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Terrorismo

La Audiencia ve indicios de relación entre el PCTV y ETA

La Audiencia ve indicios de relación entre el PCTV y ETA

El juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska admitió ayer a trámite la querella de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) contra varias parlamentarias del Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV) por un presunto delito de colaboración con banda armada.

La decisión contraviene el criterio que hasta ahora mantenía la Fiscalía, que pidió hace una semana que desestimara el recurso ya que la formación política “no ha cometido hecho delictivo alguno”.

En el auto que notificó ayer, el magistrado se remite a varios boletines internos de ETA en los que se explica la estrategia de superar “el ciclo electoral de ilegalización de Batasuna” y cita los informes de la Guardia Civil que detallan una entrevista entre Joseba Permach y las dirigentes del PCTV.

A la vista de estos datos afirma que el PCTV “decide inmediatamente ser la voz de Batasuna”, y comienzan a compartir el jefe de prensa y las herriko tabernas. Y, concluye “en grado de seria probabilidad cómo en el entramado terrorista de ETA, no sólo se encuentra el denominado frente militar, sino que en el aparente desdoblamiento funcional se conformas otros tantos: político, institucional, etc".

Por todo ello, estima que procede admitir a trámite la querella. El juez no considera aún como sucesora de Batasuna, sino que "lo que se le imputa es el que un tercero, no integrante en organización terrorista, con conocimiento preciso de sus métodos y forma de actuación, presta el auxilio por aquélla requerido".

El magistrado no ha dictado la suspensión de actividades del PCTV, como pedía la AVT, al considerar que esa medida cautelar "devendría aventurada y precipitada". Igualmente, requirió los informes incoados en su momento por la Fiscalía General del Estado y las sentencias del Supremo y del Constitucional en las que se acordó la ilegalización de Aukera Guztiak —también heredera de Batasuna—. Hay un plazo de 5 días para que la AVT se pueda personar en la causa.

Respeto judicial

La decisión judicial reabrió la vieja polémica entre el PSOE y el PP, germen de sus desavenencias sobre el Pacto antiterrorista. El presidente del Gobierno, en un tono institucional ya que acompañaba a su homólogo colombiano, se limitó a "respetar una decisión judicial".

El líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, cuyos planteamientos se vienen a reafirmar con esta decisión, reclamó una rectificación de la política antiterrorista del Gobierno. Cargó las tintas contra el Fiscal General y contra Zapatero porque no tomaron en su momento la decisión que ahora sí toma el magistrado de la Audiencia Nacional, y que espera que sea "el primer paso la ilegalización del PCTV".

Los populares, que descartan de momento cualquier iniciativa, incidieron en el error que supone que el PCTV tenga representación parlamentaria y el Gobierno quiera abrir un proceso de negociación con ETA.

De nuevo se evidenció la disparidad de criterios en el PSOE. Mientras el número dos en el Congreso, Diego López Garrido, se jactaba de respetar las decisiones judiciales y advertía que el Gobierno promoverá la ilegalización cuando haya indicios suficientes, el ministro de Defensa, José Bono celebró que "no se acepte de manera jurídicamente pacífica a aquellos partidos que no condenan el terrorismo".

Los terroristas con los que ya ha pactado Zapatero.

Los terroristas con los que ya ha pactado Zapatero.

La Generalidad de Cataluña, presidida por los socialistas del PSC y apoyada por el Gobierno de Madrid, ha dado el visto bueno por el procedimiento del “silencio administrativo” (que acredita la complacencia política) a la utilización del periódico “Avui” cómo órgano de intimidación terrorista contra los intelectuales no nacionalistas y, en consecuencia, contra cualquier ciudadano no afecto al Gobierno PSC-ERC-IC. La experiencia editora de Godó y Lara han proporcionado a Maragall y Bargalló el respaldo técnico y empresarial para que esta estrategia de terror institucionalizado se presente diariamente en los quioscos de forma fácilmente confundible con un periódico. Pero es una vulgar, zafia y rastrera amenaza terrorista. Institucionalizada, oficiosa, pero terrorista.

