El PSOE quiere desviar la atención. Rubalcaba tapa las vergüenzas a ZP insultando a Hernando del PP.
¡Qué casualidad! De nuevo ocurre lo que con la manifestación de Madrid de las víctimas del terrorismo. Me refiero al comportamiento socialista. En aquella ocasión, de repente, el ministro José Bono, "casualmente" junto a una cámara de la televisión de Castilla-La Mancha, apareció entre manifestantes rodeado de escoltas para salir después por pies insultado y poderse quejar de la agresión sufrida a manos de militantes radicales del PP, pese a que la realidad posterior demostrase que tal agresión ni existió. El invento, sin embargo, surtió su efecto: se dejó de hablar de la manifestación de las víctimas y sus razones para discutir sobre la embestida de "peperos facinerosos" al "patriota" de Bono.
Ahora, en plena trifulca por el incendio de Guadalajara, quien aparece en escena es el portavoz socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, "casualmente" con una cámara de CNN Plus, para acusar a un diputado del PP, Rafael Hernando, de haberle intentado agredir. Lo que parece fue un incidente normal, un momento de acaloramiento sin más en el Congreso de los Diputados, la maquinaria propagandística socialista lo quiere convertir en asunto mayor: "Un diputado del PP intenta agredir a Rubalcaba", titulaba ayer la prensa afín al Gobierno. ¡El bueno de Rafa Hernando, convertido en pieza de caza mayor desde la Secretaría de Estado de Comunicación de La Moncloa del guionista de cine Miguel Barroso!
¿Es lógico que los medios de comunicación estemos entretenidos en discutir sobre el cruce de palabras altas entre Hernando y Rubalcaba cuando hay once personas que han muerto en un incendio de Guadalajara y que entre las cortinas de humo de ese fuego haya tantas incógnitas de descoordinaciones entre administraciones públicas? ¿Es natural que se hable de esa trifulca menor en los pasillos del Congreso cuando el presidente del Gobierno ni se ha dignado visitar la zona, no ya para ponerse al frente de las labores de extinción -no se le pide que sea un héroe-, sino para, más tarde, una vez extinguidas las llamas, mostrar la condolencia de los españoles a las familias de tan abnegados servidores de la seguridad de todos?
¡Qué manera tan distinta de comportarse el ZP del incendio de Madrid, cuando se quemó el edificio Windsor, cuando no tuvo inconveniente en adelantar su intervención en un mitin a favor de la Constitución Europea en Barcelona y tomar a toda prisa un avión para acudir a la Castellana eso sí, antes del telediario de las tres de la tarde-, a visitar la zona afectada acompañando a las autoridades madrileñas!
Pero la gran diferencia, trágica, entre Madrid y Guadalajara es que en el incendio del coloso madrileño no hubo víctimas, la coordinación entre administraciones funcionó a la perfección, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, se puso al frente de los servicios de emergencia desde el primer momento sin abandonar el puesto de mando montado a pie de incendio hasta que fueron extinguidas las llamas y, por ello, el presidente del Gobierno acudía a montarse en el carro de la gloria. Ahora, en Guadalajara, todo ha sido una chapuza constante con coste de vidas humanas y lo único que podía compartir Zapatero, además del dolor de los familiares y vecinos de la zona, eran las críticas. Desde luego, ningún aplauso.
Resulta preocupante, por cierto, el que nuestras autoridades ni tan siquiera se pongan de acuerdo sobre la hora en la que tuvieron conocimiento del incendio. Más preocupante si cabe porque Guadalajara es una provincia con centrales nucleares y, naturalmente, con servicios especiales de prevención y atención de siniestros que dependen del Ministerio del Interior y que por lo visto nadie activó el pasado fin de semana. ¿Qué tiene que decir de esto el ministro José Antonio Alonso?
Lo que sí alegan desde La Moncloa "fontaneros" del presidente, a modo de excusa, es que "razones de seguridad desaconsejaban la presencia del presidente en la zona" del incendio. ¿Y tales razones no primaban también para la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, que sí estuvo allí?