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Economia

España no está mejor que Europa, está muchísimo peor.

España no está mejor que Europa, está muchísimo peor.

La TV ensalza el plan económico de ZP, la prensa e Internet lo ridiculizan La brecha entre la sociedad que ve y la sociedad que lee se acentúa. Nuevamente, Moncloa demuestra que controla la televisión -los que miran acríticamente- y que valora mucho menos la prensa e Internet -la opinión publicada- La ’caja tonta’ ha aplaudido el plan de medidas contra la crisis mientra que la prensa e Internet -la sociedad que lee- lo ha masacrado y cada vez habla con más crudeza de la incapacidad de ZP.

Ni tan siquiera el sesgado resumen de prensa que elabora La Moncloa ha podido ocultar el varapalo que la prensa -el de Internet ha sido mucho mayor- ha propinado a Rodríguez Zapatero y sus 24 medidas para resolver la crisis económica. Especialmente dura, inmisericorde con el plan gubernamental, ha sido la prensa especializada en economía, con titulares como éste: “El plan de choque de Zapatero: ni una sola medida que no se supiera”. Ni tan siquiera el ’exagerado’ de Cristóbal Montoro, portavoz económico del PSOE, exageró esta vez, al hablar o de la actitud “patética” de ZP.

Pero de esos enterará la sociedad que lee, no la sociedad que sólo ve. Porque es es la verdadera brecha informativa que existe hoy, y no la brecha digital Buena prueba de ella es que la sociedad publicada, la informada, puede serlo a través de la prensa tradicional o a través de Internet: en ambos casos el receptor debe leer.

Pero la inmensa mayoría del público no lee, sólo ve, la televisión y la monigotera es su única fuente de información llega por la tele, y ahí sí que Moncloa sobre vuelve a su anchas. En toda la transición democrática, no ha habido un presidente del Gobierno que haya manipulado la TV con la desfachatez calidad de ZP.

Con la excepción de A-3 TV, algunas autonómicas y Popular TV, todo el aparato televisivo (RTVE, Tele 5, Cuatro, La Sexta, Localia) se dedican a la propaganda más descarada de ZP. Un detalle: El País, con gran elegancia, ha preferido defender las indefendible plan económico del Gobierno aludiendo la mal de muchos: La crisis asola Europa. Y en editoriales, una perla muy del estilo de la casa: “El margen de maniobra del Gobierno es limitado, pero mejor tomar iniciativas que quedarse quieto mientras pasa el vendaval”.

Y es cierto que el PIB francés o alemán aún está peor, pero también lo es que con la inflación controlada y con algo que no conviene olvidar: las peculiaridades de la economía española, un país de servicios, especialmente de turismo hace que precise un crecimiento del 3% para crear empleo (ahora estamos en el 1,8 y bajando aceleradamente hacia el 0%), y si no, la crisis golpea duramente a toda la población. Con una segunda conclusión, sólo resaltada por los medios que se dirigen a la sociedad que lee: las familias españoles son las endeudadas de Europa por mor de la hipoteca, con tipos al alza y con un mercado inmobiliario en derrumbamiento, y con un sistema sin ahorro y sin liquidez. Por tanto, España no está mejor que Europa sino mucho peor.

En resumen, el Gobierno ZP no tiene ni una sola idea para afrontar la crisis económica pero eso sí, le basta con controlar la televisión para lanzar sus gigantescas operaciones de imagen engañabobos.

Lo que Zapatero nos está ocultando.

Lo que Zapatero nos está ocultando.

Toda la verdad sobre la horrible crisis económica que tenemos encima.

España se enfrenta, sin duda, a la mayor crisis económica de los últimos 50 años. Ya se denunciaba en 2006, en muchos medios: ¡Ojo, que la crisis ya está aquí! Haced algo ya, o será aún peor´. Y se decía la verdad. Pero no sólo Zapatero no ha hecho nada para amortiguar la crisis, sino que se ha dedicado a negarla, lo que ha agravado mucho sus consecuencias. Pero mucho, mucho, mucho: las perspectivas se ennegrecen conforme pasan los días. Manteniendo la mirada objetiva, se puede ver que cada vez la marejada alcanza cotas más profundas.

