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SOLBES INFLA ARTIFICIALMENTE EL DÉFICIT PARA GASTAR MÁS EL PRÓXIMO AÑO Y CUMPLIR CON LAS PROMESAS DE ZP .

SOLBES INFLA ARTIFICIALMENTE EL DÉFICIT PARA GASTAR MÁS EL PRÓXIMO AÑO Y CUMPLIR CON LAS PROMESAS DE ZP


El vicepresidente segundo y ministro de Economía, Pedro Solbes, demostró ayer su capacidad para aplicar la llamada ingeniería financiera al servicio de las promesas del actual Gobierno: imputar a déficit partidas que no necesariamente tendrían que incluirse en dicho déficit, lo que provocará que éste pase del 0,4% sobre el PIB previsto inicialmente para este año al -como mínimo- 1,8%. ¿El objetivo? incrementar la llamada “base de gasto” del presupuesto de este 2004.

Efectivamente, a más déficit, más “base de gasto”. De tal forma que, al calcular la cantidad máxima de la que el Gobierno podrá disponer el próximo ejercicio, los responsables de Economía cogerán como referencia una cantidad mayor a la esperada en un principio, ya que el déficit, y por ende la mencionada “base de gasto”, ha sido inflada. Esto le da al ministro de Economía y Hacienda algo más de margen para poder cumplir con algunas de las promesas de Zapatero, como la subida del Salario Mínimo Interprofesional, la de las pensiones, y otras ofertas de contenido social que se irán acumulando a medida que se acerque la fecha de llevar los Presupuestos al Congreso.

Ya lo hizo el Gobierno socialista en 1993, año en el que se imputaron a los Presupuestos elaborados por Carlos Solchaga partidas para incrementar el déficit. El final de la historia es de sobra conocido: en 1996 el déficit del Estado llegaba casi al 7% del Producto Interior Bruto.

“La deuda de RENFE se ha llevado al máximo”, señalan las fuentes de este diario, “y no era necesario teniendo en cuenta que la compañía lleva varios años registrando beneficios, y que parte de la deuda se podía haber encajado al final del ejercicio a un presupuesto holgado”. Además, también se ha incluido la deuda de RTVE, el compromiso con Andalucía, que se podía haber anualizado en cuatro años con cargo al Fondo de Contingencia, etc, etc.

Para más inri, la desaceleración de la actividad económica está haciendo que el ritmo de crecimiento de los ingresos en el último trimestre no sea el que se había registrado hasta ahora.

Los expertos no dudan en señalar que “Solbes está gastando más, es un especialista en forzar el gasto público hasta extremos insospechados”, y lo hace porque desde su perspectiva 2004 “no es su año, a pesar de que sea él quien cierre el ejercicio, y quiere que sirva de contrapeso al 2005, que sí es su ejercicio y para el que ha previsto un superávit del 0,1%”, superávit que pocos creen que se vaya a lograr a la vista de que se espera “sobre un crecimiento de la economía del 3%, que no va a lograrse”.

Todo apunta a que a la ralentización del crecimiento de los ingresos habrá que añadir una más que probable subida de los gastos del Inem y de la Incapacidad Temporal. Tres indicadores que estarían señalando, además, una cierta desaceleración de la actividad económica y, por tanto, el riesgo de que en 2005 el déficit sea aún mayor.

El «coste político» de una retirada de Iraq por la puerta de atrás.

El «coste político» de una retirada de Iraq por la puerta de atrás.

Desde la «repentina» retirada de tropas, España ha sido relegada en diversos escenarios internacionales y ha pagado un alto precio exterior

Desde que el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, ordenase la retirada de las tropas españolas de Iraq, la política exterior del Ejecutivo español se ha caracterizado por un acercamiento al eje franco-alemán. Pese a que la Administración Bush reconoció que este hecho no afectaría a las relaciones bilaterales entre países, la verdad es que España ha sufrido varias arremetidas directas e indirectas en política exterior.

Bono visitó ayer la base aérea de Los Llanos y aseguró que las FAS contribuirán al mantenimiento de la actividad de Izar. Patético.

