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Ejércitos de España

MÁS PROTESTAS DE MILITARES ESPAÑOLES.

MÁS PROTESTAS DE MILITARES ESPAÑOLES. ¡¡¡ A España servir hasta morir !!!

La supresión del lema "A España servir hasta morir" en la Academia de Suboficiales de Lérida ha creado mucho malestar entre los suboficiales. Una carta de protesta con más de 500 firmas se ha entregado al ministro.

Según fuentes militares consultadas por Minuto Digital, la supresión de este lema, "que resume perfectamente el compromiso moral y formal del militar español", en unos momentos en los que se rompe públicamente, incluso por las Altas Autoridades del Estado, con los preceptos legales contenidos en la Constitución y en las leyes que la desarrollan, "poniendo en riesgo extremo e inmediato la unidad de España", ha ocasionado que el Comandante de Infantería del Ejército de Tierra Víctor Pujol hiciera llegar a algunos allegados, por la intranet de Defensa, su conocida carta de igual título.

Poco después, otros militares hicieron llegar a sus allegados y mandos su estado de ánimo.

El Sargento 1º de Artillería D. Luis María de Goya García, de la Consejería de Defensa en Budapest, dirigió una carta al Ministro de Defensa, por Intranet, en parecidos términos.

Diversos oficiales y suboficiales, de casi todos los empleos, han realizado instancias y “partes” (orales y escritos) comunicando a sus mandos su indignado estado de opinión. Un ejemplo es la nota informativa 04/04 de la “Suboficialía Mayor” del Cuartel General del Estado Mayor de la Defensa (EMAD).

Circula por Intranet de Defensa un escrito, en “voz de cuerpo”, firmado por unos 500 suboficiales, en el que expresan ásperamente su opinión al respecto.

Otros, de carácter más individual y reservado, llegan a calificar de cobardes a sus mandos.

Quizás por todo esto, el Ministro ha ordenado que se arreste a dos Comandantes del Ejército de Tierra, lo cual ha sido ejecutado. A uno de ellos, el Comandante Pujol, se da la circunstancia de que ya había sido sancionado por el mismo hecho (con reprensión privada) hace un mes.
¡¡¡ A España servir hasta morir !!!

Ley de Defensa. Bono (Ministro de Defensa)pide tregua.

Ley de Defensa. Bono (Ministro de Defensa)pide tregua.

El Ministro de Defensa, José Bono, quiere a toda costa un pacto con el Partido Popular sobre política de defensa. Esta voluntad de consenso tiene, como siempre en él, más de necesidad de que de virtud, pero el Ministro está empeñado en sacar adelante el pacto y a tal efecto ya ha mantenido una primera reunión con el Presidente del PP, Mariano Rajoy. Su interés por cerrar el acuerdo con el PP es tan acuciante que incluso en un primer momento ha marginado al resto de las fuerzas parlamentarias, incluyendo aquellas que sustentan al Gobierno, de la negociación.

La necesidad de este pacto viene impuesta por la necesidad de Bono de cerrar frentes. Es obvio que el discurso españolista que hace recurrentemente el Ministro de Defensa le sitúa en el centro de las iras de los socios independentistas de Zapatero, e incluso de muchos socialistas catalanes y vascos. Por otro, Bono es visto con recelo por la mayoría de sus compañeros de Gabinete y se han producido ya los primeros choques serios con al menos los titulares de dos departamentos colaterales, Moratinos y Alonso, además de la lógica lucha al que todo Ministro de Defensa está obligado con Hacienda. No acaban ahí los enemigos del Ministro. En las Fuerzas Armadas las palabras y las decisiones de Bono son escrutadas con lupa. La sensación, cada vez más generalizada entre los militares, es que Bono no se cree esto de la Defensa porque en realidad no se cree más que asimismo y que ha puesto el ministerio más al servicio de su carrera política que su capital político al servicio de las Fuerzas Armadas.

El enfrentamiento con el Partido Popular ha sido brutal. Primero fue la guerra de Irak. Bono exprimió hasta la última gota de rentabilidad política de la decisión de Zapatero de retirar nuestras tropas. Acusó y sigue acusando al PP de todo: de embarcar al país en una guerra ilegal, de haber puesto a España de rodillas ante Estados Unidos y de haber ordenado a nuestros generales poco menos que un genocidio. Ha tenido incluso la bajeza de acusar a los dirigentes del PP de haber traicionado a sus votantes, como si él fuera el intérprete supremo de esos votos ajenos.

