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Nacionalismos

DESAFÍO NACIONALISTA. Carta abierta a un bellaco.

DESAFÍO NACIONALISTA. Carta abierta a un bellaco.

Señor Ibarreche: En su reciente discurso ante las Cortes usted terminaba: "Estoy orgulloso del pueblo vasco, de nuestra historia milenaria, de nuestra lengua, el euskera, una de las lenguas más antiguas de Europa, pero estoy aún más orgulloso de nuestros hombres y mujeres, de todos los vascos y vascas que hoy vivimos y trabajamos en Euskadi, como antes decía, hayamos nacido donde hayamos nacido y votemos al partido político que votemos. Es fundamentalmente a vosotros a quien quiero dirigirme para deciros que el futuro nos pertenece y que lo escribiremos nosotros, pactando con los demás, pero lo escribiremos nosotros de nuestro propio puño y letra".

Para empezar, habla usted con un tono impropio de un demócrata, un tono revelador del desprecio profundo que, bajo sus grotescos halagos, le inspiran los vascos. Usted se siente "orgulloso del pueblo", dice con soberbia de demagogo tercermundista. Un poco de humildad, señor Ibarreche. ¿No debiera ser al revés? ¿No debiera ser el pueblo vasco el que se sintiera orgulloso, si fuera posible, de usted? Usted invierte los papeles hablando como el maestro que expresa su satisfacción por la aplicación de sus niños. Me parece que los vascos con criterio propio jamás aceptarán verse tratados así, ni podrán estar orgullosos de quien lo pretenda.

Y menos podrán estar orgullosos de alguien capaz de concentrar tantas mentiras y tonterías en tan pocas líneas. Menciona usted "nuestra lengua, el euskera". Pero, señor Ibarreche, el vascuence no es la única lengua de los vascos, no es la lengua de la mayoría ni tampoco la de usted mismo. La lengua de usted, su lengua materna, es el castellano, y su vascuence, aprendido a matacaballo, no es fluido ni usted se expresa en él con naturalidad. No es su idioma, o por lo menos no es su idioma principal, en el que pueda usted razonar con alguna soltura. Renegar de la lengua materna, sentirse avergonzado de ella, de la cultura de sus padres, tiene mucho de bellaquería, una de esas que ya califican a la persona. Si hubiéramos de hacerle caso, usted mismo no sería vasco, o sería un vasco deficiente, un vasco averiado. No me extrañaría que así se considerase íntimamente y que, por una típica reacción psicológica, quisiera compensar esa sensación de inferioridad exagerando la nota contraria.

Pero eso es asunto particular suyo. La cosa cambia, y revela nuevamente un espíritu antidemocrático, cuando quiere dar por sentado que todos los vascos, por las buenas o por las malas, deben acompañarle en esa bellaquería, si quieren ser vascos "auténticos". Cuando trata de definirlos por ese idioma, como hacen usted y su partido. Usted emplea ilegítimamente los resortes del poder para proyectar sobre la sociedad unas ambiciones tiránicas y envenenarla con sus propios sentimientos de insuficiencia. Esto es también profundamente antivasco, pues equivale a mutilar la cultura regional de la mayor y seguramente mejor parte de su cultura, que siempre se ha expresado en castellano. Usted quiere reducir a muy poco la tradición vasca, de modo similar a como los sicarios de la Revolución Cultural destrozaban la cultura china en aras de utopías "populares". ¿Ve usted como bajo sus beatos elogios a unos vascos ideales y futuros se descubre fácilmente el desprecio y la agresividad contra los vascos reales e históricos?

Aunque ustedes suelen etiquetar de nacionalistas españoles a quienes les llevan la contraria, fíjese usted, señor Ibarreche, que a mí, como "nacionalista español", no me molesta la existencia del vascuence, o que en ese idioma se escriba más y, sobre todo, mejor. Las leyes autonómicas, derivadas de una Constitución que ustedes quieren destruir, admiten el vascuence como idioma cooficial en las Vascongadas, y a ningún "nacionalista español" se nos ocurre pretender que el castellano defina en exclusiva a los vascos, pese a ser la lengua materna de la gran mayoría de ellos, pese a haberse expresado en este idioma, repito, casi toda la cultura vasca, sin excluir la misma literatura, si así queremos llamarla, del PNV.

Y, a propósito, fue Sabino Arana, fundador de su partido, y a quien ustedes suelen o solían llamar "Maestro", con mayúscula, y de quien quizá ha heredado usted sus ínfulas, fue él quien, aparte de escribir casi toda su obra en castellano, expresaba una verdad pretendiendo ocultarla: "Aun en aquella fecha en que estas provincias vascas eran estados independientes, su lengua oficial era la española. Ni entonces los vascos amaban su independencia". ¿Cómo iban a amar una independencia que sólo existía en la mente perturbada de Arana? Los vascos se habían integrado voluntariamente en Navarra, y después en Castilla, ambos reinos españoles, y en castellano redactaron sus fueros, no un "fuero vasco", sino uno para cada provincia. ¿Qué país independiente negocia sus propias leyes con una autoridad extranjera y en el idioma extranjero?

Lo que demuestra este hecho, como tantos otros, es que ya en aquellos lejanos tiempos medievales los vascos no veían como extranjeros a los españoles ni al idioma predominante entre ellos. He aquí la historia real. Y los vascos reales, que se han sentido españoles durante siglos, prácticamente desde que existe España, no podrían estar orgullosos de quien, como usted, falsifica los hechos con tal descaro.

Precisamente por haber sido así la historia y sentimientos de los vascos, toda la doctrina, todo el empeño, toda la injuriosa prédica nacionalista queda sintetizada en las frecuentes lamentaciones de Arana, el "Maestro" de usted, señor Ibarreche, cuando clamaba furioso: "Ni parece que haya maketos y bizkaitarras, sino que todos somos hermanos", o bien: "El euskeriano y el maketo, ¿forman dos bandos contrarios? ¡Ca! Amigos son, se aman como hermanos, sin que haya quien pueda explicar esta unión de dos caracteres tan opuestos, de dos razas tan antagónicas". A crear ese antagonismo, a destruir la fraternidad entre "euskerianos y maketos" dedicó su vida aquel orate y han dedicado sus mayores esfuerzos sus seguidores, con tenacidad digna de mejor causa. Esa triste historia de fomento del odio es la única de la que gente como usted puede sentirse orgullosa.

Hoy Arana y sus seguidores, usted mismo, han alcanzado bastante éxito. Han convencido a muchos vascos –insuficientes para su designio, pero demasiados para la tranquilidad y la libertad de España– de constituir "una nación tan distinta de la española como de la china o de la zulú", una "raza singular por sus bellas cualidades, pero más singular aún por no tener ningún punto de contacto o fraternidad ni con la raza española, ni con la francesa, que son sus vecinas, ni con raza alguna del mundo". Porque esto hay en el fondo de todas sus prédicas. Han fomentado sin tregua el agravio, la aversión, el sentimiento de una pretendida superioridad, y para ello han convertido ilegítimamente la enseñanza y los medios oficiales de masas en aparato de propaganda de su partido, costeado por todos los ciudadanos.