 

Primera mirada: Crisis inmobiliaria

 

En España, la imagen no se corresponde con la realidad, la información se manipula. El Gobierno miente a todos sin decoro. En España, las grandes empresas creen que los problemas empresariales se arreglan hablando con el Gobierno, mediante tráfico de influencias y maletines para el partido. Es la costumbre, recordemos la crisis de Endesa, con el Ministro de Industria por medio, La Caixa y los ´mil mil·lions´. Confirmado por la inmobiliaria Martinsa-Fadesa, la empresa pensaba presentar concurso de acreedores en diciembre de 2007. Era la fecha lógica. Tengamos en cuenta las quiebras previas de Llanera y Astroc, premonitorias. El Gobierno, pensando en que un ambiente de crisis económica no era lo adecuado para ganar unas Elecciones Generales, les pidió que refinanciaran la deuda de 5.000 millones de euros porque, en el peor de los casos, les iban a ayudar. El 7 de julio, ya con las elecciones ganadas, se les dice que no. En el caso de Colonial pasó algo parecido: Clos intervino para que no suspendiera pagos y refinanciara.

 

Ahora, la suspensión de Martinsa-Fadesa, que no es más que la punta del iceberg, arrastra al resto. Y las imágenes que dejan atrás son dantescas: los trabajadores de sus obras, intuyendo que no van a cobrar, se llevan a su casa las puertas y las ventanas, los revestimientos y hasta los materiales de las instalaciones eléctricas o de fontanería: las cañerías, los fregaderos, los retretes. Los que esperan que les entreguen las viviendas —algunos hay— tienen lejos la solución, sus pagas y señales peligran; sobre todo, porque el Gobierno ha dicho que ´garantizará las entregas de las viviendas´. O sea, que se echen a temblar, que ha llegado Zapatero.

 

Segunda mirada: Crisis financiera

 

Por otra parte, nuestro sector financiero está a pique de ruina: las entidades financieras deben 1,6 billones de euros al exterior (o sea, 1,6 veces el PIB de 2007), y nadie quiere prestarles euros a ningún precio. Un hundimiento en bolsa reiterado, unos cuantos concursos de acreedores más como el de Martinsa-Fadesa —y va a haber muchos—, arrastrarán al sector financiero a la suspensión de pagos. No pueden encajar más caídas, porque han que renovar créditos cada año por 200.000 millones. BSCH, BBVA, entre los bancos, o Ferrovial, entre las grandes empresas, pueden resolver su problema. Los casos como los de Spanair o Roca tienen solución con expedientes de regulación de empleo. Pero docenas de pequeñas empresas y cajas, no: ni pueden pagar, ni los van a refinanciar. Ya llevamos 450.000 parados más en lo que va de año. Y habrá centenares más de empresas en suspensión de pagos al volver de las vacaciones estivales. O sea, que la mayor parte de los lunes españoles del 2009, 2010 y 2011 van a ser al sol.

 

Tercera mirada: Crisis económica del Estado Español

 

Pero el potencial destructivo de la coyuntura es mucho mayor que el observado en la caída de la economía real. Por ejemplo, añadamos que España necesita 100.000 millones de euros/año —déficit exterior para pagar petróleo y gas, entre otras cosas— que necesitan financiación. El Estado tanteó los mercados financieros para emitir Deuda Pública a 15 años, 20 puntos básicos por encima de la Deuda alemana. El fracaso del Estado en el intento de colocar dicha deuda —con ratings correspondientes a su calificación internacional— es hiriente: no encontró a nadie interesado en comprarle su papel. De seguir así, España habrá de colocar deuda pública con retribuciones con un plus de riesgo excepcional como si fuera un país tercermundista. El Banco de España ha perdido casi todas sus reservas de oro y divisas. Sin reservas de oro —Solbes lo vendió a bajo precio hace unos meses—, España se encuentra peligrosamente al borde de la suspensión de pagos. Eso es algo mucho más grave que la caída en picado de la economía real. Serán, pues, los mercados financieros los que le van a dar la puntilla a España. Y si no le prestan ni al Estado Español, ¿de dónde van a sacar el dinero las cajas que jugaron a promotores de viviendas para conseguir liquidez?