Luego fue el accidente del Yak-42. En este asunto, Bono no descansará hasta cobrarse el cadáver político de su antecesor en el cargo, Federico Trillo. Lo hace además con el discurso más cínico posible, asestando puñalada tras puñalada mientras asegura compartir el sufrimiento de su victima y no querer causarle ningún daño. Dado el perfil psicológico del personaje es posible incluso que lo crea así.

Ahora Bono pide el consenso de aquellos que ha tratado de masacrar políticamente. Lo pide porque le interesa cerrar ese frente para poder atender a los otros: el interno, dentro del Gobierno y del PSOE; y el externo, frente a los nacionalistas radicales. Es más, piensa que en ambas batallas el PP puede ser incluso un aliado instrumental.

Es posible que Bono encuentre en Rajoy el acuerdo que busca. La Defensa es un ámbito propicio, lo ha sido en los últimos veinticinco años, para este tipo de pactos de Estado. En la nueva Ley, aunque haya lógicas diferencias, no habrá nada tan sustancial como lo que llevó a un contundente enfrentamiento en la reforma del Poder Judicial. A pesar de los errores, que los hay y graves, el Ministerio de Defensa tampoco se encuentra en el caos y el delirio en el que Moratinos ha instalado nuestra política exterior. A Rajoy le puede interesar por tanto ofrecer la imagen de que el PP también sabe pactar cuestiones de Estado y hacerlo además en un tema de escasa relevancia electoral y que, por su propia naturaleza, sus soliviantadas bases entiendan que es susceptible de pacto incluso con este Gobierno.

No obstante, Rajoy debería meditar antes de dar un cheque en blanco a Bono. Primero porque la actitud mantenida por el Ministro respecto a Irak y al Yak-42 no merecen que el PP le corresponda con un gran pacto. Segundo, porque Bono es un especialista en instrumentalizar en tu contra cualquier concesión que se le haga, por razonable que parezca esa concesión. Tercero porque el único mensaje político de esta Ley es que con ella no será posible otro Irak. Un mensaje demagógico, contraproducente para el PP y contrario a los intereses de nuestra seguridad.

Los militares, colapsan la red interna del Ejército con sus críticas a la retirada del lema de Lérida, «A España servir hasta morir».

Los militares, colapsan la red interna del Ejército con sus críticas a la retirada del lema de Lérida, «A España servir hasta morir».

La VI Promoción de la Academia de Suboficiales se plantea no celebrar sus bodas de plata como protesta.

Aún colea entre los militares la decisión repentina de retirar el lema de la Academia de Suboficiales de Lérida, «A España servir hasta morir». La indignación y el malestar han llegado ya a los órganos internos del Ejército, en cuya intranet se han recibido cientos de cartas protestando y criticando la decisión, tildada incluso como la «orden más miserable y cobarde» que han tenido que cumplir. Tal es la indignación que incluso una de las promociones salida de la institución situada en Tremp está planteando la posibilidad de no celebrar sus bodas de plata en señal de protesta.

Aunque la noticia de la retirada del lema de la academia de suboficiales de Lérida abandonó hace tiempo las primeras páginas de los diarios, la cuestión sigue doliendo entre los militares, hasta tal punto que sus protestas han inundado la intranet del Ejército y los foros especializados en la red. Pocas veces este colectivo protesta, y menos tan unánimemente, por el cumplimiento de una orden. La indignación, la rabia y el malestar han llevado a muchos militares a calificar la retirada del lema «A España servir hasta morir» como una cobardía, una traición o un acto miserable.

La carta que reproducimos más abajo, escrita por uno de los alumnos que tuvo que borrar la inscripción de la montaña de la localidad ilerdense de Tremp, es uno de los ejemplos. En otra, un oficial de Infantería señala que «han dado la orden de quitar las piedras a cambio de sus treinta monedas y los cobardes se han apresurado a cumplirla. No me refiero a los alumnos, a los que no corresponde la decisión de desobedecer una orden, sino a los que teóricamente debían de tener la valentía moral de negarse y no lo han hecho». En este sentido, el oficial critica que «son los mismos que sólo lloriquean cuando les apean de su poltrona pero que no levantan la voz cuando se engaña a las familias de los caídos, los que se aferran a sus privilegios pero que no son capaces de mover un dedo por su Institución y por su gente, son los que disfrutan en las retiradas y brindan por ellas mientras traicionan a sus aliados y a sus muertos, son en definitiva los que hablan de disciplina cuando se debería hablar de valor y de honor».

