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Objetivo del PSOE: eliminar al PP.

Objetivo del PSOE: eliminar al PP.

Cuando el 14 de marzo de 2004 el PSOE ganaba las elecciones generales merced a los atentados que unos días antes tuvieron lugar en Madrid, y cuya autoría todavía sigue siendo hoy un misterio –aunque para algunos empieza a estar bastante claro que detrás de los mismos se encontraban tanto la ETA como una parte de la estructura no desarticulada de los GAL-, el franquismo sociológico que ha encontrado en la izquierda su hábitat natural, y cuyos máximos exponentes son los cabecillas del Grupo PRISA, Polanco-Cebrián, elaboró un documento cuya finalidad era establecer la hoja de ruta que debía seguir el nuevo gobierno socialista de Rodríguez Zapatero para consolidar el poder que acababa de adquirir y perpetuarse en el mismo, toda vez que los últimos años de Felipe González habían demostrado que el centro-derecha liberal era capaz de aglutinar suficientes votos como para arrebatar a la izquierda algo que dicha izquierda considera como propiedad suya. Se trataba, con ese documento, de fijar la estrategia dirigida a evitar que el PP pudiera volver a ocupar el poder, porque una vez asumidos los errores que cometió el Gobierno de Aznar en la segunda mitad de su segunda legislatura, pero gobernando como lo había hecho hasta ese momento, resultaría mucho más difícil arrebatar el Gobierno a la derecha liberal. El objetivo, por lo tanto, era aniquilar al PP, liquidar sus posibilidades de continuar siendo una alternativa de Gobierno, acabar con cualquier posibilidad de que recuperara lo que había perdido de modo tan dramático.

Creo que lo he contado alguna vez, pero el citado documento hacía de la división en el PP, de la ruptura de la derecha liberal –al modo en que se vino abajo la UCD-, una necesidad imperiosa, y señalaba como estrategia la provocación, es decir, la búsqueda de la radicalización del Partido Popular, algo para lo que contaban con la ayuda inestimable de colaboradores mediáticos conscientes de un lado, y no estoy seguro de si inconscientes del otro. También he dicho alguna vez, pero no me importa repetirlo, que, para mí, el gran mérito de Mariano Rajoy en estos dos años y poco ha sido, precisamente, haber sabido conjurar los intentos por dividir a su partido y, sobre todo, por presentarlo como una formación política alejada de la centralidad y el reformismo liberal. De ahí que si, en un principio, los estrategas del Grupo PRISA y Ferraz habían ignorado al político gallego creyendo que su talante moderado les serviría para contraponerlo a quienes ellos consideran que representan la facción más dura del PP –Acebes, Aznar, Zaplana...- y provocar lo que andaban buscando, ahora, cuando Rajoy ha demostrado que esa táctica estaba equivocada, han decidido, literalmente, ir a por el.

Los acontecimientos de hace unos días en Zamora, donde un nutrido grupo de sindicalistas, y militantes y dirigentes socialistas locales, se dieron cita en el acto del líder del PP para boicotearlo, no son un hecho aislado, sino que forman parte de una estrategia perfectamente diseñada para ir incrementando la presión sobre el PP, hasta el punto de hacer asfixiante su existencia e irrespirable el ambiente a su alrededor. Lo que busca la izquierda con esta estrategia es lo que ya hizo el mundo radical vasco en su tiempo: conseguir que nadie quiera formar parte ni tener nada que ver con la derecha liberal, no por distanciamiento ideológico, sino por miedo. Durante mucho tiempo, yo lo he vivido en el País Vasco, la derecha era una opción marginal porque la gente tenía verdadero temor a la hora de votar –pese a ser un acto secreto- y optaba por otras alternativas –el PSE entre ellas, aunque estuviera alejado ideológicamente-, antes que verse vinculado a algo que podía ser objeto de represalias. Ahora el PSOE y el franquismo sociológico que lo sostiene han encontrado en esta estrategia la manera de alcanzar su objetivo liquidatorio.

Lo de Zamora es continuación de lo que ya ocurrió en Cataluña durante la campaña del referéndum, y preludio de un enrarecimiento y agravamiento del clima de hostilidad hacia los demócratas liberales. Hoy en día, pensar en clave de Democracia y Liberalismo es sinónimo de acusación de facha y extremista, que es la manera que tiene la izquierda de acusar a la derecha de sus propios pecados. En los próximos meses vamos a asistir a una escalada de la violencia contra el PP, la misma violencia que desplegó la izquierda cuando la Guerra de Iraq y el Prestige en nombre de la paz, que tiene gracia la cosa, violencia verbal y física y manifestación popular del talante antidemocrático que una parte de la izquierda, la más minoritaria, pero la que, precisamente por su carácter violento, es la que impone sus criterios, exhibe cada vez que ve peligrar su único y demoledor objetivo: la perpetuidad en el poder. Hace meses, esa izquierda creía que Mariano Rajoy –ese es el análisis que entonces hacían los polancocebrianes- no llegaría a la mitad de esta legislatura al frente del PP. Pero se equivocaron, y ahora tratan de evitar que llegue al final.