 

España está a punto de sufrir lo que se denomina una crisis de la deuda externa. Se paga con liquidación a precio de saldo de activos nacionales, con pérdidas tremendas. Con parados y destrucción del sector público. No se va a poder pagar la gasolina en esta nueva situación, que es de DEPRESIÓN. De una situación como ésta no hay ni referencia en los libros de Economía. Ni la del 73, poco antes de la muerte de Franco y con la primera gran crisis del petróleo que conoció el mundo, fue tan grave: la deuda externa era entonces del 16% del PIB. Ahora es del 160%. La del 73 se resolvió con pesetas fabricadas en España y devaluadas. Ahora no se puede devaluar. Dentro del euro es imposible más maniobra que buscar financiación en euros. Porque lo más aterrador es la perspectiva de que las circunstancias obliguen a España a salir del euro, por un motivo claro: una devaluación de la peseta a la mitad sería inmediata. Y la deuda de 1,6 billones, que es en euros, subiría al doble y sería impagable en los próximos 100 años.

 

Los ingresos públicos han caído hasta llevar a las administraciones al borde de la suspensión de pagos y, justamente ahora, se publican las Balanzas Fiscales. Los autonomistas periféricos ven la luz: de ahí saldrá el dinero para superar la crisis: no ser solidarios, quedarse la totalidad de la recaudación fiscal al estilo vasco o navarro. La guerra entre autonomías está abierta. Con la Administración en ruina, los nacionalistas catalanes ven el cielo abierto para suplir sus propias deficiencias como administradores incompetentes y manirrotos. La política de los próximos meses, ya lo veréis, se traducirá en una galopante ola de insolidaridad nacionalista y en exigencias de devolución de la ´deuda histórica´ contraida por el Estado con Cataluña.

 

¡Y este Gobierno de incapaces, falsarios e intolerantes habla en su 37 Congreso delirante de abanderar una Gran Cruzada contra el hambre en el mundo! ¿Hambre en el mundo? Mira a tu alrededor, Zapatero, mira a tu alrededor...

Rajoy tacha de "broma" los parches de Zapatero contra la crisis.

Rajoy tacha de "broma" los parches de Zapatero contra la crisis.

 Mariano Rajoy ha calificado hoy de "broma" las medidas que ayer anunció el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para hacer frente a la crisis económica y ha exigido un plan de "austeridad en serio".

El líder del principal partido de la oposición ha puesto como ejemplo las recetas del Gobierno de José María Aznar tras ganar las elecciones generales de 1996, liberalización de la economía y bajadas de impuestos. Por el contrario, las propuestas del jefe del Ejecutivo son "de cara a la galería".

Rajoy ha pronunciado una conferencia en el Foro ABC ante la plana mayor de su partido, entre ellos, el presidente fundador, Manuel Fraga; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón; la flamante secretaria general, María Dolores de Cospedal; o el portavoz del PP en el Senado, Pío García Escudero.

"Ayer el Gobierno nos anunció un plan de austeridad. La rectificación sería bienvenida si realmente tuviese contenido. Sin embargo, el propio Zapatero reconoce que el plan tiene impacto limitado", ha dicho el líder de los populares, quien ha emplazado al presidente del Gobierno a que diga "la verdad".

Zapatero admitió ayer ante la flor y nata del empresariado español la gravedad de la situación y pidió austeridad a todos. Entre las medidas anunciadas destacan la reducción del 70% de la oferta de empleo público, la congelación de los sueldos de los altos cargos del Gobierno, la privatización parcial de los aeropuertos y una inyección de 40.000 millones destinados a las pequeñas y medianas empresas y para pisos protegidos. (el chocolate del loro).

Asimismo, mostró su confianza en que el principio del fin de la crisis se vislumbre en la segunda mitad del próximo año.

Veinte kilómetros de atascos en Madrid y Barcelona por el paro de los camioneros.

Veinte kilómetros de atascos en Madrid y Barcelona por el paro de los camioneros.

La circulación lenta de camiones, dentro del paro que los transportistas de mercancía por carretera secundan desde la madrugada de hoy, provocó esta mañana 20 kilómetros de retenciones en la A-1, A-6 y en la carretera de circunvalación M-40, de Madrid, situación que se vio además agravada por la lluvia, según fuentes de la Dirección General de Tráfico (DGT).