Su desprecio por los vascos reales, por la historia vasca real, se descubre igualmente, señor Ibarreche, en su plan de secesión. Con falsía de pícaro, usted ha declamado ante las Cortes: "La violencia de ETA es dañina, inhumana y, además, hace un daño inmenso, por supuesto, a las personas y a las familias contra las que se cometen atentados, y también a la imagen del pueblo vasco. Y nada ha hecho más daño, nada hace más daño a la imagen de un pueblo pacífico y trabajador como es el vasco que la violencia de ETA". Naturalmente, señor pícaro. Y por eso usted ha sacado adelante su plan en el Parlamento Vasco con el apoyo de la ETA, explicitado por uno de sus asesinos más sanguinarios, hoy prófugo de la Justicia, en carta leída en ese Parlamento cuya dignidad ustedes han pisoteado una vez más. Por eso ustedes apoyaron en su momento a dicho asesino para la Comisión de Derechos Humanos de su humillado Parlamento. Por eso la policía que usted manipula casi nunca ha perseguido a la ETA, ni a la kale borroka. Por eso ustedes desafían la ley en beneficio del sector político del terrorismo, y mantienen subvenciones, bajo uno u otro disfraz, a la banda asesina y a sus programas de adoctrinamiento. Y por eso tantas otras cosas más.

Entre la violencia etarra y la complacencia o connivencia de usted y su partido con ella, han llevado a la ruina la democracia en esa comunidad autónoma, donde cientos de personas han sido asesinadas, miles tienen que vivir con escolta policial, decenas de miles han debido huir de allí; donde sufren hostigamiento constante, no pocas veces mortal, los partidos no nacionalistas (excepto el comunista, y ya significa algo el dato). Mientras tanto ustedes afirman que "en Euskadi se vive muy bien". Y se come y se bebe muy bien, todo el mundo lo sabe, pero vivir significa algo más que eso. El PNV y la ETA, se ha dicho con justicia, han arrebatado a la mitad de los vascos su libertad y a la otra mitad su dignidad, sobornándola con eso de la "buena vida" o la "calidad de vida". Una "buena vida" muy similar a la proporcionada por los nazis mientras imponían su tiranía y su violencia en Alemania. Ese es el bien que han traído los nacionalistas a la sociedad vasca, de la que dice sentirse usted tan orgulloso. Si es verdad lo que usted afirma de la ETA, señor Ibarreche, usted es su primer cómplice político y moral, usted comparte el carácter dañino e inhumano del Terrorismo Nacionalista Vasco, usted es un enemigo del pueblo vasco, como han sido enemigos de sus pueblos tantos tiranos que no paraban de adularlos impúdicamente.

Termina usted con una majadería muy propia: "El futuro nos pertenece y lo escribiremos…". El futuro no pertenece a nadie, ni nadie puede escribirlo. Simplemente usted, con el apoyo terrorista, intenta llevar a su término el plan de Arana de romper definitivamente la fraternidad de los vascos y los demás españoles. Y con arrogancia de chiflado afirma que tendrá éxito en ello, adobando esa agresión a la libertad y la estabilidad común con fraseología hipócrita de "diálogo, mano tendida, amistad". Qué locura. Bellacos como usted han causado las desgracias en que tan pródiga ha sido la historia del siglo XX, en España y en Europa.

El «plan Ibarreche» descarrila en Madrid, tras el «no» rotundo de una mayoría abrumadora del Congreso.

El «plan Ibarreche» descarrila en Madrid, tras el «no» rotundo de una mayoría abrumadora del Congreso.

El lendakari cultivó, como nunca, su estrategia victimista al plantear el rechazo como un «portazo» sin negociación Zapatero y Rajoy se repartieron implícitamente los papeles en un debate sereno y de altura Sólo 29 diputados de 350 apoyan el proyecto soberanista.

Al fin, un debate sereno y de altura. Sus señorías hicieron ayer un ejercicio de firmeza y disciplina. Ni una voz más alta que otra,. ni un abucheo...Y eso que el lendakari encontró en el Congreso una plataforma para lanzar su primer discurso electoral. Se visualizó, esta vez, la convergencia entre Zapatero y Rajoy con sendos mensajes con sonaron a un reparto implícito de papeles. ¿El resultado? El previsto. Un «no» rotundo al plan secesionista. El «plan Ibarreche» descarrila.

Nueve de la mañana, Congreso de los Diputados. Desde Neptuno a Cedaceros, la Carrera de San Jerónimo amanece blindada. Un amplio dispositivo de seguridad custodia los alrededores de la Cámara Baja. Nunca se vio tanto policía, nunca tanto «plumilla», nunca tanto invitado... Claro que nunca, hasta hoy, en 25 años de democracia, llega a la sede de la soberanía popular, bajo la falsa apariencia de reforma estatutaria, un ataque constitucional de semejante calibre. Lo que hoy copa, en jornada continua, la atención parlamentaria e informativa es el «plan Ibarreche». Todo está previsto: los tiempos de debate, tasados; el orden de intervenciones, pactado y la votación, «cantada» de antemano. A media mañana, no obstante, hay sorpresa. El presidente de la Cámara Baja, Manuel Marín, carga con el «trágala» de un turno de réplica no previsto para el lendakari que le viene impuesto desde Moncloa y cambia las reglas de un debate que empieza a las cuatro de la tarde.

Media hora antes de la cita, hay una expectación inusual en el patio central del Palacio. Un centenar de periodistas acreditados toma nota de los invitados que se distribuyen entre las tribunas del hemiciclo y las salas Internacional y Mariana Pineda, habilitadas excepcionalmente para la ocasión. Llega el momento. El lendakari se sube a la tribuna y encuentra en ella la mejor plataforma desde la que lanzar su primer discurso electoral. El mismo tono victimista, de los últimos tiempos. Mantiene que él tiene la «mano tendida para abrir un proceso negociador», pide que no se de un «portazo» a su iniciativa y reclama, como siempre, el derecho del pueblo vasco a decidir su futuro.

Se queja de que éste es un pleno con prisas, que no se ha permitido el debate, y que el contencioso de Euskadi no es nuevo, ni siquiera tiene que ver con ETA. En resumen, que doscientos años de antigüedad le persiguen. Se erige, eso sí, en garante de un proceso negociador que acabe con un Estatuto de Autonomía que, 25 años después de su aprobación, «sigue sin cumplirse». Repite, sin cesar, la consigna: «Derecho a decidir y obligación de pactar». Más claro: los vascos deciden y el resto de España, acata. Esa es la clave. No hay más. Salvo que la amenaza del referéndum ilegal sigue estando en sus planes.

Ni un murmullo, ni un susurro..., hace tiempo que no había un silencio tan respetuoso en la Cámara. Interesante demostración de fuerza y disciplina el que, apuntan los analistas de partido, demuestra el pleno de la Cámara. Y eso que Ibarreche dice que para su proyecto secesionista ya no hay marcha atrás.

La primera respuesta llega con Zapatero, que juega su baza con palabras medidas. Eso sí, aquí, espeta en alusión al Congreso, «decidimos todos». Ni sólo vascos, ni sólo españoles, la totalidad de la Cámara. Primer mensaje al que sigue una advertencia, la de que el Gobierno hará cumplir la ley, llegado el caso. No se puede ser más claro. Talante, sí; pero, esta vez, contundencia. Su recomendación es que lo mejor es enterrar el pasado y abrir el tiempo para un acuerdo histórico y definitivo. No dice más. Le deja el resto a Rajoy. Uno diría que, implícitamente, estaban repartidos los papeles.El primero, la clave vasca. El segundo, más España.