Gracias a esa turbia confusión de discursos públicos y silencios privados que caracteriza a la sociedad catalana actual, capaz de embaularse el Tres por Ciento de corrupción y el hundimiento del Carmelo con la facilidad de un tragasables, hay sujetos cuyo dudoso mérito político es haber pertenecido a la banda Terra Lliure, a su brazo político el Moviment de Defensa de la Terra o a ambos, que pueden utilizar un periódico que pagan todos los catalanes para amenazar de muerte con nombres, apellidos y lugar donde encontrarlos, a los catalanes que también se sienten españoles y que se niegan a obedecer sus chulescos dictados separatistas, discriminadores y liberticidas. Eso no sucede ni siquiera en el País Vasco. Esos privilegios del terrorismo sólo los consagra la costumbre en Cataluña. Pero desde hace tanto tiempo que muchos lo consideran normal.

Es verdad que tras un cuarto de siglo de pujolismo la cobardía parece empapar todos los sectores sociales, intervenidos a través de la subvención o del miedo por un nacionalismo aplastante. Pero también es cierto que cuando el nacionalismo de izquierdas pretende ir aún más lejos de lo que fue el de derechas y cumplir su fantasía separatista de segregar Cataluña y romper España, se ha producido un doble fenómeno: una amplísima mayoría, según todas las encuestas, vuelve la espalda al frenesí de políticos y periodistas por labrar un Estatuto que dinamitaría la participación de Cataluña en el conjunto de España; y paralelamente, un poderoso movimiento intelectual de signo izquierdista se ha alzado contra la dictadura del nacionalismo recibiendo en poco tiempo miles de adhesiones, muchas de ellas clandestinas porque lo que se denuncia es una dictadura de verdad, un terror cierto. Acaso mayor ahora, con Maragall y Bargalló, que con Franco.

Eso es lo que ha hecho estallar a los terroristas y utilizar todos los medios institucionales para amenazar a quienes se niegan a plegarse a sus designios. Desde Bargalló en la Generalidad al amanuense de Puigcercós en el subvencionado “Avui”, todos esos terroristas que nunca se han arrepentido de serlo y que sólo han cambiado por conveniencia las pistolas por los discursos, anuncian su voluntad de retomar el chantaje, el secuestro o el crimen contra cualquiera que se atreva a llevarles la contraria. Pero no es Cuní el que sirve a diario en TV3 el linchamiento contra los medios de comunicación no nacionalistas, sino su jefe, el ex ministro socialista (sector negocios) Joan Majó. No es Bargalló quien sugiere a los firmantes de este manifiesto que repetirán los atentados contra los que firmaron otro anterior sino Maragall, que asume y respalda esa amenaza. No es Puigcercós el que insulta desde el Parlamento nacional a todos los españoles, sino Zapatero, que ya ha pactado con estos terroristas, el que lo respalda, puesto que ni critica los insultos ni persigue las amenazas de muerte. Si algo grave le sucede a alguno de los firmantes, y el hecho de haber leído las amenazas en el “Avui” ya lo es, el responsable (con todas las consecuencias) será Zapatero. Además, claro está, de los Montilla, Chacón, Barroso y demás muditos, en catalán y en español. ¿Y por qué no actúa el Fiscal General del Estado? ¡Cándido! ¡Cándidooooo!

ETA descarta declarar una tregua y advierte que va a seguir «luchando sin cesar»

ETA descarta declarar una tregua y advierte que va a seguir «luchando sin cesar»

La banda terrorista ETA acaba de disipar las expectativas sobre un alto el fuego que se habían manejado en algunos sectores políticos: descarta la tregua y apuesta por «seguir luchando sin cesar». En un comunicado remitido ayer al diario «Gara», ETA zanja cualquier duda al asegurar que «mientras continúen cerradas las puertas al reconocimiento de los derechos de Euskal Herria y al respeto a la decisión de los vascos», mantendrá su lucha «hasta abrir nuevas oportunidades».