A las 11.30 horas la carretera de Burgos registraba circulación difícil entre los kilómetros 13 y 16, a la altura de Alcobendas y la carretera de La Coruña también presentaba tráfico intenso en Torrelodones.

La peor parte se llevó la M-40, que a las 11.45 horas registraba retenciones entre los kilómetros 11 y 23, entre Villaverde y Hortaleza, correspondientes a la zona cercana a Mercamadrid. El atasco ha sido provocado por el lento tránsito de decenas camiones.

De momento, el mercado central de abastos de Madrid desarrolla su actividad "sin ningún problema", tras el inicio del paro indefinido en el transporte de mercancías por carretera, según aseguró un portavoz del centro, que descartó que la protesta pueda provocar desabastecimiento.

Asimismo, apuntó que un grupo de piquetes se concentró a la entrada del mercado, si bien, al no haber mucha concentración de camiones, "no ha habido apenas problemas". De hecho, la Policía Nacional evitó entre las 4.30 y las 5.00 horas que un grupo de piquetes informativos de transportistas cortara la entrada de Mercamadrid desde la M-40, informaron fuentes de la Jefatura.

En un primer momento, agentes de la Guardia Civil intentaron disuadir a los manifestantes, aunque a la luz de la persistencia de los ’piquetes’, la Benemérita pidió refuerzos en Policía Nacional, que envió varias dotaciones de la Unidad de Intervención Policial. La llegada de los antidisturbios, que no tuvieron que intervenir, disuadió a los piquetes.

Otros 20 kilómetros de atascos en Barcelona

Las carreteras catalanas registraron retenciones de hasta 20 kilómetros en la mañana de hoy por las marchas lentas que realizaron camiones en diferentes puntos de la red, según datos facilitados por el Servei Català de Trànsit (SCT).

Entre las 8.30 y las 9 horas, los camioneros circularon por la autopista AP-7 en el Centro Integral de Mercancías (CIM) Vallès, en Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona). La protesta, que duró una media hora, causó unos tres kilómetros de retenciones en sentido Girona.

Poco después de las 9 horas y hasta las 10.15 horas, los camiones circularon en sentido contrario por la AP-7 en Barberà del Vallès (Barcelona) y continuaron por la B-30, donde provocaron unos tres kilómetros de retenciones, hasta la C-58, donde las colas llegaron a los 11 kilómetros.

Los transportistas realizaron una marcha por la carretera N-II en Calella (Barcelona) a las 10.10 horas, en la que se acumularon hasta dos kilómetros de colas y sobre las 11.20 horas en la autopista C-17 en Mollet del Vallès (Barcelona), con medio kilómetro de colas.

Del mismo modo, se manifestaron en la carretera C-59, a su paso por Santa Perpètua, en sentido norte, lo que obligó a cortar el carril de acceso a la AP-7 desde las 11.20 horas.

¿Por qué nadie quiere invertir en España?

¿Por qué nadie quiere invertir en España?

El llamado milagro económico español, que estamos dejando atrás con una rapidez e intensidad inesperada por nuestras autoridades, ha estado plagado de sombras, de señales inequívocas de que no estábamos haciendo todos los deberes correctamente. O lo que es lo mismo, de que el Gobierno, como han denunciado muchos, ha estado viviendo de las rentas y ha sido incapaz de incardinar reformas, lo que quiere decir dirección, a esa etapa de aparente crecimiento.

No voy a referirme a las consecuencias de ese patrón basado en ladrillo más demanda interna más inmigración masiva, que ha llevado a nuestro país a un alto nivel de endeudamiento que pagamos ahora con un Euribor que roza ya los inevitables cinco puntos (un 25% por encima del precio oficial del dinero fijado por el BCE) y que refinanciamos, cuando existe la suerte de poder hacerlo, en condiciones bastante duras con respecto a la alegría de ayer mismo. En el fondo, esa es la cruz de ese modo de crecer.

En cambio, la prueba del algodón, que ya sabemos que no engaña, de la política practicada por Solbes y el resto del equipo económico socialista la tenemos que buscar, por ejemplo, en la inversión extranjera que ha llegado a nuestro país. O lo que es lo mismo, la confianza de los inversores internacionales en que nuestro modelo de crecimiento era sólido y sostenible y que España era sinónimo a pingües beneficios.

