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«No nos podemos fiar de quien traiciona a las víctimas»

«No nos podemos fiar de quien traiciona a las víctimas»

Las víctimas de ETA exigen al Gobierno que no utilice su dolor Califican la resolución del PSOE como «humillación» y «deslealtad de quien nos tenía que defender» La hermana de Miguel Ángel Blanco: «No me creo lo que diga Zapatero y me espero lo peor»

Las víctimas, grandes olvidadas en el diálogo que el Gobierno ha emprendido, expresaron su malestar en LA RAZÓN por los últimos acontecimientos, como la resolución presentada por los socialistas en el Congreso.

Todas las víctimas coinciden en varios puntos sobre la posible negociación con ETA: Primero, el Gobierno no debe negociar con ETA, segundo, no debe haber concesiones y tercero, el dolor se ve incrementado por la posibilidad de un pacto con etarras. Esta es la opinión de las víctimas consultadas:Carlos Ábalos: «No es la primera vez que se traiciona a los muertos».

Jesús, su padre era militar y fue asesinado en una época en la que ETA mataba casi 100 personas al año. «En 1979 estábamos marginados y el código penal era una auténtica humillación a las víctimas», relata su hijo. Ahora, «esta negociación es un insulto más, un paso atrás en un momento en el que ETA estaba arrinconada». Carlos se plantea por qué, «desde hace 25 años no se ha cortado la financiación del terrorismo, por qué ahora se les vuelve a dejar en el Parlamento y a financiar indirectamente a través del PCTV. Es una auténtica inmoralidad y humillación a las víctimas», concluye. Asimismo resalta que «en ningún momento nos han pedido que hablemos». «De forma unilateral el presidente les ha dado un balón de oxígeno». Recuerda que «Otegi atentó contra Gabriel Cisneros y ahora felicita personalmente a Zapatero». Por todo, asegura que «no confío en Zapatero cuando dice que no va a pagar un precio político, porque quiere que no haya terrorismo a costa de lo que sea, de la memoria y la dignidad de las víctimas y no es la primera vez que se traiciona a los muertos».

Fina Saavedra: «Nos vuelven a poner en el paredón». La viuda de Ricardo Couso, asesinado en 1991 afirma que «es insultante». «Un agravio de los más grandes que se han dado hacia nuestros muertos, así como es un insulto que el señor que plantea algo así se pueda sentar en el sillón en el que está». Su marido era guardia civil y murió hace 14 años. Después de este tiempo, ha decidido concederle un ascenso honorífico. «Les voy a mandar el uniforme», aseguró Fina, «para que se lo dé a sus asesinos a ver si le cuelgan ellos los galones». «A Ricardo le metieron un cargador de una 9mm (marca ETA) delante de mi hijo. Desde entonces, este es el agravio más grande que nos han hecho, porque nos vuelven a poner en el paredón, pero yo no les tengo miedo, está poniendo de nuevo gente en la guillotina de ETA, sólo hay que remitirse a Argel y Suiza», dijo y para argumentar que «la lucha de cuarenta años, la están tirando a la basura», lanzó una pregunta al aire: «A ver qué van a hacer con los explosivos que robaron en Francia, ¿fuegos artificiales?».

Pedro Ricondo: «No se deje engañar para seguir en la poltrona». LA RAZÓN habla con Pedro el día que recibe la sentencia del «último cabrón que planeó la muerte de mi hijo», Antonio, en 1992: Francisco Múgica Garmendia. Su hijo murió cuando contaba con 26 años cuando esperaba un semáforo. Donó sus órganos, y hoy, su padre resalta que una mujer vasca vive con su corazón. Relata que conoció al presidente en el Senado, cuando le iban dar un reconocimiento. «Le dije que con el pico que tenía si seguía así nos engañaría a todos y llegaría a presidente. He tenido la mala suerte de acertar». «Ahora, que ya se ha bajado los pantalones, sólo falta que le hagan ponerse de rodillas y con él, al resto de España», afirma concluyente. «¿Qué va hacer falta,–se pregunta– que esto termine de una manera violenta?». Por eso exige a Zapatero que «no sea tan falso y no se deje engañar para no perder la poltrona donde le han sentado los muertos del 11-M».

José María Morales: «Es una mala venta de las víctimas». José María Morales resultó herido el día de Santiago de 1991, cuando la banda puso un coche bomba en la Casa Cuartel de Irún. Tuvo que recoger a su mujer y su hijo de los escombros. Hoy afirma que no quiere rememorar ese día. Según dijo, «la negociación es una mala venta de las víctimas, una traición y un olvido de la sangre vertida por nosotros por un pacto ruin». «Zapatero no debe tener memoria histórica», afirma, y dice dolido que «habrá que pensar que nos traiciona quien nos tiene que defender». «Nuestra vida, nuestros muertos, nuestro sacrificio... no valen para nada, siendo los únicos que hemos vertido nuestra sangre por la democracia, y por España».

Ramón Perona: «No haga más concesiones como la del PCTV». Resultó herido en 1986. En ese atentado tuvo que ver morir a uno de sus mejores amigos. Afirma que «la negociación hay que hacerla cuando ellos dejen las armas y sin hacer concesiones». ¿A qué se refiere el presidente cuando habla del “precio político”», se pregunta, se cuestiona con ironía si es «a los votos que le costará» a su partido. Perona fue más allá que sus compañeros y exigió al Gobierno que «no haga más concesiones como la de no ilegalizar el PCTV», porque «esa ha sido la primera». Perona, que continúa siendo miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, cree que con este partido «se ha dado un enorme paso atrás», «¿cuántos más restan por dar todavía?».

