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Memoria histórica. PERSECUCIÓN RELIGIOSA EN LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA.

Memoria histórica. PERSECUCIÓN RELIGIOSA EN LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA.

"ESPAÑA HA DEJADO DE SER CATOLICA"

(Palabras pronunciadas por D. Manuel Azaña en el año 1931)


La Constitución de la República, instaurada en España el 14 de abril de 1931, establecía el principio de libertad de conciencia en su artículo 27, garantizando el derecho de profesar y practicar libremente cualquier religión; pero el Gobierno republicano, lejos de prestar aquella garantía, permite que las turbas, instigadas por poderes ocultos, celebren el cambio de régimen con agresiones a la religión católica, traducidas en asaltos a conventos, cuyos hechos comenzaron a realizarse el mes de mayo de 1931, siendo los primeros que sufren las consecuencias de estos ataques el Convento de las Maravillas, el de las Mercedes, el de los Padres Carmelitas de la Plaza de España, el de los Sagrados Corazones de la calle del Tutor, todos ellos de Madrid, y otros muchos de provincias.


El Gobierno de la República, en enero de 1932, acogiéndose a la Regla 1ª del artículo 26 de la Constitución, que autorizaba la disolución de las Ordenes Religiosas que por sus actividades constituyeran un peligro para la seguridad del Estado, disuelve la Compañía de Jesús y se incauta de sus bienes; la Casa Profesa de Isabel la Católica, la Iglesia de la calle de la Flor, el Colegio de Areneros y otros varios templos y edificios de la Compañía de Jesús habían sido con anterioridad arruinados por los incendios o asaltados por las turbas.


Celebradas las elecciones del 16 de febrero de 1936 y triunfante el Frente Popular, continúa la labor destructora, y en marzo siguiente es incendiada la Parroquia del Salvador (documento número 1); en mayo es colocada una bomba por elementos desconocidos en la Parroquia de San Miguel, y al estallar el artefacto ocasiona serios daños. El día 13 del mismo mes perecen bajo la acción de las llamas la Iglesia de San Luis (a poca distancia del despacho oficial del Ministro de la Gobernación), de la cual apenas pudieron salvarse algunos vasos sagrados (documentos números 2 y 3) y la Iglesia de San Ignacio; y el 19 de junio del mismo año, después de saqueada la Parroquia de San Andrés, la rociaron con gasolina, prendiéndola fuego (documento número 4). Estos hechos se realizan en presencia de los Agentes de la Autoridad, que observan actitud de espectadores, sin hacer nada por impedir la realización de tales delitos; registrándose, al mismo tiempo que en Madrid, numerosos desmanes análogos en diversas provincias, donde fueron incendiadas más de trescientas iglesias, cuyos hechos fueron todos ellos denunciados por el Diputado Sr. CALVO SOTELO en el Parlamento, poco tiempo antes de ser asesinado (documento núm. 5).


A partir del 18 de julio de 1936 es cuando la "persecución religiosa" adquiere su máxima intensidad, pues los grupos marxistas, bien armados se lanzan contra los templos y monasterios dispuestos a exterminar a sacerdotes y religiosos, siendo los aspectos principales de aquella persecución los siguientes:


A) Asaltos a iglesias y conventos.


En los primeros días que siguieron al 18 de julio de 1936, son invadidos por las turbas rojas todos los templos y conventos, tanto en Madrid como en su provincia y resto de la zona marxista, consistiendo por regla general el procedimiento de invasión en el acordonamiento de los edificios y calles adyacentes a los mismos, por nutridos grupos de forajidos que penetran en los recintos sagrados, haciendo fuego con sus armas, sacando detenidos a los sacerdotes, religiosos o religiosas que encuentran. En otros casos, como justificación de sus desmanes, las milicias simulan haber sido agredidas por los religiosos; tal ocurrió en el Convento de Padres Agustinos de la calle de Valverde, que fue atacado a tiros después de haber sido arrojadas desde la calle al interior del edificio cápsulas, disparadas, de fusil, siendo acusados los moradores de hacer fuego sobre las milicias, que penetraron violentamente en el convento, llevándose detenidos a todos los Padres Agustinos que allí había.


B) Detenciones y asesinatos.


La consigna marxista de detener y asesinar a los Ministros de la religión católica fue cumplida con tal precisión, que en la primera semana siguiente al 18 de julio caen por Dios y por España multitud de religiosos y todos los sacerdotes que a la sazón regentaban parroquias o ejercían su ministerio y que no pudieron ocultarse; bastando la mera sospecha de tratarse de un sacerdote para llevar a efecto el crimen, como en el caso del seglar D. Anselmo Pascual López, que fue hallado muerto en la carretera de El Pardo, con varias heridas causadas por arma de fuego y un letrero sobre el cadáver que decía: "Muerto por ser cura", siendo así que se trataba de un señor de profesión comerciante, de estado casado con doña Isidora Morón Machín, quien denunció este hecho a las Autoridades Nacionales después de la liberación de Madrid, añadiendo que su citado esposo era portador de unas dos mil cien pesetas, que le fueron robadas. Sucumben desde las altas personalidades eclesiásticas hasta los más humildes sacerdotes:


1.- Obispos.


El Excmo. e Ilmo. Sr. Obispo de Jaén, D. Manuel Basulto Jiménez, fue traído de aquella ciudad para ser asesinado en el lugar conocido con el nombre de «Pozo del Tío Raimundo», próximo al Cerro de Santa Catalina, del término de Vallecas (Madrid), en unión de su hermana y del Deán y Vicario General de aquella Diócesis, D. Félix Pérez Portela. Las expresadas víctimas, juntamente con unos doscientos detenidos de aquella provincia, bajo pretexto de ser trasladados a la Prisión de Alcalá de Henares, fueron conducidas a un tren especial que sobre las once de la noche del día 11 de Agosto de 1936 salió de Jaén custodiado por fuerza armada, siendo en el trayecto constantemente vejados por las turbas que esperaban en las estaciones de paso y que los insultaban y apedreaban, llegando el convoy a Villaverde (Madrid), donde fue detenido por los marxistas, que con gran insistencia pedían les fueran entregados los presos para asesinarlos. El Jefe de la fuerza que venía custodiando a los detenidos habló entonces por teléfono con el Ministro de la Gobernación rojo, y el resultado de la conferencia fue retirar las fuerzas mencionadas, dejando en poder de la chusma a los ocupantes del tren, que fue desviado de su trayectoria a Madrid y llevado a una vía o ramal de circunvalación hasta las inmediaciones del lugar ya mencionado del «Pozo del Tío Raimundo». Rápidamente empezaron los criminales a hacer bajar del tren tandas de presos, que eran colocados junto a un terraplén y frente a tres ametralladoras, siendo asesinados el Excmo. e Ilmo. Sr. Obispo y el Vicario General D. Félix Pérez Portela. La hermana del Sr. Obispo, que era la única persona del sexo femenino de la expedición, llamada doña Teresa Basulto Jiménez, fue asesinada individualmente por una miliciana que se brindó a realizarlo, llamada Josefa Coso (a) «La Pecosa», que disparó su pistola sobre la mencionada señora, ocasionándola la muerte; continuando la matanza a mansalva del resto de los detenidos, siendo presenciado este espectáculo por unas dos mil personas, que hacían ostensible su alegría con enorme vocerío. Estos asesinatos, que comenzaron en las primeras horas de la mañana del 12 de agosto de 1936, fueron seguidos del despojo de los cadáveres de las víctimas, efectuado por la multitud y por las milicias, que se apoderaron de cuantos objetos tuvieran algún valor, cometiendo actos de profanación y escarnio y llevando parte del producto de la rapiña al local del Comité de Sangre de Vallecas, cuyos dirigentes fueron, con otros, los máximos responsables del crimen relatado.


El Excmo. e Ilmo. Sr. Obispo de Lérida, Reverendo Padre Silvio Huix Miralpeix, nació en Vellors (Gerona) en 1877, y en 1927 fue  nombrado Obispo de Ibiza, donde fundó diversas obras piadosas y benéficas y creó un colegio para niñas, siendo nombrado Obispo de Lérida en 1935. A los pocos días de haber comenzado el Movimiento, el Prelado se presentó voluntariamente a un puesto de la Guardia Civil, con el fin de obtener el amparo de las fuerzas de este Instituto y ser conducido a la cárcel, como medio de evitar su seguro asesinato, dada su condición sacerdotal, y movido también por el deseo de evitar riesgos a las familias que hasta entonces le habían escondido. Trasladado a la cárcel, el día 5 de agosto de 1936, se presentó en la misma el Sargento de Asalto Venancio Crespo, a la cabeza de un grupo de milicianos y guardias, siendo portador de una orden de la Comisaría de Orden Público o del Comité de Salud Pública, para la conducción a Barcelona del Obispo de Lérida y de veintiún presos más; al llegar a las proximidades del cementerio paró el camión, siendo fusilados los detenidos por un piquete de milicianos que, al parecer, aguardaban en aquel lugar; como los demás Palacios Episcopales de España, el de Lérida había sido asaltado y saqueado desde el primer momento por los milicianos y turbas de extremistas.


El Excmo. Sr. D. Miguel Serra Sucarrats, que contaba al morir sesenta y nueve años de edad, había nacido en Olot (Gerona), habiéndose posesionado de la Diócesis de Segorbe el día 25 de junio de 1936. El día 22 de julio del mismo año, triunfante en la ciudad la subversión roja, el prelado se vio obligado a abandonar el Palacio Episcopal con su hermano y mayordomo el Canónigo D. Carlos y sus dos hermanas doña María y doña Dolores, para refugiarse en una casa particular de una familia piadosa, donde por elementos desconocidos fueron detenidos el 27 del mismo mes el Obispo y su hermano y conducidos a la cárcel; ese mismo día los milicianos y las turbas asaltaron el Palacio Episcopal y profanaron la Catedral y demás templos de Segorbe, así como algunas tumbas, robando objetos del culto e incendiando archivos. El Obispo y su hermano conservaron sus ropas talares en la cárcel, de cuya custodia se encargaron las milicias de la llamada «Guardia Roja», de Segorbe, a las órdenes del Comité revolucionario. A las tres de la madrugada del 9 de agosto de 1936, por la patrulla del partido de Izquierda Republicana, intitulada «La Desesperada», fueron sacados de la cárcel el Obispo y su hermano, así como el Ilmo. Sr. Vicario General D. Marcelino Blasco Palomar y los religiosos Fray Vicente Sauch, de la Orden Carmelita, y Fray José María Juan Balaguer y Fray Domingo García Ferrando, franciscanos, y asesinados todos ellos en la carretera de Algar, a siete kilómetros del pueblo de Vall de Uxó; al ser identificado el cadáver del Obispo, conservaba sus hábitos talares y llevaba al pecho sus medallas y relicarios.