Durante el pasado año, cuando la crisis aún no había hecho mella y crecíamos por encima de la media de la Unión Europea, España captó de inversores internacionales (excluidos por tanto los de la EU) aproximadamente unos 3.000 millones de euros. Una cifra insignificante en relación con nuestro PIB (en torno al 0,3%) y ridícula si la comparamos con los 319.200 millones de euros que se invirtieron, en ese periodo, en el conjunto de la UE (0,9%). Y eso que somos la cuarta economía de la Unión. Y eso que, como repito, crecíamos por encima de la media de nuestros socios comunitarios.

Por si fuera poco, si exceptuamos la inversión de Enel en la opa por Endesa, los inversores comunitarios han caminado de la mano de los extranjeros, es decir, dándole la espalda a nuestra economía.

Esta prueba del algodón delata la mugre que cubre nuestra política económica. En efecto, las causas de esos paupérrimos niveles de inversión extranjera en nuestro país tenemos que encontrarla en los varios problemas que nos aquejan: un exceso de regulación normativa, de intervencionismo administrativo; un mercado laboral demasiado rígido y encorsetado; y un notable deterioro de la confianza en nuestro país en términos de seguridad jurídica, derivada de la politización de las instituciones reguladoras de los mercados, como puso en evidencia el mundialmente conocido affaire de las opas sobre Endesa. A todo ello, además, debemos añadir la falta de competitividad de nuestra economía, lastrada por una inflación endémicamente más alta que nuestros socios comunitarios.

Esas cuatro razones son achacables directamente a nuestros gobernantes, sin que valgan excusas de tipo alguno. La burocratización de nuestra economía, que por otra parte, nos va a costar el 0,25% del PIB en cinco años, deviene de ese enloquecido proceso de reforma de los estatutos de autonomía, que confieren muchísimos poderes nuevos a los líderes regionales, ávidos de demostrar, boletines oficiales en ristre, quién manda en el pueblo hasta límites que resultan ciertamente insoportables.

Es innegable que, a la luz de este botón de muestra, la descentralización política (que no desconcentración) experimentada por España no se está saldando positivamente para los ciudadanos, al menos desde el punto de vista de su bolsillo. Tampoco el tejemaneje, los movimientos orquestales en la oscuridad, de nuestros políticos, metidos demasiadas veces en el papel de Penélope de operaciones corporativas que debieran circunscribirse exclusivamente al ámbito de la iniciativa privada, sin mayores interferencias.

En cuanto a nuestra estructura laboral, caminamos también en sentido inverso al necesario. La rigidez de nuestro mercado parece una divisa del progresismo oficial, a la que ahora vamos a añadir una nueva oleada de medidas de gasto social o asistencial, que tendrá como consecuencia la distorsión entre oferta y demanda. Por ejemplo, el aumento destacado del Salario Mínimo Interprofesional.

Y finalmente, sobre la inflación, valga el botón de muestra de la energía. Siendo España un país tremendamente dependiente del exterior (y además, de zonas geopolíticas muy conflictivas), nos permitimos el lujo de dejar de lado la energía nuclear, la más barata de todas, demonizada sin discusión que valga por la contribución ecologista al pensamiento único progresista que nos gobierna, a favor de una "alternativa verde" que para ser rentable tiene que ser subvencionada con el bolsillo de todos.

El Gobierno sigue instalado en la mentira y en los paños calientes.

El Gobierno sigue instalado en la mentira y en los paños calientes.
El Gobierno sigue mintiendo a los españoles sobre la situación económica. Pero, lo grave ya no es eso. Se está perdiendo un tiempo precioso en poner parches y no en tomar medidas adecuadas.

Hasta tres veces, como San Pedro, negó el vicepresidente en el debate que mantuvo con Manuel Pizarro antes de las elecciones que hubiera crisis y que algún dato de los que manejaba sostuviera semejante cosa. Que Solbes mentía a los españoles era evidente entonces, ahora ya es un sarcasmo. El vicepresidente sigue negando la verdadera situación de la economía española. Ha corregido, sí. Pero da risa que con los datos que tiene en su poder siga hablando de un crecimiento del PIB para este año del 2,4%. Tan falso como el pronóstico del Banco de España al que ha hecho referencia.

