La gente se pregunta: pero después de la operación de la Cadena SER, ¿quién ha dado la orden a la Fiscalía del Estado para que investigue a Francisco González? Del mismo modo se pregunta por qué los medios de Prisa se embarcaron en una operación de acoso y derribo al presidente del BBVA. Todo responde a ecos y reflejos de una operación para echar a los antiguos presidentes de empresas afines al PP, sacando provecho con ello.
Algunos socialistas de la órbita de Rodríguez Zapatero, con apoyo de avispados empresarios de medios afines al poder, han protagonizado ya dos operaciones. Los pilotos de las mismas, hasta ahora fallidas, no respetan los mercados, las reglas y se burlan de los accionistas.
Las maniobras las ha dirigido el clan Intermoney y, muy principalmente, los hermanos Pérez, José y Pedro, actores principales de las dos óperas bufas de la economía española: Aldeasa y BBVA, que demuestran que la economía se contamina de política.
Francisco González, FG, presidente del BBVA, no lo dudó ni un momento. Cuando Jesús de Polanco, presidente de Prisa, sufría la persecución del juez Javier Gómez de Liaño por el caso Sogecable, le llamó y le ofreció su apoyo. Aquello era muy generoso. FG, aun siendo próximo al PP, tendía la mano al magnate de los media españoles favorecido por Felipe González, con regalos como la mitad de la Cadena SER. Polanco y el González banquero se juraron amor eterno. Incluso el aval presentado por Polanco en el juzgado fue prestado por el BBVA. Pero la sintonía duró poco.
Cuando se desatan las ambiciones del clan Intermoney, Polanco brinda sus medios a la operación. Los órganos de Prisa -que presumen de disciplina interna- vulneraron principios periodísticos, éticos, libros de estilo y escudaron exclusivas con triquiñuelas como llevar papeles a la CNMV para que se investigue a Francisco González.
Malpagao
¿Por qué Polanco se prestó a ello? Pues porque la operación planeada por Miguel Sebastián y el intrépido Vicente Benedito se proponía derribar a la bestia negra de alguno de sus amigos, como Plácido Arango (depuesto con la caída de Emilio Ybarra) e íntimo de Polanco y, posteriormente, Gregorio, Gregorito, Marañón, que fue humillado por Francisco González con un feo conflicto sobre sus emolumentos que FG se empeñó en llevar a la comisión correspondiente y que acabó con Marañón fuera del banco.
Luego además estaba que el BBVA se había retirado de Sogecable (aunque sigue indirectamente con cerca del 4%). Amén del nada gratuito deseo de complacer a Moncloa, que ya había hecho saber a Prisa qué esperaba de ellos.
El famoso dossier que la SER llevó a la CNMV sobre la venta de FG Valores a Merrill Lynch (en 1996) no es el primero que el banquero gallego que preside el BBVA ha tenido que aguantar.
En 2000 el anterior presidente del BBVA, Emilio Ybarra, le dejó a regañadientes la presidencia a González, sometido a la tensión de un procedimiento judicial por irregularidades con cuentas secretas en algunas filiales del banco. Poco antes de hacerlo, Ybarra le amenazó en su despacho de la planta 26 del rascacielos BBVA con un "mira lo que tengo". Le mostró un dossier sobre supuesto trato de favor a empresas de la familia Rato desde Argentaria, la entidad que presidía Francisco González antes de la fusión con el BBVA. FG le dijo que no le importaba porque no tenía nada que ocultar.
En aquel dossier aparecían, por ejemplo, créditos concedidos a empresas como Muinmo que eran clientes de Argentaria desde la época de Francisco Luzón en la presidencia de Argentaria y que González defendía como operaciones normales de la entidad.
Clan Intermoney
Ybarra había encargado a José Pérez Fernández (Benamargosa, Málaga, 1945), a la sazón director general de auditoría del BBV, el dossier contra González. Pepe Pérez fue un alumno aventajado de Luis Ángel Rojo, que hizo una destacada carrera en el Banco de España a su sombra hasta llegar a ser director general de Inspección (dirigió la del caso Banesto).
Pedro Luis Uriarte le ofreció la posibilidad de saltar al mundo privado con el BBV, en 1995. Allí se encargó de un innovador equipo para el mercado de capitales altamente profesionalizado, cuya trayectoria se perjudicó por la crisis de 1994. Con la fusión BBV-Argentaria, Uriarte le deja en tierra. Significativamente es el único miembro del comité de dirección del BBV que no se incorpora al órgano del gobierno mixto del nuevo banco fusionado. En enero de 2002, Pérez se prejubilaba en el BBVA y pasaba a presidir Intermoney, filial del grupo CIMD y embrión del clan.
Pepe Pérez estaba destinado a ser uno de los cuatro magníficos de Intermoney. Junto a él, sus compañeros del Colegio Estudio, de la Institución Libre de Enseñanza de Aravaca, Miguel Sebastián (hoy ministro de Economía en la sombra con 35 asesores técnicos en el ala norte del complejo de Moncloa) y Carlos Arenillas, casado con Mercedes Cabrera, el gran fichaje universitario de Rodríguez Zapatero en las últimas elecciones. El cuarto en cuestión es el economista catalán David Vegara.
El ascenso de Sebastián -enemigo a muerte de Francisco González desde que éste le desalojó del servicio de estudios de BBVA por contradecir de continuo los datos económicos del vicepresidente Rodrigo Rato- sirvió para colocar a la llamada banda de los cuatro.
Vegara sería nombrado secretario de Estado de Economía. Luego intentó colocar a Pepe Pérez al frente de la CNMV. Fracasó, pero consiguió aupar a Carlos Arenillas a una vicepresidencia de la misma. Tras el reparto de cargos públicos quedaba... el BBVA.
Para el clan de Intermoney era un sufrimiento que el Gobierno mantuviera a un presidente próximo al PP en el BBVA. Arenillas ha jugado un papel importantísimo en la confección del dossier contra FG. De hecho, se han descubierto tres llamadas suyas a varios consejeros del BBVA pidiéndoles pólvora contra el presidente.
Tampoco resultaría inocente la mano del abogado Matías Cortés, ni los toques de Sebastián y ¿tal vez de Zapatero a Juan Luis Cebrián?