En su misiva, reiterativa con respecto a los últimos comunicados con relación a una posible «solución justa al conflicto» —terminología habitual en la banda—, coincide también punto por punto con Batasuna al destacar la importancia de la propuesta presentada por la formación ilegalizada en el velódromo donostiarra de Anoeta el pasado mes de noviembre, en la que, como se recordará, se plantea como fórmula para abrir un proceso la constitución de una mesa política en el Parlamento Vasco, que incluiría a Batasuna previamente relegalizada— junto con el resto de fuerzas vascas representadas en la Cámara—, y otra que sentaría al Gobierno y a ETA, en la que se abriría la puerta a la «desmilitarización del conflicto», siempre de acuerdo con la oferta que ha venido proclamando hasta la saciedad Arnaldo Otegi.

La estrategia de Otegi

No en vano, en su última escenificación a la salida del juzgado en el que escuchó su procesamiento, el líder batasuno esgrimió en una mano el auto del juez y en la otra, el manifiesto de Anoeta, como símbolo de elección entre «la continuación del conflicto y su posible solución».
A modo de un nuevo mensaje al Gobierno, que ha venido reiterando que no existe diálogo alguno y que no se han producido contactos con ETA, pero que ha impulsado con éxito la obtención de un refrendo del Parlamento para ofrecer una negociación si los terroristas renuncian definitivamente a las armas, la banda dice mostrar su «total disposición a involucrarse en un proceso democrático sin límites y entre todos».

En una suerte de mensaje para animar a su militancia en uno de sus momentos más débiles, tanto desde el punto de vista operativo como de influencia, la banda resalta en el comunicado que «es mucho lo que hemos avanzado», al tiempo que reitera su ya tradicional apelación a «la autodeterminación y la decisión de Euskal Herria», algo que a su juicio «cada vez demandan más los vascos», como objetivo irrenunciable para alcanzar la paz.
En una llamada casi fraternal, lanza una llamada a los que denomina «todos los agentes de Euskal Herria» para «poner las bases, participar y dar pasos» a fin de «obligar al Estado a moverse».

La bomba en El Valle sí era de ETA

El comunicado etarra no elude, como es habitual, la reivindicación de los últimos atentados terroristas, entre ellos, la colocación del artefacto explosivo en el Valle de los Caídos, el pasado 26 de mayo. Se da la circunstancia de que el Ministerio del Interior, que inicialmente no dio información del atentado, algo de lo que dio cuenta ABC, descartó además que se tratase de un atentado terrorista y las investigaciones se centraron en un supuesto «conflicto laboral».

En su comunicado, tampoco obvia la banda terrorista su denuncia de la que llama «política represiva» del Gobierno, «por encima de los talantes, los pseudomovimientos y las apariencias», en clara alusión al lenguaje utilizado por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, también en su política hacia el País Vasco. En ese sentido, ETA reprocha que el PSOE «no ha estado ni un minuto sin aplicar esa estrategia», haciendo referencia, incluso, a «los tiempos más oscuros de Felipe González». Y para concluir este capítulo, lanza una advertencia: «Ese camino no sólo no contribuye a la construcción de la solución al conflicto, sino que la aleja».

Críticas al PNV

Al igual que en sus últimos mensajes públicos o interceptados por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, la banda terrorista tampoco ahorra críticas hacia el PNV, partido al que acusa de «anteponer el partido a la patria» y de no tener «un proyecto político para Euskal Herria». A ello contrapone «todos aquellos intentos sinceros de solución que están surgiendo», en referencia a las últimas iniciativas del entorno proetarra. Con un lenguaje especialmente macabro, la banda terrorista celebra que «en el Congreso de los Diputados se tocaron campanas de muerte», expresión con la que describe la aprobación de la resolución que, con la oposición sólo del PP, permite al Gobierno negociar con ETA sólo en el caso de que la banda terrorista deje las armas.

La "ETA auténtica", la nueva organización de Garikoitz Aspiazu "Txeroki".

La "ETA auténtica", la nueva organización de Garikoitz Aspiazu "Txeroki".

Desde que Antza y "Anboto" fueron detenidos, la cúpula etarra está en manos de la generación de la kale borroka. Jóvenes con ganas de seguir manteniendo vivo el mito de ETA. "Txeroki", Harriet Aguirre García "Ilargi" y Jon Joseba Troitiño Ciria son el núcleo duro en este momento. Pero de los tres, "Txeroki" es en la actualidad el jefe del aparato militar de la banda.