El líder del PP caminó por el centro, no hubo extremos, aunque negara a las claras que él no quiere reformas de Estatutos, ni de unos, ni de otros. Lo suyo es la Constitución. Y,. ante el desafío, no hay más que la aplicación de la ley. Rajoy se apunta, también, al diálogo, aunque sea breve porque «el asunto no da más de sí». Lo tiene más que claro: «Ni el pueblo vasco es soberano, ni está legitimado para decidir su futuro». Lo contrario, además –y esta parte fue la más aplaudida de su discurso– sería decir tanto como que las mil víctimas de ETA estaban equivocadas; «que todos han muerto en balde».

La tarde avanza con la convergencia en los discursos de socialistas y populares. El primero en truncar la tendencia es el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, que anuncia el «sí» a la toma en consideración del texto que se debate. No por el contenido, sino por la forma. El nacionalismo catalán se apunta al voto afirmativo. Le seguirá, en el discurso, ERC, con Joan Puigcercós, que respalda las intenciones de Ibarreche «sin marcha atrás». Luego, el resto de minortarios. Aquí hay división de opiniones. Unos «sí»; otros, «no»; y dos, los de ICV que se abstienen.

Las réplicas, después de cuatro horas y media de exposiciones iniciales, relajan, al menos, el ambiente. Hay murmullos, incluso risas, sobre todo cuando Ibarreche acusa a la sede de la soberanía popular de «falta de respeto al pueblo vasco» y fantasea con el cumplimiento de las leyes. No es para menos. Zapatero, Rajoy, Durán... uno a uno todos confirman que segundas partes no son buenas. Las réplicas, sólo para repetir argumentos. Al menos, la votación deja las cosas claras: la soberanía popular dice «no» por abrumadora mayoría, por lo que el «plan Ibarreche» descarrila. Sólo 29 de los 350 diputados (ERC, CiU , PNV y una parte del Mixto) votó a favor; 313, en contra. Ahora, a esperar elecciones.

España ni se rompe ni se vende.

España ni se rompe ni se vende.

Ibarreche, llegó al Congreso como el jefe de estado extranjero que aspira ser, incluso su coche, con el banderín de euskadi, imitaba al de los plenipotenciarios foráneos, aunque sus credenciales se limiten a un plan secesionista manchado de sangre, que sólo representa, como mucho, a la mitad de los vascos. El cabecilla separatista acudió a Madrid para proponer a los españoles que nos disolvamos y le dejemos “vivir mejor”. Ibarreche quiere que negociemos nuestra propia existencia, y que resolvamos un conflicto, que sólo los nacionalitas, -con sus mentiras, con sus manipulaciones, con su aldeanismo medieval, con su egoísmo cerril, con sus asesinatos- han provocado. Pero además debemos resolverlo exclusivamente a su manera: cediendo ante sus exigencias. "Derecho a decidir y obligación de pactar, esa es la clave de la solución al conflicto que venimos arrastrando", dijo lleno de razón el portavoz de los fanáticos vascos.

Pobre contestación la de un ZP que definitivamente no sabe estar a la altura de las circunstancias. Alusiones fuera de lugar a la guerra de Irak o a la constitución europea, y un concepto de nación russoniano: para ZP, la patria es sólo un “pacto colectivo”, y como tal pacto negociable.

Por eso no nos sirve la propuesta del PSOE. ZP simple y llanamente propone hipotecar el futuro de España a los separatistas, para que él, gane un efímero presente. Ni el más iluso puede creerse que con un nuevo marco jurídico territorial, intermedio entre el plan Ibarreche y el actual estado de las autonomías, se van a conformar definitivamente los separatistas.

Con la unidad de España, con la soberanía nacional, no se negocia, ni se pacta, ni se consienten amenazas de ruptura, por muy disimuladas que vengan disfrazadas. No toleraremos que estos nuevos feudalistas nos retrotraigan a la época medieval de los reinos de taifas.

"Esto no es una lonja de contratación ni una casa de subastas. Aquí no venimos a dirimir pleitos privados. Cada uno de nosotros representa a todos los españoles, es decir, a la soberanía nacional. El parlamento vasco representa a su vez la voluntad de los ciudadanos vascos. Sí. Pero sólo en aquellas materias que le competen, es decir, en aquello que le ha confiado la soberanía nacional para que lo administre", dijo acertadamente Rajoy.

Pero donde el líder del PP estuvo más cercano al sentir del pueblo español fue en su recuerdo a las victimas de ETA, porque “ocurre que los han matado, precisamente, porque estorbaban las mismas pretensiones que este proyecto recoge”. Porque ceder ante el separatismo implica decir que “todo nuestro esfuerzo ha sido inútil; que las mil víctimas de ETA estaban equivocadas; que todos han muerto en balde: los guardias civiles, los policías, los jueces, los militares, los empresarios, los concejales… ; que Enrique Casas, Gregorio Ordóñez, Miguel Ángel Blanco, Fernando Buesa y tantos otros… estaban ofuscados; que tenían razón sus asesinos fanáticos; que tuvieron que matarlos porque nos habíamos obcecado y, en fin, que podíamos habernos ahorrado mucha sangre si hubiéramos sido más flexibles”.

“No se han equivocado ni han muerto en vano y no vamos a traicionar su memoria".

Nosotros sólo podemos adheridnos a tales palabras, y desear que el líder del PP sea fiel a las mismas con hechos, y no sólo no consienta que España se rompa, sino que tampoco admita que se venda.

Rajoy lamenta que el plan de ETA haya llegado al Congreso y ZP opta por el "optimismo antropológico"

Rajoy lamenta que el plan de ETA haya llegado al Congreso y ZP opta por el "optimismo antropológico"

Tras casi ocho horas de sesión parlamentaria, después de saltarse el reglamento para conceder turno de réplica a Ibarretxe, finalmente se procedió a la votación en la que no hubo sorpresas. El Congreso ha rechazado el plan con 313 votos en contra, 29 a favor y 2 abstenciones. Los votos a favor han sido de los grupos nacionalistas, CiU, ERC, PNV, EA, BNG, Nafarroa Bai e ICV- Verdes. Las abstenciones han sido de los representantes de IU, y es que la coalición ha votado desunida, por un lado ICV a favor, e IU, por otro, en contra.

De todo lo que sucedió destaca el discurso de Estado pronunciado por el líder de la oposición, Mariano Rajoy, frente a las puertas abiertas, sonrisas y ofertas de más diálogo del presidente del Gobierno, que reconoció estar instalado en el "optimismo ideológico".

LA TRAMPA. El presidente del PP comenzó recordando que "si no hubiéramos escuchado las palabras del ilustre representante del Parlamento Vasco, pudiéramos pensar que lo que hoy nos convocaba era la Reforma del Estatuto de Autonomía para el País Vasco conforme a las previsiones de la Constitución. Al menos, esa era la apariencia que se le ha dado para que pudiera llegar hasta esta casa".

Acto seguido aclaró que "la presunta reforma del Estatuto de Autonomía para el País Vasco conforme a las previsiones de la Constitución, resulta que ni es una reforma, ni habla de autonomía, ni se acuerda de la Constitución". Y aseguró, refiriéndose a Ibarretxe, que "quien acude a esta Cámara es porque no está legitimado para hacer una constitución por su cuenta y sin embargo la han hecho y además nos la traen". Rajoy se preguntó "¿para qué?, ¿Qué pretenden: proclamar su independencia con nuestras bendiciones? ¿Cómo se entiende esto?"