Pilar Elías: «Es otra trampa que da alas a ETA». Su historia es dantesca. Su marido, Ramón Baglietto, salvó al etarra que le asesinaría en 1980 y que ahora vive enfrente suyo. Cree que «esto es lo peor que ha podido ocurrir. Es horrible, este señor no sabe lo que hace». «Mi caso pone de relieve lo rencorosos que llegan a ser», afirma, «Estamos ante otra trampa en la que se da alas a ETA».

Aiza Mohamed Dris: «Me hacen sentir mal». Es la viuda de Mohamed Amar, policía nacional asesinado en 1984. Vive en Ceuta, muy lejos de Irún, donde su marido perdió la vida ametrallado en una emboscada de ETA. Desde allí, asegura que las noticias que llegan de Madrid «me hacen sentir mal. Siempre tienes ganas de que la violencia termine, pero no así».

José Marco. «Negociar con ellos es darles la razón» . «Negociar es injusto por definición. Las víctimas nos sentimos traicionadas, incluso insultadas por el Gobierno». Así de concluyente se mostró, y se preguntó «¿qué pretende el Gobierno, sentarse a hablar, perdonar directamente a los asesinos? Yo sufrí un atentado hace 18 años, un coche bomba al paso un autobús en Zaragoza, y estoy aquí para contarlo por suerte, no pueden opinar acerca de estolas dos víctimas mortales, pero yo sí». Según recordó, «Zapatero no se ha molestado ni se ha preocupado por conocer nuestro punto de vista, va por libre. No se puede conseguir la paz a cualquier precio, existen cauces legales para alcanzarla. Negociar con ellos es, en cierto modo, darles la razón. Decirles que han servido para algo sus asesinatos y sus acciones».

José Clemente. «No van a respetar la tregua, se van a rearmar». «Usted piense que mañana puede ir andando por la calle y cruzarse con el asesino de su hija, de su padre. Póngase en la piel de estas personas. Eso es lo que me gustaría que entendiese Zapatero». La mañana del 9 de enero de 1981 se dirigía a su puesto de trabajo en la comisaría de Basauri cuando le sorprendió una ráfaga de disparos. Afortunadamente, su capacidad de reacción le permitió esquivar las balas. «Una negociación con los terroristas, en este momento, no la puedo admitir», dice ahora. «Que no confíe en una posible tregua porque no la van a respetar. Ya hemos sido testigos de muchos procesos de paz, y ETA los utiliza para rearmarse. Yo no hago política, pero no considero que estemos en el momento de sentarse a hablar. Sería rentable si fuese progresiva, pero no ahora».

Ana Carro. «¿De qué habrán servido todas esas familioas rotas?» «No paso a creerme que el Gobierno dé este paso. Es inadmisible. Creo que es obvio que no comparte nuestro dolor si está pensando negociar con ETA, que no es otra cosa que ceder a las pretensiones de los asesinos. ¿Cómo se va a sentar a hablar el Ejecutivo con los etarras?». La indignación de Carro se traduce en las preguntas más repetida: «¿De qué habrán servido toda esa cantidad de familias rotas? ¿Porque ahora es distinto, cuando en el año 74 mi padre sufrió el atentado, que le dejó ciego, no existía el terrorismo, todo eso se silenciaba, se callaba. Mi padre era el apoderado del bar de la calle Correo donde perdieron la vida a 11 personas. Yo tenía 14 años y no tuvimos ningún apoyo. Ahora no podemos retroceder».

Fernando José San Martín. «Quisiera que el presidente nos mirara a los ojos antes de hacer esto». «Mi padre sufrió un atentado en Getxo hace trece años. Era guardia civil. Iba por la calle y le pegaron dos tiros en la nuca. Me parece horroroso que ahora quieran negociar con los terroristas». Fernando cree que «sería tirar por tierra un trabajo bien hecho durante estos años contra el terrorismo. Sería como decir que el Gobierno legitima los atentados terroristas durante todos estos años. Hay unos valores como la vida, los derechos humanos, que son innegociables y no queremos que se mercadee con nuestra sangre». «Quisiera que el presidente nos mirara a los ojos a las víctimas antes de hacer esto», concluye.

Gerardo Puentes. «Zapatero busca una paz que es una humillación» Se firmaba en Madrid la entrada de España en el Mercado Común europeo, era el 12 de junio de 1985. «Estos asesinos, esta gentuza con la que vamos a negociar buscó hacer propaganda», relató. «Abandonaron un coche en el Corte Inglés de Felipe II. Yo era Tedax y fuimos a desactivarlo. En el asiento trasero había 20 ó 25 kilos de explosivos con cables hacia el maletero. Tras desalojar la zona decidimos intentar desactivarlo, pero la bomba explotó y mi compañero murió en el acto, salvándome la vida, porque yo estaba justo detrás de él. Estuve 31 días en la sala de quemados de La Paz». Para él es «como si estuviera reviviendo mi atentado, los asesinatos, todo lo que ha hecho ETA en estos años. Esto es volver a revivirlo todo. Provocar que los asesinos vengan a negociar, porque los asesinos no han pedido ninguna tregua, es el Gobierno el que se ha ofrecido, es humillante para las víctimas. Nos sentimos traicionados». «Todos queremos la paz, pero el presidente va en busca de un paz que es una humillación para el resto de los españoles. Este señor es un sinvergüenza. Nunca me había sentido tan vejado».

Luis Alberto Izquierdo. «No tienen que preguntar a la Cámara Baja sino a las víctimas». «Yo y mis dos hermanos sufrimos un atentado en una empresa en la que trabaja mi padre. Fuimos a verle y un artefacto adosado a las ventanas de la factoría explotó. Me parece imposible que después de todo lo que ha pasado, después de cosas como lo de Miguel Ángel Blanco, estén engañando, defraudando a toda España, no sólo a las víctimas. El presidente no debe preguntar a la Cámara Baja si tiene que dialogar con los terroristas, se lo tiene que preguntar a las víctimas, como por ejemplo a la familia de Fernando Buesa, que es afín a su partido, a ver qué piensan. Este Gobierno no me representa. Siento mucha rabia porque todo lo que se ha conseguido en estos años se vaya al traste. Yo estoy vivo, pero los que no están, estén donde estén, ¿qué pensarán?.