El pasado domingo, en su discurso de clausura del Campus FAES, Rajoy señalaba, contundente, que “mi ambición es que la sociedad española pueda olvidar lo antes posible lo que han significado estos años de Gobierno de Zapatero”. Y aunque los acontecimientos de esta semana han ensombrecido esa intervención, merece la pena su lectura porque de la misma podemos extraer la conclusión de un compromiso social de regeneración democrática ineludible en los actuales momentos, y un compromiso que, como establecía Buchanan, parte de la aceptación de las reglas del juego y la garantía de los derechos individuales descritos por el liberalismo clásico. Rajoy representa hoy la idea de libertad individual, supongo que por convencimiento, pero indudablemente por necesidad, y es que si queremos que nuestra democracia, nuestra frágil democracia, sobreviva y se fortalezca en el futuro con unas instituciones más libres y más independientes, es absolutamente necesario volver a recuperar esa idea de libertad individual y respeto a la ley y al Estado de Derecho en que los padres del liberalismo sustentaron el fundamento teórico del mismo.

Y la izquierda, no lo que consideramos como izquierda comprometida con los débiles, que no es más que un mal entendido liberalismo, sino la izquierda heredera del marxismo y que ha enarbolado falsamente las banderas de la libertad y la democracia –banderas que ha pisoteado allí donde la utopía socialista se ha llevado adelante-, no puede consentir que nadie empuñe el estandarte de la libertad sin que ellos hayan extendido previamente el certificado de demócratas, y como Rajoy empieza a conseguir que se extienda la idea de que este Gobierno es cualquier cosa menos un Gobierno democrático, la reacción no puede ser otra que la violencia. Escenas como la de Zamora esta semana, como aquellas algaradas en Cataluña en las que se insultó y se tiraron huevos a los dirigentes del PP, se repetirán, y cada vez con un mayor enconamiento, a medida que el verdadero talante antidemocrático de este gobierno salga a la luz y haya más gente que se dé cuenta de cuál es la verdadera cara, la cara amarga, del Gobierno que tenemos.

La idea de la libertad es necesariamente molesta para el Gobierno de Rodríguez y para el franquismo sociológico polanquista que lo mantiene el poder y le dice lo que tiene que hacer y que decir. Ya no es solo que esta democracia naciera débil por la herencia del franquismo, es que el socialismo, bajo la falsa capa de demócrata, ha escondido su verdadera intención, que no es otra que la de erosionar los controles al poder que había levantado el constitucionalismo liberal, mediante la regulación del capitalismo y la desregulación de la democracia o, lo que es lo mismo, la deconstrucción de la estructura de control del poder al que, al mismo tiempo, se le van concediendo mayores prerrogativas sobre los derechos individuales. Ese es el camino que ha emprendido el Gobierno de Rodríguez, y al que solo cabe contraponer, desde la batalla intelectual, una formidable acción pedagógica en favor de la ética pública. Pero, obviamente, no lo van a consentir. James Madison se preguntaba qué “es el Gobierno, sino la mayor de todas las reflexiones sobre la naturaleza humana”, y añadía que si los hombres fuesen ángeles, no haría falta gobierno, y si los ángeles gobernaran a los hombres, no harían falta controles, pero la dificultad de un gobierno de hombres es que se le debe “capacitar para que controle a los gobernados pero se le debe también obligar a controlarse a sí mismo”.

Esta enorme degradación de la democracia fue denunciada el pasado domingo por Rajoy, y no es de extrañar que dos días después la respuesta fuera violenta. Este Gobierno no sólo ha renunciado a los autocontroles, sino que, además, se ha convertido en un auténtico aniquilador de las referencias liberales de nuestra Constitución y, por lo tanto, del marco legal y jurídico que garantiza las libertades individuales. Afirmaba el líder del PP que “yo no quiero tratar a los españoles como si fueran menores de edad, porque les tengo un enorme respeto. Como demócrata quiero someterme a la voluntad del pueblo en algo que creo que es fundamental. Mi compromiso es firme y mi propuesta se detallará con claridad y con sencillez”. Está claro cual va a ser la apuesta electoral de Rajoy: “España y Libertad”, dos palabras, dos ideas que Rodríguez ha tirado al cubo de la basura de la Historia. Y está clara, a la vista de los últimos acontecimientos, cual va a ser la respuesta socialista a este mensaje: violencia. En esos términos se van a dilucidar los próximos meses, y va siendo hora de que algunas cosas se digan sin miedo al modo en que van a reaccionar los intolerantes de siempre.

70 AÑOS DEL ASESINATO DE CALVO SOTELO POR POLICIAS SOCIALISTAS Y MASONES

70 AÑOS DEL ASESINATO DE CALVO SOTELO POR POLICIAS SOCIALISTAS Y MASONES

La noche del 12 al 13 de julio de 1936, un grupo de policías socialistas y masones irrumpió en la casa del diputado monárquico José Calvo Sotelo y, pese a su inmunidad, se lo llevó detenido. Unos minutos después, como si fuesen etarras, le pegaron dos tiros en la nuca. El 17 de julio el Ejército de África comenzó la rebelión contra el Gobierno del Frente Popular.

Entre los acontecimientos vinculados con la Segunda República y la guerra del 36 que Rodríguez se empeña en recordar y en colocar como pilares de su Gobierno progresista, faltan el secuestro y el asesinato del diputado monárquico José Calvo Sotelo por policías que se comportaron como un grupo terrorista a las órdenes del Gobierno del Frente Popular.

Después de varias amenazas a su vida pronunciadas en las Cortes por el presidente del Gobierno, Santiago Casares Quiroga, amigo y correligionario de Manuel Azaña, la diputada comunista La Pasionaria y el diputado socialista Ángel Galarza, a Calvo Sotelo le tocó ser el primero en sufrir la suerte de miles de españoles paseados.