El Excmo. e Ilmo. Sr. Obispo de Teruel, Fray Anselmo Polanco y Fontecha, permaneció en la capital asediada por los rojos, en la que no quiso interrumpir su sagrado ministerio, no obstante las advertencias del peligro que corría; fue hecho prisionero al caer la ciudad en poder de las milicias marxistas en enero de 1938, ingresando en el Penal de San Miguel de los Reyes, de Valencia, de donde fue trasladado a Barcelona el 17 de enero del mismo año 1938. El 16 de enero de 1939, ante el avance de las tropas nacionales, fue trasladado varias veces de prisión dentro de Cataluña, en marchas penosísimas a pie, hasta que en la mañana del 7 de febrero de 1939 fue sacado de la prisión de Pont de Molíns por treinta milicianos que, al mando de un Teniente y un Comisario político, se hicieron cargo de los prisioneros de Teruel y, entre ellos, del Prelado, y después de desvalijarles y maniatarles, los sacaron de la prisión atados de dos en dos. Al Sr. Obispo lo sacaron atado con otro preso, y conducidos los detenidos al barranco llamado Can Tretze, a unos mil doscientos metros de Pont de Molíns, fueron todos ellos asesinados, rociando los milicianos los cadáveres con gasolina, a la que prendieron fuego, y abandonándolos insepultos hasta que, ocho días después, fueron descubiertos e inhumados por las victoriosas tropas nacionales. Fray Anselmo Polanco, que contaba al morir cincuenta y seis años, había realizado una campaña misional muy activa en Filipinas y había verificado varios viajes a América del Norte y a América del Sur, posesionándose de la Diócesis de Teruel y de la Administración apostólica de la de Albarracín el 8 de octubre de 1935.


El Ilmo. Sr. Obispo titular de Urea en Epiro y administrador apostólico de la Diócesis de Barbastro, D. Florencio Asensio Barroso, fue detenido por los milicianos rojos de Barbastro el 19 de julio de 1936, y después de prestar declaración los días 4 y 8 de agosto en el Ayuntamiento y ante el Comité rojo, fue trasladado a la cárcel y extraído de la misma al día siguiente para ser fusilado en la carretera de Sariñena; trasladado su cuerpo al cementerio y arrojado sobre una fosa en unión de un montón de cadáveres, se descubrió que todavía vivía, por lo que fue rematado de un tiro; de rumor público, que aún no ha podido ser comprobado judicialmente, se sabe que fue sometido, antes de su muerte, a terribles mutilaciones. El Dr. D. Florencio Asenjo Barroso, que contaba al morir sesenta años de edad, había sido Confesor del Seminario de Valladolid y Director espiritual del Sindicato de Obreras Católicas, habiendo tomado posesión de la Diócesis de Barbastro en abril de 1936.


El Obispo auxiliar de la Archidiócesis de Tarragona, ilustrísimo Sr. Dr. D. Manuel Borrás Ferrer, fue detenido en el Monasterio de Poblet, donde se ocultó para librarse de la furia roja, por el Comité de Guerra de Vimbodí, el 24 de julio de 1936, siendo trasladado a la Cárcel de Montblanch, de donde fue sacado por el mismo Comité en una camioneta y llevado al lugar conocido por «Cap Magre», donde fue asesinado el 12 de agosto de 1936. Una vecina del barrio de Lilla vió el cadáver del Sr. Obispo en el cementerio de dicho pueblo, desnudo, con señales de haber sido quemado y faltándole el antebrazo izquierdo, apareciendo el cadáver completamente magullado.


El Obispo de Barcelona, Dr. Manuel Irurita Almandoz, que había huido del Palacio Episcopal en el momento de ser éste asaltado por las turbas extremistas, halló refugio en el domicilio de D. Antonio Tort Rexach, que vivía en Call, núm. 17, principal. El día 1.° de diciembre de 1936, doce milicianos de la patrulla de control de la Sección 11, que radicaba en la calle de Pedro IV, número 166, allanó violentamente la casa de D. Antonio Tort, deteniendo a sus ocupantes, entre los que se encontraba el Sr. Obispo, cuya personalidad no fue descubierta de momento, ya que el motivo inicial del registro y de las detenciones fue una lista que poseía la patrulla de control referida, en la que figuraba D. Antonio Tort entre los peregrinos que habían acudido en determinada ocasión al Monasterio de Montserrat. Una vez interrogados los detenidos, fueron llevados a la «checa» de San Elías, donde permanecieron hasta el día 3 de diciembre, en que fueron sacarlos por la noche y fusilados el Obispo Dr. Irurita, D. Antonio Tort Rexach y un hermano del anterior, llamado D. Francisco Tort Rexach, así como el familiar del Obispo, Rvdo. Dr. Marcos Goñi. La casa que había dado cobijo al Obispo de Barcelona fue totalmente saqueada por la patrulla de control que la invadió.


El Excmo. Sr. D. Manuel Irurita Almandoz era natural de Larrainza (Navarra), y tenía sesenta años de edad en la fecha del asesinato; había sido consagrado Obispo de Lérida en 25 de marzo de 1927 y se posesionó de la sede de Barcelona el 8 de mayo de 1930; sus restos descansan en la actualidad en el cementerio del pueblo de Moncada (Barcelona).


El Excmo. Sr. Obispo de Cuenca, D. Cruz Laplana Laguna, de sesenta años, fue asesinado el 8 de agosto de 1936 en el kilómetro 5 de la carretera de Cuenca a Alcázar de San Juan, por unos pistoleros al servicio del Frente Popular, siendo inhumado su cadáver en el cementerio municipal y trasladado después de la liberación a la Santa Iglesia Catedral de Cuenca. El Obispo se encontraba preso en el Seminario Conciliar, y en su unión fue sacado, para ser asesinado también, su Capellán D. Fernando Español Berdíe, que se ofreció voluntariamente a la muerte para no abandonar a su Prelado, habiéndose confesado mutuamente ambos sacerdotes a presencia de sus asesinos, a los que otorgaron su perdón.


En la ciudad de Sigüenza (Guadalajara) fue igualmente asesinado el Excmo. e Ilmo. Sr. Obispo de la Diócesis, D. Eustaquio Nieto Martín, a los sesenta y dos años de edad. El 25 de julio de 1936 se le formó una especie de juicio ante las turbas, en el sitio conocido por el nombre de «Puerta de Guadalajara», siendo llevado seguidamente a su Palacio, donde al día siguiente, y sobre las cuatro y media de la madrugada, fue sorprendido por los marxistas, que asaltaron el Seminario e irrumpieron en la alcoba del Dr. Nieto, que fue vejado e insultado. Los criminales incendiaron una de las habitaciones, culpando al señor Obispo como autor del incendio, llegándose a obtener fotografías del siniestro, que fueron publicadas en la Prensa comunista. El día 27 del mismo mes de julio las milicias rojas sacaron al Sr. Obispo, al que condujeron en un automóvil a un lugar situado entre los pueblos de Estriégana y Alcolea del Pinar, de la provincia de Guadalajara, donde fue asesinado por disparo de arma de fuego y después rociado su cadáver con gasolina, a la que prendieron fuego.


Los Excmos. e Ilmos. Sres. Obispos de Almería y Guadix, D. Diego Ventaja Milán y D. Manuel Medina Olmos, el 25 de agosto de 1936 son llevados, procedentes de la Cárcel de las Adoratrices, juntamente con cien presos más, al buque-prisión Astoy-Mendi, anclado en el puerto, siendo introducidos en la carbonera del barco, donde los dos días que permanecen en tal situación son objeto especialísimo de escarnio y burla por parte de los milicianos rojos de la guardia, que les obligaban a realizar los actos más serviles, como barrer la bodega, baldear la cubierta y acarrear cestas de comida, en medio de los mayores insultos. El día 28 se les comunica que van a ser trasladados al Convento de las Adoratrices nuevamente, en unión de los sacerdotes y religiosos que en el Astoy-Mendi se encuentran cautivos, a cuyo fin se hace una lista donde se apuntan los nombres de los presos de condición religiosa, ordenándoseles subir a cubierta con el fin de trasladarlos a un camión que se halla en el puerto y en el que, al no caber todos, obligan a subir a los dos Sres. Obispos, varios sacerdotes y algún seglar, siendo en total dieciocho el número de presos que quedan instalados en el camión; éste emprende la marcha, escoltado por milicias rojas, por la carretera de Málaga y, después de recorrer catorce kilómetros, al llegar a la «Cañada del Chisme» se detiene la expedición, siendo conducidos los presos a un barranco próximo, donde son asesinados a tiros. Uno de los Sres. Obispos perdona previamente a los criminales y les otorga su bendición. Los cuerpos permanecen insepultos y los rojos de las cortijadas próximas van en grandes grupos al barranco a profanar los cadáveres, que son rociados con gasolina, a la que se prende fuego.


De estos dos Prelados, el Dr. D. Diego Ventaja Milán había nacido en el pueblo de Ohades, de la provincia de Almería, en 1882, habiendo hecho en Granada sus estudios eclesiásticos, ampliados en el Colegio Español y en la Universidad Gregoriana de Roma, desempeñando después el cargo de Prefecto de dicho Colegio Español de Roma. A su regreso a España, desempeñó el cargo de Rector del Seminario de Granada y —como uno de los colaboradores más íntimos del insigne pedagogo Padre Andrés Manjón, durante veinte años— fue Vicedirector de las meritísimas Escuelas del Ave María de la ciudad de Granada; el 16 de julio de 1935 tomó posesión de la Diócesis de Almería, y durante el poco tiempo que permaneció al frente de la misma, se distinguió por sus dotes de ecuanimidad y prudencia, explicando el Evangelio todos los domingos en la Santa Iglesia Catedral, en la que también explicaba lecciones de Catecismo, distinguiéndose tanto en una como en otra predicación por su gran sencillez, sólida doctrina y Unción evangélica.


El Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan Medina Olmos nació en Lanteira, Diócesis de Guadix, el 9 de agosto de 1869. Era Doctor en Sagrada Teología y Licenciado en Derecho y Filosofía y Letras, estudios estos últimos que había cursado en la Universidad de Granada. Siendo Canónigo del Sacro-Monte y con ocasión del Congreso Internacional celebrado en Granada en torno a la figura del Padre Suárez, publicó un trabajo titulado «La obra jurídica de Suárez». Durante su pontificado escribió diversas cartas pastorales, en momentos muy difíciles de la vida social española, y en marzo de 1936 encabezó con una crecida cantidad una suscripción en favor de los obreros, en ocasión en que ni él ni su Clero percibían remuneración alguna, suprimida por el Gobierno republicano.


Tanto el Obispo de Almería como el de Guadix se negaron, no obstante las prudentes advertencias que les fueron hechas durante el período prerrevolucionario, a abandonar sus respectivas Diócesis, y después de su detención, durante la cual fueron obligados a soportar los más soeces escarnios, insultos y blasfemias, se negaron igualmente a abandonar sus vestiduras talares, habiendo sido despojados los Prelados del pectoral y del anillo pastoral, que se apropiaron los que les detuvieron. Por conducto del Gobierno civil rojo de Almería se había publicado una nota en la Prensa, en la que se decía que los Obispos de Guadix y Almería se encontraban en el Convento de las Adoratrices, no en calidad de presos, sino de huéspedes.