Mercedes Cordero. «No tienen ninguna intención de dejar las armas». «Mi padre se paró a hablar con unos compañeros en la puerta del cuartel. Entonces llegó un coche y los tirotearon». Era el año 1979. Ahora, «como víctima no me parece nada bien que se hable con ellos. Bajo ningún concepto se puede negociar. No tienen ninguna intención de dejar las armas. Lo primero que deberían hacer es entregarlas. Cada vez que se habla de esto, ellos lo primero que hacen es sacar las armas». Por eso considera «que el presidente debería hablar con todas las víctimas, para que sepa que lo estamos reviviendo constantemente, para que vea cómo estamos, ver cómo han destrozado a muchas familias, cómo han quedado».

María del Mar Blanco. «Zapatero insulta la memoria de mi hermano y la de miles de víctimas». «Me parece que hemos retrocedido muchísimos años cuando habíamos conseguido un avance tremendo». Para la hermana de Miguel Ángel Blanco, el presidente está «insultando la memoria de mi hermano y de miles de víctimas». «En el caso de mi hermano, ETA dio un plazo para que se abriera una negociación y entonces no se abrió, ¿por qué ahora sí?». Blanco cree que se está «traicionando» también el llamado «espíritu de Ermua y el del pacto antiterrorista». «Después de estos cuatro últimos ataques terroristas, que el presidente no ha condenado, y de sus últimas declaraciones, no me creo nada de lo que diga Zapatero. Me espero lo peor de él en la lucha contra el terrorismo», aseguró la hermana de Miguel Ángel Blanco, y se preguntó «de qué han servido tantas muertes».

Pedro Samuel Martín. «Nuestros muertos no pueden ser a cambio de nada». Tras el atentado a la entrada de la Casa Cuartel de Intxaurrondo, tenía de toda la mano derecha seccionada, se la tuvieron que intervenir y recomponer. «La pierna izquierda, también me la tuvieron que operar. Todavía tengo la parte posterior del muslo insensibilizada». Le tuvieron que operar de un ojo. Todavía tiene metralla en la zona interna del párpado. Dentro del cuerpo también tiene metralla. La mano derecha la tiene inutilizada. «Pero estas secuelas no son las más importantes» para él. «El daño que nos están haciendo ahora con todo este tipo de negociaciones, de presiones a las víctimas para que cedamos es peor. ¿Ceder ante qué? Nuestra sangre, nuestro sufrimiento, nuestros muertos, no pueden ser a cambio de nada». «El Gobierno nunca negociará en nuestro nombre», afirma, «si realmente le importaran las víctimas nunca se hubieran puesto a negociar».

Rosa María Alcaraz. «Nos vuelven a dar otro navajazo». «La resolución del PSOE es brutal», afirma, y dice que no se «esperaba» que pudiera pasar esto. «La memoria de mis hijas y mi marido ha sido traicionada». Para ella, esto supone un «navajazo que te vuelven a dar». Por ello, pide que «en mi nombre no negocien», ya que para ella «no tiene credibilidad». Para hacer esto que lo hubiera hecho antes, se hubieran evitado muchas muertes. A Zapatero le diría que tiene dos hijas, que yo no las tengo, y le pediría que pasase un año de los 17 que he pasado yo».

Carmen Miranda. «Zapatero no nos mira a la cara». El marido de Carmen Miranda era uno de los cinco militares cuya furgoneta explotó el 6 de febrero de 1992 en la madrileña Plaza de la Cruz Verde, cuando se dirigían a Capitanía. Ante la posible negociación, Carmen se siente «muy enfadada y dolida. No lo entiendo. ¿Qué circunstancias pueden darse si el pasado domingo, sin ir más lejos, ha habido cuatro nuevos atentados?». A ella, que tuvo que esperar doce años para que los asesinos de su esposo fueran juzgados, le parece «indignante que ahora les quieran dejar en la calle». Por eso tiene palabras muy duras para el presidente, que «no nos mira a la cara. No nos podemos fiar de alguien que juega así con los sentimientos de las personas». «El Gobierno no negociará en mi nombre», afirma.

Isabel Chamizo. «Las víctimas no tenemos voz. Y si nos pueden callar, mejor». Isabel Chamizo tiene grabada a fuego la fecha del 15 de octubre de 1983. Su marido, José Reyes Corchado, guardia civil destinado en Oñate (Guipúzcoa), regresaba de servicio cuando la bomba adosada a su coche estalló. Los planes del Gobierno la tienen sumida en la indignación y la pena. «¿Qué les va a contar ahora el Gobierno a las víctimas, a mis hijas? ¿Que mi marido murió por nada? No se debe negociar en ningún caso», señala. Isabel tampoco cree que se pueda hablar en su nombre, y apunta que «ETA está representada en el parlamento, pero las víctimas no tenemos voz. Y si nos pueden callar, mejor».

Miguel Polvorino. «No se puede dialogar con unos asesinos que llevan las pistolas en la mano». Los etarras se cruzaron en la vida de Miguel Polvorino el 27 de marzo de 1991, cuando una de las seis granadas que los terroristas dispararon a la casa cuartel de Munguía (Vizcaya) explotó contra un poste de la luz y le hirió a cuatro personas. «Me alcanzó en el brazo izquierdo y me dejó la mano inútil», recuerda este guardia civil. «Me siento totalmente engañado por Zapatero y el Gobierno. No se puede dialogar con unos asesinos que llevan las pistolas en la mano», señala Miguel, que advierte al Ejecutivo que «ya tuvimos una experiencia con la tregua-trampa, y esto no es más que un diálogo-trampa». Por eso no tiene problemas en pedir la «dimisión» de un Gobierno «que está haciendo daño a todas las víctimas con una oferta de diálogo denigrante».