A lo largo de 1936, el Frente Popular tomó las calles a tiro limpio; los falangistas y carlistas trataron de responder, de modo que varias ciudades españolas se convirtieron en campo de batalla. En estos tiroteos y atentados, el 12 de julio murió el teniente José del Castillo, de la Guardia de Asalto, que instruía en métodos paramilitares a las milicias socialistas y había participado en la Revolución de Octubre de 1934 (intento de golpe de estado del PSOE). Sus camaradas exigieron venganza al Gobierno y también se la tomaron por su mano.

COMO LA ETA

Entonces esa noche, en el cuartel de Pontejos, en la Puerta del Sol, se prepararon varios comandos terrorista formados por guardias de asalto y civiles, policías de paisano y milicianos socialistas y comunistas. Uno de ellos, lo dirigía el capitán de la Guardia Civil Fernando Condes, instructor de la de la escolta de Indalecio Prieto, llamada ‘La Motorizada’. Este comando fue primero a por José María Gil-Robles, quien salvó su vida por no estar en su casa, ya que temía un atentado. Entonces, los terroristas se dirigieron al domicilio de Calvo Sotelo, en la calle Velásquez, despacharon a la escolta y obligaron al diputado a subir a la camioneta con falsas excusas.

Con la furgoneta en movimiento, uno de los militantes del PSOE que constituía el comando terrorista, Luis Cuenca, le disparó dos balazos en la nuca, al estilo etarra.

Los terroristas abandonaron el cuerpo en el Cementerio de La Almudena. El Gobierno del Frente Popular censuró la información del asesinato: prohibió el uso de la palabra “asesinato” en los titulares. Otras medidas gubernamentales fueron la detención de falangistas y monárquicos y la obstrucción del sumario sobre el asesinato, que ‘desapareció’ en la guerra. “Prieto en persona escudó a los asesinos” (Stanley Payne, ‘El colapso de la República’, pág. 492).

LOS MASONES

Reproducimos una entrevista publicada por ‘El Imparcial’ el 24 de septiembre de 1978 al ex militar de artillería y masón socialista, Urbano Orad de la Torre, que fue responsable de haber aplastado a cañonazos a los militares y falangistas del Cuartel de la Montaña. Orad de la Torre afirma que en el asesinato de Calvo Sotelo intervinieron masones.

Página 1    http://www.minutodigital.com/noticias/calvo1.htm 

Página 2    http://www.minutodigital.com/noticias/calvo2.htm 

Página 3    http://www.minutodigital.com/noticias/calvo3.htm 

Cuando se enteró del asesinato, Julián Zugazagoitia, director del diario ‘El Socialista’, dijo: “Este atentado es la guerra”.

Al entierro del líder monárquico, desarrollado el 14 de julio, asistieron unas 30.000 personas. A la vuelta del acto, la Guardia de Asalto mató a cinco personas e hirió a 30.

Tres días más tarde, el Ejército de África se sublevó contra un Gobierno de izquierdas que amparaba a los asesinos terroristas de un parlamentario de la oposición.

LA POLÍTICA INFORMATIVA DEL GOBIERNO (PSOE): EL SILENCIO COMO PRINCIPIO.

LA POLÍTICA INFORMATIVA DEL GOBIERNO (PSOE): EL SILENCIO COMO PRINCIPIO.

Muere un soldado en Afganistán y el Ministro de Defensa, Alonso, promete explicaciones para más adelante, cuando tenga el correspondiente informe. Ayer un periódico, el Mundo, publicaba unas declaraciones de El Chino, realizadas a su hijo el 14 de marzo de 2004, en las que dice que «ETA se ha pasado», y el gobierno mantiene su mutismo, negándose a hacer declaración alguna al respecto.

Ambos comportamientos son prueba de que el PSOE, que presumía de trasparencia y claridad informativa, mantiene a toda la ciudadanía en la más triste de las ignorancias. Sólo gracias a que aún sobreviven medios de comunicación libres – como éste-, podemos llegar a conocer al menos parte de lo que sucede y que el Gobierno nos quiere ocultar.

La cuestión, no obstante, está en saber si esta política de ocultación tiene lugar por motivos estratégicos o es inherente a la propia ideología del actual PSOE. Lo primero parece insostenible, pues son ya demasiados temas sobre los que el Gobierno guarda silencio: la Guerra de Afganistán –hace pocos nos enteramos que en tiempos de Bono nuestras tropas fueron atacadas y no se informó a las Cortes-; los atentados del 11-M; las negociaciones con ETA –que entabló el Presidente Rodríguez cuando no era más que jefe de la oposición, y violentando el Pacto Antiterrorista-; las intereses ocultos en la OPA de Endesa; las negociaciones monclovitas, a espaldas de las Cortes, del Estatuto Catalán con los representantes de CiU... demasiados silencios para ser estratégicos.

Por eso, la política de comunicación del Gobierno parece responder más a un plan determinado e ideológico que a motivos meramente puntuales. Lógicamente no son ajenos a este plan los favores que el Presidente Rodríguez ha hecho al Grupo Prisa con la concesión de Cuatro; o a la «nueva guardia» de amistades del Sr. Rodríguez, los socios de La Sexta. Tal política supone, desde luego, un retroceso en la asunción de la democracia por parte del PSOE. No debemos olvidar que el Partido Socialista fue a lo largo de su historia ferviente antidemócrata. Así no le resultó difícil apoyar la Dictadura de Primo de Rivera, que por cierto fue quien facilitó al PSOE los medios económicos para convertirle en un gran partido de masas; participar en el Golpe de Estado de 1931 que instauró la II República; organizar el Golpe de Estado de 1934 al no querer admitir el resultado democráticos de las urnas, que favoreció al centro derecha; o ser parte en los Gobiernos revolucionarios y antidemocráticos habidos en la zona Roja desde el 18 de julio de 1936 hasta el 1 de abril de 1939.