El líder de la oposición definió el texto como "un texto muy ameno, imaginativo, tal vez un poquito quimérico, que me ha recordado mucho aquella constitución que elaboró Rousseau para Córcega en la que distinguía tres clases de corsos: patriotas, ciudadanos y aspirantes".

Mariano Rajoy recordó asimismo que el plan Ibarretxe es rechazado por la diputación foral de Álava y por Navarra, “el Parlamento de Vitoria se ha tomado atribuciones que no le corresponden. Lo están proclamando a voz en grito los recursos que se han presentado ante los tribunales: dentro del país vasco, la diputación Foral de Álava y en su vecindad las Comunidades de Navarra y de Castilla-León”.

APLICAR LA LEY. Mariano Rajoy justificó el voto en contra en que “bajo capa de una reforma estatutaria, es en realidad una petición de reforma constitucional”. Es más, “La cámara de Vitoria no está facultada para imponer cambios en la estructura del Estado o en el ejercicio de los derechos y libertades ciudadanas.” Y recalcó que “lo que está en cuestión esta tarde no es si aprobamos o no determinado documento, sino si en España se aplica la ley” aludiendo a la autoridad de Montesquieu, quien recordó que la libertad “no es el derecho a hacer lo que nos plazca, sino el derecho a hacer lo que las leyes permiten”.

EL CONGRESO COMO UNA LONJA. El Presidente del Partido Popular condenó también las formas en que se ha presentado el Plan por lo que ha considerado “un desprecio grave a las Cortes Españolas”, ya que “no sólo se nos exige algo que es ilegal por parte de quien no tiene derecho a exigirlo, sino que se nos exige en rebeldía”. Llama al documento que se debate en la Cámara una “declaración de independencia” y se pregunta cuál es en este momento su papel “¿Se nos informa? ¿Se nos consulta? ¿Se nos advierte? ¿Se nos amenaza? No lo sé”. Al mismo tiempo ha dudado de la voluntad de diálogo por parte del Gobierno Vasco, ya que “nos lo exige quien rompe los acuerdos, se salta la ley, disfraza sus intenciones, dinamita el consenso, nos presenta deliberadamente un proyecto inadmisible, y nos amenaza con hechos consumados.”

Acertadamente, Rajoy añadió: "Esto no es una lonja de contratación ni una casa de subastas. Aquí no venimos a dirimir pleitos privados. Cada uno de nosotros representa a todos los españoles, es decir, a la soberanía nacional. El parlamento vasco representa a su vez la voluntad de los ciudadanos vascos. Sí. Pero sólo en aquellas materias que le competen, es decir, en aquello que le ha confiado la soberanía nacional para que lo administre"

El presidente popular hizo una encendida defensa de la legalidad y de la soberanía nacional del pueblo español, recordando a los nacionalistas que “en España, la soberanía, la única autoridad que no tiene que dar cuentas a nadie por ser soberana, la encarna el conjunto de los españoles y se expresa a través de las urnas. No existe otra".

¿MUERTOS EN BALDE? Rajoy mencionó de forma destacada a ETA, ya que la organización terrorista “es la inspiradora del proyecto que otros han puesto por escrito, tras romper en Estella el consenso de la sociedad vasca en torno al Estatuto de Guernica”, que ha participado en este proyecto no solo con sus votos, sino amedrentando a la mitad de la población vasca.

El líder popular hizo mención de los casi mil muertos a manos de ETA, “cuya memoria no queremos ultrajar”, a lo que añadió: “Ocurre que los han matado, precisamente, porque estorbaban las mismas pretensiones que este proyecto recoge”, advirtiendo que nunca debemos olvidarnos de ellos. Las exigencias de los nacionalistas, según el portavoz popular, “vienen a decirnos que todo nuestro esfuerzo ha sido inútil; que las mil víctimas de ETA estaban equivocadas; que todos han muerto en balde: los guardias civiles, los policías, los jueces, los militares, los empresarios, los concejales… ; que Enrique Casas, Gregorio Ordóñez, Miguel Ángel Blanco, Fernando Buesa y tantos otros… estaban ofuscados; que tenían razón sus asesinos fanáticos; que tuvieron que matarlos porque nos habíamos obcecado y, en fin, que podíamos habernos ahorrado mucha sangre si hubiéramos sido más flexibles”.

"NO NOS AMENACE". Rajoy inició su turno de réplica haciendo, ante los comentarios previos del lehendakari, una defensa expresa del acuerdo al que ha llegado con José Luis Rodríguez Zapatero para crear una comisión en la que se traten cuestiones que afectan al modelo de Estado. "¿Conoce usted, señor Ibarretxe, algún país del mundo en el que los grandes partidos nacionales no se pongan de acuerdo en defender la soberanía nacional y la existencia de su país?", planteó.

Asimismo, dijo que sería "ciertamente sorprendente" e incluso "terrible" que socialistas y 'populares' no coincidieran en la respuesta que hay que dar a asuntos como el proyecto que hoy se debatía en la Cámara. "Y estoy orgulloso de apoyar al Gobierno en un día como hoy", remachó.

Reconoció que le había gustado el discurso del socialista Alfredo Pérez Rubalcaba y algo menos el de Zapatero, que consideró "inquietante".

Además, Mariano Rajoy, aconsejó al lehendakari que retire su plan, acate la Ley, el Estatuto y la Constitución, "no haga imposiciones, no nos imponga sus dogmas, no nos amenace con hacer lo que quiere si no llegamos a un acuerdo con usted" y que "apoye al PP y PSOE" en la lucha contra ETA.

SALIR DEL CALLEJÓN. Rajoy subrayó que sólo ha habido una cosa que Juan José Ibarretxe "no ha querido imponer: que le busquemos una salida al callejón en que se ha metido usted y en que ha metido a miles de ciudadanos, y eso, debería imponérnoslo".

Se dirigió a Ibarretxe para trasladarle la siguiente batería de preguntas: "¿Y quién es usted para quitarle al resto de España su soberanía o para quitarle a los diputados de esta Cámara como Erkoreka (PNV) o Lasagabaster (EA) su capacidad de decidir sobre un tema como éste? ¿En nombre de qué derechos históricos habla usted; cuándo ha habido una comunidad vasca unificada independiente?; ¿si esta Cámara no acepta un Estado libre asociado, será obligatorio?; ¿podremos opinar o decir que no estamos de acuerdo?".

Nada es gratis.

Nada es gratis.

Lo paradójico de la actual crisis es que un cambio de Constitución no supone, en sí, nada insalvablemente grave para una sociedad democrática. Y, en lo que a mí concierne, no me causaría excesiva angustia ver escindidas a las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya (Alava, es más que claro que no quiere ni oír hablar de esa historia). Si no fuera por el temor, cada vez más acentuado, a la espantosa indefensión en la que podrían verse los ciudadanos no nacionalistas de esos parajes, gustosamente votaría yo a favor de la independencia. Del «Estado asociado», no. Ni en broma. Los costes –sin duda, altos– de la segregación vizcaíno-guipuzcoana tendrían una contrapartida muy rentable: quitarnos de encima ese anacronismo cavernícola de los locos de amor por el terruño.