El malestar se transforma en rabia en muchas de las protestas, tanto verbales expresadas en círculos cerrados, como escritas en la intranet del Ejército. El oficial antes citado muestra su convencimiento de que «se equivocan los que poco a poco dejan que erosionen sus valores, dándole poca importancia a los pequeños detalles, con excusas vacuas y se justifican y racionalizan su ignominia con argumentos sofisticados y explicaciones vanas».

Por último, el oficial califica de «ridículos» a «esos talibanes de chaqueta y corbata o pasamontañas que amparados en su ignorancia, su sectarismo y su profunda estupidez no son mejores que los que destruyeron las imágenes de Buda en la ruta de la Seda».

Pero las quejas no sólo son de palabra. El día de Navidad, la plaza de Zocodover de Toledo apareció espontáneamente adornada con banderas de España en las que se podía leer el lema retirado de la montaña cercana a la institución militar.

En la misma línea de actuaciones de protesta, la sexta promoción de la academia de suboficiales ilerdense, que este año celebra sus veinticinco años de salida de la institución, está barajando la posibilidad de no asistir a la comida con la que se festejan sus bodas de plata para mostrar claramente su disconformidad con la orden de retirada de la frase.

Cooperación con EE.UU. ¿Qué pretende el JEMAD?

Cooperación con EE.UU ¿Qué pretende el JEMAD?

Había sido una victoria de la democracia lograr desligar el discurso militar del político. Sin embargo, un PSOE que todo lo puede, ha llevado a que el actual JEMAD, el Teniente General Félix Sanz Roldán haga suya la doctrina Zapatero de que cuanto mejor aliado, más patadas en la espinilla y afirma que la relación con los Estados Unidos es desequilibrada, por lo que resulta perniciosa para la política española y que, por lo tanto, debe ser corregida. Su receta para igualar la relación bilateral, toda vez que España no puede elevarse de categoría, es impedir que los americanos sigan haciendo el uso que hacen de las facilidades y bases en España.

El discurso del JEMAD no sólo es falso, sino suicida. Falso, porque mientras el habla para la galería, el gobierno español intenta en Washington, a través de nuestros representantes legítimos, que no se pierda del todo la posibilidad de que Rota se convierta en el destino del mando de la VI Flota. Si eso sucediera, que es poco probable habida cuenta del clima gélido de las relaciones bilaterales, la relación sería todavía más desequilibrada, no menos. El gobierno estaría cambiando atraque de buques por horas de trabajo en unos astilleros en quiebra y movilizados. Nada que igualara a un general español a uno americano. Ni nuestros sistemas de defensa a los suyos. Si acaso, equipararían la influencia de los sindicatos españoles con la que tuvieron los americanos hace ahora cien años y que afortunadamente hace mucho perdieron.

Y es suicida porque Sanz Roldán debe saber que de las pocas cosas que quedan entre los dos países es la cooperación militar. Es verdad que se ha reducido, pero no se ha descompuesto del todo como la política. Claro que el Gobierno podría estar tentado de cortar con todo, por ejemplo, anunciando que el sistema de combate de los submarinos de nueva generación no será el americano, sino el francés, lo que reduciría la cooperación industrial de la defensa a prácticamente cero.

España nunca podrá mantener una relación equilibrada en lo militar con los Estados Unidos. Por la sencilla razón que ellos gastan 400 mil millones de euros en sus fuerzas y nosotros 8 mil; es más, ellos invierten en nuevas tecnologías casi el 20% de su presupuestos y España apenas el 4%. Los Estados Unidos invierten más del 60% de su presupuesto en material y nosotros lo mismo pero en personal.

Lo que el actual JEMAD no dice ahora, porque cuando era subdirector de la DIGENPOL, sí que lo comentaba, es que la relación con los Estados Unidos sólo se puede equilibrar aportando efectivos y unidades a acciones conjuntas, cooperando sobre el terreno. Como nuestros pilotos hicieron en Kosovo, los marinos en el Indico en la Enduring Freedom y los soldados del ejército de Tierra en Irak. La aportación española aunque fuera mínima en términos numéricos apuntalaba una excelente relación política desarrollada por Aznar y el presidente americano en los últimos años.