Álvaro Cabrerizo. «El presidente quiere negociar con la sangre de las víctimas». El atentado de Hipercor, el más sangriento de la historia de ETA, destrozó su vida. Su mujer, Mari Carmen, y sus dos hijas, Sonia (16 años) y Susana (14) murieron en esa explosión, y él no acepta que «Zapatero negocie con la sangre de las víctimas». A su juicio, los que han sufrido la violencia etarra «deberían estar presentes en cualquier contacto, porque nos estamos jugando la dignidad del país, dividido por culpa de esta propuesta». Álvaro se pregunta «qué pasaría si alguien se encuentra al asesino de su familia en la calle», y su respuesta no deja lugar a dudas: «No queremos venganza, sino justicia».

Salvador Ulayar. «Lo que no han conseguido a tiros lo tendrán ahora gratis». Salvador tenía 13 años cuando vio cómo un encapuchado se acercó a su padre, Jesús Ulayar, y le descerrajó cinco tiros. Jesús, un comerciante de Echarri-Aranaz (Navarra), había sido alcalde de la localidad hasta 1975. «Su asesino salió de la cárcel 17 años después y le hicieron hijo predilecto del pueblo», rememora. Con el nuevo escenario, Salvador se siente «traicionado». «La política del PP puso a ETA contra las cuerdas. Estaba a punto de desaparecer, pero Zapatero les ha vuelto a dar aire». Él, desde luego no apoya una hipotética negociación «injustificada, inmoral e innecesaria. Lo que no han conseguido de nosotros a tiros lo tendrán ahora gratis, pese a haber matado a más de mil personas».

Juan José Martínez. «Se va a premiar a los terroristas por dejar de matar». «Yo era Guardia Civil. Se recibió un aviso en el aeropuerto de Reus». La bomba estalló antes de la hora anunciada. cerca de Juan José, que sufrió lesiones invalidantes. «La primera sensación que te viene en este caso es rabia e indignación, impotencia porque no se puede hacer nada. Lo considero poco apropiado porque ETA está en una época muy débil. Se le estaba asfixiando en todos los ámbitos». Según asegura, «no lo entiendo, me produce incomprensión. Se nos pide más generosidad», y eso, «cuando a los terroristas se les va a premiar por dejar de matar me produce rabia». Es más, afirma, «no me siento representado por el Gobierno». Así, concluye que «negociar con una banda que lleva mil muertos es darles una victoria. No se puede ceder ante el chantaje».

Javier Rodríguez. «Hay que tener mucho estómago para pasar por encima de más de mil muertos». A Javier le han tenido que contar todo lo que sabe de su padre. Tenía sólo un año cuando a José Rodríguez de Lama le segó la vida una bomba colocada en una cuneta de Villarreal de Urrechu (Guipúzcoa). Su diagnóstico sobre la oferta de diálogo del Gobierno es claro: «Hay que tener mucho estómago para pasar por encima de más de mil muertos y hablar con unos asesinos». En su opinión, «ETA estaba muy debilitada y ahora se les deja volver al Parlamento para darles todo lo que piden». Javier deja claro que Zapatero «no hablará con ETA en mi nombre. Cuando están en el suelo hay que rematarles, pero sólo nos queda tragar: ése es el papel que nos ha reservado el presidente».

López, acólito e indigno.

López, acólito e indigno.

La carta que este lunes hemos conocido –firmada por insignes militantes socialistas– y dirigida a López, deja en evidencia la torticera actitud y la denigrante estrategia que el Partido Socialista en Madrid y en Vitoria están desarrollando en la lucha contra el terrorismo. Al grito de todo vale, desde el Gobierno y el PSOE se ha iniciado una ofensiva –a lo bestia– contra el Partido Popular por no seguir las órdenes de Zapatero en los pactos con el nacionalismo y con los terroristas.

Es Zapatero quién ha ejecutado esta directriz general, y es López quién en el País Vasco ha puesto en práctica esta lastimosa gestión de laminar al único partido nacional que queda en España. La carta que se ha hecho pública este lunes con firmas como la de Pagazaurtundua, Savater o Díez demuestra que, en efecto, las propias víctimas y militantes socialistas se sienten traicionadas por sus dirigentes y que no es una exageración decir que Zapatero ha traicionado a las víctimas. Esa afirmación –por desgracia para los ciudadanos españoles– no es una maniobra dialéctica, es la realidad de la situación.

Leída la carta y vistos los firmantes, además de lo dicho hay otra conclusión. Zapatero tiene contestación interna sobre la gestión que está haciendo del País Vasco. A Zapatero se le crítica y a López se le denuncia. No es de recibo para alguien que tenga principios democráticos mostrar el trato que mostró la semana pasada en la entrevista que López tuvo con María San Gil. Ya sabemos donde están los enemigos de López y donde están los amigos. Para este hombre –que ciertamente ha perdido la dignidad política– sus amigos son los proterroristas del Partido Comunista de las Tierras Vascas; y los enemigos son el Partido Popular, una formación constitucional, democrática y que ha luchado con fuerza y valentía contra el terrorismo.

Ahora dirán que estos militantes socialistas que han firmado la citada carta no saben lo que hacen, que están fuera de la realidad o que buscan protagonismo. Todo eso es mentira. Zapatero con la ayuda del acólito López ha iniciado una carrera loca sin dirección ni control. Zapatero está jugando con nosotros, con todos nosotros. Y en el PSOE también lo saben, lo sienten y lo padecen. Estas voces son las primeras en escucharse, pero no serán las últimas.