 El Excmo. e Ilmo. Sr. Obispo de Ciudad Real, Prior de las Ordenes Militares, D. Narciso de Esténaga y Echevarría, había nacido en Logroño el 29 de Octubre de 1882, de familia de posición social modesta. Trabajador infatigable, había escrito una notabilísima monografía sobre el Cardenal Aragón y cuando le sorprendió la muerte estaba escribiendo la historia de la Catedral de Toledo, con un material de más de 12.000 fichas, siendo un modelo de erudición y de humanismo su oración fúnebre con motivo del tricentenario de la muerte de Lope de Vega. Tanto por su sabiduría, como por su cultura y su extraordinaria elocuencia, así como por su bondad y su espíritu caritativo y cristiano, fue un verdadero apóstol, destacando notablemente su figura dentro del Episcopado español, habiéndose hecho querer por todos sus diocesanos. Puede afirmarse, por tanto, que su asesinato se debió sólo a su condición de Obispo, pues contra él no podía haber nadie que sintiese agravio alguno. Iniciado el Movimiento, el Dr. Esténaga se trasladó al domicilio de uno de sus feligreses; en la mañana del 22 de agosto de 1936 pararon a la puerta de dicha casa dos automóviles ocupados por milicianos, que reclamaron al Obispo en forma violenta, y como tardara en ser abierta la puerta, arreciaron sus golpes y amenazas, diciendo la volarían con dinamita, ante cuya situación el Sr. Obispo decidió salir y entregarse, diciendo : «Sea lo que Dios quiera», y otorgando su bendición a cuantos allí se encontraban. Acompañaba al Prelado su Capellán, D. Julio Melgar Salgado, quien, a pesar de que los milicianos le dijeron que con él no iba nada, no quiso separarse del Obispo y subió también al coche, habiendo sido asesinados uno y otro en el lugar denominado «Peralvillo Bajo», a unos ocho kilómetros de Ciudad Real; habiendo aparecido con dos tiros en la nuca el cadáver del Obispo que, después de la liberación de España, fue exhumado y trasladado a la Santa Iglesia Catedral de Ciudad Real.


En la misma provincia de Ciudad Real fueron asesinados, además del Obispo y su Capellán, ciento ochenta y ocho sacerdotes, seculares y regulares, novicios y colegiales, cuyos nombres constan, incumbiendo la responsabilidad por estos desmanes al Gobernador civil rojo de la provincia de Ciudad Real y al Comité de Defensa frentepopulista que se constituyó en la misma


A los nombres de los doce Prelados relacionados anteriormente, hay que agregar el del Dr. D. Juan de Dios Ponce, que ejercía funciones episcopales en la Diócesis de Orihuela, como Administrador apostólico de la misma.


2.- Otros asesinatos.


De la Comunidad de Padres Agustinos han sido asesinados por las milicias rojas, sólo en Madrid, noventa religiosos, de los cuales  doce pertenecían a la Residencia de la calle de Valverde, número 25; cincuenta y tres, a la del histórico Real Monasterio de El Escorial; doce, 41 Colegio Seminario de Leganés; cinco, a la Residencia de la calle de la Princesa, número 23; tres, a la de Columela, número 12, y seis, a de la calle de Montalvo, número 28.


En un registro practicado el día 22 de julio de 1936 por las milicias marxistas en el Colegio de Padres Agustinos de la calle de  Bola, número 6, de esta capital, donde destrozaron algunas imágenes, como no encontrasen armas, el que capitaneaba el grupo marxista habló por el teléfono del Colegio con Margarita Nelken, Diputado comunista, la que ordenó que fueran conducidos los seis religiosos Agustinos que a la sazón había a la cárcel; ya en la prisión de Ventas, el Padre Agustín Seco fue extraído de la misma algún tiempo después y asesinado.


Entre las víctimas anteriormente citadas, se encuentran el Padre Julián Zarco, Bibliotecario de El Escorial y Académico de la Historia; Padre Melchor M. Antúnez, Profesor de la Central, de Arabe y miembro de la Escuela Arabe de Madrid; Padre Pedro Martínez Vélez, del que en unas declaraciones hechas por el Cardenal Lauri y publicadas en el periódico A B C, se decía que consideraba al Padre Martínez Vélez como uno de los españoles más importantes que habían pasado por la América española; Padre Avelino Rodríguez, Provincial de la Orden, Abogado, Profesor de la Universidad libre de El Escorial, que momentos antes de ser asesinado perdonó a los criminales; absolviendo a cada uno de sus compañeros de martirio; Padre Sabino Rodríguez, Doctor en Ciencias Naturales, investigador muy docto en Biología; Padre Mariano Revilla Rico, Asistente General, autor de valiosas obras sobre S. S. Escrituras.


Los cincuenta y tres Padres Agustinos, pertenecientes a la comunidad del Real Monasterio de El Escorial, fueron trasladados a la Cárcel de San Antón, de Madrid, y juzgados en dicho prisión por unos tribunales compuestos por chequistas, entre los que figuraban también mujeres; se preguntaba a los religiosos si estaban dispuestos a coger las armas para defender al Gobierno rojo y si condenaban la actitud de los Obispos y del Clero de la zona nacional, y al contestar negativamente a ambas preguntas los religiosos, se les hacía retirar, no sin antes pronunciar el que presidía el tribunal la palabra Libertad, que era, en definitiva la contraseña para indicar la pena de muerte. A los últimos religiosos que fueron juzgados, tan sólo se les pedía el nombre y apellido.


El Padre Dominico José Gafo Muñiz, ante el asalto del convento de la calle de Claudio Coello, que fue convertido en «checa», hubo de refugiarse en una casa particular de la calle del Príncipe de Vergara, donde fue detenido por los milicianos en la primera quincena del mes de agosto de 1936, siendo trasladado a la Cárcel Modelo, en la que permaneció hasta el día 3 de octubre del mismo año, en que fue decretada su "libertad"; cuando se disponía a salir de la celda, sus compañeros de cautiverio le recomendaron que no saliese, pues trataban de matarle, y, efectivamente, al salir en la mañana del día 4 de octubre, y encontrándose ya en la calle, fue muerto por una descarga cerrada que le hicieron los milicianos rojos apostados en las proximidades, siendo su cadáver recogido e identificado, practicándose su inhumación en el Cementerio del Este (Documento número 6). El Padre Gafo era conocidísimo por su relevante personalidad intelectual, como escritor y gran predicador.


Asimismo el Padre Luis Furones Arenas, durante el asalto al Convento de Dominicos de Atocha, al que pertenecía, fue agredido a tiros por las turbas rojas, cayendo en plena calle herido, donde permaneció unas seis horas, hasta que murió, sin que le fueran prestados los auxilios que reclamó insistentemente. El total de víctimas entre los Religiosos Dominicos de Madrid es de veinticinco, figurando entre ellos Profesores de Colegios y de Universidades y Misioneros como el Padre José María Carrillo, que hacía pocos meses había llegado de China.


Los Hermanos de San Juan de Dios son también víctimas de la persecución marxista, y así en el Hospital-Asilo de San José, de Carabanchel Alto (Madrid), regentado y servido por estos humildes Hermanos (dedicados a la meritoria obra de practicar la caridad cuidando enfermos y desvalidos), sobre los doce de la manaña del día 1.° de septiembre de 1936, penetraron fuerzas de Asalto y milicias rojas que, interrumpiendo a los Hermanos en su tarea de servir la comida a los enfermos, procedieron a detener a doce de aquéllos, que fueron subidos en un camión, que rápidamente emprendió la marcha seguido de tres coches juntos camino de Boadilla del Monte, partido judicial de Navalcarnero (Madrid), llegando a la finca denominada «Monte de Boadilla», donde tras un declive del terreno y junto a un arroyo, en el lugar conocido con el nombre de «Puente de Piedra», bajaron a los religiosos, que fueron alineados al borde de una gran fosa abierta al efecto y muertos a tiros de fusil. (Documento número 7). Los cadáveres, que han sido exhumados y perfectamente identificados, corresponden a los que en vida se llamaron Cecilio López López, en el siglo Enrique; Eutimio Aramendia García, en el siglo Nicolás; Cesáreo Niño Pérez, en el siglo Mariano; Cristiniano Roca Huguet, en el siglo Miguel; Dositeo Rubio Alonso, en el siglo Guillermo; Rufino las Heras Aizborbe, en el siglo Crescencio; Benjamín Cobos Celada, en el siglo Alejandro; Carmelo Gil Arana, en el siglo Isidoro; Proceso Ruiz Cascales, en el siglo Joaquín; Canuto Franco Gómez, en el siglo José; Faustino Villanueva Igual, en el siglo Antonio, y Cosme Brun Arará, en el siglo Simón.


En el Asilo de San José mencionado, cuya incautación efectuaron los rojos, cometieron éstos un inaudito atropello contra los más elementales principios de humanidad, en contraste con la caridad practicada por los Hermanos de San Juan de Dios: En los primeros días de noviembre de 1936, ante el avance de las Fuerzas nacionales, próximas a entrar en Carabanchel, abandonaron las milicias rojas el edificio del Asilo; pero antes resolvieron asesinar a los enfermos epilépticos asilados, y cuando trataban éstos de esconderse en los refugios, los milicianos dispararon sobre ellos, resultando muertos trece de estos enfermos, cuyos cadáveres quedaron tendidos en las aceras y paseos del establecimiento, siendo los nombres de las víctimas los siguientes: Adolfo Matíes Valero, Gregorio López Hernández, Angel Carretero Gutiérrez, Teófilo Torres de la Fuente, Luis Cabrero Fernández, Bernardino Rodríguez Rodríguez, Vicente Galdón Jiménez, Félix Castro Mayoral, Alejandro Moreno Alcobendas, Gaspar Martín Riquelme. Florentino Prieto Anievas, Manuel Pedraza García y Canuto Domínguez Alonso.


También en Valencia cayeron víctimas de la persecución frentepopulista los religiosos que desempeñaban su caritativa misión en el Asilo-Hospital de San Juan de Dios. Los nombres de los doce mártires —cuyas fotografías, obtenidas después de su muerte, obran en el correspondiente anexo, con los números 8 a 19—, son los siguientes: Hermanos José Miguel Peñarroya Dolz, Leandro Aloy Domenech, Feliciano Martínez Granero, empleado D. Julio Fernández Fuentes (Documentos números 20 y 21). En la misma Estación de Atocha, y también el capellán D. Luis Vilá Plá, Hermanos Publio Fernández González, Avelino Martínez Aranzada, Cristóbal Barrios, Juan José Orayen Aizcorta, Cruz Ibáñez López, Leopoldo de Francisco y empleado Cándido Garacochea.


