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Economia

La economía se le atraganta a Zapatero a pocas horas de las elecciones.

La economía se le atraganta a Zapatero a pocas horas de las elecciones.
¿Sabrá el PSOE de Zapatero dirigir la economía en tiempos de crisis? yo creo que no.
Nadie podrá decir que no está avisado. España está enferma. El PSOE yerra en el diagnóstico y en las soluciones. El PP ofrece las recetas exitosas de 1996. El 9-M ustedes deciden.

Me parece muy interesante el análisis que sobre la economía española ha realizado estos días el prestigioso diario Financial Times. Pero, con todos mis respetos, el periódico no hace más que poner blanco sobre negro lo que en este país vienen diciendo no sólo algunos medios de comunicación, sino catedráticos de reconocido prestigio, servicios de estudios y analistas de toda condición.

La situación que vive la economía española es preocupante y lo es desde hace mucho tiempo. Por supuesto que gane quien gane las elecciones el marrón está ahí y sus soluciones son difíciles y con resultados que se verán a medio y largo plazo. Hay mucho que purgar y se hará. El problema es que será más complicado que se adopten las medidas necesarias por parte de quien sigue a estas alturas negando la mayor y parado como una estaca o con ideas que en principio ahondarán en alguno de los problemas fundamentales de la economía.

La solución que plantea el PSOE de más gasto público no parece la más conveniente. El recurso al superávit tiene un límite y no es ni mucho menos la panacea para la resolución de los problemas. Para más inri, ayer le escuché decir al señor Solbes algo que me dejó estupefacta. El vicepresidente reconoció que las promesas de gasto, que sus parches, costarán 22.000 millones de euros, pero que el supéravit que se puede gastar es en realidad de alrededor de 11.000 millones, ya que la otra mitad corresponde a la Seguridad Social y no se puede ni se debe tocar. En este punto echó mano de la deuda para sostener su programa de dádivas varias. Según Solbes, la deuda se puede incrementar porque se ha reducido mucho estos años. Éstas son las ideas que sostiene el Gobierno para seguir planteando a los españoles un panorama que no se corresponde en absoluto con la realidad.

La realidad es que Solbes sigue hablando del 3% de crecimiento y de que otros sectores absorberán la mano de obra que pierda la construcción. Este hombre es pertinaz en la mentira, ya que según los datos que elabora su propio ministerio, la economía española estaría creciendo en estos momentos el 2,2% y con tendencia a seguir cayendo. Un dato, el índice sintético de actividad, que por cierto este mes no se ha hecho público para no aguar aún más la fiesta a Zapatero.

Una mentira a la que hay que sumar el maquillaje de las cifras de paro de febrero. No se ponen de acuerdo las distintas fuentes. Los sacados de las listas del paro van desde los 3.000 hasta los 50.000 pasando por los 19.000. En todo caso, en febrero ha habido más parados de los anunciados y bastantes más que otros febreros de otros años. Esto ocurre también con las afiliaciones a la Seguridad Social. Lo normal en un mes de febrero es que ronden las 100.000 y este febrero han sido la mitad, casi todos por cierto parados de la construcción que se han dado de alta como autónomos.

Pero esto es lo que hay. Un día sí y otro también un mal dato seguido de otro. Y un día sí y otro también la respuesta del Gobierno es la misma. El que diga lo contrario de lo que dice el Ejecutivo es un catastrofista o un antipatriota. Nadie sabe en realidad cuánto afectará la situación de la economía al voto de los españoles. Si hacemos caso a las encuestas, a la mayoría, no parece que mucho. En todo caso, ahí queda dicho. Todo el mundo está avisado. Todo el mundo conoce ya, o debería, qué piensa cada partido, qué soluciones aporta y lo que vienen asegurando los expertos y los analistas nacionales e internacionales sobre el panorama que tenemos encima y que se está conteniendo -como sea- hasta que pase el domingo.

Por haber, en esta ocasión ha habido hasta debates entre los distintos partidos. Incluso entre los candidatos a la presidencia del PP y del PSOE. A estas alturas, las suerte está echada y los datos encima de la mesa. Lo que decidan los españoles será lo que prime, como no podía ser de otra manera. Por mi parte, modestamente, he puesto encima de la mesa durante muchos artículos cuál es la realidad, con los datos oficiales en la mano. Hasta aquí la labor del periodista. Procesarlos y decidir en consecuencia está en sus manos.

Los promotores coinciden con Pizarro en el pronóstico más pavoroso: un millón más de parados en 2008 .