En las últimas horas hemos sabido además que el supéravit de las cuentas públicas ha caído un 51% en los tres primeros meses del año. Es decir, que el cacareado colchón que nos íba a salvar de los males que nos vienen de fuera ya ni está ni se le espera. Qué nos contarán ahora sobre la fortaleza de nuestra economía "para hacer frente a las turbulencias". Además, las medidas que han planteado para ayudar a familias y empresas a sortear mejor las dificultades que sufren son todo gasto público.

La cosa pinta verde y con asas: déficit en breve. Y los agujeros en las cuentas hay que pagarlos aunque se lo permita Europa o la madre de Ortega. Eso lo saben bien los ciudadanos que endeudados hasta las cejas y con ingresos inferiores gracias a la inflación y a la presión fiscal, ahora se las ven negras para hacer frente a las deudas. Y nadie se las va a perdonar, ni a reducir y encima a tipos de interés mucho más caros.

Hasta ahora sabíamos de Solbes muchas cosas. De antes y de estos últimos cuatro años. No en vano basta recordar cómo dejó la economía en 1996 y su labor al frente del Ministerio de Economía y Hacienda la pasada legislatura. Básicamente se ha dedicado a ponerse de lado, a comerse todos los marrones que le han caído, a "dejarse" engañar por Zapatero, que para que siguiera le prometió más poder y ya vemos lo que ha ocurrido, al final le ha metido a la zorra en el gallinero.Y ahí sigue impasible, yendo a la SER a contar que cambia las previsiones, que ya lo sabían y que aún así lo superaremos casualmente cerca de las nuevas elecciones.

Parece que le da igual. Y a una gran mayoría de los ciudadanos también. Desde luego con la misma cara dice una cosa y la contraria, la mentira y las medias verdades. No pasaba nada y ahora ya habían previsto la desaceleración. Aquí sólo había antipatriotas y catastrofistas, pero en el primer consejo de ministros de la nueva legislatura aprueban un plan de choque. Verdaderamente es una actitud incalificable, que sólo se entiende desde la óptica del placer por el poder, aunque no mandes. De lo que toda la vida se ha llamado figurar y en este caso además sumar otra pensión a su lista.

Casi todo lo que ha vendido para sacarnos de la situación actual es humo o es injusto para su base de votantes. Pero no parece importarle a mucha gente. Lo de los 400 euros en realidad no son 400 euros nada más que para los que más ingresos tienen y lo de alargar las hipotecas será para los que los bancos decidan. Entretanto, sigue sin hacer nada para frenar la escalada de los precios ni aumentar la competitividad de nuestra economía.

Esto es lo que hay. Los días pasan. Mucha gente lo está pasando realmente mal y más que se van a ir sumando a esa lista, y nada de nada. Empresarios y sindicatos apenas susurran al respecto y la oposición -¿la qué?- solucionando en público sus cuitas privadas. En todo caso, nos siguen llegando desde fuera y también desde dentro informaciones de que la situación es realmente grave y de que nos preparemos para lo peor. El último ha sido el semanario británico The Economist, que prevé un crecimiento del PIB para este año del uno por ciento en línea con lo dicho hace ya meses por Alberto Recarte.

En fin, que más nos vale ir haciendo nuestras cuentas porque quiera o no el Gobierno reconocerlo la fiesta se ha acabado por algún tiempo. Que no le pille, porque nadie le va a salvar del trago.

La inflación sube nueve décimas en marzo y se sitúa en el 4,5%, la cifra más alta desde julio de 1995.

La inflación sube nueve décimas en marzo y se sitúa en el 4,5%, la cifra más alta desde julio de 1995.

El Índice de Precios de Consumo (IPC) experimentó un aumento de nueve décimas en el mes de marzo, lo que situó la tasa interanual en el 4,5%, la más alta desde julio de 1995, según los datos hechos públicos hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

De esta forma, la inflación continúa la senda alcista que comenzó el pasado verano y se sitúa por encima del 4% por quinto mes consecutivo, regresando así a los niveles registrados en el año 1995, cuando el IPC llegó, incluso, a superar el 5% en tasa interanual.