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Sor Gertrudis Lamazares, Religiosa de la Comunidad Terciarias Franciscanas de la Divina Pastora, del convento de la calle de Santa Engracia, número 132, de Madrid, fué apresada en la portería de la casa número 7 de la calle de Diego de León, donde estaba escondida, siendo conducida por los milicianos, en unión de una señora y de un sacerdote, ambos desconocidos, en un automóvil hasta un pinar de la carretera de Hortaleza, en cuyo lugar, después de ser bárbaramente maltratados, fueron atados los tres al vehículo, que, emprendiendo la marcha, los arrastró hasta el pueblo de Hortaleza, al que llegaron ya muertos y completamente destrozados, siendo pisoteados y profanados los cadáveres por el vecindario rojo. El Coadjutor de la parroquia de San Juan Bautista, de Canillas (Ciudad Lineal), D. Julio Calle Cuadrado, fue introducido en un saco y, una vez atado éste, le pincharon con horcas y cuchillos hasta producir la muerte al referido sacerdote, siendo los criminales elementos pertenecientes a las «checas» del barrio de Ventas. La Religiosa Sor Carmen Valera Halcón del Convento de Nuestra Señora del Amparo, de la calle de las Huertas, número 16, de Madrid, fue asesinada al no acceder a las sacrílegas proposiciones de vida marital hechas por uno de los milicianos que habían asaltado el convento.


Abandonados por los sacerdotes y religiosos de todo orden sus hábitos y vestiduras talares para disimular su personalidad, las milicias rojas extreman su celo, con el fin de descubrir a las personas  de aspecto eclesiástico para detenerlas y asesinarlas; así, por ejemplo, las Religiosas Adoratrices Sor Felisa González y Sor Petronila Hornedo, que se vieron obligadas a abandonar su convento de Guadalajara y marchar disfrazadas a Madrid; a su llegada a la estación Atocha, el 13 de agosto de 1936, fueron detenidas en la «checa» de dicha Estación, en unión de D. José Luis Hornedo Huidobro, hermano de Sor Petronila, y asesinados seguidamente, habiendo aparecido los cadáveres en un descampado de la calle de Méndez Alvaro, próximo a la Estación, el día 31 de agosto, siendo fotografiados los cadáveres de ambas religiosas en el Depósito Judicial el mencionado día 31 (Documentos 20 y 21). En la misma Estación de Atocha, y también en el mes de Agosto del mencionado año, las milicias de aquella «checa» derribaron a tiros, en uno de los andenes, a dos hombres señalados como religiosos, que trataban de subir a un tren; como una de las víctimas diese señales de vida, el médico de la Estación, D. Pedro de Retes, hizo conducir al herido al Servicio Sanitario, donde le prestó asistencia facultativa, teniendo que sobreponerse dicho médico, en unión de su compañero, el Dr. Eduardo Varela de Seijas, a la furia de los asesinos, que trataban de rematar al herido, el cual fue conducido por unos camilleros al Hospital General.


La barbarie roja no se recató en la comisión de sus crímenes al ejecutarlos en el mismo casco de la población de Madrid, siendo muerto a tiros en plena calle María de Molina un Hermano de la Compañía de Jesús, llamado José Montero, sobre cuyo cadáver se colocó un letrero que decía: “Soy Jesuita”, lo que motivó que grupos extremistas corrieran a verle y le escarnecieran, permaneciendo en la calle el cadáver durante varias horas.


Estos crímenes se repiten sin cesar en las distintas provincias sometidas al dominio rojo, y así, en Lérida –donde fueron condenados y ejecutados numerosos religiosos-, el Hermano Domingo María, llamado en el siglo Jesús Merino Albeniz, que llevaba cinco años enfermo del mal de Pott, que le retenía en la cama, cubierto de llagas, fue sacado del Hospital de la Cruz Roja de Balaguer, al que había sido trasladado, y conducido por los marxistas desde dicho Hospital, en el mismo colchón donde estaba acostado, al cementerio del pueblo, en cuyo lugar fue rociada la colchoneta con gasolina, a la que prendieron fuego, muriendo la víctima abrasada.


En Toledo, además de los numerosos sacerdotes y religiosos asesinados, fueron muertos también todos los canónigos de la Santa Iglesia Catedral que la milicias rojas pudieran hallar. Estos miembros  del Cabildo de la Iglesia Catedral de Toledo, que en número de doce fueron víctimas de la persecución frentepopulista, son los siguientes   


D. Inocente Arnaz Moreno, de cincuenta y cuatro años


D. Valentín Covisa Calleja, de sesenta y nueve años.


D. Vidal Díaz Cordobñes, de sesenta  y cuatro años.


D. Arturo Fernández Varquero, de cincuenta y cinco años.


D. Juan González Mateo, de cincuenta y dos años.


D. Ramiro Herrera Córdoba, de setenta y cuatro años.


D. Arturo Fernández Varquqero, de cincuenta y cinco años


D. Juan González Mateo de cincuenta y dos años


D. Ramiro Herrera Córdoba de setenta y cuatro años


D. Joaquín de Lamadrid Arespacochaga de setenta y seis años


D. Rafael Martínez Vega de cincuenta años


D. Idelfonso Montero Días de cincuenta y tres años


D. Calixto Paniagua Huecas


D. José Polo Benito de cincuenta y seis años; y


D. José Rodríguez García Moreno, de cincuenta años.


En el pueblo de Daimiel (Ciudad Real), el Sacerdote don Bernardino Atochero López fue obligado a cavar la fosa donde se le había de enterrar y, herido por un disparo, fue arrojado con vida al fondo de la sepultura, volviendo los milicianos a disparar sobre él sin producirle tampoco la muerte, arrojándole entonces una esportilla de cal; enterrado con la cabeza fuera de tierra, fue rematado a puntapiés.


En el convento de religiosos de La Merced, de Jaén, el 20 de Julio de 1936, fecha del asalto al mismo por las turbas rojas, es asesinada la mayor parte de la Comunidad dentro del recinto del convento, siendo arrojados los cadáveres de los Padres Santos Rodríguez, Laureano de Frutos, Jenaro Millán y del Hermano Eduardo Gómez, a un carro de basura que los paseó por las calles de Jaén.


No se limitó la persecución a los Ministros de la Religión, sino que con idéntico encono alcanzó a los seglares que por sus sentimientos católicos formaban parte de las Congregaciones o Agrupaciones piadosas de fieles, cuyos ficheros fueron a parar a las milicias y «checas», que los utilizaron para orientar la campaña de aniquilamiento emprendidas. Acción Católica de España, la Adoración Nocturna y otras entidades análogas, vieron asaltados y saqueados sus Centros y sus miembros fueron despiadadamente perseguidos. En Madrid, entre otros muchos casos, se encuentra el de la Asociación de la Virgen Milagrosa; cuyas listas de congregantes cayeron en poder del Círculo Socialista del Norte, que asesinó por ese solo motivo a cuantos de ellos pudo hallar, siendo las víctimas el tesorero de la Junta D. Agustín Fernández Vázquez, de profesión cartero; D. Felipe Basauri Altube, D. Martín Izquierdo Mayordomo, D. Eduardo Campos Vasallo, D. José Garví Calvente y otros.


C) Sacrilegios y profanaciones.


A partir del asalto de las turbas rojas de los conventos e iglesias, fue corriente en las calles de Madrid y en las demás poblaciones somtidas al poder marxista, el espectáculo de facinerosos armados revestidos con ornamentos sagrados, haciendo remedo de los actos litúrgicos, celebrándose simulacros de bodas católicas, como el que apareció en una fotografía publicada en el periódico Ahora, en su página sexta del número 1809 de II de octubre de 1936. (Documento número 22)


Se cometen los más atroces sacrilegios, debiéndose recordar, entre los realizados en Madrid, el de la Imagen del Niño Jesús, que fue vestido de miliciano, colocándole a la puerta de la Iglesia de San José, ostentando dos enormes pistolas. En el Convento de Religiosas del Culto Eucarístico, de la calle Blanca de Navarra, fueron pisoteadas las Formas por los asaltantes, y cuando ante el Comité de Sangre de El Pardo (Madrid) comparecía D. Cipriano Martínez Gil, Párroco de aquel pueblo, uno de los milicianos rojos empleaba un vaso sagrado para afeitarse, en el mismo local en que los dirigentes marxistas, en estado de embriaguez, juzgaban al sacerdote, que fue condenado a muerte y ejecutado.


En la iglesia del Carmen se celebraban parodias del Santo Sacrificio de la Misa y de funerales, desenterrando las momias del cementerio religioso que en dicha iglesia existía, profanándose en la forma que aparece en el anexo documental. (Documento número 23).


De la misma manera, en Barcelona, son expuestas al público las momias profanadas por los marxistas, que desenterraron las que existían en el Convento de las Salesas del Paseo de San Juan (Documento número 24). Es digno de mención el sacrilegio llevado a efecto en la iglesia de los Dominicos de Valencia, incautada por el Frente Popular, y donde se efecturaron representaciones teatrales como la publicada en el periódico rojo Ahora del 22 de septiembre de 1936 (Documento número 25).


En Alcázar de San Juan (Ciudad Real), las turbas rojas se apoderaron de las Sagradas Formas, que se comieron, haciendo simulacro de la Sagrada Comunión, entre burlas y blasfemias. Con la patrona de la capital, la Santísima Virgen del Prado, se cometió el sacrilegio de fingir casarla con un hombre, y terminada que fue la profanación, la arrojaron desde el lugar donde estaba situada a gran altura del altar al suelo del templo, donde terminaron de destrozarla.


El conocido escritor pornográfico, públicamente calificado de homosexual, Alvaro Retana, dirigió al Jefe del S. I. M. rojo, Angel Pedrero, una carta en la que decía textualmente: «Necesito una custodia grande, para incrustarla por un lado un reloj y por el otro un retrato de «La Chelito»; un cáliz para poner tres rosas con los tres colores de la bandera republicana; ...una imagen del Niño Jesús, para vestirlo de miliciano, con su fusil al hombro». Los objetos sagrados reclamados por Retana le fueron entregados por la Autoridad del Frente Popular y fueron hallados en el domicilio de dicho individuo, terminada ya la guerra civil, apareciendo las casullas, cálices y custodias, mezcladas, con propósito de escarnio, con pinturas y retratos inmorales.


D) Destrucciones y saqueos.


Todas las iglesias de la Diócesis de Madrid y su provincia fueron interiormente desmanteladas por el Frente Popular, habiendo desaparecido de ellas altares, retablos e imágenes, que fueron sustituídas por retratos de Stalin y cabecillas rojos españoles; sin embargo, de estas destrucciones se exceptúan las iglesias de San Francisco el Grande, la Encarnación y las Descalzas Reales, por la razón de que las tres eran propiedad del Estado, y las iglesias de las Calatravas, San José y San Luis Gonzaga, de las calles de Alcalá y Zorrilla, respectivamente, las que, salvo algún sacrilegio aislado, fueron respetadas por su céntrico emplazamiento y con el fin de aparentar los dirigentes rojos una salvaguardia que nunca se practicó y, sobre todo, para ofrecer al extranjero, cuando hubiese necesidad de ello, una muestra de protección a la Iglesia católica.


El Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, del Cerro de los Angeles, centro geográfico de España, lugar de peregrinaciones, después de ser asaltados los edificios religiosos que le circundaban, fue volado con dinamita el 7 de agosto de 1936, al cabo de varios días de trabajo en la confección de barrenos, con máquinas perforadoras, labor interrumpida a veces para que los piquetes de milicianos simularan el fusilamiento de la imagen. La tradicional denominación española del Cerro de los Angeles fue sustituida por la de Cerro Rojo. (Documentos números 26 y 27)


En Castellón de la Plana, en los primeros días de agosto de 1936, las turbas asaltaron la iglesia arciprestal de Santa María, Monumento nacional, quemando en una hoguera todas las imágenes y objetos sagrados, así como los documentos de los archivos de la iglesia y de la abadía, quedando destruidas también una colección de pinturas de los siglos XVII y XVIII. Después de alguna discusión entre ciertos organismos rojos, el Ayuntamiento acuerda, en sesión plenaria, la demolición del templo, y el Comité Local de la C. N. T., en un escrito de tonos soeces, de 25 de mayo de 1937, se solidariza con el Ayuntamiento en su propósito de destrucción de la iglesia, que se lleva a efecto. (Documentos números 28 a 30)


Simultáneamente a la labor destructora tiene lugar la de saqueo, y así, en la Catedral de San Isidro, de Madrid, se apoderan las milicias marxistas de cuatro lienzos de Arellano, cuadro central de «La Inmaculada», de Alonso Cano; «El Paso de la Caída», de Alfaro; «Retablos de San Francisco de Borja», de Francisco Ricci; «Retablos», de Herrero el Mozo y Pedro de Mena, desapareciendo, como consecuencia del incendio provocado por las turbas rojas, los famosos frescos pintados por Goya, Claudio Coello, Jiménez Donoso, Sebastián Herrera, etc., quedando el interior de la Catedral totalmente destruido (Documento número 31). El Palacio del Obispo de Madrid fue también asaltado por las turbas, que se apropiaron de cuantos objetos de valor existían en el mismo (Documento número 32). Las milicias rojas no solamente sustrajeron las imágenes y objetos de culto existentes en los templos, sino también en domicilios particulares, como el Palacio del Marqués de Cortina, donde hallaron valiosísimas imágenes. (Documento número 33)


Del Real Monasterio de El Escorial fueron robadas las siguientes obras pictóricas, entre otras muchas: El cuadro «El Descendimiento», de Van der Veyden; siete óleos del Greco, un Velázquez y varias obras de Tiziano, Tintoretto y Ribera; dos mil quinientos manuscritos preciadísimos de su Biblioteca, entre ellos el famoso Códice Aureo» y el «Ovetense», del siglo XVII; los autógrafos de Santa Teresa; la Custodia llamada de «Las Espigas»», y la de la Sagrada Forma, que regaló Isabel II, y gran cantidad de tapices de enorme valor; algunas de estas obras han sido recuperadas después de la total liberación de España, en Figueras (Gerona), donde habían sido trasladadas por el Gobierno marxista en su huída con dirección al Extranjero.


En Valencia, ciento cuarenta y ocho pueblos de su provincia sufrieron las consecuencias de destrucciones y saqueos de sus iglesias, donde se robaron cuadros de gran mérito artístico y de notable antigüedad, con una valoración de ciento seis millones de pesetas.


En Jaén, la magnífica iglesia tipo basilical quedó totalmente destrozada y destruidas sus imágenes y demás objetos de culto, ocurriendo lo mismo con la Catedral de Sigüenza. En Toledo, los rojos se apoderaron de la mayor parte del tesoro artístico de la Catedral, realizándose este saqueo el 4 de septiembre de 1936 por orden del entonces Presidente del Consejo de Ministros D. José Giral. (Documento número 34 y 35)


La rápida liberación de Toledo impidió la pérdida de otras joyas valiosas, como la célebre Custodia de Enrique de Arfe, que ya estaba desmontada, estando también descolgados, para llevárselos, los cuadros que atesora la Catedral.


Al liberarse Toledo, habían desaparecido de la Catedral todos los objetos que figuran en el acta anexa, siendo los más notable: Las dos coronas de la Virgen del Sagrario, valorada una de ellas en medio millón de pesetas y otra en doscientas cincuenta mil; la bandeja de plata repujada del «Rapto de las Sabinas» (siglo XVII), tasada en un millón de pesetas; superhumeral de la Virgen, valorado en seiscientas mil pesetas; un manto de la Virgen del Sagrario, del siglo XVII, con perlas, valorado en millón y medio de pesetas; dos caídas del manto de la Virgen, tasadas en cuatrocientas mil pesetas; los tres tomos de la Biblia de San Luis, correspondientes al arte gótico, de un valor incalculable. La devastación alcanzó a los demás conventos de la ciudad y pueblos de la provincia, pudiendo señalarse por vía de ejemplo el caso del pueblo de Esquivias, de donde las milicias rojas se llevaron autógrafos de Santa Teresa y Sor María de Agreda y libros de partidas de los años 1578 a 1607, que contenían el matrimonio de don Miguel de Cervantes con doña Catalina de Palacios.


También en Ciudad Real, como en las demás provincias por donde pasó el terror marxista, todo el patrimonio artístico-religioso fue destrozado por las turbas, y el de más extrardinario valor económico fue hecho desaparecer por los dirigentes marxistas. Aparte de joyas artístico-religiosas de incalculable valor, destrozadas unas y expoliadas otras, puede señalarse como caso relevante la expoliación del tesoro de la Virgen del Prado, de Ciudad Real, en el que figuraba un portapaz del artífice Becerril, valorado en un millón de pesetas, y que había sido exhibido en la Exposición Iberoamericana de Sevilla.


En la Región catalana, las depredaciones del tesoro artístico-religioso, debidas a la barbarie de las turbas o a la rapiña de los dirigentes frentepopulistas, que las sustrajeron en su provecho, revisten los mismos caracteres que en el resto de España; así en la Diócesis de Vich, la Iglesia Catedral fue incendiada y saqueada a partir del día 21 de julio de 1936; toda la Catedral, menos la bóveda, estaba decorada con pinturas del renombrado artista D. José María Sert, importando tan sólo los materiales de estas pinturas, prescindiendo de su gran valor artístico, setecientas cincuenta mil pesetas. Entre otras muchas joyas, se apoderaron los asaltantes de una Custodia del siglo XV y de un Copón del siglo XIV, valorados ambos en un millón de pesetas, habiendo sido la Custodia fundida y convertida en chatarra. Fue parcialmente destruido el Palacio Episcopal; las turbas le invadieron el día 21 de julio de 1936, y lo incendiaron, comenzando por el archivo de la «Mensa Episcopal» y «Curia Eclesiástica», de incalculable valor, que poseía pergaminos y documentos que se remontaban al siglo IX, y que se han perdido en su totalidad.


En la Diócesis de Cuenca, en que fue igualmente saqueada la Catedral y destruido el cuerpo del Patrono de la ciudad, Obispo San Julián, así como la caja que guardaba sus restos, fue saqueada también la magnífica biblioteca existente en el Seminario, siendo destruido por el fuego prendido en la plazuela del mismo edificio unos 10.000 volúmenes de los 32.000 de que constaba, habiéndose perdido el célebre «Catecismo de Indias».


E) Incautaciones.


Todos los partidos políticos del Frente Popular se incautaron de los edificios pertenecientes a iglesias y conventos, que fueron destinados a muy diferentes fines, como «checas», cárceles, casas de vicio, cuadras, bodegas, garajes, almacenes, cinematógrafos; la iglesia de los Santos Justo y Pastor, en Madrid, fue destinada por los milicianos a almacén de vinos y taberna, figurando en el lugar que ocupaba el altar mayor un gran retrato de D. Manuel Azaña; no faltando casos de celebración de mítines en iglesias, como el organizado en uno de los templos de la Orden de Religiosos Capuchinos, también en Madrid, en el que dirigió la palabra a las masas rojas desde el púlpito la agitadora marxista Margarita Nelken.


La iglesia de las Salesas Reales, situada en la calle de Doña Bárbara de Braganza, en Madrid, por Decreto rojo, publicado en la Gaceta de 17 de octubre de 1936, queda adscrita al Palacio de Justicia, con cuyo edificio forma un solo cuerpo, dejándola desafectada del servicio del culto católico. Dicha iglesia, desde los primeros momentos de la revolución marxista ya había quedado totalmente separada de su verdadero destino, pues las milicias rojas la habían saqueado y cometido sacrilegios, acompañándose en el anexo documental una fotocopia del mencionado Decreto rojo. (Documento número 36)


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Una Orden circular del Gobierno marxista, fechada en Barcelona en 5 de julio de 1938 y aparecida en la Gaceta de la República del siguiente día (Documento núm. 37), simula protección a los sentimientos religiosos, facultando a los Ministros del culto y miembros de Congregaciones Religiosas para prestar su servicio militar en Sanidad, por la mayor compatibilidad de estos servicios con la condición eclesiástica de dichos reclutas. Y en otra Orden de 1.° de marzo del mismo año se invoca, con falsedad patente, el caso de dos religiosos Carmelitas que, según la disposición oficial referida, desertaron de la zona nacional para unirse al Ejército republicano, que «supo tener con ellos el respeto debido a sus sentimientos». Precisamente los religiosos Carmelitas sufrieron la más enconada persecución por parte del Frente Popular, habiendo sido asesinados solamente en Madrid los siguientes Carmelitas calzados: Fray Andrés Vecilla Bartolomé, Fray Aurelio García Antón, Fray Antón García, Fray Francisco Pérez Pérez, Fray Angelo Regilón Lobato, Fray Angel Sánchez Rodríguez, Fray Adalberto Vicente Vicente, Fray Silvano Villanueva González y el Padre Alberto Marco Alemany. También en la capital fueron asesinados los siguientes carmelitas descalzos: P. Saturnino Díaz Díaz, P. Epifanio Echevarría Barrena, P. Victoriano Hernández Vicente, P. Juan García García, P. José Perote Yébenes, P. Juan Vázquez Mejorado, P. Pío Zataraín Iruretagoyena, Fray Juan Cascajares Pérez, Fray Gabriel Cuesta García, Fray Juan San Juan Escudero, Fray Valentín Sánchez, Fray José Villanueva Sarasa, y el P. Mariano Martín García, que fue muerto en El Escorial, resultando destrozados los conventos e iglesias Carmelitas. La misma Orden circular marxista, de 25 de junio de 1938, dispone que los Jefes de las distintas Unidades militares faciliten a quienes lo demanden los auxilios espirituales, administrados por los Ministros de la religión que estén autorizados para ejercer libremente las prácticas de su culto. Para apreciar debidamente la sinceridad de esta disposición oficial puede mencionarse el caso, que consta concretamente, de que en la 112 Brigada Mixta, que guarnecía uno de los sectores de El Pardo (Madrid), fue condenado a muerte D. Luis Lucas Xarrié, de veintiún años de edad, empleado del Banco Hispano Americano, en unión de otros dos jóvenes, y al serles comunicada la sentencia, invitándoles a manifestar su última voluntad, respondieron los tres condenados que deseaban confesarse. En seguida se les presentó un falso sacerdote, que simuló recibir confesión a las víctimas.


El total de asesinatos cometidos en las personas de los Ministros de la religión católica o profesos religiosos por el Frente Popular, en lo que fue zona roja, asciende a siete mil novecientos treinta v siete, entre Obispos (de los cuales fueron asesinados 13), sacerdotes (5255) y religiosos (2.669), correspondiendo a Madrid mil ciento cincuenta y ocho (de los cuales ciento once son religiosas asesinadas en la capital), y a Barcelona un total de mil doscientas quince víctimas, también por el solo motivo de su carácter religioso o condición sacerdotal ; en Valencia, setecientas cinco; en Lérida, trescientas sesenta y seis; en Tarragona, doscientas cincuenta y nueve, y en las demás provincias sometidas al terror marxista estos asesinatos se cometen también en cifras muy elevadas.