Los promotores coinciden con Pizarro en el pronóstico más pavoroso: un millón más de parados en 2008 .

Así lo reconoce el presidente de la patronal promotora Asprima, José Manuel Galindo. Los 53.000 nuevos parados de febrero abonan la tesis de que 2008 podría crear un millón de nuevos parados. Pasar de 800.000 a 450.000 viviendas anuales supone 800.000 parados, sólo en el sector inmobiliario (sin contar los demás sectores, que sumarian). Un drama social que puede disparar la morosidad y recortar la demanda interna. ZP quiere sustituir ese paro con obra pública, pero Asprima dice que no las infraestructuras no absorberán esa mano de obra. Aquí el PSOE se la juega: si no logra ‘reciclar’ a esos trabajadores, se encontrará con una crisis pavorosa. Asesores del PP consideran que obligaría a ZP a convocar elecciones anticipadas

El Gobierno ha esperado a que pasara el debate para ofrecer el mal dato de paro. No sólo eso, sino que trata de poner paños calientes a la pérdida de 53.000 empleos. Ya no dicen -como Zapatero- que son gente que se apunta al INEM, sino que Solbes señala que sube la cifra de afiliaciones. Nuevos trabajadores, pero más parados. Una ecuación que se explica por el incremento de la población activa.

En todo caso, el mal dato de paro de febrero se suma al de enero. ‘Suma y sigue’ que diría Chaves. Porque lo que viene es más paro. Pasar de 800.000 viviendas en números gruesos a 450.000 supone mucho paro. Si tenemos en cuenta que cada vivienda supone 2,3 trabajadores, el recorte en 350.000 viviendas equivale a 805.000 nuevos parados. Son los cálculos de Pizarro, pero también del presidente de la patronal promotora Asprima, José Manuel Galindo.

Nadie discute que el ajuste en la construcción se va a producir. Es más, se está produciendo ya. Y eso significa paro, mucho paro, tanto como para “comerse” el superávit de la Seguridad Social, insiste Pizarro. No sólo eso, sino el drama del paro conlleva aparejado un repunte en la morosidad bancaria y un recorte severo en la demanda interna, motor de nuestro crecimiento económico.

Y lo peor: Galindo señala que el sector no es capaz de absorber a esa mano de obra ‘sobrante’. Tampoco en obra pública ni en no residencial. El presidente de Asprima sugiere que -aunque no es un experto- debe ser la industria quien absorba ese empleo. Pero el cambio no es tan fácil ni inmediato en personal con baja cualificación.

A esto hay que sumar el hecho de que muchos de estos nuevos parados son inmigrantes carentes de colchón social. O dicho de otra manera: las perspectivas que se ciernen sobre la economía española no son nada halagüeñas. Con patriotismo.

Y ahora, ¿qué harán unos y otros? Zapatero anuncia un plan de ‘reciclaje’. Insistimos: lleva su tiempo. También propone acelerar la obra pública. Bien, pero acelerar no es incrementar. El techo de gasto existe, así que habría que esperar a los siguientes presupuestos. Pero es que además, Asprima considera que no es absorbible ni en obra pública. Y esto sí que es un problema. El PP propone una exención fiscal para las rentas más bajas y una rebaja del impuesto de sociedades. Si le sale bien, las PYMES tirarán de la economía y reemplearán a todo ese personal.

Claro que para eso hay que gobernar. Y el optimismo no está asentado en Génova. En cambio, algunos asesores de Pizarro reconocen  que si gana Zapatero, la crisis económica será tan pavorosa, que no tendrá más remedio que convocar elecciones anticipadas. Optimistas que están algunos.

ZP: la peor política de inmigración de todos los tiempos.