LA AVT CONDENA LOS ATENTADOS EN GUIPÚZCOA .

LA AVT CONDENA LOS ATENTADOS EN GUIPÚZCOA .

En relación con los atentados perpetrados en el País Vasco la AVT ha mostrado "su solidaridad con las personas que han resultado afectadas". Asimismo la AVT ha condenado "de la forma más enérgica este nuevo y salvaje atentado que nos muestra, a pesar de los intentos de algunas formaciones por encubrir la perversión de la banda asesina, cual es el verdadero rostro de ETA y nos evidencia la nula voluntad de diálogo de los terroristas."

Según la AVT "Estos hechos vuelven a poner de manifiesto que quienes consideran que a través del diálogo resulta posible llegar a algún tipo de acuerdo con quienes asesinan, chantajean y extorsionan se equivocan de plano. 812 víctimas mortales y miles de heridos confirman esta afirmación. ETA tan sólo entiende de miedo y de terror, y por desgracia a través de sus últimas actuaciones y manifestaciones, el Presidente del Gobierno parece no entender los peligros que para el conjunto de la Nación se derivan de cualquier tipo de negociación con los asesinos. Actuaciones de este tenor posibilitan, en última instancia, que sean los terroristas quienes marquen la agenda política en nuestro país, confiriéndoles una relevancia de la que hasta escasas fechas carecían merced a la unión de los demócratas en el marco del Pacto Antiterrorista y a la denodada labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado."

Por último la AVT ha pedido al Gobierno "que reflexione acerca de estos hechos, ya que como ha demostrado la historia, negociar con los asesinos es humillar la memoria de las víctimas y tan sólo sirve para debilitar al Estado ante sus mayores enemigos, y para lamentar en el futuro nuevas muertes".

UNA HUMILLACIÓN PARA LAS VÍCTIMAS

El presidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), José Alcaraz, considera que la propuesta del PSOE de apoyar el diálogo con ETA, sin precio político si hay condiciones, es “una inmoralidad y una humillación para las víctimas”.

Alcaraz asegura que la propuesta de diálogo con la banda terrorista supone dejar sin sentido los casi mil asesinatos de ETA y dar valor “al asesinato, la extorsión y las amenazas”. José Alcaraz, considera que ETA y su entorno “han ganado” el debate del Estado de la Nación porque han sido capaces de “destruir el arma más fuerte que tenía la sociedad contra el terrorismo: la aplicación del Estado de Derecho, del Pacto Antiterrorista y por las Libertades y de la Ley de Partidos”.

Para el presidente de la AVT es inaudito que el presidente del Gobierno pueda tender la mano “a quienes durante muchísimos años han legitimado al terrorismo”.

IRENE VILLA CONTRA EL DIÁLOGO CON ETA

Irene Villa, víctima de ETA y miembro de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), considera que negociar con ETA 'no tiene ningún sentido' porque, a su juicio, sería 'legitimar todo lo que han dicho, todos los asesinatos y toda la violencia, como si no hubiese servido de nada nuestro dolor'.

Así se refirió Irene Villa, en declaraciones a EFE TV, a la propuesta socialista de resolución, consecuencia del debate sobre el estado de la nación, en la que, entre otras cuestiones, expresa su apoyo a procesos de diálogo 'entre los poderes competentes del Estado y quienes decidan abandonar la violencia', pero sin concesiones políticas.

Villa hizo estas declaraciones en el transcurso de la reunión de urgencia que han celebrado los delegados de la AVT de todas las comunidades autónomas y que no ha sido convocada a raíz de conocerse la citada propuesta del PSOE, sino que lo fue hace una semana para analizar la política del Gobierno en relación con ETA, entre otros asuntos.

Para la joven víctima de ETA dialogar con la banda terrorista 'es absurdo porque cuando no les interesa el diálogo recurren al tiro en la nuca'.

'Los asesinos -añadió- no tiene voz' y por ello dijo no comprender 'cómo puede haber alguien que se siente a hablar con un asesino'.

JURA DE BANDERA UNIVERSITARIA .

JURA DE BANDERA UNIVERSITARIA .

Junto a los doscientos jóvenes soldados de Ingenieros, en el patio de Armas de la academia de Ingenieros de Hoyo de Manzanares, Madrid, juran fidelidad a la Bandera de España más de ciento veinte estudiantes, profesores y técnicos de la Universidad San Pablo-CEU. El rector, Luis A. Parejo Gámir, y el canciller de la Universidad, Alfonso Coronel de Palma, junto con otros miembros de la USP-CEU, como el secretario general Juan Carlos Domínguez Nafría, fueron recibidos por diversos oficiales, entre ellos, el teniente coronel Alberto Torres Santo Domingo, jefe de la plana mayor de mando, que ofreció las explicaciones de cuanto iba a suceder y el orden previsto.

Tras las jóvenes tropas, donde abundaban las soldados hispanas, marcharon uno por uno los universitarios besando la bandera nacional para sellar su juramento de lealtad a España y su Constitución.

Durante el acto, habló el director de la academia, el general Juan Mariano Estaun, ante la compañía de honores de la bandera coronela, dos compañías de soldados profesionales y dos formaciones universitarias. El general señaló la importancia del compromiso voluntario adquirido por los universitarios que acuden al Ejército porque es el custodio de los emblemas nacionales. El juramento de los estudiantes y docentes no incluyó la obediencia a los jefes militares.

Preguntado por este periódico, el vicerrector de Alumnos de la Universidad San Pablo, Luis E. Togores, destacó la necesidad de que la juventud española asuma como parte de su cultura nacional y europea los valores de la defensa. El compromiso del ciudadano, ya sea en la Roma republicana o en el París jacobino, incluye el servicio de armas a la nación y el máximo respeto a sus símbolos, que son de todos, de ayer y de mañana.