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La enconada persecución desencadenada contra la Religión católica y sus Ministros fue ya públicamente denunciada (no obstante carecerse en aquella época de todos los datos, después adquiridos al ser liberado completamente el territorio español por el Ejército nacional) en la carta colectiva de los Prelados españoles de 1.° de julio de 1937, que recuerda los asesinatos de los Obispos y de los millares de sacerdotes y religiosos sacrificados hasta entonces por el marxismo. Uno de los Prelados firmantes de esta carta, el Reverendo Fray Anselmo Polanco Fontecha, Obispo de Teruel, fue luego apresado por el Ejército rojo —al apoderarse éste transitoriamente de la plaza de Teruel—. La Prensa marxista publicó en 9 de enero de 1938 una nota oficial del Ministerio de Defensa en la que se consignaba la gratitud, según el Gobierno rojo, expresada por el referido Prelado, en razón del trato recibido; no obstante lo cual, D. Anselmo Polanco Fontecha fue asesinado en febrero de 1939 por las milicias rojas en las circunstancias ya conocidas.


Unicamente como ejemplo —puesto que con referencia a cada provincia española dominada por el Frente Popular podrían consignarse extensísimas relaciones de sacerdotes y religiosos asesinados— se inserta al final del anexo relación nominal de los mil ciento diecinueve sacerdotes y religiosos que cayeron asesinados tan sólo en la provincia de Barcelona, víctimas de la persecución religiosa desencadenada por el Frente Popular.


El diario de Barcelona Solidaridad Obrera decía en 26 de julio de 1936 (a los siete días de iniciado el Movimiento) lo siguiente: «No queda ninguna iglesia ni convento en pie, pero apenas han sido suprimidos de la circulación un dos por ciento de los curas y monjas. La hidra religiosa no ha muerto. Conviene tener esto en cuenta y no perderlo de vista para ulteriores objetivos».


Como expresivo detalle de la actitud de la masa roja en materia religiosa, alentada por el complaciente criterio oficial, aparece documentalmente probado el siguiente caso: Un individuo llamado Gervasio Fernández de Dios, dirige desde Valencia, en 30 de noviembre de 1936, un irreverente escrito al «Camarada Ministro de Justicia», en el que solicita se cambie su segundo apellido —«Dios»— por el de «Bakunin» ya que, según expresa el solicitante en el referido escrito, "no quiere nada con Dios". El Ministro de Justicia del Frente Popular, y por su delegación el Subsecretario Mariano Sánchez Roca, acuerda acceder, por Orden de 9 de diciembre de 1936, a lo reclamado, «teniendo en cuenta que las actuales circunstancias aconsejan prescindir de la complicada y larga tramitación del expediente de modificación de apellido en aquellos casos en que, como en el del solicitante, la necesidad del cambio aparece justificada por notoriedad».

La Audiencia Nacional confirma que tenía pruebas para condenar a Otegui.

La Audiencia Nacional confirma que tenía pruebas para condenar a Otegui.

Se confirma el escándalo. A pesar de la absolución del proetarra Arnaldo Otegui tras su "sainete" intentando dar plantón a la Audiencia Nacional, sí existían pruebas para condenarle. Pero él sigue en la calle.

La Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Nacional ha absuelto hoy al dirigente de Batasuna Arnaldo Otegui del delito de enaltecimiento del terrorismo por el que fue juzgado el pasado miércoles tras su participación en el homenaje a la etarra Olaia Castresana.

En la sentencia, la sala afirma que existía "prueba de cargo directa y suficiente" para condenarle y que sólo la retirada de la acusación, por parte del fiscal, le impidió hacerlo.

¿POR QUÉ SE LE ABSOLVIÓ?

En la resolución la sala afirma que "existe prueba de cargo directa, objetiva, suficiente para desvirtuar la presunción de inocencia, lícitamente obtenida y practicada" en el juicio y que podría constituir un delito de enaltecimiento terrorista.

Los magistrados añaden que la retirada de la acusación por parte del fiscal, "única parte acusadora", impidió al tribunal "dictar cualquier otro tipo de resolución que no sea la absolución del acusado".

Navarra, un paso más en el presente despertar nacional de España.

Navarra, un paso más en el presente despertar nacional de España.

 Decenas de miles de personas recorrieron el sábado el centro de Pamplona en defensa de la comunidad foral de Navarra, y contra una hipotética unión con Euskadi.

Bajo el lema "Fuero y libertad. Navarra no es negociable", el Gobierno de Navarra, del PP [información falsa de Reuters: el Gobierno de Navarra es de UPN, Unión del Pueblo Navarro, que es otro partido] - convocante del acto -, ha querido dejar claro que la comunidad no va a ser moneda de cambio en una hipotética negociación para poner fin a la violencia de ETA.

"Navarra no es patrimonio de nadie, es patrimonio de sus ciudadanos. (....) [sic los CUATRO puntos suspensivos] Esto ha sido un gran plebiscito ciudadano para dejar constancia de que Navarra es una realidad política innegociable" dijo el presidente navarro, Miguel Sanz en el manifiesto final de la manifestación, mientras la multitud gritaba "España, España".

Miles de banderas navarras y españolas formaron una marea de color predominantemente rojo durante el recorrido de kilómetro y medio que transcurrió sin incidentes, y donde en algunas pancartas se leía "Navarra es España" o, también en inglés, "Navarra, kingdom of Spain".

La capital de Pamplona, de apenas 200.000 habitantes, fue testigo de una manifestación multitudinaria cuyos índices de participación se desconocían por el momento.

El pasado mes de febrero el portavoz de la ilegalizada Batasuna Arnaldo Otegi presentó una propuesta "para solucionar el conflicto vasco" que pasaría por la "constitución de una nueva autonomía política dentro del Estado español integrada por la actual Comunidad Autónoma Vasca y Navarra". Tal unión debería contar con el respaldo de la ciudadanía de ambas regiones.

"¿Garantiza el presidente del Gobierno (José Luis Rodríguez Zapatero) que no va a llegar a acuerdos con aquellos partidos nacionalistas que quieren que Navarra deje de ser Navarra?. Si dice que sí, creeré al presidente del Gobierno, si no dice nada, y se lo he preguntado muchas veces, creeré que oculta algo", declaró el viernes el líder del PP Mariano Rajoy, que asistió a la marcha navarra junto al resto de la cúpula del PP.

Mientras, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, reiteró el sábado en un mitin que "Navarra ni ha estado, ni está, ni estará en cuestión".

El acto de Pamplona coincidió con otra marcha convocada por el sindicato 'abertzale' LAB bajo el lema "Autodeterminación para la defensa de nuestra industria".

A pesar de que en un punto del recorrido ambas marchas discurrieron a menos de 100 metros de distancia no se tenían noticias de altercados.

El Gobierno de Navarra tomó el testigo tras las numerosas manifestaciones del fin de semana pasado contra la política gubernamental convocadas por el PP.

El fin de semana pasado, el PP organizó más de 60 actos en diversas ciudades españolas y ante algunas embajadas para protestar contra la decisión del Ejecutivo de conceder el segundo grado penitenciario al etarra José Ignacio de Juana Chaos, que llevaba cuatro meses en huelga de hambre.

Era la primera vez en la legislatura que el principal partido de la oposición convocó a la ciudadanía a manifestarse contra el Gobierno, aunque ha secundado otras iniciativas de diversas organizaciones sociales. El momento cumbre llegó con una manifestación en Madrid a la que acudieron cientos de miles de personas ondeando banderas de España y con pancartas y gritos de "Zapatero dimisión". Al su término, se escuchó el himno de España.

11-M. El Zapatismo: tres años de cobardía nacional.

11-M. El Zapatismo: tres años de cobardía nacional.

España lidera el ‘suicidio de Europa’ porque el miedo le impide pensar. Toda la política del Gobierno ZP durante el trienio ha consistido en negar la evidencia de que llegó a la Moncloa sobre 192 cadáveres. La Alianza de Civilizaciones, la mayor majadería del neonato siglo XXI, es hija el Síndrome de Estocolmo, en el que antes vivía Euskadi y ahora todo el país. Tres años después del 11-M, ZP se ha convertido en el tonto útil del Nuevo Orden Mundial que busca acabar con Occidente

A las 15,15 horas del jueves 11 de marzo de 2004, siete horas después de que los explosivos situados en varios convoyes ferroviarios provocaran la muerte de 192 inocentes, cuando la edición especial del diario de Polanco, El País, titulaba que ETA había matado a 192 personas (¿reproducirán tan espléndido titular en su colección de portadas?), Hispanidad apostaba por la autoría islámica. Precisamente, esa edición nos supuso los mayores insultos de nuestros 11 años de vida -con la excepción de las lindezas que nos dedica el lobby gay, y que supera, por grosería, amargura y mala leche, todas las marcas posibles.

Pero no sólo apuntamos a la pista islámica, que la derechona aun se empeña en poner en tela de juicio tres años después. Dijimos algo más. También dijimos que la progresía izquierdona, el zapatismo, se iba a pasar toda la legislatura intentando negar esta verdad evidente: que habían llegado al poder sobre el cadáver de 192 españoles. Desgraciadamente, no nos equivocamos. Recordemos que La izquierda no dimite nunca, y siempre aspira a eternizarse en el poder. Si el presidente del Gobierno imitara a Aznar en una de las pocas decisiones nobles del anterior presidente, la autolimitación de su mandato a ocho años, ZP habría superado la patología de vivir sobre una mentira, consistente en negar la evidencia de que es presidente gracias a la masacre colectiva del 11-M.

Y aún algo más. También dijimos entonces que, con el 11-M, por España se había extendido el Síndrome de Estocolmo, esa expresión de la cobardía individual y pública que trata de comprender, cuando no exaltar, la actitud del secuestrador por temor a que te ejecute, al tiempo que reniega de tus posibles salvadores –por ejemplo, la policía- ante el no menor temor de que su intervención puede provocar tu muerte. El miedo del secuestrado paraliza de tal modo su voluntad que está dispuesto a canonizar a su secuestrador, no por amor, precisamente, sino por el terror que ha paralizado su mente. Una definición casi perfecta de la España actual ante el ataque de Oriente –que es mucho más que el Islam-, a Occidente.

Pues bien, hasta el 11 de marzo de 2004, podríamos decir que tan pernicioso virus sólo infestaba las tierras vascas, donde tras un asesinato de ETA siempre había alguien, no necesariamente batasuno, que dictaminaba: “Algo habrá hecho”, y donde toda una marea de celosos demócratas –sí, demócratas, un apelativo que no pone en solfa la democracia sino la conciencia de muchos- estaban dispuestos a encontrar todos los defectos posibles en la España opresora y todas las virtudes posibles –no muchas, ciertamente- en el nacionalismo independentista y en la chulería etarra.