Cosmopolita y escéptico como soy, estaría más que contento ante la hipótesis de que los enamorados de sangre, tierra y genes formen su propio mundo aparte (mejor sería planeta aparte, pero no es viable): mundo de ellos y para ellos. Lo más blindado y hermético posible, lo más impermeabilizado en sus autocráticas fronteras. ¿Asociación con eso? Ni loco.

No es grave modificar Constitución y fronteras. Ni en lo personal ni en lo jurídico. Ya recordé aquí, hace un par de semanas, la escéptica sensatez florentina de Guicciardini: todo es efímero, las naciones también. Y es verdad, como lo subrayaba el Wall Street Journal hace cuatro días, que las viejas naciones europeas también mueren. Lo grave, lo que pone en peligro a todos y cada uno de nosotros, es que un sujeto, individual o colectivo, pueda delinquir sin que nada pase. Que no haya ley que rija para todos.

Y los delitos –llamémoslos «presuntos», para no herir la cursilería dominante– se encadenan. Por parte, sí, de la Administración vasca, que, tras redactar un estatuto incompatible con la constitución vigente, ilegal pues, merced a los votos de un partido ilegal, anuncia su ilegal dictado de desobedecer las decisiones del Parlamento español. Pero también, por parte –y es más grave– de un Gobierno central que rechaza recurrir a los tribunales para aplicar la ley y admite votar en el Parlamento lo que, como ilegal, no es votable. Sin previo dictamen del Tribunal Constitucional, acerca de la legalidad o no del texto de Ibarreche, debatirlo en el pleno del Congreso viola el principio de división de poderes. Y arrastra la nulidad de cualquier cosa que se vote.

Pueden ser segregadas de la nación dos provincias. Pero eso, para ser legal, requiere un paso previo: reformar la Constitución. Conforme al procedimiento que toda Constitución prevé. También ésta. No es cosa de melodrama. Sólo, de rigor jurídico, mayoría parlamentaria y ciudadana y una cierta paciencia. No hay atajos legales. Insurreccionales, sí. Pero no salen gratis. Para nadie.

Catalán, dialecto del castellano.

Catalán, dialecto del castellano.

Para llegar a la afirmación del título de este artículo, primero deberemos tener claro lo que es lengua, idioma y dialecto. Muchos son (demasiados) los doctores en lengua que aseveran, enseñan y publican en sus libros (erróneamente a mi entender) que lengua e idioma son una misma definición.

Sin embargo, su diferencia es significativa por cuanto se llama lengua:

1.- A la forma de expresarse que tienen todos y cada uno de los habitantes del universo.

2.- Se denomina así también la forma de expresarse que tiene el conjunto de habitantes de un mismo pueblo o nación.

Se llama idioma a la lengua hablada que ha sido estructurada y por consiguiente tiene gramática propia que la diferencia de las demás. Se llama dialecto a la forma que tienen de expresarse los hablantes de una región, un pueblo, un barrio, e incluso a nivel individual, de un mismo idioma. Y así tenemos que existe una serie de lenguas, como las lenguas indoeuropeas (iranio, sánscrito, griega, céltica, etc.), las lenguas semíticas (fenicio, hebreo, arameo, árabe, asirio, etc.), todas ellas anteriores a Cristo. Y posteriores a él nos encontramos con las lenguas romances, las germánicas, las eslavas, etc.
Teniendo todas ellas, las antiguas y las más modernas un nexo común: en sus tiempos respectivos todas ellas sólo tenían un abecedario como forma de expresión escrita. Y para aprenderlas no quedaba más remedio que trasladarse a vivir a esos países o estar conviviendo con gente de esa habla. Ésa es la causa por la que se les llama lenguas, porque no pueden ser aprendidas a distancia. Ahora bien, con la entrada en juego de la lengua latina, su desarrollo y expansión por todo el Imperio Romano, se vieron en la necesidad de estructurar esa lengua para que se hablara y sobre todo escribiera de la misma forma por todas partes. Es decir, tuvieron que hacer una gramática.

Después de la caída del Imperio, emergieron las lenguas romances, que, poco a poco y a medida de que se iban formando las naciones que hoy conocemos, fueron desgajándose más y más de la gramática latina (ese proceso duraría poco más de un milenio), hasta que la separación fue tan significativa que pudieron crear sus propias gramáticas, convirtiéndose así en idiomas; es decir, en una lengua que se puede aprender en cualquier lugar del mundo mediante su gramática.

Y así tenemos que la primera gramática del francés salió en agosto de 1492; la del castellano en octubre del mismo año; la del mallorquín en 1651; la del italiano en 1860; la del valenciano 1915 y la del catalán 1918. Y aún hay «doctores en lenguas» que aseveran que el catalán es el padre del mallorquín y del valenciano. ¿Cómo puede serlo si nació después que sus pretendidos hijos? Grave y grande infamia la sostenida por esos «doctores» que con falaz argucia mantienen a voz en grito que mallorquín, valenciano y catalán son el mismo idioma. Y ¡ay de aquél! que ose contradecirles aunque sea con argumentos científicos irrefutables. ¡Ay de aquél! porque en todos los medios de comunicación habidos y por haber será vilipendiado, escarnecido y vejado hasta lo indecible; y no uno o dos días, sino a lo largo de mucho tiempo y por infinitas voces «doctorales».

Como le sucedió al ya desgraciadamente fallecido Ilustrísimo Sr. D. Lázaro Carreter, que, queriendo poner las cosas en su sitio, se atrevió a afirmar que valenciano y mallorquín no eran dialectos de nada, sino lenguas propias que se hablaban en sus respectivos territorios. La que se le vino encima fue pequeña; le amargaron la vida con toda clase de exabruptos en diarios catalanes, saltaron chispas de las universidades catalanas, valencianas y baleares. Recibió infinitas llamadas telefónicas en su casa particular y a horas intempestivas, insultándole de todas las formas y tonalidades que pueda haber.

Por ello quiero pensar que tal vez, y sólo tal vez por eso, los departamentos de lenguas románicas del resto de universidades de España no se atrevan a afirmar lo mismo, a pesar de saber con certeza científica que realmente eso es así. Y si encima comparamos el castellano con el catalán (que digan lo que digan los políticos y algunos Doctores nostálgicos de la supremacía de Castilla, idioma castellano no es sinónimo de idioma español), nos encontramos con que en castellano se escribe «Madrit» tal que en catalán. Asimismo el catalán hace uso de la «i» como conjunción: «un i dos; això i allò; al igual que el castellano en lo que el español usa la «y» (sic) «Reina i señora...; ...i pongo...» (gramática de Antonio de Lebrixa 1492).

También la usa el castellano en palabras como «maior», «io», «aiuntamiento», que en catalán han dado «major, jo, ajuntament». El catalán también hace uso de las «ss!» intervocálicas con sonido de ese líquida /s/: missa; assirios; professor. Talmente que el castellano: «missa, assirios; assí; esso; professor. Asimismo la «s» intervocálica en catalán tiene sonido sonoro /z/ exactamente igual que en castellano. En catalán se hace uso de la «v» en muchos verbos que el español usa «b»: provar. Pasando en castellano tres cuartos de lo mismo: provar. También usa el catalán al igual que el castellano la «ç» delante de las vocales «a,o» cuando necesita el sonido de «s» líquida: lança, començaron, començado, fuerça, començó, comienço; llança, començaresn, començad, força, cançó (cat.). Asimismo el catalán hace uso de la «qu» delante de la vocal a: qual, quant. Tal que en castellano: qual; quanto. Permanencia en el catalán de la «f» a principio de la dicción donde el español usa «h»; exactamente igual que el castellano: ferrero, fierro-ferrer, ferro (cat.)- herrero, hierro (esp.). El diptonogo castellano «ue» ha dado en catalán «o»; (cast.)- puerco, fuerça, fuera; (cat.)-porc, força, fora. La letra «j» precediendo a las vocales «a, i, e» en catalán tienen el sonido /z/, exactamente igual que en castellano: semejança/semezansa/. Incluso el castellano también suprimía letras para evitar cacofonías: (sic) «es déste sieglo...»; «cada uno d'ellos». En catalán: «és d'aquest sigle...»; «cada un d'ells», etc. Y aquí me paro, pues aunque interesante, no se trata más que de dar una muestra a los lectores de este diario, de cuyas plumas colaboradoras yo soy la más humilde, de que tiempos atrás todas las lenguas romances eran sumamente parecidas.