La inflación subyacente (que no incluye los precios de los productos energéticos ni de los alimentos no elaborados) se situó en el 3,4% en marzo, una décima más. Por su parte, el Indicador de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) alcanzó en marzo el 4,6% interanual, dos décimas más que en febrero.

El aumento de nueve décimas de la inflación mensual se debió, principalmente, a la subida de los precios de vestido y calzado, que se incrementaron en un 3,4% por el inicio de la temporada de primavera-verano, al aumento de los precios de transporte, que subieron un 1,7% por el encarecimiento de los carburantes y lubricantes, y al repunte de los precios de hoteles, cafés y restaurantes, que crecieron un 1%.

Por el contrario, bajaron los precios de la medicina (-1,2%) debido al abaratamiento de los medicamentos y otros productos farmacéuticos en un 4,4%.

En tasa interanual, el mayor incremento se registró en el grupo de hoteles, cafés y restaurantes, cuyos precios crecieron un 5,2% por la celebración de la Semana Santa, y en los precios de la medicina, debido a que el descenso en el coste de los medicamentos fue en marzo menos acentuado que en el mismo mes de 2007.

También experimentó una subida de precios en tasa anual el grupo de ocio y cultura, con un incremento de siete décimas, hasta el 0,2%, como consecuencia de la Semana Santa, que este año se ha celebrado en marzo y no en abril, como ocurrió el ejercicio pasado. Los precios del transporte también contribuyeron al repunte de la inflación interanual, al registrar un aumento de dos décimas, motivado porque la subida en los precios de carburantes y lubricantes ha sido superior a la de marzo de 2007.

En el lado de los descensos, los precios de comunicaciones redujeron su tasa anual casi un punto y medio, hasta el -0,5%, debido a la subida de tarifas de los servicios telefónicos llevada a cabo en marzo del año pasado. Así, la tasa anual de este grupo vuelve a ser negativa después de un año.

Los carburantes y combustibles se encarecen un 17,8%

En cuanto a los grupos especiales, todos, excepto los bienes industriales duraderos, registraron incrementos anuales de precios. Así, destacaron los aumentos de los carburantes y combustibles (+17,8%), el de los productos energéticos (+14,1%), los alimentos sin elaborar y los productos energéticos (+9,9%) y los alimentos elaborados, bebidas y tabaco (+7,4%).

Por rúbricas, los mayores incrementos de precios en marzo respecto a febrero de 2008 se registraron en complementos y reparaciones de prendas de vestir (+5,2%), calzado de niño (+5,1%), prendas de vestir de niño y bebé (+4,6%) y ropa masculina (+3,8%). En el ámbito de la alimentación, destacaron las subidas mensuales de las frutas frescas, con un incremento del 1,2%, y los cereales y derivados (+0,9%).

En el capítulo de descensos, los precios que más cayeron en tasa intermensual fueron los de medicamentos y material terapéutico (-2,6%), el de pescado fresco y congelado (-1,3%), el de la carne de ovino (-0,6%), los de los objetos recreativos (también un -0,6%) y el de la leche (-0,5%).

La leche, el pan y los huevos siguen subiendo

En términos interanuales, los mayores aumentos se registraron en los precios de la leche (+27,3%), los huevos (+12,5%), el pan (+11,2%), frutas frescas (+11,1%) y los productos lácteos (+10,7%).

Bajaron, en cambio, los precios de las patatas y sus preparados (-10,1%), los objetos recreativos (-6,3%), los medicamentos y material terapéutico (-1,6%) y las comunicaciones (-0,5%).

Por comunidades autónomas, la inflación mensual subió en todas ellas, siendo los mayores incrementos los de las ciudades autónomas de Melilla y Ceuta, con una subida del 1,4% y del 1,3%, respectivamente, seguidas de Canarias (+1,1%) y Aragón, País Vasco y Galicia (+1%).

Aumenta en todas las comunidades en tasa interanual

En tasa interanual, la mayor subida, con un 5%, se registró en Cantabria, seguida de las dos Castillas (+4,8%), Aragón y Asturias (+4,7%) y Canarias, Extremadura y Galicia, todas ellas con un repunte del 4,6%.

Por su parte, Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana, País Vasco y La Rioja igualaron la tasa nacional, al registrar incrementos del 4,5%, mientras que Murcia situó su tasa interanual en el 4,4%.

