexo no les asiste ningún derecho a contraer matrimonio entre ellas. El Estado, por su parte, no puede reconocer este derecho inexistente, a no ser actuando de un modo arbitrario»[14] .

En consecuencia, «ante el reconocimiento legal de las uniones homosexuales, o la equiparación legal de éstas al matrimonio con acceso a los derechos propios del mismo, es necesario oponerse en forma clara e incisiva»[15] .

¿Hay alguna dificultad para que una “pareja homosexual” pueda adoptar?

«La adopción ha de mirar siempre al bien de los niños, no a supuestos derechos de quienes los desean adoptar. Dos personas del mismo sexo, que pretenden suplantar a un matrimonio, no constituyen un referente adecuado para la adopción. La figura del padre y de la madre es fundamental para la neta identificación sexual de la persona»[16] .

No queremos negar que una pareja de homosexuales pueda dar cariño y bienestar material a un niño. Pero recordamos que en esta situación se priva al niño de la relación con un padre y una madre, que son las relaciones identificatorias fundamentales de la persona. Por esta razón la adopción por una pareja de personas del mismo sexo es rechazable.

CONCLUSIÓN

Jesucristo, nacido en Belén como “Luz del mundo”, ilumina toda la vida humana, y permite vivirla con el gozo de caminar en la verdad, en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Ilumina también la verdad del amor del hombre y la mujer, la verdad del matrimonio y la familia. Frente a supuestos “modelos” de familia alternativos que hoy se proponen, invitamos a todas las familias cristianas a ser signo luminoso del Evangelio del Matrimonio y la Familia, a vivir con gozo su condición de hombre y mujer, esposo y esposa, padre y madre. A ser, a ejemplo de la Sagrada Familia, hombres y mujeres nuevos, creadores de una nueva cultura familiar: la cultura del amor y de la vida, centrada en Cristo, sostenida por la comunión de la Iglesia y abierta al horizonte de la misión en el mundo.

En estos días navideños os bendecimos con afecto a todos: a las familias, cristianas y no cristianas, que lucháis por vuestro amor y vuestra unidad en un mundo que no facilita su permanencia. Bendecimos en especial a los enfermos, los niños y los ancianos. Y pedimos al Señor que la luz de la Navidad pueda conceder a todos la plenitud del gozo y de la paz.