Y como antes fue el castellano el que tuvo gramática por encima de cualquier otra lengua romance de España, y viendo lo antedicho, no es nada descabellado ni mucho menos disparatado afirmar que el catalán no es más que un dialecto del castellano.

UNAS PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE CATALUÑA .

UNAS PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE CATALUÑA .

El separatismo catalán viene jugando con fichas marcadas desde siempre, igual que el vasco. Algunas de las mentiras que han venido alimentando durante años se desmontan en este pequeño documento.

El texto se basa en preguntas sobre temas que los nacionalistas han venido manipulando y sus respectivas respuestas.

¿Paga Cataluña a la Hacienda española más de lo que recibe?

En todo Estado moderno las personas ricas pagan más de lo que reciben para hacer posible la solidaridad fiscal con las personas menos favorecidas. Igualmente las regiones más ricas contribuyen más que las regiones más pobres por un principio universalmente aceptado de solidaridad fiscal. Esto sucede así en todos los países del mundo, no solamente en España. Incluso a nivel de organismos internacionales como la Unión Europea, los países mas ricos , como Alemania o Suecia contribuyen con fondos que reciben los países menos favorecidos como España y Portugal para lograr en el futuro una convergencia real de estos países con los más ricos, lo cual a la larga beneficia a todos, como pasó con el plan Marshall americano en Europa después de la segunda guerra mundial.

¿Es Cataluña la región que mas paga a Hacienda por habitante?

No. La región que mas paga en España por habitante es, con diferencia Madrid. También Baleares contribuye en mayor medida que Cataluña por habitante al esfuerzo fiscal. Hay otras Comunidades que también aportan más de lo que reciben, como La Rioja, Aragón o Valencia, pero en ninguna de ellas ha habido protestas pues todo el mundo entiende que las regiones menos favorecidas deben recibir más de lo que aportan , por un principio básico de solidaridad. Solo el nacionalismo catalán ha expresado sus quejas al respecto.

¿Cual es la situación del País Vasco y Navarra?

Estas dos regiones, por razones históricas, disfrutan de un régimen especial llamado Concierto Económico lo que hace que fiscalmente no sean solidarias con las regiones menos favorecidas de España.

¿Tiene Cataluña motivos para quejarse del trato económico recibido en la historia de España?

No. En todo caso serían las regiones menos favorecidas, como Extremadura, Andalucía, Galicia, Asturias, Canarias o las dos Castillas las que han sufrido un trato discriminatorio, tanto en infraestructuras construidas como en empresas públicas instaladas en su territorio. En los dos sentidos tanto Cataluña como Madrid y el País Vasco han sido las regiones favorecidas.

¿Ha sido la burguesía catalana una burguesía emprendedora, arriesgada e innovadora como la burguesía de otros países de Europa?

La burguesía catalana ha sido fundamentalmente una burguesía proteccionista: Acudía a Madrid para que subieran los aranceles y con eso permitir tener el monopolio del mercado español para sus productos. Por ejemplo la industria textil catalana se desarrolló gracias a los aranceles que nos obligaban al resto de los españoles a comprar unos productos que hubiéramos podido comprar más baratos en el extranjero, pero teníamos que comprárselos a ellos porque forman parte de España. Pero en Cataluña no ha habido empresarios de verdad arriesgados e innovadores como por ejemplo en el norte de Italia donde se crea la FIAT y otras empresas lideres del automóvil. arriesgando estas burguesías su capital. En Cataluña la burguesía se limitó por ejemplo a esperar a que Franco decidiera , con capital público crear la SEAT, filial de la FIAT e instalarla en Barcelona. La burguesía catalana arriesgó e innovó muy poco a diferencia de otras burguesías europeas.

¿Su pertenencia a España ha perjudicado económicamente a Cataluña?

No, de hecho los historiadores económicos consideran que ha sido el factor fundamental de su desarrollo industrial. Los aranceles existentes históricamente en España permitieron que la industria catalana, no competitiva a nivel internacional se desarrollara vendiendo sus productos, mas caros y menos competitivos al resto de España. La prueba es que las regiones "catalanas" del sur de Francia están menos desarrolladas que la Catalanas española.

¿Al resto de España le ha beneficiado Cataluña?

Es difícil dar una respuesta. El favoritismo hacia la industria catalana ha impedido que se desarrollen más industrias en otras zonas de España que hubieran sido buenas localizaciones industriales. Por ejemplo, ¿por qué no se instaló la SEAT, que es de capital público, no capital catalán, en Valencia en lugar de Barcelona? Y tantos y tantos ejemplos de favoritismo hacia Cataluña....

Pero Cataluña ha acogido inmigrantes del resto de España en los años difíciles

Es cierto, pero cabe siempre preguntarse que si el dinero de todos los españoles por ejemplo en SEAT no se hubiera ido a Cataluña para invertir, y se hubiera invertido en regiones menos favorecidas , los inmigrantes de esas regiones no hubieran tenido que ir a Cataluña a trabajar. ¿quién fue aquí el favorecido?

¿tienen razón los que se quejan de que las autopistas catalanas son de pago y la autorías del resto de España son gratuitas?

Ninguna razón. Si conocieran la historia real de las autopistas catalanas, los que se que se callarían inmediatamente. En los años sesenta no había dinero en España para autopistas, por eso se recurre a las autopistas de peaje. Estas autopistas se construyen en su inmensa mayoría en Cataluña: Barcelona -Zaragoza, Barcelona- Francia, Barcelona- Valencia: El dinero para financiar estas autopistas salió del ahorro de TODOS los españoles. En una época donde en algunas zonas de España se pasaba hambre, los escasos ahorros de sus bancos y cajas de ahorro iban a financiar las autopistas de peaje catalanas . Pero además hubo que pedir préstamos en dólares al extranjero y estos prestamos tuvieron que ser avalados por el Estado español.

¿Quien pagó al final las autopistas catalanas?

La pregunta mas correcta seria quien ha pagado y paga actualmente las autopistas catalanas. Los prestamos para financiar las autopistas que no pudieron financiar los bancos españoles se emitieron en dólares. En ese momento el dólar estaba a 60 pesetas/dólar. Posteriormente el dólar llegó a estar a más 200 pesetas. Simplificando el calculo y poniendo un tipo medio de 180 pesetas /dólar, el pago seria el siguiente: de cada 180 pesetas 60 , o sea un tercio, seria pagado por el usuario vía el peaje. El resto o sea, 120 pesetas, los DOS TERCIOS restantes han sido y son pagados aun, pues los prestamos están vivos durante la vida de la concesión, por el estado Español que ha tenido que ir pagando la diferencia entre las 180 pesetas del dólar en el momento del reembolso y las 60 en el momento de la concesión. : O sea por andaluces, extremeños , valencianos, madrileños... y si, también catalanes. La ventaja comparativa de tener modernas autopistas en aquella época en la que en el resto de España las carreteras eran pésimas fue fundamental para el desarrollo de Cataluña: ¿No se podían haber compartido esos recursos en vez de dedicarlos casi en exclusiva a Cataluña?