Esta política informativa tan dada a las excentricidades –como es confundir el rosario que el S.S. regaló a la Vicepresidenta del Gobierno con un collar de perlas acabado en cruz- debe abrir los ojos a los votantes del PSOE que aún creen en su carácter democrático. El PSOE, como toda fuerza revolucionaria, es cada vez más propenso a la mentira y a la generación de divisiones artificiales en la sociedad. Así, en España no existía en la actualidad ninguna «cuestión religiosa», sin embargo, comportamientos como el del Presidente Rodríguez durante la visita del Papa parecen querer crear una; no existía, salvo en los residuales partidos nacionalistas, problemas con el actual marco constitucional, sin embargo el Sr. Rodríguez, con su obsesión estatutaria, ha puesto en serio peligro nuestro entramado constitucional; tampoco existía una honda división entre Monárquicos y Republicanos, sin embargo, la utilización partidista de Juan Carlos –que por otra parte se ha dejado manipular sin oponer resistencia- ha originado la existencia de una movimiento cada vez más activo y radical en contra del Jefe del Estado y su familia; para finalizar, si bien se asumía que tanto las fuerzas de derecha como de izquierdas tenían el mismo derecho a participar democráticamente, desde el Gobierno – y para eso se utiliza una muy personal reivindicación de la «memoria histórica»- se está difundiendo, de manera artera y muy eficaz, la idea de que la democracia sólo pertenece a la izquierda, y que la derecha no tiene ningún derecho a participar en la misma.

Así pues, y por salud democrática, desde los medios de comunicación libres se debe seguir informando sobre aquello que el Gobierno quiere ocultar. Sólo así se producirá la tan necesaria rebelión civil que haga imposible el sostenimiento en el poder de un partido que no duda acudir al medio más antidemocrático y totalitario de mantenerse en él: el envenenamiento informativo.

El viaje de Benedicto XVI descubre el anticlericalismo de Zapatero.

El viaje de Benedicto XVI descubre el anticlericalismo de Zapatero.

Seis meses atrás un importantísimo banquero español era recibido por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en Moncloa. Como otros tantos prohombres el financiero no se sentía molesto pero sí intrigado por la obsesión anticlerical de Rodríguez Zapatero, así que le preguntó el porqué de tan curiosa actitud. La respuesta le resultó tan sorprendente como asombrosa. Según Zapatero el arzobispo de Santiago, precisamente el de Santiago, a la sazón Monseñor Julián Barrio, le había humillado recordándole, durante un acto religioso, celebrado en la capital política gallega, la historia cristiana de España y claro, eso no puede ser. Ante tan consistente argumento nuestro banquero decidió cambiar de tema.

Y así estamos desde entonces, Zapatero es un obseso anticlerical capaz de entenderse con cualquiera menos con la Iglesia. A partir de ahí lo que vivimos es un cúmulo de mentiras y una hipocresía de muchos quilates por parte del gobierno español que habla de diálogo y cordialidad mientras continúa pegando patadas en las espinillas a los cristianos por los bajos de la mesa.

Y la cosa tiene trazas de continuar, ya he repetido muchas veces las tres condiciones que adornan al presidente del Gobierno español: ignorante, insensato y muy, muy rencoroso. Zapatero no va a perdonar los abucheos que las familias le dedicaron en el aeropuerto de Valencia y a la entrada y a la salida del palacio arzobispal. Dicen los felipistas que su antecesor, Felipe González, pasó su peor momento político cuando fue abucheado por los estudiantes en una universidad madrileña. Un abucheo juvenil era algo que González no podía esperar y nunca pudo superar. Lo mismo le ocurrirá a Zapatero, convencido de que el pueblo está con él y que sólo la derecha carca y cavernícola puede estar en desacuerdo con su política de diálogo y talante.

La primera gran hipocresía de Zapatero respecto al Encuentro Mundial de las Familias, tiene por protagonista, ¡como no!, a la vicepresidenta primera del Gobierno. Desde el pasado viernes, tras la rueda de prensa del Consejo de Ministros, el negociado “goebbeliano” que dirige el secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, señaló que el Papa habría mostrado un especial interés en recibir a Teresa Fernández de la Vega. Una opción que han mantenido sin rubor alguno la televisión controlada por el PSOE: la pública y las cadenas Cuatro y Sexta (Telecinco no está controlada pero casi). A ver, muchacho, el archiv con su habitual modestia la señora vicepresidenta intentó, en noviembre del pasado año, en vísperas de la manifestación contra la Ley de Educación, que Su Santidad le recibiera en el Vaticano, se trataba de desautorizar a los obispos españoles. El Vaticano sólo aceptó que la recibiera el secretario de Estado, Angelo Sodano. Llegó como el caballo de Atila y se presentó como la vicepresidenta que regirá España durante los próximos veinticinco años. A lo que el cardenal Sodano le respondió: “Pues yo lo veré desde el cielo porque no pienso estar aquí tanto tiempo”. A la prepotencia de esta feminista radical sólo se puede responder con la ironía.