"Los duros, que suelen conservar las armas -que, en definitiva, dan y quitan el poder en el seno de la organización- siempre se acaban imponiendo a los "políticos" que buscan una salida negociada, y si no, que se lo digan a Pertur o a Mikel Antza", señalan a ALBA fuentes del entorno etarra.

"Txeroki" es la clave

Y es que, en efecto, con un Josu Ternera padeciendo una enfermedad irreversible, la clave la tiene Mikel Garakoitz Aspiazu Rubina y no "Pakito", "Mubutu", "Antza" o "Txikierdi". "Txeroki" es el alumno aventajado de dos "máquinas de matar" de ETA: Gorka Palacios Alday y Soledad Iparraguirre "Anboto".

Según fuentes policiales, asesinó en noviembre de 2001 al juez José María Lidón. Tras el asesinato del magistrado huye a Francia y desde las detenciones de Antza y "Anboto" (noviembre de 2004) se hace con el poder supremo del aparato militar de la banda terrorista.

Desde entonces, en sólo siete meses, la banda ha cometido 21 atentados con bombas de amonal y coches bomba con cloratita que han provocado 63 heridos. Fuentes policiales han confirmado a ALBA que "el actual responsable del "aparato militar" intenta crear una "nueva ETA" como respuesta a la tesis que crece entre los veteranos partidarios de liquidar la banda y trasladar el protagonismo a la lucha política e institucional".

Una realidad que puede provocar desagradables sorpresas.Y es que la banda terrorista ETA, desde que ha surgido el acercamiento del Gobierno español de ZP al diálogo, ha colocado seis bombas. La táctica de "Txeroki" es clara, boicotear las conversaciones de los históricos y dejar en mal lugar al presidente español por promover la rendición de ETA, algo que no se les pasa por la cabeza a los jóvenes dirigentes de la banda terrorista.

La estrategia ahora consiste en "exportar" la actividad terrorista a otros países europeos ante la vigilancia española. Según informa Europol, Alemania, Italia, Portugal, Holanda y Bélgica son los lugares donde los militantes de ETA se entrenan bajo una actividad legal encubierta.

Al más puro estilo de Al Qaeda, van colocando comandos durmientes desperdigados por toda Europa que pueden entrar y salir de España en un solo día. Al mismo tiempo, señala la Europol, está fortaleciendo los núcleos de enlace con los refugiados de la banda en Venezuela, Nicaragua, República Dominicana o Belice.

Y es que no podemos olvidar que ETA cuenta con 130 militantes en Hispanoamérica. Los expertos antiterroristas calculan una presencia de 30 militantes en Venezuela, por ejemplo, de quienes una decena está integrada en el aparato logístico de la banda. El responsable de coordinar a estos grupos podría ser José Luis Eciolaza Galán "Dienteputo".

ZP, el deseado por los terroristas.

ZP, el deseado por los terroristas.

No es verdad que a fuerza de concesiones y diálogos dos partes antagónicas puedan reconciliarse y vivir en armonía bajo unos principios comunes. No hay dialogo posible entre la mafia y el estado, al delincuente no se le puede sentar a una mesa de negociaciones para pactar la cuantía de una pensión vitalicia a cambio de que deje de cometer crímenes. La negociación entre dos posiciones con igual categoría moral es posible, no así entre quienes respetan la dignidad humana y quienes se dedican a destruir esa dignidad.

Por eso no se puede negociar con ETA, ni con ningún otro grupo terrorista, el único pacto legitimo con ellos es el de cómo organizar su rendición y entrega.

Pero ZP parece que no es capaz de entender este principio moral. Ya, tras el 11-M dio la deplorable imagen de que el terrorismo islámico triunfaba y que España cedía a sus imposiciones. Entonces podía ser acusado de demagogia y debilidad. Pero en estos momentos, cuando todos sabemos que se está a punto de abrir las negociaciones con ETA, la sensación de toda la sociedad es que Batasuna se ha salido con la suya y que ETA va a ser un interlocutor valido en Vascongadas y en definitiva una parte más en el debate sobre la identidad nacional de España. La acusación pues es más grave, no sólo se está traicionando a los muertos, también se está traicionando a España.