Han pasado casi seis meses desde que el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, le comunicase telefónicamente a Bush la repentina retirada de las tropas españolas desplegadas en Iraq. Desde aquel lejano 18 de abril las relaciones exteriores de España han dado un giro espectacular, pasando de ser aliados preferentes de la coalición estadounidense hasta el actual acercamiento al eje franco-alemán. Desde aquella decisión del Gobierno español se han producido diferentes situaciones en el ámbito internacional en las que España está pagando el «coste» por la retirada de tropas.
Reuniones bilaterales. Desde aquella conversación telefónica los contactos entre ambos ejecutivos han sido nulos, excepto la escueta visita del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos a Washington, y la breve conversación de siete minutos entre Zapatero y Bush que se produjo en los pasillos de la cumbre de la OTAN en Estambul. Muchas fueron las voces que desde el Partido Socialista aseguraban que esta decisión no afectaría en las relaciones entre ambos países, sin embargo, este hecho dista mucho de la realidad y, a día de hoy, EE UU aún no ha mantenido una reunión bilateral con Zapatero.
Adiós al cuartel de la VI Flota y al contrato de reparación. El Pentágono ya no trasladará medios de Italia a España como se barajaba cuando Aznar presidía el Gobierno. Así pues, el buque insignia de la VI flota americana, el «La Salle», continuará con su sede actual en Gaeta (Italia), lo que evitará que España albergue el cuartel naval de la principal fuerza estadounidense en el Mediterráneo. Asimismo, EE UU rechaza el supercontrato millonario que había comprometido con el Gobierno de Aznar para la reparación de los buques de la VI Flota en los astilleros de Izar. Estos hechos suponen la eliminación, por parte de EE UU, de un gran número de puestos de civiles y militares repartidos entre las diferentes instalaciones castrenses en Europa, y en consecuencia un mayor desempleo en las zonas afectadas, entre las que está incluida la Base de Rota.
Marruecos, aliado preferencial. Esta es quizás la bofetada más clara y dolorosa que se ha llevado España. Marruecos, ha pasado a ser un «aliado preferencial» para el Gobierno Bush, lo que le proporciona cierta consolidación en la esfera internacional y algunos privilegios como el levantamiento de todas las restricciones en materia de venta de armas y un nuevo horizonte comercial. Desde el Gobierno se ha intentado quitar hierro a este asunto, y fue el propio jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, quien calificó de «noticia favorable» el acuerdo de EE UU con Marruecos como socio preferente, asegurando «no estar preocupado» por este trato preferencial del Gobierno Bush hacia Rabat.
Sin embargo, y teniendo en cuenta los últimos incidentes con el país vecino, ha surgido cierta incertidumbre ante los próximos movimientos de un país que, según Luis de Grandes, eurodiputado del PP, «no es un enemigo, pero sí un riesgo». Además, De Grandes recordó que cuando ocurrió el «caso Perejil» y miramos a «nuestro socio» Francia, éste escuchó a Marruecos, «mientras que EEUU se comportó como un amigo». Desde que se produjo esta alianza, ya han surgido los primeros imprevistos como las maniobras que realizaron el pasado mes de julio entre EE UU y Marruecos. España se sumó a estas maniobras que tuvieron lugar en aguas comprendidas entre el archipiélago de Madeira y la costa occidental de Marruecos, después de que EE UU desviase el lugar de éstas a 100 millas al norte de Canarias por petición del Gobierno español.
Gibraltar no avanza. Poco tiempo después de que el Partido Socialista ganara las elecciones generales del pasado 14 de marzo, Miguel Ángel Moratinos y su homólogo británico, Jack Straw, se comprometieron a recuperar el diálogo sobre el Peñón. Sin embargo, la situación en Gibraltar continúa siendo el punto de ruptura entre ambos Gobiernos, acentuado, más si cabe, por los últimos acontecimientos como la visita de la Princesa Ana, por la conmemoración de los 300 años de ocupación británica del Peñón, la última escala del submarino nuclear «Tireless» y, más recientemente, por la inesperada visita del ministro de Defensa británico, Geoff Hoon, también para la celebración del Tricentenario. Estos últimos hechos han sido considerados de «no amistosos» desde el Ejecutivo de Zapatero, y la situación que se vive a causa de la Roca está provocando más tensiones de las previstas en el Gobierno español. El Gobierno no logra encaminar el diálogo con los británicos, pero parece que no hay prisa. Así lo demostraron las insólitas declaraciones de Zapatero cuando afirmó que después de 300 años de polémica con la Roca, «hay que tener paciencia». Las cosas de palacio van despacio. Y el Peñón, aún más.
Venta de barcos a Israel. En las últimas semanas se ha visto frustrada la venta de cinco fragatas españolas que Israel estaba a punto de adquirir y que supondría la mayor venta de armamento realizada hasta la fecha por España al Gobierno hebreo. Las negociaciones para la venta de estos barcos de guerra, a través del consorcio AFCON del que forma parte el astillero público Izar, estaban muy avanzadas. Sin embargo, el consorcio AFCON está viendo cómo no se concreta la operación por las presiones insistentes de un gran número de congresistas norteamericanos.
Así pues, el Pentágono pretende vender su armamento y apela a los fondos que concede cada año al Gobierno de Sharon, lo que ha conllevado a que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero vea frustrada una operación que reportaría cientos de millones de dólares.