El JEMAD más que denunciar la resultante de un hecho, que no hay comparación militar posible entre una España que sólo pone su suelo y una Norteamérica, auténtico paraguas de seguridad (y si no, que se lo pregunten a los marroquíes), debería intentar que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero fuera plenamente consciente de las consecuencias para la defensa de su actitud antiamericana. De lo contrario, de apuntarse al fácil carro de decir en público lo que los dirigentes socialistas quieren oír, estará contribuyendo a dejar a España más aislada que nunca desde 1953. es verdad que el Ejército español fue el más antiamericano de nuestras fuerzas, tal vez por su propio aislamiento, su fuerte componente de política doméstica bajo Franco y su orientación estratégica durante años a mirar sólo de puertas para adentro. Pero del JEMAD se espera que supere los complejos y visiones corporativas de cada rama y defienda una visión moderna y conjunta sobre los requerimientos de seguridad y defensa de España. Si de verdad cree que estaremos mejor agudizando más a la crisis con Estados Unidos va a ser verdad que la defensa es algo demasiado serio como para dejarla en manos de los militares.

Presupuestos de Defensa. Complacencia militar.

Presupuestos de Defensa
Complacencia militar

La satisfacción de los militares viene sobre todo del aumento del capítulo 2, los gastos corrientes Los Altos Mandos de las Fuerzas Armadas se han mostrado más que satisfechos con los primeros presupuestos de defensa socialistas. Primero porque, en comparación con lo que venía defendiendo el PSOE en la oposición, los presupuestos resultan más bien decorosos. Segundo porque el Gobierno les da más dinero para sus gastos corrientes y les exige menos en términos operativos.

Es cierto que el presupuesto de Defensa crece menos que la media del gasto público. Pero en parte ese menor crecimiento se debe a la reducción de un gasto de personal que siempre quedaba sin gastar como consecuencia del problema de reclutamiento de las Fuerzas Armadas. Así, el crecimiento de los gastos de funcionamiento e incluso de las inversiones resulta moderadamente expansivo. El problema es que con ello el Ministerio de Defensa renuncia ya de entrada a unas Fuerzas Armadas de una mínima entidad para nuestro país.

La satisfacción de los militares viene sobre todo del aumento del capítulo 2, los gastos corrientes. Este incremento es un gran alivio tras la férrea disciplina que los gobiernos del PP habían impuesto a todo el sector público, incluyendo las Fuerzas Armadas. Las unidades tendrán así más dinero para combustible, para dietas, para mantenimiento y otros gastos para la vida en los cuarteles.

El Gobierno rebaja además el nivel de ambición operativa que había impuesto Aznar en los últimos años de mandato. Los militares españoles tienen hoy la completa seguridad de que no serán requeridos por el Gobierno para participar en ninguna operación de combate y que incluso las operaciones de paz o de ayuda humanitaria se verán progresivamente reducidas por el temor del Gobierno a que puedan surgir complicaciones.

Hay aún un tercer motivo para la complacencia de los ejércitos. Nada de transformación que no nazca de los propios Cuarteles Generales. Primero porque un Gobierno que renuncia explícitamente a la fuerza en todos los casos no tiene necesidad de transformar su instrumento militar a los nuevos requerimientos de ningún conflicto. Segundo porque la agenda del Ministro está en los desfiles y en los discursos, pero muy lejos de la adecuación de nuestras Fuerzas Armadas a las nuevas exigencias estratégicas.

Los militares se plantean así un horizonte de incremento moderado de los recursos, una disminución de las exigencias operativas por parte del Ejecutivo y una nula interferencia del poder civil en la política militar. El problema es que este presupuesto, volcado en el corto plazo y que busca interesadamente esa complacencia de los militares, puede ser pan para hoy y hambre para mañana.

Defensa medicalizada (Ejercito español).

Defensa medicalizada (Ejercito español).

La doctrina Zapatero para combatir el terrorismo está dejando de ser una mera teoría para convertirse en política de Gobierno. La huida de Irak no fue así una mera concesión a la galería socialista, sino la primera piedra de un cambio radical en nuestra política de seguridad. Al terrorismo internacional no se le combate, según Zapatero, ni con la fuerza de las armas ni con la de las convicciones, sino a través del dialogo entre civilizaciones, la igualdad entre sexos y la cooperación con los regímenes que lo alientan.

El siguiente caso fue el envío de tropas a Afganistán. El Gobierno utilizó a este país como coartada para lavar su mala imagen por la precipitación de la huida de Irak. Sin embargo, la contribución española se limitó a un hospital de campaña junto a una mínima fuerza para autoprotegerlo. Los 500 soldados desplegados al norte del país para supervisar el proceso electoral tienen por el contrario una fecha de caducidad muy próxima.