¿Por qué el nacionalismo catalán avanza electoralmente, a pesar de ser Cataluña una región que no tiene motivos de agravio con el resto de España?

La respuesta es muy sencilla: avanza y avanzará siempre que económicamente les resulte rentable ser nacionalistas. La ley electoral española favorece claramente a las opciones regionalistas. Así Convergencia i Unió, con menos votos que Izquierda Unida tiene más del doble de diputados que ésta y lo mismo le pasa a ERC. Los separatistas catalanes han apoyado tanto al PP como al PSOE cuando estos estaban en minoría a cambio de ventajas económicas para Cataluña, haciendo de necesario partido bisagra y aprovechándose para sacar un rédito económico. El electorado catalán y el vasco así lo han percibido y les votan para sacar ventajas económicas frente al resto de los españoles. Igualmente la educación escolar está en manos de las Comunidades Autónomas y a los alumnos se les enseña una historia donde se les explica que los separatistas catalanes han sido un pueblo oprimido por el resto de España¡ De hecho los votos de la gente joven son casi todos nacionalistas.

¿Seguirá avanzando en el futuro el electorado catalanista?

Si, si los separatistas catalanes siguen percibiendo que votar nacionalista les seguirá trayendo ventajas económicas como hasta ahora.

¿ Es culpa de los separatistas catalanes la actual situación de ventaja que disfrutan con respecto a otras regiones españolas?

No, ellos actúan así porque desde el resto de España se lo permitimos. Hasta ahora parecía poco progresista oponerse a las ventajas que pretenden los nacionalismos vasco o catalán. Por eso ellos simplemente se han aprovechado de la ingenuidad en el resto de España para, bajo banderas pseudo progresistas, conseguir políticas tan poco solidarias y modernas como beneficiar económicamente a las regiones ricas en detrimento de las menos ricas.

¿Cual es el objetivo final del nacionalismo catalán ?

El objetivo final es conseguir el mayor grado de independencia política, incluso formando un Estado catalán que no olvidemos nunca ha existido ni nada parecido parecido en la historia, pero conservando las ventajas económicas, es decir seguir vendiendo sus productos que ya penetran el mercado del resto de España gracias a las ventajas históricas de que han disfrutado, y por supuesto sin ser solidarios fiscalmente con las regiones pobres.

¿ Interesa esa situación al resto de España?

No. Cataluña ha disfrutado de una posición de privilegio que ha impedido que otras regiones de España se desarrollen industrialmente, si plantearan formulas de salida del Estado Español o formulas de pertenencia meramente formal, como el famoso pacto con la corona propuesto por Pujol, el resto de España tendría inmediatamente que replantear su política de compras hacia Cataluña y abrir un periodo transitorio de aranceles para dar una oportunidad a que la industria se desarrolle en otros lugares de España. Han disfrutado de demasiados privilegios en detrimento del resto de las regiones.

¿ Qué pasaría si hubiera un boicot significativo a los productos catalanes en el resto de España?

Pasaría que habría una reacción inmediata de miedo en el empresariado catalán. La prueba está en que después del boicot de Rovira a Madrid 2012, algún sector de la sociedad española se ha movilizado pidiendo el boicot del cava catalán e inmediatamente Rovira ha tenido que rectificar y Maragall ha tenido que ir a Madrid a apoyar la candidatura. Desgraciadamente a Maragall no se le había ocurrido un apoyo espontáneo e inmediato de la candidatura olímpica madrileña como hizo Madrid con la candidatura Barcelona 1992. Parece que lo único que funciona para terminar con este tipo de agresiones es el miedo de los separatistas catalanes a perder su posición privilegiada en el mercado español.

¿ Boicotean los separatistas catalanes los productos del resto de España?

No directamente porque sería una provocación y saldrían perdiendo, pero si indirectamente. Continuamente en Cataluña hay campañas de comprar solamente productos catalanes. Es lo mismo pero sin mencionar la palabra boicot.

¿el dictamen de la Comisión de expertos sobre el archivo de Salamanca ha sido un dictamen imparcial de unos expertos escogidos por criterios exclusivamente profesionales?

La respuesta la dio claramente Carod Rovira justo depues de producirse el dictamen que aconsejaba el envio a Cataluña de los fondos del archivo de Salamanca. En la televisión explicó claramente a su electorado que el apoyo que ERC habia dado para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado no habia sido un cheque en blanco y que la decisión del Comité de Expertos era buena prueba de ello. O sea que Rovira nos confirma sin lugar a dudas lo que todos sospechabamos, el Comité de Expertos estaba amañado para que dictaminaran la vuelta a Cataluña de los fondos históricos. Es lamentable que en España existan ciudadanos de primera y de segunda y que Rovira lo explique de una forma tan clara y rotunda. Dichas declaraciones dejaron de ser pasadas inmediatamente por TVE pero la verdad está ahí y no nos la pueden ocultar.

¿ Que se puede hacer para terminar con esta situación donde permanentemente se nos arremete con comentarios ofensivos , se nos falsea la historia e incluso se pacta impunemente con ETA para que no atente en Cataluña sin importarles que lo hagan en el resto de España?

Mandar el mensaje a los políticos de que los no nacionalistas no somos ciudadanos de segunda sino que tenemos los mismos derechos.

¿ De quién depende el que esta situación absurda y perjudicial para el resto de España cambie?

Fundamentalmente de ti. De que te movilices para defender tus derechos.

¿ Que pasaría si el resto de los españoles disminuyéramos el consumo de productos catalanes aumentando el del resto de las regiones?

Por supuesto la situación económica del resto de las regiones mejoraría. Pero inmediatamente el nacionalismo catalán tendría que volverse mucho más razonable y solidario pues verían peligrar sus ventajas económicas. La prueba está en la bajada de pantalones de Rovira en cuanto han visto que la campaña del cava de este año podría peligrar. No le importaba lo injusto de boicotear Madrid 2012 cuando Madrid y toda España se habían volcado en esfuerzo y en pagar la altísima factura de Barcelona 92, solo le importaba los posibles perjuicios económicos en Cataluña si el boicot triunfaba.

Plan Ibarreche. La situación.

Plan Ibarreche. La situación.

No es casual que el plan Ibarreche haya sido aprobado con los votos de los terroristas. Un parlamento distinguido por la presencia de un asesino como Josu Ternera en su comisión de derechos humanos, y por la permanencia de los representantes de la ETA, en jactancioso reto a la ley, no pasa de caricatura o farsa de parlamento, inaceptable en cualquier país civilizado. Pero a eso se ha llegado allí, o se ha permitido que se llegara. La complicidad de los terroristas con Ibarreche es sólo la culminación, por ahora, de la alianza que propuso el PNV a la ETA para hacer frente común contra la reacción por el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Por lo demás, como he podido comprobar abundantemente al estudiar la historia del nacionalismo vasco, según he expuesto en el libro de reciente aparición Una historia chocante, la política de sacar rentas políticas de los asesinatos ha constituido el eje y sentido de la acción peneuvista desde el comienzo mismo de la Transición (vamos a olvidarnos ahora de sus condenas retóricas y sin consecuencias). Ha sido una asociación de hecho entre el PNV y el TNV (Terrorismo Nacionalista Vasco, autobautizado como MNLV), asociación con alternativas y peleas de familia, pero mantenida siempre en lo esencial.