The Wall Street Journal afirma que los fondos norteamericanos podrían marcharse de España, si el PSOE coloca a su gente.

The Wall Street Journal afirma que los fondos norteamericanos podrían marcharse de España, si el PSOE coloca a su gente.
La corresponsal de The Wall Street Journal (WSJ) en Madrid, Carla Votzhum, ha escrito un fuerte artículo titulado “Empresas españolas temen que el Gobierno vuelva a jugar un papel rector en las juntas”. Carla recuerda que las seis empresas privatizadas (Repsol, Endesa, Telefónica, Argentaria, Altadis e Iberia) suman más del 60% de la negociación de la Bolsa de Madrid, y que si persisten los rumores sobre presiones del Gobierno Zapatero para cambiar a los presidentes de las mismas, España no habrá demostrado “sus credenciales de libre mercado”.

Como muestra de esa sospechosa actitud socialista, WSJ se refiere a las acusaciones de Zapatero, en campaña electoral, a Aznar por haber otorgado la Presidencia de estas empresas a sus amigos. Más taxativo ha sido el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, quien afirmó que “esas empresas son muy importantes para nuestro país por su volumen de negocio… y sus actividades y objetivos deben ser los mismos que los del Gobierno”.

Asimismo, el ministro de Economía, Pedro Solbes, sorprendió a los mercados, según WSJ, al pedir “profesionales” al frente de esas empresas, lo que daba a entender que los actuales no lo eran.

Pues bien, a los gestores de fondos norteamericanos no parece gustarles esta política, y amenazan con modificar sus flujos inversores.

Zapatero y la vieja demagogia del felipismo.

Zapatero y la vieja demagogia del felipismo.

"Los anuncios de ZP no pasan por otra cosa que no sea dilapidar las buenas cuentas que dejó el PP y recurrir al déficit y al endeudamiento" La fiesta minera de Rodiezmo ha sido el escenario escogido por Zapatero y el PSOE para abrir este domingo el nuevo curso político. Si el presidente de Gobierno se ha reservado una vez más las apariencias moderadas y el tono responsable y conciliador para esbozar algunos de sus objetivos de gobierno, Alfonso Guerra se ha entregado sin cortapisas a su conocida demagogia para regocijo de los allí reunidos. El que fuera mano derecha de Felipe González, con una ironía más gruesa que de costumbre pero con la misma demagogia que siempre, ha dirigido su "elevada" retórica a destacar los positivos cambios que se están experimentando con la llegada al poder del PSOE, entre los que citó el hecho de que “en televisión antes salía el tío del bigote y ahora sale José Luis Rodríguez Zapatero, que es como cambiar a Rambo por Harrison Ford”...

Que la sal gorda del viejo felipismo no nos lleve a engaño. Zapatero no lleva la vieja demagogia de Guerra como simple comparsa o telonera. La lleva en el núcleo mismo de su proyecto de gobierno. Su anuncio dominical de subir tres puntos las pensiones —la subida será de seis para las mínimas— es, sin duda, un claro ejemplo de ello.

Los anteriores Gobiernos del PP, tras recomponer las cuentas de una Seguridad Social que recibieron en quiebra de manos del PSOE, garantizaron el poder adquisitivo de las pensiones, e incluso lo incrementaron. La diferencia estaba y está en que esas subidas de pensiones con el PP tenían una base real en el mayor crecimiento económico y en el aumento del empleo y de las afiliaciones a la Seguridad Social. Esta mejora no fue, pues, el resultado de ningún decreto voluntarista ajeno a la realidad económica, sino una posibilidad sobrevenida, fruto de una responsable y disciplinada gestión de gobierno.