Un presidente que cuando le conviene políticamente se pone a negociar con los violentos, un presidente que da la imagen de que está dispuesto a conceder alguna de sus reivindicaciones a los asesinos, un presidente que tras un atentado hace justo lo que esperaban los fanáticos, debe ser sin duda un presidente deseado por cualquier terrorista. No nos valen las hábiles mentiras de Rubalcaba pretendiendo dar la vuelta a la tortilla, acusando al PP de romper el Pacto antiterrorista, es el PSOE y sólo el PSOE quien ha roto el Pacto, tampoco nos valen sus intentos de manipulación para, detrás del manto de la no utilización partidista del terrorismo, pretender silenciar las criticas contra al abominación que pretenden cometer.

Porque lo cierto es que estas posturas favorables a negociar con ETA-Batasuna, favorables a mercadear con la soberanía y unidad nacional, envían un mensaje muy claro a los terroristas: poner muertos encima de la mesa en España es rentable.

Para que los hombres en un momento dado de su historia, se opongan a la barbarie del que utiliza la violencia para imponer sus ideas políticas, hace falta un elemento insustituible, una firme integridad moral que les salve del deshonor de caer en la cobardía de creer que se puede calmar al terrorismo cediendo en alguna de sus exigencias. Con la negociación se legitima al terrorista, se alientan sus macabros cálculos, al mandarles el mensaje de que su sangrienta lista de crímenes sirve para avanzar en los objetivos de su lucha. Y lo que es mucho peor, cediendo, aunque sea a la más mínima de sus reivindicaciones, se termina por dar la impresión que al menos en alguna de sus causas tenían razón. El negociador ofrece una disculpa a sus conciencias para seguir justificando las muertes, y al final, cuando el terrorista deja las armas y se dedica a disfrutar de las concesiones políticas, que el negociador le ha otorgado, vuelve a su casa con la sensación del deber cumplido: sus crímenes han quedado lavados y justificados.

Hay que decir absolutamente no, hay que alzarse contra lo insoportable. Esta decisión de acabar con el terrorismo, sin condiciones, inaugura el verdadero camino a la paz y es lo que da la medida de la autentica libertad de una sociedad.

«Zapatero renuncia a derrotar a ETA por un pacto»

«Zapatero renuncia a derrotar a ETA por un pacto»

El ex ministro del Interior está convencido de que es un error histórico dialogar con ETA en un momento en que estaba muy próxima su derrota definitiva. Tampoco comparte la radicalización del PSOE.
– El PSOE pacta con ERC, el PNV y el BNG. ¿Esto qué supone?

– Si se conformara un panorama en el que el PSOE se aliara con un partido independentista en Cataluña, mientras asistimos a sus conversaciones con un partido secesionista en el País Vasco y con un partido radical en Galicia sería muy perjudicial para la estabilidad de España.

– Según un informe de las Cajas de Ahorro entre las siete regiones que más crecen hay seis del PP...

–Y entre las tres primeras está Galicia. Esta comunidad cambiaría de signo si el PSOE se asociara con el partido más radical. Yo creo que los gallegos no van a correr ese riesgo, porque saben que la unión de PSOE con el BNG sería un peligro.
– El PP se está quedando solo, ¿es esa la estrategia del PSOE?

– La política del PSOE tiene una definición: es una política anti-PP desde el primer día que llegaron al Gobierno. Han tomado todas las decisiones que han podido para destruir cosas que hizo el PP, como el PHN, la Ley de Calidad de la Educación... y en muchos casos con claro perjuicio para intereses generales y sectoriales. El presidente lleva un año buscando una crisis con el PP.

– Zapatero anunció el jueves el inicio de un proceso de paz, ¿cómo se ha llegado a esta situación sin que nos hayamos enterado?

– Es una buena pregunta para los que dicen que estamos en ese proceso. Aquí se están cometiendo errores muy graves, como el ocultismo. Cuando hablamos de terrorismo, de la Constitución, del futuro del País Vasco y de España, de espaldas a los españoles, sin transparencia y sin que lo conozca el Parlamento ni la oposición, nos retrotraemos a la época del inicio de la democracia en Europa, cuando no se había reglado la transparencia. Aquí, ni luz, ni ciudadano, ni taquígrafo, ni Parlamento, sólo maniobras en la oscuridad de mano de Ibarretxe y de Carod Rovira.