ZP: la peor política de inmigración de todos los tiempos.
Una razón más para no votar a Zapatero en las próximas elecciones: su irresponsable política de inmigración. Si ya la gestión del PP en este asunto fue extraordinariamente criticable, el periodo de Gobierno de Zapatero ha empeorado todavía más las cosas. Nuestra política de inmigración ha hecho que en España haya más gente de la que cabe, ha creado bolsas de marginalidad y delincuencia, ha disparado el tráfico humano desde el África negra y, para colmo, nos ha valido la hostilidad de nuestros socios en la Unión Europea, que trataban de cerrar la puerta en el mismo momento en que España, sin encomendarse a nadie, las abría de par en par.
El error tiene un nombre: “efecto Caldera”. La regularización masiva de inmigrantes promovida por el ministro Caldera, a las órdenes de Zapatero, ha sido una de las decisiones más desafortunadas de este Gobierno desde que llegó al poder. Y no por el hecho de la regularización en sí, sino por sus consecuencias: tal medida fue interpretada por los potenciales inmigrantes y por las mafias del tráfico humano como un “papeles para todos”, sin que el Gobierno fuera capaz de detener un fenómeno ocasionado por su propia imprevisión.
Hagamos un poco de memoria. En España comenzó a dispararse la inmigración durante los “años de oro” del PP, cuando la política económica de Aznar descubrió en el flujo masivo de mano de obra barata una excelente herramienta para sostener un ritmo de crecimiento elevado con costes laborales muy bajos. Había en ello una notable imprevisión desde el punto de vista social: no sólo por los costes sociales que conllevaba una entrada masiva de nuevos ciudadanos (educación, sanidad, subsidios), sino también por los potenciales conflictos que podían derivarse de la imposible asimilación de tantos extranjeros en tan poco tiempo. Pero pudo más el espejismo del índice de crecimiento económico, y así España se convirtió muy súbitamente en destino privilegiado para millones de personas. En honor a la verdad, señalemos que los intentos del PP por hacer más severa la ley de extranjería fueron boicoteados por el resto de los grupos parlamentarios; pero señalemos acto seguido que el PP tampoco puso mayor interés por afianzar estas medidas.
Imprevisión y demagogia
Cuando Zapatero llegó al poder, la situación era la de un país cuya población extranjera había crecido exponencialmente, lleno de inmigrantes ilegales que habían entrado por los agujeros de una legislación insuficiente y con un tráfico clandestino imparable. Hasta ese momento, el discurso socialista apenas había ido más allá de un demagógico “papeles para todos”. Por otra parte, el criterio de continuidad respecto a la política económica de Aznar instaba a seguir manteniendo ese flujo de mano de obra barata. En ese contexto, aparece la Ley Caldera que se plantea como una regularización de los inmigrantes “sin papeles” y que, en la práctica, suponía otorgar carta de naturaleza legal a una realidad de magnitudes desconocidas y, por tanto, de efectos imprevisibles. El primero de esos efectos fue, como muchas voces habían advertido, el “efecto llamada”. Decenas de miles de personas creyeron que se les abrían las puertas del paraíso. Y ello en el mismo momento en que la Unión Europea, desbordada por el fenómeno de la inmigración ilegal, empezaba a adoptar políticas que iban en sentido exactamente contrario.
A fecha de hoy, las consecuencias son muy graves. Hay más población inmigrante de la que el sistema económico y social puede asumir. Hay una proporción de inmigrantes ilegales desmedida. Con la economía en franca desaceleración, veremos cómo decenas de miles de inmigrantes quedan en situación de paro. Simultáneamente empiezan a multiplicarse las bolsas de delincuencia y marginalidad. La integración de la población extranjera se hace difícil por ausencia de mecanismos legales. En definitiva, la situación es hoy mucho peor que hace cuatro años. Frente a semejante paisaje, el PSOE no es capaz de proponer otra cosa que un elemental “buenismo” no exento de interés electoralista. Es una razón de peso para no volver a votar a Zapatero.
P.S.: ¿Hay alternativa? La cuestión de la inmigración sigue siendo tabú para buena parte de la clase política española.  La propuesta de campaña de Rajoy –el “contrato de integración”- es una buena solución para parte de los problemas generados, pero no afronta el problema en su conjunto. Da la impresión de que nuestra clase política, en materia de inmigración, sigue eludiendo la obligación de hablar claro.

El Gobierno de Zapatero cambia la fórmula para medir el paro en vísperas de las elecciones.

El Gobierno de Zapatero cambia la fórmula para medir el paro en vísperas de las elecciones.

El Gobierno ha decidido tomar medidas para reducir el desempleo justo antes de las elecciones: una fórmula mágica que consiste en maquillar los resultados para dejar de contar como parados a aquellos que toman cursos de formación y a algunos inmigrantes.

Aunque el impacto de estas modificaciones será, previsiblemente, bastante poco importante, el cambio de la metodología dificulta las comparaciones con los datos anteriores y, sin duda, hará un gran favor a los socialistas de cara a las próximas elecciones generales.

Las reacciones no se han hecho esperar. Así, el PP considera que cerca de 42.000 personas dejarán de contabilizarse como desempleados, con lo que la alteración de los datos que se conocerán el próximo 4 de marzo, cinco días antes de las elecciones, será bastante considerable.