El uso de palabras de contenido emocional inevitablemente fuerte, como "asesino", "terrorismo", etc., puede dar a entender, a su vez, un contenido emocional en el anterior análisis. No hay tal. Procuro dar una descripción precisa de los hechos, que quizá podrían exponerse con palabras más frías, pero probablemente menos adecuadas. No conviene tomar por frialdad analítica la ocultación de realidades, como a menudo se hace. En síntesis, la asociación PNV-TNV ha determinado la política en las Vascongadas, con repercusión en toda España, y ha sido la causa principal del asolamiento de la democracia en aquellas provincias. Lo podemos mirar desde otra perspectiva: si las libertades subsisten allí en parte, se debe a la acción de las fuerzas de seguridad del estado, a las cuales nunca ha dejado el PNV de desacreditar y calumniar, en concomitancia con la propaganda etarra.

La consecuencia lógica del Plan Ibarreche es la legitimación del terrorismo como instrumento político. La democracia se apoya, en suma, en la sustitución de la violencia por unas reglas de juego equitativas y basadas en las libertades, pero en realidad el PNV, fiel a sus totalitarios orígenes sabinianos, nunca aceptó las reglas democráticas y no ha cesado de sabotearlas y desprestigiarlas, al paso que las explotaba abusivamente, como por lo demás han hecho siempre los totalitarios. Ahora bien legitimar el terrorismo como lo hace Ibarreche es un arma de doble filo, pues vale lo mismo para los nacionalistas que para los antinacionalistas. Obviamente, Ibarreche, Arzallus y los suyos confían en que no habrá un terrorismo de respuesta, pero lo menos que puede decirse es que, al beneficiarse del TNV y beneficiarlo a su vez, han abierto las compuertas a cualquier réplica en los mismos términos. Romper las reglas del juego vuelve el juego imposible y convierte la política en violencia. Aun si eso no llega a ocurrir, como es de esperar y desear, los jefes sabinianos han asumido una responsabilidad inmensa.

Eso aparte, el Plan Ibarreche rompe unilateralmente la Constitución y el Estatuto autonómico, y lo hace desde unas instituciones que son parte del estado español, legitimadas precisamente por la Constitución y el Estatuto. Estamos ante un golpe de estado en toda regla, ante una rebelión contra la legalidad constitucional, realizada, insisto y como no podía ser menos, en complicidad con los terroristas y en un parlamento degradado a niveles difíciles de creer si no estuvieran ante nuestros ojos. Significa la sustitución de la soberanía del pueblo español por la soberanía de la alianza PNV-TNV, que se arroga la representación del pueblo vasco. Es la secesión práctica, apenas disimulada por una leve y formal capa que le facilitaría mantenerse en la Unión Europea sin afrontar los costes económicos de la secesión.

Que los secesionistas intenten golpes de estado contra la legalidad constitucional no es, por desgracia, algo nuevo en España. En 1923 los nacionalistas vascos, catalanes y gallegos se sintieron lo bastante fuertes para establecer un "Pacto Tripartito" y amenazar con un próximo recurso a la acción armada, en concomitancia con los rifeños de Abd El Krim. El plan no cuajó porque a los pocos días Primo de Rivera dio a su vez su golpe de estado y desarticuló la trama separatista. Al llegar la república, que nada debía a la presión del nacionalismo catalán, éste aprovechó el momento para imponer una política de hechos consumados, y en 1934 se rebeló por las armas contra el gobierno legítimo. Durante la guerra civil los nacionalistas vascos y catalanes intrigaron permanentemente en Francia e Inglaterra, incluso en la Italia fascista y la Alemania nazi, saboteando los esfuerzos de sus aliados del Frente Popular (lo cual, dicho sea de paso, vino muy bien a Franco). Tras el final de la dictadura, la reforma democrática permitió la primera Constitución hecha por consenso en España, y esa legalidad constitucional es la que intentan echar ahora por tierra entre Ibarreche, Carod-Maragall, Beiras y otros más, con la complacencia del gobierno de Rodríguez. Mientras desde fuera presiona y golpea el terrorismo islámico.

El actual golpe de estado del PNV-TNV no ofrecería el menor peligro en una democracia asentada. Al gobierno le bastaría cumplir y hacer cumplir la ley, suspendiendo la autonomía hasta que la situación se normalizase y el parlamento vasco dejase de ser el de los Josu Ternera y similares. Gran Bretaña ha suspendido en más de una ocasión la autonomía irlandesa -donde el terrorismo ha ocasionado tres veces más víctimas que en España- y no ha pasado nada. La suspensión sería la reacción legal, legítima y más eficaz ante un desafío como el planteado por las fuerzas antidemocráticas, y seguramente no pasaría nada si se realizase con la habilidad y previsión necesarias ante posibles resistencias. Sin embargo esto resulta difícil en España, donde existe una tradición de gobiernos que prefieren cerrar los ojos y claudicar ante conflictos menores. hasta que los conflictos se vuelven mayores e inmanejables. España no es, por desgracia, una democracia asentada, y los políticos sienten gran temor a asentarla del único modo posible: aplicando la ley.

Pero si cabe dudar de que incluso Aznar se atreviera a hacer cumplir la ley en este conflicto, pese a ser el enemigo en realidad irrisorio, con Rodríguez no hay ninguna duda: no sólo no hará cumplir la legalidad, sino que contribuirá a su ulterior descomposición, al menos durante un tiempo. Por una de esas monstruosidades de la historia que llevan a los pueblos al despeñadero, el gobierno de España ha recaído en unos personajes que no creen en la nación española, que detestan a Montesquieu y no creen tampoco en la democracia liberal, que comparten muchas ideas con los terroristas, se dedican a dividir a la sociedad hostigando a la mayoría católica, y sufren tan infección de sectarismo que con tal de cortar a la derecha el paso al poder están dispuestos a pactar con quien sea y a tolerar cualquier ataque a la democracia y la unidad de España. Esa fue, viene a cuento recordarlo, la política de las izquierdas presuntamente moderadas de Azaña y Prieto en 1936, después de otras elecciones anómalas. Y con esa política se deslegitimaron.

¿Qué va a ocurrir, por tanto? Tenemos ante nosotros unas presiones de creciente intensidad y peligro para disgregar España, en combinación de hecho con la amenaza islámica, más un gobierno complaciente con los enemigos de la democracia y la unidad españolas, que con ello corre hacia su propia deslegitimación.

El análisis no debe prescindir de aspectos menos sombríos: la oposición tiene gran fuerza, en principio, aun si no es claro que sepa utilizarla, y cabe en lo remotamente posible que el gobierno cambie a tiempo de rumbo. Por otra parte, aunque la sociedad española está ciertamente aturdida y letárgica, hay indicios de reacción. La democracia no depende en última instancia de los partidos, sino de los ciudadanos, y quizá éstos sepan responder al desafío mejor que los políticos, empujándolos a actuar o descartándolos.