Vergonzoso, pero lógico: buena parte de la sociedad vasca vive paralizada por el miedo, y su instinto de supervivencia, su Síndrome de Estocolmo, les obliga a aplaudir lo que, si fueran libres para elegir, si no vivieran dominados por el pánico y negando la dominación a la que están sometidos, repugnaría a su conciencia y a su estómago.

Pero con el 11-M todo cambió. Para mal, por supuesto. Esta letal nota distintiva del País Vasco, la cobardía del mencionado Síndrome, se extendió por toda España, no respecto a ETA, sino respecto al mundo islámico. En Hispanidad lo llamamos Generación Manjón, porque esta mujer –ahora parece que está sentando cabeza, aunque muy lentamente- es el segundo mejor ejemplo de este pavoroso Síndrome. De sus declaraciones primeras, encendidas y vitriólicas, hijas de la ira, que no del dolor, deducíamos que quien había asesinado a su hijo en los trenes de la línea 2 de cercanías de Madrid era José Maria Aznar. Al principio, todos comprendimos su pena, pero al final, se palpaba más su cobardía, disfrazada de sectarismo, que el sufrimiento.

Digo el segundo mejor ejemplo del Síndrome porque el primero, naturalmente, es el propio Mr. Bean. Su Síndrome de Estocolmo le llevó a inventarse lo de la Alianza de Civilizaciones, una de las mayores majaderías que ha visto el naciente siglo XXI. Tenía miedo a otro atentado por lo que rompió la coalición de posguerra en Irak -una guerra injusta, en efecto, que Aznar apoyó, en efecto, pero en la que no participó-, retiró a las tropas españolas y ridiculizó a nuestro ejército ante el mundo. Al tiempo, introdujo el peligro turco en Europa y se rindió ante el tirano de Marruecos, Mohamed VI, principal sospechoso del 11-M. Su cobardía le ha llevado a exhibir un pacifismo de ‘reality show’ (por lo hortera) que le ha convertido en el hazmerreír de la diplomacia internacional, denostado por los norteamericanos y utilizado por los franceses, pero que ha servido para que la TV pública y los canales de Polanco del propio ZP (La Sexta) le entronicen ante los españoles como el estadista que el mundo necesita para asentar la fraternidad universal, una idea que todos los pusilánimes han repetido a lo largo de la historia.

Tres años después del 11-M, ZP se ha convertido en el tonto útil del Nuevo Orden Mundial (NOM), tan inconsistente que los jerarcas del NOM no le toman en serio –nadie le toma enserio cuando llega el momento de decidir- pero que resulta muy útil para mantener viva la antorcha, neo-masónica y ultra-cursi, que ‘ilumina’ la centuria.

Y lo peor es que el estilo ZP, marcado por la cobardía de quien sufre Síndrome de Estocolmo acelerado, se ha contagiado al país. La jornada del 11-M fue trágica, pero sus resultados sobre el cuerpo social español han sido peores: hemos vivido tres años de cobardía nacional, que es la mejor definición de lo que ha sido el Zapatismo. Es verdad que Europa se está suicidando, renunciando a sus valores pero lo hace lentamente, avergonzada de sí misma. ZP, en España, prefiere la cicuta rápida y sin necesidad de eutanasia se la aplica a sí mismo con gran entusiasmo, y su segunda, doña Teresa Fernández de la Vega, otro personaje para olvidar, blasona de su ignominia y enarbola lo pusilánime como egregio y el viejo vicio del miedo como nueva filosofía liberadora. Poco les importa a ZP y De la Vega que los valores de Occidente mueran en España, mientras no muera su permanencia en el Palacio de La Moncloa.

Por cierto, lo más patético del Zapatismo de observar al lobby feminista de doña Teresa guardar respetuoso silencio sobre el Islam, el ideario, y la política, que más ha maltratado y cosificado a la mujer.

Europa está renunciando a sus principios, que no son más que principios cristianos. Y todos esos principios pueden resumirse políticamente en una única afirmación: la persona es sagrada, y los derechos del hombre van por delante de los derechos de la colectividad, una idea que en nada contradice al bien común. Esto es Occidente, esto es Europa y esto es el Cristianismo en el foro público, y todos esos principios son hijos del dogma de la redención, de la creencia en la grandeza del hombre que ha sido elevado a la categoría de hijo de Dios y del consiguiente amor y aprecio por la vida humana. Occidente es esperanza y alegría donde Oriente –islámico o no- es determinismo y fatalismo.

A todos estos valores está renunciando la creadora de Occidente, Europa. Pero, insisto, el problema de la España de Zapatero, la España del post 11-M, es que no se suicida lentamente, sino que ha acudido a la cicuta. Es un suicidio consciente, premeditado, veloz. España se ha colocado a la cabeza del suicidio de Occidente… porque el miedo le impide pensar. Y como nadie es capaz de aceptar la propia cobardía, la reacción más primaria es revolverse contra el próximo o contra el posible salvador. Un fenómeno que recibe el nombre mediático de “crispación política”.

Y mientras, el partido Popular, prisionero de un par de periodistas pagados de sí mismo, continúa perdido en la tontuna de la teoría de la conspiración. Está claro que el PP no es la salida a la España del miedo, entre otras cosas, porque abandonó los principios cristianos cuando se hizo centro-reformista. Me dicen que ahora, en 2007, Aznar se dice arrepentido de haber cometido ese error. A buenas horas, mangas verdes

Rajoy convoca a dos millones de personas frente al chantaje de ETA.

Rajoy convoca a dos millones de personas frente al chantaje de ETA.

Más de dos millones de personas se concentraron en Madrid para decir no a la política del Gobierno de cesión al chantaje de Ignacio de Juana Chaos. En total, 2.125.000 españoles acudieron para mostrar su repulsa al trato privilegiado recibido por el etarra, según la cifra difundida por la Comunidad de Madrid. La guerra de cifras vuelve a ser habitual. Para la Delegación del Gobierno, sólo fueron 342.655 los manifestantes.

Bajo el lema "España por la libertad. No más cesiones a ETA", el Partido Popular, con Mariano Rajoy al frente, secundado por el secretario general Ángel Acebes; el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón; la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre; y el ex ministro de Interior y europarlamentario Jaime Mayor Oreja, encabezó la mayor manifestación que ha visto la capital en los últimos tiempos.

Un encuentro que finalizó con el discurso del líder popular, en el que recordó a las víctimas y reclamó "una política antiterrorista seria diseñada para perseguir a los terroristas, no para poner zancadillas a los españoles que no aplauden al Gobierno". Un Ejecutivo al que pidio que "rectifique, que se imponga la razón, que se aplique la ley y que sea el Gobierno el primero en respetarla".

Y es que Rajoy fue muy claro: "ETA no quiere la paz. Busca la victoria. Ha descubierto un Gobierno débil y quiere aprovechar la ocasión. Quien cede una vez ante ellos, se condena a seguir cediendo o a tener que combatirlos cuando sea demasiado tarde".

Unas palabras que acabaron cuando el presidente del PP cerró su discurso con sendos "¡Viva la libertad!" y "¡Viva España!", para, a continuación, escuchar el himno nacional, con Rajoy en posición de firmes.

Las víctimas, presentes

Al frente de la concentración, Rajoy, precedido por un gran lazo azul, estuvo acompañado también de víctimas del terrorismo que no quisieron dejar de asistir. Entre ellos, José Antonio Ortega Lara, profusamente ovacionado, y que después prefirió desfilar junto a su familia por uno de los laterales de La Castellana. También acudieron los familiares de los ecuatorianos Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate.

Muy presente, en espíritu, estuvo el concejal Miguel Ángel Blanco, asesinado por ETA en 1997. Su hermana Marimar y su padre acompañaron a Rajoy mientras que numerosas imágenes del edil popular podían verse a lo largo de todo el cortejo. También sonó la canción Libertad sin ira, de Jarcha, que fue el himno de las movilizaciones acontecidas hace una década.

Asimismo, la organización del acto, con 700 miembros de Nuevas Generaciones (NN.GG) ejerciendo labores de control, no permitió veleidades que pudieran servir para atacar a la concentración por parte del Gobierno y sus antenas mediáticas. Lo que no fue obstáculo para que el recorrido apareciese jalonado de un mar de banderas españolas y, en menor medida, de comunidades autónomas y del Partido Popular, aunque éstas fueron las menos.

La tarde de los eslóganes

Mientras tanto, muchos de los manifestantes corearon diversos esloganes. De hecho, el "¡Zapatero, dimisión!", fue el grito más repetido durante la manifestación celebrada esta tarde en Madrid por el PP bajo el lema "España por la libertad. No más cesiones a ETA".

Mucho antes de que comenzara la marcha, las miles de personas que se agolpaban en torno a la plaza de Cibeles media hora antes de las cinco la tarde coreaban esta consigna y otras variantes: "¡De Juana, a prisión; Zapatero, dimisión!".

Cuando el presidente del PP, Mariano Rajoy, se incorporó a la cabecera de la manifestación, quienes se congregaban en los alrededores de Cibeles le recibieron con gritos de "¡Presidente, presidente!" y "Se nota, se siente, Rajoy presidente".

Además, tras el transcurso de la marcha se escucharon otras consignas contra el presidente del Gobierno como "Zapatero coge la maleta y vete con la ETA", "A ETA se la vence no se la convence", "Un bote, dos botes, Zapatero el que no bote", "Zapatero, embustero" y "España merece otro presidente", así como "¡De Juana a prisión, Zapatero dimisión!", "¡España, España!", "¡A por ETA, oe, oe, oe!", "¡Vascos sí, ETA no!" y "¡Rajoy amigo, España está contigo!".

Cambio de régimen. Convencer a la mayoría o preparar la resistencia.

Cambio de régimen. Convencer a la mayoría o preparar la resistencia.

Tenemos un presidente del Gobierno y unos partidos políticos (PSOE, IU y los nacionalistas) que no respetan las leyes. No cumplen la Constitución y creen que España como Nación es un error histórico y que ahora es el momento de trocearla como Estado. Por eso han aprobado el Estatuto catalán y han pactado con Batasuna-ETA, la excrecencia armada del nacionalismo vasco, cuyas acciones violentas son justificadas unos días por unos y otros por otros. Rodríguez Zapatero, el libertador de De Juana Chaos y amigo de Otegi, el dirigente de Batasuna, a quien considera un hombre de paz, tiene, por más alucinante que parezca, planteamientos guerracivilistas. Cree que hay que reanudar el enfrentamiento entre las dos ya inexistentes Españas, para que ahora ganen los partidos de izquierda y los nacionalistas. Y está dispuesto a aceptar la violencia de ETA, como demuestra su comportamiento tras el atentado de Barajas. Que la España del siglo XXI sea totalmente ajena a esos planteamientos rupturistas ni le importa ni le interesa. Él es y actúa como un revolucionario que desprecia el ordenamiento jurídico.