Por último, los menores incrementos se registraron en Baleares, con un 4,3%, Madrid (+4,2%), Melilla (+4,1%), Navarra (+4%) y Ceuta (+3,9%).

Solbes admite ahora que la economía irá peor de lo que él había anunciado.

Solbes admite ahora que la economía irá peor de lo que él había anunciado.

Fin a la campaña electoral: donde dije digo, digo diego.

Pedro Solbes se quitó ayer el traje de la campaña electoral, se vistió con otro más realista y dibujó un panorama sombrío sobre la evolución de la economía española a corto y medio plazo por el frenazo del sector inmobiliario, los efectos de la crisis crediticia de Estados Unidos y la amenaza de recesión que se cierne sobre la primera potencia mundial. Una fotografía que en nada se parece al mensaje optimista y mesurado que ha lanzado en las últimas semanas y en su cara a cara con el candidato del PP Manuel Pizarro. El vicepresidente segundo del Gobierno en funciones admite ahora que el crecimiento de la actividad se situará por debajo del 3,1%, que era la última previsión oficial, y se colocará más cerca de las estimaciones realizadas por organismos privados, que apuntan hacia una horquilla entre el 2,4% y el 2,7%. También reconoce que tiene más dudas que unos días atrás sobre el comportamiento de la inflación y, para culminar con el cuadro pesimista, apunta por primera vez a la posibilidad de que el año termine con déficit en las cuentas públicas.

El PIB inferior a lo anunciado

En unas declaraciones a la agencia Reuters, el ministro de Economía anticipa que el Ejecutivo reducirá de nuevo sus estimaciones de avance del Producto Interior Bruto (PIB) en junio. «Tenemos que pensar que la cifra estará por debajo de lo que inicialmente habíamos previsto», señaló. La magnitud de la desaceleración es tal que la duración de las previsiones del Gobierno se ha vuelto extraordinariamente corta. Ese 3,1% ya fue una corrección a la baja, después de haber elaborado los Presupuestos Generales del Estado, el pasado mes de septiembre, con una apuesta clara por una expansión en torno al 3,3%.

Mucho menos empleo

Donde Solbes se mostró ayer más revisionista de sus propias predicciones fue al abordar el comportamiento de los precios. Así, dio por casi abandonada la idea de que la inflación termine el año por debajo del 3%, como había defendido hasta ahora, y reconoció que, en torno a este asunto, su preocupación es mayor que hace unas semanas. Los precios crecen a un desbocado ritmo del 4,3%, según los últimos datos oficiales.

El vicepresidente no está solo en la misión de pintar un panorama más pesimista. Así, la patronal de trabajo temporal, AGETT, anunció ayer que, según sus previsiones, España tan sólo creará este ejercicio 250.000 empleos netos, frente a los 600.000 que se generaron en 2007.

Las estimaciones privadas más acertadas que la Administración

Sin pronunciarse con claridad, Solbes dio a entender ayer que quizá los servicios de estudios privados hayan estado más acertados a la hora de hacer predicciones que la propia Administración. O, dicho de otra forma, que las cifras lanzadas desde diversos estamentos no gubernamentales quizá tengan más credibilidad. El pasado octubre el servicio de estudios del BBVA cifró en el 2,8% el aumento del PIB español durante el presente ejercicio; la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) acaba de hacer pública su 'apuesta' con una tasa del 2,6% y el Banco Santander rebajó recientemente las estimaciones hasta el 2,4%.

El vicepresidente esbozó, por primera vez, la hipótesis de que las cuentas públicas terminen el año con déficit si hay una caída de la actividad muy excepcional», en vez del superávit del 1,5% en relación al PIB que aún figura como objetivo oficial. Dio a entender que la acción combinada de la desaceleración de la economía y del cumplimiento de algunas promesas electorales del PSOE -en especial, la devolución de 400 euros en impuestos a todos los contribuyentes- puede dejar desequilibrada la cuenta de ingresos y gastos públicos. Para evitar alarmas, el titular de la cartera de Economía recordó esa vieja argumentación de los países europeos que mantienen desequilibrios en sus Presupuestos, al apuntar que lo importante es garantizar la estabilidad presupuestaria en el marco del ciclo económico, aunque en algunos años de ese periodo pueda haber algún que otro tropiezo.