Pero la carrera de nuestra Dorian  Grey particular no acaba aquí, quince días atrás de la Vega insiste en que la reciba el Papa. Desde el Vaticano se le vuelve a responder negativamente e, incluso, esta vez hartos de las filtraciones interesadas de Doña Teresa se le asegura que no le recibirá nadie. Esto es lo que Don Fernando Moraleda, traduce como que el Papa está deseando recibir en audiencia a la vicepresidenta del Gobierno.

Y la gran hipocresía continúa, Valencia, 18:40 horas del Sábado 8 de Julio. Los medios afines al PSOE llevan días machacando y calumniando es decir, ensuciando, la figura de Papa: David Cantero el nuevo ídolo de la televisión socialista, más conocido como David Sincero (y palabra que es de coña) lidera un equipo de profesionales que repite la siguiente consigna, el papa Ratzinger presidió el Santo Oficio, es decir, la antigua Inquisición; militó en las juventudes hitlerianas; viene a España  defender su sentido de la familia; la Iglesia local que más dinero aporta al Vaticano es la norteamericana, a pesar de sus escándalos de pederastia; grupos civiles acusan a la Iglesia de homofobia y otras lindezas.

Todo esto es lo que Fernández de la Vega, que alterna las figuras de elfo y orco, traduce ante el papa como “la búsqueda de puntos de encuentro”. Benedicto XVI respondió, cuando la vicepresidenta se lo permitió “Estamos en buenas manos”. Descubrimos así, la faceta más olvidada de Joseph Ratzinger, la ironía.

Pero la audiencia papal tiene otros muchos detalles de enjundia, como diría Cervantes “corrido por el abucheo popular”, Zapatero se mostró especialmente nervioso en la audiencia. Naturalmente, ni él, ni su esposa Sonsoles Espinosa, ni Fernández de la Vega realizaron la protocolaria inclinación ante el pontífice. Zapatero sacudió la mano del pontífice como si estuviera accionando una bomba de agua mientras le regalaba un cuadro del equipo “Crónica”, un presente muy apropiado para Su Santidad, todo un experto en arte moderno.
En ese momento entra en escena la señora vicepresidenta, un momento muy esperado por el pontífice, sin que nadie se lo pida toma la directa y le explica al Papa que el empeño de Zapatero es el de buscar puntos de encuentro. Suponemos que se refería a los insultos en los medios al Papa, al afán de ridiculización de toda creencia cristiana en esos mismos medios y  a las leyes del divorcio-express, matrimonio gay, educación y quizá la más grave de todas: la nueva ley de fecundación in vitro que convierte a los embriones humanos en cobayas de laboratorio.

Pero al guiso le faltaba un hervor. Aprovechando que la seguridad del Vaticano no es que sea mala es que no existe y que el protocolo vaticano es de lo más flexible, Doña Teresa presenta al papa a dos de sus colaboradores a quienes no tiene ni la delicadeza de presentar, un hombre y una mujer. Por decirlo en términos protocolarios, esta mujer desconocida, de mediana edad es presentada a un Jefe de Estado, tras el Presidente, la esposa del Presidente y la propia vicepresidenta y antes que el Secretario de Estado de Comunicación o el embajador español ante la Santa Sede, y más: inmediatamente después del trágala, con aire de complicidad (en el caso de Doña Teresa sería difícil de hablar de sonrisa cómplice), Doña Teresa se dirige a la desconocida y le pregunta:
-¿Ya le has saludado?
-Si ya le he saludado- responde el interpelado y anónimo personaje.
El asunto no acabaría ahí, porque otro ejemplar de la transmutación elfo-orco, el maestro manipulador es Don Fernando Moraleda, daría el cante una vez más.

La cosa fue así: el portavoz vaticano, Joaquín Navarro-Valls, resaltó su extrañeza por el hecho de que ni Zapatero ni de la Vega, acudirían a la Eucaristía del Domingo, punto central de la visita papal. Navarro-Valls recordó que el líder sandinista Daniel Ortega, el General Polaco Jaruzelski –y en pleno golpe de Estado comunista- así como el mismísimo Fidel Castro acudieron a eucaristías celebradas por el anterior pontífice durante sus viajes apostólicos.

Otra hipocresía del Gobierno, que ni George Bush ni Jacques Chirac acudieron a celebraciones litúrgicas. Mentira, tanto el presidente norteamericano como el francés acudieron a la Eucaristía funeral de Juan Pablo II y bien que se hicieron notar, y tres presidentes norteamericanos George Bush padre, George Bush hijo y el abortista Bill Clinton acudieron a rezar ante el cadáver del papa Wojtyla. Lo que ocurre es que Zapatero por nada del mundo acudiría a un acto multitudinario donde corre el serio peligro de ser abucheado, aún con más ganas.

Y sí que hay una diferencia crucial entre Fidel Castro, Jaruzelski, Daniel Ortega y la pareja Zapatero-De la Vega. Los primeros eran comunistas, creían en algo y estaban dispuestos a perseguir a la Iglesia en nombre de esos principios. Pero Zapatero, y su mano derecha, sólo son progresistas, algo que no se sabe lo que es y que lo único claro que tienen es que su adversario es todo aquel que esté convencido de algo, que crea en algo. Más que un credo el progresismo es un anticredo, especialmente un anticristianismo.

El viaje del Papa ha servido para mucho pero también para desenmascarar la hipocresía elfo-orco del Gobierno Zapatero.

ZAPATERO BAILA AL SON QUE TOCA ETA .

ZAPATERO BAILA AL SON QUE TOCA ETA .