Sabe Rodríguez Zapatero, y saben sus aliados, que sólo el PP sigue defendiendo España como Estado y como Nación; por eso necesitan destruirlo. Y la forma más eficaz de hacerlo, como siempre con cualquier partido político, es crear disidencias internas. En el caso del PP, los disidentes son un grupo de altos dirigentes que creen excesivo y poco electoralista el discurso nacional de su partido aunque sea compartido, eso sí, por la inmensa mayoría de los militantes y de los votantes. Para el Gobierno, el enemigo a batir son Esperanza Aguirre, Acebes y Zaplana, demonizados por los medios de comunicación de la izquierda, de los nacionalistas y de los pobres de espíritu.

Sólo un rotundo triunfo electoral del PP, ahora en las municipales y autonómicas y después en las próximas generales, puede parar el proceso de descomposición del Estado español. Recomponerlo es harina de otro costal. Sería necesario un nuevo proyecto constitucional, un referéndum y volver a ganar por mayoría absoluta otras elecciones generales inmediatas.

Es muy posible que lo que he expuesto en los párrafos anteriores le suene a chino a muchos españoles. Y no porque sean pasotas o irresponsables. Simplemente ese discurso político es complejo y las necesidades personales, las preocupaciones familiares y el trabajo diario llenan la capacidad de reflexión de muchos votantes, que no imaginan las consecuencias, en sus vidas personales, de la ruptura del Estado español y no terminan de creerse que Rodríguez Zapatero no sea sólo falso y mentiroso, sino que su objetivo sea la destrucción del Estado español.

Si los que defendemos la Constitución, y a nivel de representación política sólo lo hace el PP, no ganamos con claridad las dos próximas convocatorias electorales, nos encontraremos con un escenario mucho peor que el actual. Rodríguez Zapatero y sus aliados actuarán como lo hizo el partido nazi tras ganar las elecciones de 1933. España se habrá convertido en una parodia, latinoamericanizada, de lo que significaron el fascismo y el nazismo en los años treinta del siglo pasado. Y en esa tesitura hay que preparar la resistencia. A nivel personal y a nivel político. Porque, como ha demostrado repetidamente la historia de la España moderna, cuando los españoles se den cuenta de lo que han hecho con su vida y su futuro, reaccionarán. Como lo hicieron los pueblos de toda España tras contemplar, sin darle importancia, la invasión francesa de 1808 hasta el 2 de mayo. No hubo reacción a nivel popular hasta esa fecha porque la invasión había sido bendecida por los dirigentes políticos de la época, los Borbones –padre e hijo–, los intelectuales, y la burguesía acomodada, a los que posteriormente se identificó como afrancesados. Digo preparar la resistencia, porque España como Estado no podrá funcionar durante unos años, pero la Nación española no habrá desaparecido y serán mayoría los que pedirán –en un futuro indeterminado– la reconstrucción política de España.

Y preparar la resistencia porque el modelo vasco, de partido nacionalista que condena la violencia pero cuya policía –siguiendo las instrucciones de su Gobierno– permite la impunidad al entorno de ETA-Batasuna, se extenderá. Y se perseguirá no sólo a los que, como en Cataluña, pretenden hablar en español, sino a todos los que no se identifiquen con los regímenes totalitarios que nos quieren imponer.

Y cuando esos comportamientos sectarios sean cotidianos en la España no enferma de nacionalismo, la mayoría de los españoles reaccionarán, buscando, nuevamente, el imperio de la ley y el restablecimiento del Estado de Derecho. Y, además de nuestra propia experiencia histórica, tenemos ejemplos cercanos, en Europa, de rebeliones cívicas no violentas que han logrado reformas constitucionales y elecciones generales libres frente a comportamientos totalitarios de sus gobernantes. Porque, para desesperación de los Rodríguez Zapatero de turno, España, hagan lo que hagan, seguirá existiendo como Nación y la mayoría de los españoles querrá que vuelva a funcionar como Estado.

El Gobierno no quería hacer un mártir de De Juana: ahora tiene un héroe.

El Gobierno no quería hacer un mártir de De Juana: ahora tiene un héroe.

Decenas de simpatrizantes de Eta han recibido al terrorista De Juana Chaos como un héore a su llegada al hospital de San Sebastián, profiriendo gritos para la excarcelación de todos los etarras. De Juana ya ha anunciado que abandona la huelga de hambre tras esta victoria. El Gobierno no quería crear un mártir y ahora tiene un héroe.

El juez Central de Vigilancia Penitenciaria, José Luis de Castro, ha aprobado la propuesta de la Junta Penitenciaria de la cárcel de Madrid VI para progresar a segundo grado al preso de ETA José Ignacio de Juana Chaos y concederle las medidas previstas en el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, lo que ha supuesto su traslado a un hospital del País Vasco y le permitirá permanecer en su domicilio con seguimiento telemático continuado, mediante una pulsera, cuando se le dé el alta. Sus salidas deberá autorizarlas el centro penitenciario.

La resolución de la Junta de Tratamiento del Centro Penitenciario acuerda que 'para favorecer el tratamiento médico recuperador y los controles sanitarios precisos, el interno una vez cause alta en el centro hospitalario, para continuar con tratamiento ambulatorio u otras medidas de seguimiento de la evolución de su estado de salud, se verá eximido de pernoctar en el establecimiento penitenciario, una vez se hayan aplicado los dispositivos de seguimiento telemático'.

Para la aplicación de estas medidas, De Juana ha aceptado una serie de condiciones consistentes en que, mientras permanezca en el centro hospitalario, será controlado a diario por los servicios médicos del centro penitenciario de destino, que remitirá informes diarios a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias.

Además, los servicios sociales establecerán medidas de coordinación con los servicios homólogos del centro hospitalario para completar su seguimiento con los controles de seguridad que se consideren adecuados.

PERMANECERÁ EN DOMICILIO
Cuando reciba el alta, 'permanecerá en su domicilio, con el horario que se determine, con seguimiento telemático continuado. Las salidas del mismo, para asistir a consulta o ingreso hospitalario o para el desarrollo de actividades terapéuticas, deberán ser previamente autorizadas por las unidades competentes del establecimiento penitenciario de destino'.

Semanalmente será examinado por los servicios médicos en su domicilio y los resultados se transmitirán a Instituciones Penitenciarias. Además, la resolución de Instituciones Penitenciarias advierte de que 'conforme evolucione su estado de salud, se pondrán imponer otras medidas de control y seguridad' para el preso.

RAJOY: COMPARECENCIA DE ZAPATERO
El presidente del PP, Mariano Rajoy, anunció que pedirá la 'inmediata' comparecencia del presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados para que 'explique y reconsidere' la decisión de conceder al preso de ETA Iñaki De Juana Chaos la prisión atenuada, a la vez que instó a los españoles a que le ayuden a 'reparar' la 'deuda de justicia' generada.

'Hoy se ha creado una deuda de justicia, tenemos que repararla y le pido a los españoles que me ayuden', manifestó en una rueda de prensa en Vitoria.

Rajoy advirtió a Zapatero de que 'no puede ocultarse' y 'negar una explicación' a la ciudadanía. En su opinión, la determinación del Ejecutivo sobre De Juana supone que 'ha cedido al chantaje de ETA y de Iñaki De Juana'. 'Ante la debilidad de Zapatero, ETA ha conseguido doblegar al Gobierno de España', concluyó.

Miles de personas vuelven a dar su "no" a la rendición ante ETA.

Miles de personas vuelven a dar su "no" a la rendición ante ETA.

Miles de personas secundaron el sábado en Madrid la concentración convocada por la AVT en homenaje a las víctimas del etarra José Ignacio de Juana Chaos y para pedir que este terrorista cumpla la pena de prisión que le ha impuesto el Tribunal Supremo por amenazar a través del diario Gara.

El colectivo que preside Francisco José Alcaraz logró reunir a numerosas personas en el acto que se inició pasadas las 17.00 horas en la Plaza de Colón y que tenía por lema "Memoria, dignidad y justicia".

La concentración, que se prolongó por espacio de algo más de una hora y que terminó con el himno nacional, contó con la presencia de destacados dirigentes del PP, entre los que estaban el secretario general de este partido, Ángel Acebes; la responsable de esta formación en el País Vasco, María San Gil; y el responsable de interior de los populares, Ignacio Astarloa.

También estaban presentes la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el ex ministro del Interior y responsable de los populares en el Parlamento europeo, Jaime Mayor Oreja.


El acto se inició con la intervención de dos afectados por atentados en los que participó De Juana, en concreto por el guardia civil Manuel González y por el policía nacional Gerardo Puente.

En este sentido, Manuel González, que vio morir a doce de sus compañeros en el atentado de la madrileña Plaza de la República Dominicana, en 1986, pidió que "no se pierda la memoria" de los asesinados, al tiempo que expresó su "máximo respeto por la autoridad judicial".

Por su parte, Gerardo Puente, policía experto en desactivación de explosivos que resultó herido por un coche-bomba que colocó el comando del etarra De Juana, relató el atentado por el que se vio afectado y las consecuencias que ha tenido para él.

A su vez, este policía enumeró uno a uno, al tiempo que calificaba como "asesinos" a los miembros del Comando Madrid que fueron responsables de la comisión de atentados en los que murieron 25 personas. La intervención de este agente fue interrumpida en varias ocasiones por los asistentes con gritos de "no estáis solos" referidos a las víctimas.

Ofrenda floral

Tras estos discursos, se llevó a cabo una ofrenda floral a las víctimas del terrorismo y, en concreto, a los 25 asesinados en acciones terroristas en las que participó De Juana. Durante esta ceremonia, la AVT hizo sonar la marcha militar La muerte no es el final, que se interpreta en las Fuerzas Armadas cuando se homenajea a los caídos por España.

Esta ofrenda floral, que se realizó ante un pebetero y una cruz situados en un escenario en la Plaza de Colón, contó con la participación de víctimas como Mikel Buesa o Teresa Jiménez Becerril, que depositaron sendos ramos de flores.

A continuación tomó la palabra Toñi Santiago, la madre de la niña de seis años asesinada por ETA en Santa Pola en 2002, quien denunció cómo Arnaldo Otegi, portavoz de la ilegalizada Batasuna, sugirió en su momento que esta menor murió en este atentado porque estaba en una Casa Cuartel de la Guardia Civil.

Asimismo, esta madre se preguntó qué necesita el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, y los otros miembros del Gobierno para ilegalizar el PCTV. Esta víctima apuntó que entre las razones para proceder contra este partido están sus mociones a favor de De Juana, que delegase en Batasuna su representación o que no condenase el atentado de Barajas.

Alcaraz no lee el manifiesto

Al mismo tiempo, Toñi Santiago se refirió a que no consentirá que la "sangre" de su hija sea utilizada como "moneda de cambio en un proceso de negociación con los terroristas", al tiempo que sostuvo que tenemos un "Gobierno cobarde y ruin, postrado a los pies de los terroristas".

Estas intervenciones de estas víctimas llevaron a Francisco José Alcaraz a anunciar que renunciaba a leer el manifiesto que había preparado su asociación, en el que se pedía que al Gobierno que no concediera a De Juana beneficios penitenciarios que permitieran su excarcelación.

Alcaraz se limitó a suscribir las palabras de las víctimas que intervinieron en el acto y aseguró que su colectivo seguirá promoviendo la "rebelión cívica" contra los que quieran negociar con ETA. La concentración terminó con la interpretación del himno nacional.