Los cambios principales son dos, según publican algunos medios. Por un lado, se dejará de contar como parados a aquellos demandantes de empleo que estén tomando un curso de formación para poder optar al puesto que buscan.

Por otro lado, también dejarán de ser considerados como desempleados los inmigrantes que tengan algún impedimento para trabajar. El cambio en este caso es puramente técnico: cuando los extranjeros se daban de alta en los Servicios Públicos de Empleo tenían la opción de marcar una casilla diciendo que tenían restricciones para trabajar o dejarla en blanco si no era así. Muchos inmigrantes no la tachaban por desconocimiento a pesar de que, efectivamente, tuvieran esas restricciones, con lo que no cuentan como parados.

El cambio ahora es que se obligará al inmigrante a marcar una casilla diciendo, o bien que no tiene impedimentos, o bien que sí los tiene, con lo que es de esperar que el número de personas que tachen esta casilla se incremente.

Es decir, una serie de cambios de no mucho impacto pero que sin duda podrán afectar a las cifras y, por lo menos, sembrarán la duda de si las comparaciones son correctas o si están adulteradas por estos cambios.

Quejas de las comunidades autónomas


Además, estas modificaciones podrán aplicarse o no, dependiendo de lo que decidan las propias Comunidades Autonómas, que tendrán la última palabra a la hora de aplicar los cambios.

Pero esta posibilidad es incluso perjudicial para las comunidades que decidan no introducir los cambios. Según ABC, la Comunidad de Madrid ya se ha quejado publicamente por las modificaciones, ya que, según un portavoz del Gobierno autonómico, no han sido votadas por las comunidades.

Además, asegura que la comunidad que decida no introducir los cambios aparecerá con mayor número de parados que el resto de regiones y saldrá perjudicada en la comparación.

También habrá que ver si el Ministerio de Trabajo, como se suele hacer cuando se introducen cambios metodológicos, es capaz de ofrecer los datos de meses anteriores simulando que ya hubieran entrado en funcionamiento las modificaciones; lo que parece bastante complicado.

El paro se dispara y sube en 132.378 personas en enero, hasta 2.261.925 desempleados .

El paro se dispara y sube en 132.378 personas en enero, hasta 2.261.925 desempleados .

Y siguen emperrados en que aquí no pasa nada. El desempleo aumentó en enero en 132.378 personas respecto a diciembre, un 6,2% más, de modo que el número de parados se ha incrementado hasta las 2.261.925 personas en esta situación, según datos del Ministerio de Trabajo.

Esta subida mensual es la peor registrada desde que el Servicio Público de Empleo Estatal valida los datos reconstruidos con su actual metodología, 1997. La subida del pasado mes duplica la media de los datos de todos los eneros desde entonces. Los casos con mayores subidas se produjeron en 2001 (70.147 parados) y 2002 (86.307 desempleados), años que multiplica pero no dobla.

Por otra parte, hay que remontarse a 1998 para recordar un año con mayor número de parados, 2.577.189 personas, porque la mayor aproximación tuvo lugar un año después, 2.251.728 desempleados.

Si se contabiliza el número de parados respecto a enero del pasado año, éste se ha incrementado en 179.417 personas, un 8,6% más, de los que la mayor parte han sido registrados el pasado mes.

El número de contratos en enero fue de 1.581.360, lo que supone una disminución del 4,3% respecto a enero de 2007, 71.790 menos. Sin embargo, la mayor caída dentro de sus distintas modalidades la experimentaron los indefinidos (196.763), pues se registraron un 22,9% menos que el pasado año.

El sector que experimentó una mayor pérdida de empleos fue el de 'Servicios', con 98.194 personas paradas, seguido de 'Industria', con 9.714 y el 'Colectivo sin empleo anterior', 9.081 personas. Además, en la construcción y la agricultura se registraron 8.930 y 6.549 desempleados más, respectivamente.

Por sexos, el desempleo masculino se situó en 935.597 hombres sin empleo al aumentar respecto a diciembre en 50.458 parados (5,7%), mientras el femenino se situó en 1.326.328 desempleadas al hacerlo en 81.920 (6,5%) en relación con el mismo mes. No obstante, respecto a enero de 2007, el desempleo masculino subió en 126.338 desempleados (15,6%), y el femenino en 53.079 (4,1%).