La soberanía nacional reside en el pueblo español. O al menos eso creíamos, porque el Sr. Zapatero se ha arrogado el poder soberano para decidir por sí, y sin consultar al resto de los españoles, que “el Gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente, respetando los métodos democráticos, los derechos y libertades de los ciudadanos y en ausencia de violencia y coacción".
Es decir Zapatero otorga el derecho de autodeterminación a los vascos. Y si no es así, que aclare sin lugar a dudas, categóricamente, José Luís Rodríguez Zapatero lo que ha querido decir con tales palabras. Que nos diga a los españoles y a los etarras que no habrá nunca autodeterminación, así de claro y de sencillo, y que se dejen de cuentos los mamporreros gubernamentales.

Estamos más que hartos de este gobierno que se dedica a bailar al son que tocan los terroristas. Respeta los plazos que le imponen los delincuentes, cede a sus reclamaciones políticas y abdica de la aplicación de la justicia con que solo los batasunos chaqueen los dedos. La flojedad moral que caracteriza a los actuales gobernantes, hacen que España este hoy indefensa ante cualquier audacia separatista.

En la tramitación del problema de Vascongadas, se advierten responsabilidades gravísimas. Si desde ETA-Batasuna, y en definitiva todo el separatismo vasco, se ha creído que podría constituir una formidable coacción sobre el PSOE, sobre el gobierno, con solo agitar el señuelo de la paz, no cabe otra cosa que lamentar el triunfo electoral de unos poderes tan enclenques, tan dóciles a la maniobra traidora.

Ninguna legitimidad, ni legalidad, asiste a este gobierno para dar carta de naturaleza a la teoría autodeterminista que esgrime el separatismo vasco. Vascongadas es tierra española y corresponde a los todos los españoles, tanto como a los vascos, el derecho a intervenir y fijar los destinos del País Vasco. Un destino que nunca debe ser determinado por un grupo como ETA y sus cómplices, materiales y morales. Que si Batasuna es lo mismo que ETA judicialmente hablando, todos sabemos que hay otras formaciones tan culpables como Batasuna en la situación que vivimos.

Es conveniente que esto no se olvide por el pueblo español, pues quizás se acerca la hora de ir puntualizando las traiciones consumadas, para pedir cuantas a aquellos que las cometieron o toleraron que se cometiesen.

Y que tome buena nota el Sr. Rajoy y el Partido Popular, se acerca la hora en que las tibiezas no tienen cabida. O se está con España o contra España. Es hora de cortar de raíz cualquier proceso que pueda llevar a una consulta sobre la autodeterminación del País Vasco. Y no solo hablamos de medidas judiciales o legales, sino políticas. Y si el Partido Popular no está dispuesto a asumir la responsabilidad histórica de oponerse a la desmembración de España por todos los medios a su alcance, debe dejar paso a aquellos que sí están dispuestos a asumir sobre sus hombros esa tarea, sin miedo a perder poder, posición o fortuna. Hoy no caben ya sino dos soluciones extremas: o acceder indignamente a pactar con ETA, perdiendo el País Vasco, o rescatar la soberanía, rescatar la colaboración y le patriotismo de Vascongadas por medio del combate político. Todo lo demás en cobardía, miedo y candor.

Proceso de rendición. El presidente de la claudicación.

Proceso de rendición. El presidente de la claudicación.

Se esperaba con cierta ansiedad la comparecencia del presidente del Gobierno en el Congreso para anunciar el inicio de las negociaciones con los terroristas. No lo ha podido hacer peor, no tanto en la estrategia como en la exhibición impúdica de la mentira. Zapatero ha querido engañarnos de principio a fin de su anuncio, como si aquí no pasara nada.

Para empezar, tres incumplimientos sobre tres promesas. Desde el Gobierno habían repetido hasta la saciedad que, antes del inicio de las negociaciones, el presidente acudiría al Congreso para informar a la Cámara sobre esos contactos, que se citaría con anterioridad a la Comisión de Secretos Oficiales y, por último, que se convocaría el Pacto Antiterrorista. Pues bien, nada de eso se ha cumplido. Zapatero ha acudido al Congreso, sí, pero sólo ante los medios de comunicación. Es un gesto de desprecio hacia la soberanía nacional y una demostración clara de que este Gobierno miente por encima de cualquier cosa, sin importarle en absoluto sus efectos. Además, desde Moncloa han tenido la desfachatez de explicar que lo importante era que la comparecencia del presidente fuera en un Congreso entendido en "sentido amplio". Mientras Zapatero hablaba en el palacio de la Carrera de San Jerónimo, los diputados se enteraban desde sus despachos por el circuito cerrado de televisión. En definitiva, una auténtica burla al Parlamento. Y, claro está, el Gobierno ha ignorado la Comisión de Secretos Oficiales y ha desmontado el Pacto Antiterrorista.

Pero, en todo caso, lo más importante de la comparecencia de Rodríguez Zapatero es el anuncio público de la rendición del Gobierno ante las exigencias de los etarras. El presidente se ha comprometido a reconocer lo que decidan los vascos sobre su futuro, dando luz verde a la autodeterminación y dinamitando así todos los puentes que lo unían al sentido común, la democracia y la Constitución.

Tras decenas de años asesinando y matando con la exigencia de la autodeterminación del País Vasco, la banda terrorista ETA se ha encontrado con un presidente que se lo entrega todo como si tal cosa. En una aceptación pública de la rendición, en un acto de irresponsabilidad que sobrepasa cualquier límite, el presidente del Gobierno ha enterrado de un plumazo la defensa de la libertad que millones de españoles han abanderado durante años y ha insultado a las miles de victimas del terrorismo y a sus familias aceptando de forma cobarde las imposiciones de ETA.