Los anuncios que ahora nos hace Zapatero, por el contrario, comprometen todos ellos mayor gasto público sin haber llevado a cabo una sola medida que tenga visos de incentivar la creación de nueva riqueza que los haga sostenibles. Los anuncios de ZP no pasan por otra cosa que no sea dilapidar las buenas cuentas que dejó el PP y recurrir al déficit y al endeudamiento. Estas propuestas se hacen públicas, además, en un momento en que acabamos de conocer que el debilitamiento del crecimiento económico y del empleo ya están volviendo a llamar a nuestra puerta.

Para colmo, los socios de este gobierno, lejos de ser un elemento de moderación frente a la inherente tendencia manirrota de los socialistas, constituyen un factor que la excita. Como ha destacado muy oportunamente Michavila, “republicanos, independentistas y comunistas, podrán ser muy simpáticos, pero son radicales".

Ciertamente, no hay en Europa una partido socialdemócrata que sostenga su acción de gobierno en formaciones tan radicales y antisistema como las alianzas que se ha tenido que buscar Zapatero por culpa de Maragall y de su propia debilidad. Y es que las “formas” y el “talante” de ZP no son otra cosa que un componente más de esa gran mentira sobre la que se quiere edificar toda su acción de gobierno.

Sólo Madrid y Baleares se financiaron sin pedir dinero al Estado en 2002.

Sólo Madrid y Baleares se financiaron sin pedir dinero al Estado en 2002.
Las únicas Comunidades Autónomas que no recurrieron durante el año 2002 al Fondo de Suficiencia –que nivela las necesidades de financiación de cada comunidad que no han podido ser satisfechas con sus impuestos– han sido Madrid y Baleares, ambas gobernadas por el Partido Popular. Por el contrario, Extremadura, Castilla-La Mancha, Andalucía y Galicia (tras el vertido del Prestige) fueron las que mayor porcentaje de transferencias del Estado recibieron.

Los recursos obtenidos por las Comunidades Autónomas tras la liquidación del primer año de aplicación del nuevo sistema de financiación, que corresponde al ejercicio 2002, superaron los 71.336 millones de euros, lo que representa más del 80 por ciento del volumen total de los ingresos de las mismas.

Según el ministerio de Economía y Hacienda, los ingresos por tributos representan el 68 por ciento de los recursos de las comunidades autónomas, lo que supone un incremento sustancial respecto al año anterior, mientras que las transferencias del Estado suponen un 32 por ciento.

El Fondo de Suficiencia, que nivela las necesidades de financiación de cada comunidad que no han podido ser satisfechas con sus recursos tributarios, ha sido negativo sólo en Baleares y Madrid, al obtener una recaudación del 109 por ciento y del 103,38 por ciento, respectivamente. Esto significa que ambas comunidades, gobernadas por el Partido Popular, fueron las únicas que recaudaron el dinero necesario para autofinanciarse sin tener que recurrir al Estado.

Por el contrario, Extremadura tuvo que pedir al Estado un 62,87 por ciento de todos los gastos e inversiones que realizó en 2002, Castilla-La Mancha, un 49 por ciento; Galicia (afectada por la catástrofe del Prestige), un 49,31 por ciento y Andalucía, un 46,86 por ciento. El secretario de Estado, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, quien presentó estas cifras, también destacó la necesidad de financiación de Canarias, del 69,9 por ciento, pero recordó que el caso de esta comunidad no puede ser comparado con el resto debido a su sistema fiscal especial.

En términos absolutos, las comunidades autónomas que más recursos recibieron del Estado –teniendo en cuenta tanto los tributos cedidos parcialmente, como los cedidos totalmente y las tasas– fueron Andalucía, con 13.464 millones de euros, y Cataluña, con 12.111 millones.

Solbes reconoce que el precio del crudo se debe al aumento de la demanda y no a la guerra de Irak.

PESE A LA TEORÍA DEL "INEXORABLE EMPOBRECIMIENTO"
Solbes reconoce que el precio del crudo se debe al aumento de la demanda y no a la guerra de Irak.
Durante agosto, los socialistas Diego López Garrido y Alfonso Perales han repetido sin cesar que la escalada mundial en los precios del crudo se debía a la guerra de Irak. Y de ello deducían que uno de los responsables era el PP. Hasta publicaron un informe sobre el "inexorable empobrecimiento" de España, fruto de esa crisis. Ahora aparece el ministro Solbes con otra tesis: no habrá que reducir previsiones de crecimiento y la crisis se debe al aumento de demanda asiática, sobre todo de China.