El Gobierno frente a sus contradicciones

El Gobierno frente a sus contradicciones

Inédito. Por primera vez desde que se instituyese el Debate sobre el Estado de la Nación, un Gobierno, que suele tener todas las de ganar, ha convertido el eje principal de su discurso en atacar a la oposición. Desde que el miércoles por la mañana Zapatero se subió al estrado de la Carrera de San Jerónimo hasta que ayer por la tarde bajase Rubalcaba del mismo, los representantes del Gobierno no han hecho más que apuntalar el ya consabido guión de acoso y derribo del Partido Popular. Y es que, a lo largo del debate, los diputados socialistas, más que tomar la temperatura a su gestión y defenderla de las previsibles críticas de la Oposición, se han consagrado a la sucia, vengativa y cortoplacista estrategia que tan buenos resultados les viene dando desde la flagrante violación de la jornada de reflexión hace poco más de un año.

Si durante el primer día quedó claro que en sede parlamentaria la sonrisa vale de poco si no viene acompañada de argumentos de peso, durante la jornada de ayer el PSOE puso a punto su artillería pesada con objeto de acobardar a un Mariano Rajoy que ha marcado uno de sus mejores registros parlamentarios. Zapatero, aparte de abundar en su inagotable colección de simplezas grandilocuentes, no ha ofrecido nada destacable. Todavía está el líder del PP esperando que el presidente se pronuncie por su idea de España, es decir, que nos diga si España es para él lo que consagra la Constitución u otra cosa bien distinta como la que se está cocinando en la reforma de ciertos estatutos.

El grueso del debate, no obstante, no discurrió por esos derroteros sino por el espinoso asunto de la lucha antiterrorista. Y no es para menos. El Gobierno, que viene desde hace un año jugando a aprendiz de brujo en el País Vasco tiene en este asunto mucho que ocultar. Con el Pacto Antiterrorista virtualmente roto, Zapatero ha necesitado de los buenos oficios oratorios de Rubalcaba para defender lo indefendible. Y ni aun así lo ha conseguido. No en vano la tesis de Rajoy ha sido apoyada por las víctimas del terrorismo, muchas de ellas compañeros de partido de Rubalcaba. Al portavoz socialista no le ha quedado más que huir hacia delante y, como era de esperar, se ha metido en un agujero. Decir que el PP ha sacado siempre jugo electoral a la lucha antiterrorista es centrar un balón para que un delantero avispado marque gol a la primera. Rubalcaba, que fue Portavoz del Gobierno en los años de degradación del felipismo, sabe bien que la política antiterrorista del PSOE en el Gobierno ha oscilado siempre entre la negociación bajo cuerda y el crimen de estado, entre las cesiones y el asesinato, por lo que mejor no menear una etapa negra que fortaleció sobremanera a ETA. La funámbula estrategia de Zapatero es, sin embargo, tan inane y tan irresponsable que van a ser precisas muchas piruetas dialécticas del Ejecutivo para disfrazarla.

En el Debate sobre el Estado de la Nación, tras 19 horas de sesión no ha quedado claro casi nada porque el equilibrismo en el que se mueve el Gobierno y su concatenación de dislates darían para varios debates más. No es casual que la lucha antiterrorista, acaso el ámbito más sagrado de la política nacional desde hace tres décadas, se haya convertido en el tema principal y en el que el Gobierno se ha encontrado de bruces frente a sus propias contradicciones.

ZP, el deseado por los terroristas.

ZP, el deseado por los terroristas.

No es verdad que a fuerza de concesiones y diálogos dos partes antagónicas puedan reconciliarse y vivir en armonía bajo unos principios comunes. No hay dialogo posible entre la mafia y el estado, al delincuente no se le puede sentar a una mesa de negociaciones para pactar la cuantía de una pensión vitalicia a cambio de que deje de cometer crímenes. La negociación entre dos posiciones con igual categoría moral es posible, no así entre quienes respetan la dignidad humana y quienes se dedican a destruir esa dignidad.

Por eso no se puede negociar con ETA, ni con ningún otro grupo terrorista, el único pacto legitimo con ellos es el de cómo organizar su rendición y entrega.

Pero ZP parece que no es capaz de entender este principio moral. Ya, tras el 11-M dio la deplorable imagen de que el terrorismo islámico triunfaba y que España cedía a sus imposiciones. Entonces podía ser acusado de demagogia y debilidad. Pero en estos momentos, cuando todos sabemos que se está a punto de abrir las negociaciones con ETA, la sensación de toda la sociedad es que Batasuna se ha salido con la suya y que ETA va a ser un interlocutor valido en Vascongadas y en definitiva una parte más en el debate sobre la identidad nacional de España. La acusación pues es más grave, no sólo se está traicionando a los muertos, también se está traicionando a España.

Un presidente que cuando le conviene políticamente se pone a negociar con los violentos, un presidente que da la imagen de que está dispuesto a conceder alguna de sus reivindicaciones a los asesinos, un presidente que tras un atentado hace justo lo que esperaban los fanáticos, debe ser sin duda un presidente deseado por cualquier terrorista. No nos valen las hábiles mentiras de Rubalcaba pretendiendo dar la vuelta a la tortilla, acusando al PP de romper el Pacto antiterrorista, es el PSOE y sólo el PSOE quien ha roto el Pacto, tampoco nos valen sus intentos de manipulación para, detrás del manto de la no utilización partidista del terrorismo, pretender silenciar las criticas contra al abominación que pretenden cometer.

Porque lo cierto es que estas posturas favorables a negociar con ETA-Batasuna, favorables a mercadear con la soberanía y unidad nacional, envían un mensaje muy claro a los terroristas: poner muertos encima de la mesa en España es rentable.