Es cierto que todo el aparato mediático del PSOE se ha lanzado a lo loco para intentar amortiguar el impacto ante la opinión pública de la rendición del presidente. Pero da igual: Zapatero ya tiene un hueco en la historia más negra de España. Se ha convertido en el presidente de la rendición y de la cobardía, en el presidente de la claudicación.

ZIEGLER SÍ, NORBERG NO. Informe Semanal (TVE) y la mentira.

ZIEGLER SÍ, NORBERG NO. Informe Semanal (TVE) y la mentira.

Hace un año las Juventudes Liberales promovieron una recogida de firmas para solicitar la emisión en Documentos TV del clarificador documental de Johan Norberg Globalisation is good, donde el economista sueco analiza por qué la miseria en el Tercer Mundo no es consecuencia de la globalización, sino de la falta de ella: sólo el capitalismo puede erradicar el hambre.

Por supuesto, el documental de Norberg nunca se emitió en Televisión Española. Ya se sabe que, desde su misma creación, las televisiones públicas han estado destinadas a manipular y aborregar al pueblo en beneficio del estatismo; mucho pedir habría sido que difundieran algunas verdades económicas fundamentales y permitieran a los españoles saber por qué su Gobierno (PSOE), merced a la misericordia plañidera, les roba su dinero para empobrecer aún más a África.

En cambio, nada impidió que, hace dos semanas, Informe Semanal (TVE) emitiera un infame, tergiversador y obsceno reportaje, titulado Las causas del hambre, en el que Jean Ziegler, conocido activista antiglobalización, intenta relacionar la pobreza en el mundo con el libre mercado.

El video se divide en cinco secciones cortas, tituladas igual que los siguientes apartados.

Un crimen absurdo

Ziegler comienza contándonos que cada día 100.000 personas mueren de hambre en el mundo mientras que el Informe Mundial de la FAO asegura que la agricultura moderna puede alimentar con holgura una población de hasta 12.000 millones de personas. Dado que, aun así, la gente muere de hambre, para Ziegler cada muerte es equiparable a un asesinato.

La conclusión parece evidente: hay que dirigir y controlar la agricultura mundial para que produzca más alimentos, y redistribuirlos equitativamente entre todos los individuos.

El problema es que, allí donde se ha aplicado, el socialismo agrícola, lejos de acabar con el hambre, multiplicó los muertos por desnutrición. La colectivización de las tierras en Ucrania mató entre cinco y ocho millones de personas; en la China maoísta del Gran Salto Adelante murieron casi 40 millones; en la Etiopía de Mengistu más de un millón.

Cuando el Estado pretende controlar la producción sólo genera carestía y una mala asignación de recursos. La cuestión no es "cómo nacionalizamos la producción de alimentos", sino "por qué los africanos no pueden comprar o producir alimentos por sí mismos". Y la respuesta, como ya analizamos, es muy sencilla: porque los gobiernos socialistas africanos no respetan la propiedad privada de los individuos.

Si los africanos pudieran producir, ahorrar e invertir sin que sus políticos los oprimieran, explotaran, expoliaran o arrasaran, no tendrían dificultad alguna para adquirir los alimentos que requieren para subsistir; sólo el intervencionismo empobrecedor y asfixiante explica la situación de parálisis absoluta en que viven tantos africanos.

La mentira neoliberal

Obviamente, Ziegler no está de acuerdo en nuestra última afirmación y prefiere culpar al neoliberalismo y al "gran capital internacional" de la pobreza africana. Según el reportaje, existen "ideologías mentirosas pero muy poderosas, como el neoliberalismo (…), que supone la legitimación del gran capital financiero internacional". Para Ziegler, los neoliberales defienden que la economía debe funcionar sin intervención alguna, a pesar de la pobreza que genera entre muchos pueblos, los cuales, en caso de ser improductivos, deben ser excluidos de la historia y morir.

En realidad, la construcción de ideologías mentirosas a que alude Ziegler arropa sus propias palabras: difunde una imagen falsa del liberalismo para implantar el socialismo asesino.

Desde luego, si de algo carece África es de la presencia de capital financiero internacional que permita a los individuos crear sus propias empresas, generar puestos de trabajo y producir masivamente bienes de consumo, como los alimentos; carencia que, de nuevo, se explica por la falta de seguridad en torno al derecho de propiedad. Si el Gobierno puede nacionalizar los patrimonios o dirigir las compañías, nadie en su sano juicio invertirá en el territorio que maneja.

De ahí que ningún economista liberal sostenga que la pobreza de África se deba a su "improductividad natural", sino a la impuesta por el intervencionismo económico de sus gobiernos, que Ziegler sólo pretende expandir aún más.

La Bolsa, culpable

En esta parte, Ziegler trata de explicar que el precio de los alimentos se "fija" en la Bolsa de Chicago de acuerdo con "los criterios del capitalismo financiero". Los países pobres dependen, así, de esta cuasimística fijación de precios: "La gente muere de hambre por culpa de las cotizaciones bursátiles, por eso los precios de la alimentación deberían negociarse contractualmente por los estados". Para Ziegler, "la Bolsa no puede fijar el precio de los alimentos", pues "no son una mercancía como cualquier otra".