– El secretario de Organización del PSOE ha dicho que lo único que hay que contar a los españoles es el final, porque lo único que importa es la paz. ¿Está de acuerdo?

–Ya no importa si hay un precio, una humillación hacia las víctimas, si ha habido una rendición... aquí lo único que importa es el fin. Es decir, aquella máxima maquiavélica, según la cual, el fin justifica los medios. Me parece preocupante hasta el lenguaje que se está acuñando desde el PSOE con términos como proceso de normalización y pacificación. Hasta ahora, sólo los utilizaban unos.

– Zapatero ha dado cuatro argumentos para cambiar la estrategia antiterrorista: que no están Aznar, ni Arzalluz, ni Jaime Mayor Oreja, al que ha sustituido María San Gil, y que ETA lleva dos años sin matar. ¿Habría que explicar por qué ETA lleva dos años sin matar?

– Sí, porque no hacerlo es engañoso. ETA lleva dos años sin matar por la estrategia antiterrorista, por la eficacia policial, por la cooperación internacional y por el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, que supone hacer todo lo que esté al alcance del Estado de Derecho para acabar con los terroristas. El acoso permanente a los terroristas es lo que ha posibilitado que esté a punto de la derrota definitiva.

– Si, aparentemente, ETA se encuentra al borde de la derrota, ¿por qué esta apuesta por el diálogo?

– Optar por un proceso de diálogo que lleve a reforzar o a revitalizar a ETA, tenga los réditos que tenga a medio plazo, será un error histórico a largo plazo. Estábamos en condiciones de derrotar definitivamente a ETA y el Gobierno ha renunciado a ello por un acuerdo o un pacto, que, por cierto, es lo que ETA siempre ha venido pidiendo: una negociación política a lo que ellos llamaban un conflicto político.

– ¿Cree que el anuncio de Ibarretxe para que ETA deponga las armas y pida perdón supone un paso adelante en el mundo del nacionalismo?

– Pero Ibarretxe también ha hablado de negociar la situación de los presos y exiliados de ETA. Y yo considero que mientras ETA exista no hay que dar esperanzas a los terroristas, sino defender el cumplimiento de las penas. Además, yo no conozco más exiliados que los que han tenido que abandonar su tierra por falta de democracia y libertad.

–Dentro de unos días se formará el Parlamento Vasco y un mes más tarde, el Gobierno ¿Para cuando los acuerdos?

– Los pasos que está dando el PSOE son una incógnita para el conjunto de los ciudadanos y para el propio PSOE, porque a Zapatero le pilla con el paso cambiado permanentemente. Si Zapatero se reunió con Ibarretxe para llegar a un acuerdo y abrir el proceso de paz, lo habrá hecho de presidente del Gobierno a futuro lendakari. Esto sucede el mismo día que Patxi López hace un papelón al anunciar que aspira a ser lendakari y que él debería haber sido el interlocutor. Ese desconcierto que rige la política en la cabeza del presidente y que despista hasta a los miembros de su partido hace que se produzcan, en temas fundamentales los enfrentamientos y las contradicciones a las que estamos asistiendo.

– Con dos tercios de los parlamentos autonómicos, Zapatero dará el visto bueno a las reformas estatutarias, ¿eso deja al PP fuera de juego?

–En España, el espíritu de la Transición y el Constitucional supone que una mitad de España no impone a la otra mitad el modelo territorial, sino que se consensúa. Esta máxima se ha plasmado en que cualquier reforma que afecte a España, sea constitucional o estatutaria, deberá llevarse a cabo con un acuerdo entre los dos partidos que tienen posibilidades de gobernar en España. Así ha sido a lo largo de toda nuestra reciente historia democrática y además ha dado un buen resultado.
– ¿Cree que Zapatero no va a respetar esa norma no escrita?