Para que los hombres en un momento dado de su historia, se opongan a la barbarie del que utiliza la violencia para imponer sus ideas políticas, hace falta un elemento insustituible, una firme integridad moral que les salve del deshonor de caer en la cobardía de creer que se puede calmar al terrorismo cediendo en alguna de sus exigencias. Con la negociación se legitima al terrorista, se alientan sus macabros cálculos, al mandarles el mensaje de que su sangrienta lista de crímenes sirve para avanzar en los objetivos de su lucha. Y lo que es mucho peor, cediendo, aunque sea a la más mínima de sus reivindicaciones, se termina por dar la impresión que al menos en alguna de sus causas tenían razón. El negociador ofrece una disculpa a sus conciencias para seguir justificando las muertes, y al final, cuando el terrorista deja las armas y se dedica a disfrutar de las concesiones políticas, que el negociador le ha otorgado, vuelve a su casa con la sensación del deber cumplido: sus crímenes han quedado lavados y justificados.

Hay que decir absolutamente no, hay que alzarse contra lo insoportable. Esta decisión de acabar con el terrorismo, sin condiciones, inaugura el verdadero camino a la paz y es lo que da la medida de la autentica libertad de una sociedad.

Acerca de la objeción de conciencia ante una ley radicalmente injusta que corrompe la institución del matrimonio.

Acerca de la objeción de conciencia ante una ley radicalmente injusta que corrompe la institución del matrimonio.

NOTA DEL COMITÉ EJECUTIVO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA.

El Gobierno anunció hace un año su intención de regular civilmente el matrimonio de una manera desconocida hasta ahora para la Humanidad. Para casarse no importaría hacerlo con una persona del mismo sexo. En la legislación española el matrimonio dejaría de ser la indisoluble unión de vida y de amor de un hombre y de una mujer, abierta a la procreación, para convertirse en un contrato sin referencia alguna a la diferencia de sexos e incapaz, por tanto, de prestar a la sociedad el incomparable servicio de dar cauce a la complementariedad conyugal y de procrear y educar a los hijos. Ahora parece que el Parlamento se muestra dispuesto a aprobar esta nueva definición legal del matrimonio que, como es obvio, supondría una flagrante negación de datos antropológicos fundamentales y una auténtica subversión de los principios morales más básicos del orden social.

El 15 de julio de 2004 publicamos una Nota titulada En favor del verdadero matrimonio.

http://www.conferenciaepiscopal.es/documentos/Conferencia/VerdaderoMatrimonio.htm

Allí explicábamos las razones que nos obligan a pronunciarnos en contra de este proyecto legal, dado que nos corresponde anunciar el evangelio de la familia y de la vida, es decir, la buena noticia de que el hombre y la mujer, uniéndose en matrimonio, responden a su vocación de colaborar con el Creador llamando a la existencia a los hijos y realizando de este modo su vocación al amor y a la felicidad temporal y eterna.

Hoy, ante la eventual aprobación inminente de una ley tan injusta, hemos de volver a hablar sobre las consecuencias que comportaría este nuevo paso. No es verdad que esta normativa amplíe ningún derecho, porque la unión de personas del mismo sexo no puede ser matrimonio. Lo que se hace es corromper la institución del matrimonio. Esa unión es en realidad una falsificación legal del matrimonio, tan dañina para el bien común, como lo es la moneda falsa para la economía de un país. Pensamos con dolor en el perjuicio que se causará a los niños entregados en adopción a esos falsos matrimonios y en los jóvenes a quienes se dificultará o impedirá una educación adecuada para el verdadero matrimonio. Pensamos también en las escuelas y en los educadores a quienes, de un modo u otro, se les exigirá explicar a sus alumnos que, en España, el matrimonio no será ya la unión de un hombre y de una mujer.

Ante esta triste situación, recordamos, pues, dos cosas. Primero, que la ley que se pretende aprobar carecería propiamente del carácter de una verdadera ley, puesto que se hallaría en contradicción con la recta razón y con la norma moral. La función de la ley civil es ciertamente más limitada que la de la ley moral, pero no puede entrar en contradicción con la recta razón sin perder la fuerza de obligar en conciencia.

En segundo lugar, y como consecuencia de lo anterior, recordamos que los católicos, como todas las personas de recta formación moral, no pueden mostrarse indecisos ni complacientes con esta normativa, sino que han de oponerse a ella de forma clara e incisiva. En concreto, no podrán votar a favor de esta norma y, en la aplicación de una ley que no tiene fuerza de obligar moralmente a nadie, cada cual podrá reivindicar el derecho a la objeción de conciencia. El ordenamiento democrático deberá respetar este derecho fundamental de la libertad de conciencia y garantizar su ejercicio.

Es nuestro deber hablar con claridad cuando en España se pretende liderar un retroceso en el camino de la civilización con una disposición legal sin precedentes y gravemente lesiva de derechos fundamentales del matrimonio y de la familia, de los jóvenes y de los educadores. Oponerse a disposiciones inmorales, contrarias a la razón, no es ir en contra de nadie, sino a favor del amor a la verdad y del bien de cada persona.

«Zapatero renuncia a derrotar a ETA por un pacto»

«Zapatero renuncia a derrotar a ETA por un pacto»

El ex ministro del Interior está convencido de que es un error histórico dialogar con ETA en un momento en que estaba muy próxima su derrota definitiva. Tampoco comparte la radicalización del PSOE.
– El PSOE pacta con ERC, el PNV y el BNG. ¿Esto qué supone?

– Si se conformara un panorama en el que el PSOE se aliara con un partido independentista en Cataluña, mientras asistimos a sus conversaciones con un partido secesionista en el País Vasco y con un partido radical en Galicia sería muy perjudicial para la estabilidad de España.