Lo primero que debemos recordar es que los precios no los "fija" nadie en el mercado, sino que son el resultado de las interacciones de los agentes. El capitalismo no es una versión privatizada del socialismo, donde el Comité de Planificación imponía unos precios que sólo el propio Comité, de manera unilateral y arbitraria, podía revisar. En el libre mercado, los empresarios capaces de ofrecer a los consumidores los precios más bajos o los productos de mayor calidad son los que triunfan.

El problema, no obstante, sigue siendo el de siempre. No son los países (los estados) los que tienen que alimentar a su población, arrebatándoles su riqueza para luego comprar alimentos en los mercados internacionales. Cada individuo debe ser responsable, con su propio dinero, de proveerse su sustento.

La concepción de que los alimentos no son una mercancía sino un derecho humano nos lleva a creer que los alimentos no tienen por qué ser producidos, pues caerán automáticamente del cielo, como si de maná se tratara. Aun cuando Ziegler lo niegue, la producción de alimentos se rige exactamente por las mismas leyes que la de coches u ordenadores: si queremos darle un trato diferencial, promoviendo iniciativas intervencionistas que controlen la producción y la distribución, lo que conseguiremos será una población hambrienta, anestesiada, sumisa al Estado y controlada por los políticos. Es decir, justo la situación vigente en África.

En este contexto de total dependencia, resulta casi imposible que emerja una clase empresarial capaz de generar riqueza y de desarrollarse.

El nuevo feudalismo

Ziegler nos informa de que las 500 multinacionales más grandes del mundo controlaron en 2005 el 54% de la producción mundial, lo cual, en su opinión, constituye un flagrante "monopolio sobre la riqueza" que asesina a los africanos, al no preocuparse por la redistribución y obsesionarse con la búsqueda de beneficios. Las multinacionales son "las principales responsables" del hambre en el mundo.

De nuevo, Ziegler tergiversa de manera grotesca. Las multinacionales no "controlan" el 54% de la producción mundial, más bien la han "creado". La alternativa no es que ese 54% pase a manos de los gobiernos, sino que deje de existir.

Las multinacionales se han apropiado de unos bienes que antes no existían y, por tanto, no han perjudicado a nadie. No pueden ser las responsables del hambre porque no han quitado nada a nadie, sino que han generado ex novo. La nacionalización no supondría una transferencia de riqueza, sino su destrucción.

Las empresas pueden generar esa riqueza que favorece a sus trabajadores, accionistas y consumidores, precisamente, porque tratan de incrementar sus beneficios. Si no persiguieran incrementar sus ganancias, simplemente se estarían suicidando; sería equivalente a pedir a un agricultor que plantara semillas muertas o que quemara su cosecha.

Si las multinacionales renunciaran a los beneficios, todo el capital occidental perdería su valor y se consumiría. La base de nuestro crecimiento y bienestar desaparecería. La propuesta de Ziegler no permitiría que África alcanzara a Occidente en riqueza, pero sí que Occidente se equiparara con África en miseria.

La ayuda no basta

Por último, Ziegler trata de adoctrinarnos sobre los beneficios del socialismo. Dado que el fracaso de la ayuda pública internacional en lograr el desarrollo de África es patente, va más allá y pide utilizar la riqueza del mundo para construir las infraestructuras que necesitan los africanos. La ayuda internacional no basta, hace falta un paso más hacia el comunismo.

En realidad, no se trata de que la ayuda internacional no baste, sino de que sobra. Las transferencias estatales sólo sirven para consolidar y ampliar el poder de los sátrapas políticos que oprimen a los africanos y socavan su propiedad privada. Con las ayudas sólo lanzamos más gasolina al fuego de la pobreza.

Los efectos nocivos de la propuesta de Ziegler van más allá. Si los políticos son quienes deciden qué proyectos deben emprenderse o qué productos deben fabricarse, también deberán establecer dónde debe trabajar cada persona, cuánto debe cobrar o a qué precio deben venderse los productos. Además, dado que los recursos son escasos, también deberán fijar qué proyectos no deben emprenderse y qué productos no deben fabricarse.

En otras palabras, Ziegler somete a todas las personas al arbitrio de los políticos: los individuos pierden su capacidad para ejercer la función empresarial, crear riqueza y satisfacer sus necesidades. Y dado que el Gobierno sigue controlando la economía y que se ha quedado sin riquezas que expoliar y redistribuir, la miseria se extiende y se perpetúa.

El socialismo no sólo es un monumental fracaso, es el paradigma del crimen y la maldad. Su mentira sirve para justificar el cercenamiento de la libertad, la pobreza permanente y los asesinatos más atroces.

Algunos, como Ziegler, no han sido capaces de asumir la caída del Muro y siguen mintiendo y manipulando a la población con sus infectas proclamas. Lo lamentable del asunto es que la televisión pública de España, financiada con el dinero robado a los ciudadanos, se preste a difundir semejante vertedero ideológico.

Al igual que en el caso de los negacionistas del Holocausto, estos apologistas de la burocracia y del absolutismo no han cometido ningún delito, pero ello no hace su actitud moralmente intachable. No.

Hay que señalar con contundencia a esta tropa de sinvergüenzas bien alimentados que utiliza nuestro dinero para difundir un mensaje esclavizante que a su vez sirve para mantener a los africanos en la miseria.

Ziegler y los redactores de Informe Semanal no son más que los mamporreros del estatismo, los aliados de los bandidos, represores y criminales que controlan la vida de millones de africanos hasta el punto de matarlos de hambre.