– En esta política, con minúscula, que practica Zapatero, está rompiendo ese principio. Nosotros le hemos ofrecido estabilidad parlamentaria, pero él prefiere un modelo con minorías independentistas. Por eso, no apoyaremos ninguna reforma constitucional si no lleva aparejada que cualquier reforma de los estatutos sea aprobada por dos tercios del Congreso. Porque están cocinando unas reformas constitucionales hechas a través de reformas estatutarias, y esto es cargarse todo el anclaje del ordenamiento jurídico. No lo permitiremos.

LA IZQUIERDA ESCRIBIÓ EL GUIÓN.

LA IZQUIERDA ESCRIBIÓ EL GUIÓN.

Si un documentalista recogiera las movilizaciones que habían presidido Zapatero y Llamazares a lo largo de dos años, las manifestaciones cargadas de hostilidad, de odio, ante las sedes del Partido Popular; la creación de un clima irrespirable y de miedo; las sevicias públicas a dirigentes y militantes del PP; la humillación al presidente del Gobierno en la propia sede parlamentaria por periodistas y con la aquiescencia de una parte de los medios de comunicación..., la masacre del día 11 de marzo aparecía como la coronación lógica de ese proceso desestabilizador y antidemocrático.

No digo que los cerebros del atentado fueran los mismos que los que trazaron el plan callejero (esa kale borroka de pacifistas), pero sí digo que estos segundos prepararon el terreno, objetivamente, a los primeros. Si el miedo agrupa a la ciudadanía en torno al poder en situaciones de peligro colectivo, eso no sucede cuando el poder ha sido desprestigiado de forma sistemática, cuando ha sido despojado de su carisma, cuando ha sido tratado como un enemigo a liquidar, como un «detentador» del poder. Y ¿qué decir si los cerebros del atentado sabían hasta qué punto los españoles estaban desarmados al carecer de una conciencia nacional contra la que se venía conspirando desde hace años?

Pero si no coincidieron los cerebros del golpe con los que se habían dedicado durante dos años a acorralar al partido en el poder, sí cabe afirmar que estos últimos supieron aprovechar muy inteligentemente la situación. Quiero decir que si los autores del golpe buscaron el desplazamiento del poder del PP y de este modo pudieron terminar con la nueva hegemonía -atlantista- que se estaba preparando en Europa, así como dar un golpe al trío de las Azores, fueron bien apoyados por los socialistas, comunistas y nacionalistas, y digo que estos supieron aprovechar el escenario político preparado por la desconocida mano del Terror, a la que, por lo mismo, no interesa descubrir.

ASÍ pues, los tiempos de infamia que precedieron al 11 de marzo y los cuatro días que le siguieron, ofrecieron un guión obvio, ciertamente salvaje. La brutalidad del guión no ha sido imaginada por los cineasta, sino por los diseñadores del proceso, los unos y los otros. Los beneficiados se escandalizan ahora por la edición de unos vídeos. No les abruma su propio comportamiento durante aquellos días, años. Sino que esté puede ser exhibida.

ESTAMOS, por eso, ante uno de los ejercicios más formidables de hipocresía que hubiéramos podido imaginar, protagonizados por los exaltados al poder, sin méritos propios. Y junto a ellos, los tontos útiles. Los que apoyaron el asalto o bien se limitaron a balbucear algunas críticas platónicas.

Pero lo que está resultando intolerable de estos vídeos a los socialistas y amigos no es siquiera su contenido, a veces ciertamente inquietante, a veces voluntarioso en sus denuncias, a veces no suficientemente probado, a veces acompasado al dictado de lo que piensan millones de personas en sus casas. Lo que más ha molestado es que la derecha haya tenido el atrevimiento de salir al paso. ¿No habíamos quedado, acaso, que los eternamente golpistas, los represores de siempre, estaban obligados ahora a aguantar las agresiones, las revoluciones, de los históricamente perdedores? ¿Acaso el hecho de haber sido vencidos en una guerra civil no les daba ahora el derecho a compensarla con ciertas prácticas, aunque fueran dudosamente democráticas o sencillamente antidemocráticas?

Lo que exaspera es que la derecha haya respondido: su salida del silencio, la reivindicación de la palabra y de la imagen, el cambio de actitud de la derecha revolucionaria.