– Según un informe de las Cajas de Ahorro entre las siete regiones que más crecen hay seis del PP...

–Y entre las tres primeras está Galicia. Esta comunidad cambiaría de signo si el PSOE se asociara con el partido más radical. Yo creo que los gallegos no van a correr ese riesgo, porque saben que la unión de PSOE con el BNG sería un peligro.
– El PP se está quedando solo, ¿es esa la estrategia del PSOE?

– La política del PSOE tiene una definición: es una política anti-PP desde el primer día que llegaron al Gobierno. Han tomado todas las decisiones que han podido para destruir cosas que hizo el PP, como el PHN, la Ley de Calidad de la Educación... y en muchos casos con claro perjuicio para intereses generales y sectoriales. El presidente lleva un año buscando una crisis con el PP.

– Zapatero anunció el jueves el inicio de un proceso de paz, ¿cómo se ha llegado a esta situación sin que nos hayamos enterado?

– Es una buena pregunta para los que dicen que estamos en ese proceso. Aquí se están cometiendo errores muy graves, como el ocultismo. Cuando hablamos de terrorismo, de la Constitución, del futuro del País Vasco y de España, de espaldas a los españoles, sin transparencia y sin que lo conozca el Parlamento ni la oposición, nos retrotraemos a la época del inicio de la democracia en Europa, cuando no se había reglado la transparencia. Aquí, ni luz, ni ciudadano, ni taquígrafo, ni Parlamento, sólo maniobras en la oscuridad de mano de Ibarretxe y de Carod Rovira.

– El secretario de Organización del PSOE ha dicho que lo único que hay que contar a los españoles es el final, porque lo único que importa es la paz. ¿Está de acuerdo?

–Ya no importa si hay un precio, una humillación hacia las víctimas, si ha habido una rendición... aquí lo único que importa es el fin. Es decir, aquella máxima maquiavélica, según la cual, el fin justifica los medios. Me parece preocupante hasta el lenguaje que se está acuñando desde el PSOE con términos como proceso de normalización y pacificación. Hasta ahora, sólo los utilizaban unos.

– Zapatero ha dado cuatro argumentos para cambiar la estrategia antiterrorista: que no están Aznar, ni Arzalluz, ni Jaime Mayor Oreja, al que ha sustituido María San Gil, y que ETA lleva dos años sin matar. ¿Habría que explicar por qué ETA lleva dos años sin matar?

– Sí, porque no hacerlo es engañoso. ETA lleva dos años sin matar por la estrategia antiterrorista, por la eficacia policial, por la cooperación internacional y por el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, que supone hacer todo lo que esté al alcance del Estado de Derecho para acabar con los terroristas. El acoso permanente a los terroristas es lo que ha posibilitado que esté a punto de la derrota definitiva.

– Si, aparentemente, ETA se encuentra al borde de la derrota, ¿por qué esta apuesta por el diálogo?

– Optar por un proceso de diálogo que lleve a reforzar o a revitalizar a ETA, tenga los réditos que tenga a medio plazo, será un error histórico a largo plazo. Estábamos en condiciones de derrotar definitivamente a ETA y el Gobierno ha renunciado a ello por un acuerdo o un pacto, que, por cierto, es lo que ETA siempre ha venido pidiendo: una negociación política a lo que ellos llamaban un conflicto político.

– ¿Cree que el anuncio de Ibarretxe para que ETA deponga las armas y pida perdón supone un paso adelante en el mundo del nacionalismo?

– Pero Ibarretxe también ha hablado de negociar la situación de los presos y exiliados de ETA. Y yo considero que mientras ETA exista no hay que dar esperanzas a los terroristas, sino defender el cumplimiento de las penas. Además, yo no conozco más exiliados que los que han tenido que abandonar su tierra por falta de democracia y libertad.

–Dentro de unos días se formará el Parlamento Vasco y un mes más tarde, el Gobierno ¿Para cuando los acuerdos?

– Los pasos que está dando el PSOE son una incógnita para el conjunto de los ciudadanos y para el propio PSOE, porque a Zapatero le pilla con el paso cambiado permanentemente. Si Zapatero se reunió con Ibarretxe para llegar a un acuerdo y abrir el proceso de paz, lo habrá hecho de presidente del Gobierno a futuro lendakari. Esto sucede el mismo día que Patxi López hace un papelón al anunciar que aspira a ser lendakari y que él debería haber sido el interlocutor. Ese desconcierto que rige la política en la cabeza del presidente y que despista hasta a los miembros de su partido hace que se produzcan, en temas fundamentales los enfrentamientos y las contradicciones a las que estamos asistiendo.

– Con dos tercios de los parlamentos autonómicos, Zapatero dará el visto bueno a las reformas estatutarias, ¿eso deja al PP fuera de juego?

–En España, el espíritu de la Transición y el Constitucional supone que una mitad de España no impone a la otra mitad el modelo territorial, sino que se consensúa. Esta máxima se ha plasmado en que cualquier reforma que afecte a España, sea constitucional o estatutaria, deberá llevarse a cabo con un acuerdo entre los dos partidos que tienen posibilidades de gobernar en España. Así ha sido a lo largo de toda nuestra reciente historia democrática y además ha dado un buen resultado.
– ¿Cree que Zapatero no va a respetar esa norma no escrita?

– En esta política, con minúscula, que practica Zapatero, está rompiendo ese principio. Nosotros le hemos ofrecido estabilidad parlamentaria, pero él prefiere un modelo con minorías independentistas. Por eso, no apoyaremos ninguna reforma constitucional si no lleva aparejada que cualquier reforma de los estatutos sea aprobada por dos tercios del Congreso. Porque están cocinando unas reformas constitucionales hechas a través de reformas estatutarias, y esto es cargarse todo el anclaje del ordenamiento jurídico. No lo permitiremos.