Por Comunidades Autónomas, Andalucía (22.274) y Madrid (17.647) encabezaron la lista del paro, seguidas por Valencia (17.557) y Cataluña (17.108), mientras que la clasificación por provincias la lideraron Madrid y Barcelona (12.241). Por edades, el desempleo entre los menores de 25 años aumentó en 22.124 parados (9,2%) respecto a diciembre, mientras que el colectivo de mayores de dicha edad aumentó en 110.254 personas (5,8%).

El Gobierno defiende los datos de toda la legislatura

El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, ha reconocido que los datos de enero son "malos", aunque defendió la "gran" creación de empleo estable lograda por el Gobierno estos cuatro años.

"Hay un mal dato, pero un contexto de gran creación de empleo en España como no se conocía. No sé por qué Rajoy quiere hablar tanto de esto, debería explicar si era mejor la tasa de paro del 11% de antes que el 8,5% de ahora", dijo Blanco a TVE.

Por su parte, el número dos del PP por Madrid, Manuel Pizarro, declaró en la cadena Ser que España tiene "la mayor creación de paro de Europa". "Somos el país que más paro ha creado en el último trimestre", dijo en referencia a los últimos informes de la oficina estadística comunitaria (Eurostat).

No seas inmoral, Zapatero.

No seas inmoral, Zapatero.
NO prometa dinero, señor Zapatero, repártalo ahora. Esto es lo que le han respondido prácticamente todos los partidos a su nuevo intento de comprar votos ante las elecciones. Prometer otra vez, no. Ya se sabe como acaban sus propuestas. Mire, no prometa más, hágalo ahora. Lo otro es trampa conocida.

Ha sido unánime la reacción ante este descarado truco. Desde Llamazares (IU) que –como ya hace tiempo denunciamos aquí ante una maniobra similar- llamándola descarada “compra de votos”, hasta Durán Lleida (CiU) que la ha calificado de “una vergüenza y una inmoralidad”, pasando por el PP que lo denuncia como “caciquismo” antidemocrático. Incluso dentro del propio PSOE hay opiniones discrepantes, que temen que a Zapatero le ocurra con los electores (ante tan incumplidas promesas) aquello del “gato escaldado que huye”

A su genialidad de prometer devolver 400 euros a trabajadores y pensionistas si le votan (si gana las elecciones), la respuesta es muy simple y contundente: ¿por què no lo hace ahora, ya que es él quien gobierna y que nos asegura que tiene superavit y la economía va muy bien? Los demás partidos en la oposición sólo pueden hacer promesas porque no tienen el gobierno, pero Zapatero sí. Además, ya lo podía haber hecho antes.

Quien mejor le ha contestado es Duran Lleida: "Hay gente que ya ahora tiene dificultades para llegar a fin de mes porque ha perdido capacidad adquisitiva (...) Es una inmoralidad ante la gente que necesita tener más dinero, Zapatero no puede jugar con la gente. Si quiere bajar los impuestos, que no diga que bajará los impuestos si gana, que los baje ahora. Es él quien gobierna y quien puede hacerlo. ¡Por el amor de Dios, no seas inmoral, baja ahora los impuestos!", ha exclamado Duran.
¿Pedir “moralidad” a Zapatero? Para ganar hará lo que pueda, lo que sea. En esta “carrera loca”, como le llama Llamazares a las continuas promesas de bajada de impuestos del PSOE y del PP, Zapatero da un paso más en su conocida demagogia: promete repartir dinero !
Pero no lo da ahora, claro, sólo si le votan. ¡Sin la más mínima vergüenza!

Nadie audita las cuentas de las SGAE.

Nadie audita las cuentas de las SGAE.

El dinero que recauda la SGAE es un misterio insondable porque ninguna institución pública ha supervisado en diez años sus balances. El Gobierno se escuda en un vacío legal para mantenerse al margen y no hace nada para subsanarlo.

La Ley de Propiedad Intelectual, aprobada en 1996, establecía que "el Ministerio de Cultura podrá exigir a las entidades de gestión cualquier tipo de información, ordenar inspecciones y auditorías y designar un representante que asista con voz pero sin voto a sus asambleas generales, consejos de administración u órganos análogos".

El problema surgió -según cuenta El Economista- cuando Cataluña y el País Vasco presentaron un recurso ante el Constitucional contra dicho artículo, el 157 de la Ley, para exigir esa potestad. El Tribunal les dio la razón pero, desde entonces y pese a que la ley se ha modificado en sucesivas ocasiones, el Gobierno no ha modificado el artículo. El Ministerio de Cultura insiste en que "es algo que ya no nos corresponde a nosotros", pero reconoce también que se tenía que haber modificado la norma para poder actuar.