El vicepresidente del Ejecutivo y ministro de Economía, Pedro Solbes, no cree necesaria ningún tipo de medida para paliar los posibles efectos de la crisis energética en la economía española. Solbes se ha mostrado optimista y ha afirmado que el crecimiento económico a final de año será, tal y como estaba previsto, del 2,8 por ciento.

Pero Solbes aclara que confía en que el PIB no se aleje del 3 por ciento que se espera para 2005, y admite que si el precio del petróleo ronda la media de los 40 dólares el año entrante, eso reducirá al menos 4 décimas de crecimiento. El ministro señaló, no obstante, que es previsible que el crudo tienda hacia “precios más razonables” a partir de septiembre, y que su impacto será moderado en la economía nacional.

A su juicio, los efectos del aumento del precio del crudo se han amortiguado debido a la apreciación del euro frente al dólar (moneda en la que se vende esta materia prima). Si a esto le sumamos que la economía española está mejor preparada ahora que en crisis anteriores, el resultado es que el crecimiento se mantendrá sin más problemas y no hará falta adoptar ningún tipo de medida al respecto.

Según el vicepresidente, la causa del aumento del crudo está en el aumento de la demanda en Asia, fundamentalmente en China, y a la falta de reacción de los países productores de crudo, que son los que controlan la oferta, tanto los miembros de la OPEP como los que no lo son. Esta situación ha generado una importante preocupación en los mercados que ha provocado que acontecimientos “puntuales” como la crisis de Irak, Yukos o Venezuela, hayan tenido una importancia por encima de lo normal.
A pesar de todo, el vicepresidente considera que el aumento del precio del crudo no afectará al crecimiento económico español. “Los escenarios previstos son consistentes y se puede seguir avanzando en ellos con cierta tranquilidad”, ha afirmado.

ESPAÑA NO VA BIEN .

ESPAÑA NO VA BIEN

MIS espías paraguayos me han pasado una información que por otro lado es evidente, o sea, que está a la vista. La consigna que el malo malísimo Pérez Rubalcaba ha distribuido por todas las terminales de su aparato propagandístico es esta: «Hay que destruir el efecto del «España va bien», y para ello debemos atribuir a Aznar y sus gobiernos todo cuanto en España empiece a ir mal». La idea de que España iba bien, sobre todo en economía, caló fácilmente en la sociedad española por una razón muy simple: España, económicamente, iba cada vez mejor, y eso, sin necesidad de que nadie lo dijera y lo recalcara, lo notaban los ciudadanos en su bienestar y en sus bolsillos.

Ahora, las terminales goebbelsianas de Rubalcaba quieren hacernos creer que España no iba tan bien, que ni siquiera iba bien, que la verdad es que iba mal. Y no sólo eso, sino que Aznar y sus gobiernos, con su desastrosa política, son el origen culpable de todo lo que en España va cada vez peor. Llega un momento en que las culpas de Aznar se han convertido en argumento de chiste. Aznar es culpable, según los chicos de Rubalcaba, de la guerra de Iraq, del hundimiento del «Prestige» y de los atentados del 11-M, y ahora, ya con los socialistas en La Moncloa, desgracias adelante, hasta llegar a los incendios forestales, el precio del petróleo, la recesión económica que viene, los «sin papeles», las pateras atestadas de moros, el hundimiento de la televisión estatal y la cogida de Jesulín de Ubrique.

Yo creo que Aznar está dando una excesiva muestra de paciencia. Muestra una paciencia infinita e inacabable. Es un émulo del santo Job, ese justo tan reverenciado por Rosa Conde que lo confundió con Hobbes y le hizo decir aquello de que «el hombre es un lobo para el hombre». Ya tendría que habérsele llenado a Aznar el gorro de guijas al escuchar tantas acusaciones mentecatas y tantas gilipolleces rubalcabeñas. Si José María Aznar se decidiera a hacer frente a todas esas estupideces que se dicen a costa de su crédito y su prestigio, podría dejar en ridículo todas las terminales de Rubalcaba.