Y mientras tanto, la SGAE y el resto de entidades van por libre. Lo curioso es que en la votación del canon digital en las Cortes, el pasado diciembre, ningún partido vasco ni catalán reclamó las competencias. Y no sólo eso. Algunos, como CiU, exigieron incluso al Gobierno que un organismo independiente, público o privado, auditara las cuentas de la sociedad de Teddy Bautista. El PP ha ido incluso más allá y ha propuesto la creación de una Agencia Estatal de Propiedad Intelectual para controlar sus cuentas.

La SGAE se defiende y dice que sus balances financieros pasan la supervisión de firmas auditoras, pero éstas sólo analizan las cuentas y no entran en otras cuestiones como, por ejemplo, cómo se reparten los derechos entre los autores o si las cantidades que se cobran son o no abusivas. No extraña así que, tal y como ocurrió ayer, la entidad de gestión considerara "acertado" que un juez no condene a una empresa de autobuses de Aragón por no pagarle un canon por la música que pone durante sus viajes.

Así miente Solbes: afirma que la energía nuclear es cara cuando es la más barata de todas .

Así miente Solbes: afirma que la energía nuclear es cara cuando es la más barata de todas .
Según los técnicos de UNESA, el orden de carestía, de menor a mayor, es el siguiente: nuclear, hidráulica, carbón, gas, eólica y solar. Las dos últimas son las favoritas de Zapatero, y sólo producen energía a costa de un déficit de tarifa que este año puede rozar los 5.000 millones de euros... que pagamos entre todos.
Las subvenciones a la solar y la eólica están haciendo las delicias de un grupo de millonarios españoles. Pero ZP lo tiene claro: la demagogia renovable es electoralmente rentable. Por contra, el Gobierno Británico ha decidido instalar la potencia nuclear.

Que el presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero afirma que él es el más antinuclear de su Gobierno, y que el parque nuclear español no sólo no va a crecer sino que va a menguar, en beneficio de los molinillos y las placas solares, es algo que no sorprende. A fin de cuentas, estamos en elecciones, y la demagogia impera. ZP sabe que lo que vende es energía verde, aunque no esté claro lo que queremos decir cuando empleamos esa definición. Lo único que sabemos es que energías renovables son las que funcionan con viento o con sol.

Y también sorprende, aunque no mucho, que el Gobierno laborista británico, laborista, de Gordon Brown haya decidido lo contrario: ampliar su parque nuclear, alegando dos razones: la lucha contra el cambio climático y la independencia energética (en otra palabras, no vivir pendientes del chantaje de la OPEP). En efecto, la energía nuclear no contribuye nada, lo que se dice nada, al calentamiento global. Es, en verdad, la energía de los pobres.

En otras palabras, con tal de mantenerse en el poder acosa de la Demagogia verde -o demagogia Al Gore, como se le empieza a llamar-. El Gobierno ZP está condenando a España a la dependencia energética del exterior y a subvencionar con el dinero de todos los ciudadanos los pingües negocios de los ricos -en España el arquetipo es José Manuel Entrecanales, segundo productor eólico y primer productor solar- que cobran las subvenciones que les pagamos los demás por distintas vías, especialmente por el déficit de tarifa, que en 2008 se aproximará a la friolera de los 5.000 millones de euros. 

Sí, todo esto resulta asombroso, pero lo que deja de piedra es que el vicepresidente económico, Pedro Solbes, considerado no sólo más sensato sino menos demagogo que su jefe de filas, haya entrado en campaña afirmando que la energía nuclear es muy cara si se contabilizan el coste de la gestión de los residuos (gestión sobre la que, por cierto, se está dando otro gran salto tecnológico al que España es ajena). Pues bien, Solbes miente. Se ve en la necesidad de secundar a su patrón y miente, sobretodo allí donde sabe que nadie se atraerá a llevarle la contraria.

para ser exactos, el orden de “baratura” de las distintas energías (en euro por NW/horas), es el siguiente, según el Informe de Prospectiva elaborado por la patronal eléctrica UNESA y auditado por el Instituto norteamericano EPRI, el más prestigioso del mundo: nuclear (36,4), hidroeléctrica (45,5), carbón, con captura de CO2 (55,4), gas en ciclo combinado (65,9), eólica (69,6) y solar (380,1), siendo éstas dos últimas las favoritas de ZP). 
ZP es un demagogo, pero Solbes es peor: es un mentiroso.