No hacen falta retóricas. Sobra con echar mano de los números, que las cifras son más tercas que los argumentos. Aznar podría explicar con números cómo estaba la España que él encontró cuando llegó a La Moncloa, cuál era el déficit del Estado; a cuánto ascendía la deuda pública; en qué lastimoso estado se encontraba la Caja de la Seguridad Social; qué tiempo faltaba para que quebrara nuestro sistema de pensiones; qué precio en comisiones, mordidas y rapiñas habíamos pagado por las obras públicas; qué cantidades astronómicas se había distraído de los fondos públicos reservados; qué precio había pagado España por la chapuza del «Gal»; cuánto sumaban las cantidades robadas en los escándalos financieros de los socialistas; en definitiva, un balance de aquel felipista Puerto de Arrebatacapas. Por cierto, en aquellos gobiernos de negligencias, torpezas, despilfarros y voracidades fue ministro Rubalcaba.

Y luego, podría Aznar ofrecer las cifras de la España que dejó, metida en la zona del euro, con economía saneada y pujante, esa España que los socialistas ya han comenzado a empobrecer.

Adiós a la buena política fiscal.

Adiós a la buena política fiscal.

¿Por qué cambiar lo que ha funcionado muy bien? Simplemente porque en la lógica de Zapatero no hay mejor programa de gobierno que deshacer todo lo que hizo el gobierno anterior.

Presionado por sus aliados –partidos nacionalistas y minoritarios– el gobierno socialista de España acaba de cometer un error fatal: abandonó por la puerta falsa el imperativo de finanzas públicas equilibradas. Si uno atiende a los comentarios de los medios afines al gobierno socialista de España parecería que sólo se ha flexibilizado la Ley de Estabilidad fiscal para quitarle un presunto aire dogmático que tuvo durante el anterior gobierno de José María Aznar y para alentar el crecimiento económico. Sin embargo, esta versión de la responsabilidad fiscal descafeinada no soporta el menor análisis crítico.

En realidad, el jefe de gobierno José Luis Rodríguez Zapatero otra vez ha sido víctima de su propio "talante" contemporizador, que más que afán de consenso parecería sumisión a unos aliados políticos voraces y regalo a la avidez de sus propios correligionarios socialistas que, de nuevo en el gobierno nacional, aplican con denuedo la consigna de que gobernar es gastar.

El caso español tiene gran interés porque el gobierno socialista ha vuelto a poner en circulación el falso y obsoleto dilema entre estabilidad y crecimiento para justificarse. Lo ha hecho en el peor momento y desafiando la evidencia más reciente de la historia de España: los mejores años de la economía española, con crecimiento muy por encima de la media europea, con disminución sensible del paro, con reducciones de tasas de impuestos que generaron una mayor recaudación fueron precisamente los años que gobernó Aznar con esa "dogmática" Ley de Estabilidad que ahora se quiere corregir.

¿Por qué cambiar lo que ha funcionado muy bien? Simplemente porque en la lógica de Zapatero no hay mejor programa de gobierno que deshacer todo lo que hizo el gobierno anterior. También, porque así lo exigieron partidos minoritarios y estridentes (más ruidosos que representativos) como Esquerra Republicana o Izquierda Unida que le dan al PSOE los votos necesarios, entre los diputados, para no tener que recurrir a un acuerdo con la detestada derecha, el Partido Popular.

De hecho, la oposición del PP a las modificaciones propuestas por Zapatero a la Ley de Estabilidad podría haberse subsanado si los socialistas hubiesen bajado el "techo" que establecieron para el gasto público en 2005 y que implica un desorbitado crecimiento anual del mismo gasto superior al seis por ciento. No cedieron en el afán derrochador.

El vicepresidente y ministro de Economía, el competente Pedro Solbes, ha debido echar mano de argumentos de dudosa validez –que recuerdan viejas recetas keynesianas– para argumentar que el equilibrio fiscal se alcanzará no cada año, sino en el ciclo de la legislatura (como si los ciclos económicos se ajustaran a los ciclos políticos).

Y al recurrir a esta supuesta flexibilidad –teóricamente "anticíclica"– Solbes ha entrado en un mar de contradicciones. A ver, ¿cómo se entiende en esa lógica que España haya podido crecer muy por encima de sus vecinos cuando el ciclo era recesivo, aplicando justamente el imperativo de estabilidad fiscal cada año?

Esto acabará mal. Ya verán.