Con este envío renunciamos no sólo a participar en la operación Libertad Duradera, retirando la fragata española que estaba en el Índico, sino que rechazamos también participar en ISAF con una fuerza que garantizara la seguridad en un área.

El último caso es Colombia. España se había comprometido a ceder a este país unos carros de combate AMX-30 y unos obuses para combatir al ejército de 50.000 guerrilleros, bien pertrechados con el dinero del narcotráfico, a los que debe hacer frente el mal dotado Ejército colombiano. Era la mínima ayuda que podían esperar los colombianos de España frente al importante paquete de ayuda militar que les presta Estados Unidos a través del Plan Colombia.

Sin embargo, el nuevo Gobierno ha decidido cancelar esta ayuda al chocar con la doctrina Zapatero, según la cual las armas son contraproducentes para luchar contra el terrorismo. A cambio se len transfieren dos viejos C-212 del Ejército del Aire a los que habrá que "medicalizar" a toda prisa, así como otro material sanitario. Todo muy aséptico.

Pero lo peor es que este paquete sanitario puede terminar incluyendo al propio Moratinos siempre dispuesto a apoyar el dialogo-claudicación de los demócratas frente a los terroristas. Esa será probablemente la segunda fase en la ejecución de la doctrina Zapatero respecto a Colombia.

El Ministro de Defensa se ha escudado en el mal estado de los carros para cancelar la operación. Sin duda es el cinismo la peor característica de este Gobierno. Los carros eran sin duda de segunda mano, pero hubieran sido de gran utilidad para el Ejército de Colombia. La decisión ha sido política y el Gobierno debería tener al menos la decencia de defenderla sin necesidad de mentir.

En todo caso, parece que este Gobierno parece que va camino de transformar nuestras Fuerzas Armadas en unas Fuerzas Sanitarias. A este paso los médicos serán los únicos militares con posibilidades de actuar más allá de nuestras fronteras.

Los mandos avisan a los soldados de que van a Afganistán como tropa de combate.

Los mandos avisan a los soldados de que van a Afganistán como tropa de combate.

Nueve vehículos blindados «Hummer» y misiles «Stinger» acompañan a los soldados

Los militares españoles que ya se están desplegando en Afganistán van a tener una misión más complicada de lo que en un principio se esperaba. Así, según ha podido saber LA RAZÓN en medios militares, los mandos del contingente español ya han advertido a sus soldados de que viajan a Afganistán como «fuerza de combate». Como refuerzo a los miembros de la Brigada Paracaidista que terminarán de desplegarse en los próximos días viajarán nueve vehículos blindados «Hummer» y misiles «Stinger».

Otros 240 soldados partieron ayer desde Almería camino de Afganistán, donde no tendrán una fácil misión


Ya lo advertía el jefe del Operativo Terrestre de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad para Afganistán, el general Fabián Sánchez, el pasado martes. Afganistán entra, a medida que se acercan las elecciones del 9 de octubre, en una «fase crítica» por la existencia de movimientos extremistas interesados en hacerlas fracasar. Y es que la situación en el país está comenzando a tornarse cada vez más peligrosa. Prueba de ello es el reciente atentado de Kabul, donde murieron siete personas. Aunque el grueso de las tropas españolas no se desplegará en la capital afgana, sino que lo hará en la norteña ciudad de Mazar-e-Sharif, los mandos ya han advertido a los soldados de que aquello no va a ser un paseo. De hecho, según ha podido saber LA RAZÓN en fuentes militares, los responsables del contingente español han advertido a sus hombres de que viajan a Afganistán como «fuerza de combate» y no sólo como encargados de la seguridad de los comicios de octubre. Por este motivo, el general Sánchez aseguraba que «se preparan planes detallados para hacer frente a posibles situaciones de contingencia y se hacen ejercicios para comprobar su efectividad». Como apoyo a los efectivos humanos enviados a Afganistán, el pasado día veinticinco viajaron desde Almería hasta Zaragoza nueve vehículos blindados «Hummer», que pueden ir equipados con misiles TOW. Además, según las fuentes militares consultadas, que señalaron que las tropas que se envían son de primera línea de combate, se han enviado también misiles «Stinger», proyectil de distancia corta que puede ser lanzado desde helicópteros, «Humvees» y armas portátiles, y que alcanza una distancia aproximada de tres kilómetros. Las tropas, que terminarán de desplegarse previsiblemente la semana que viene, con la salida del último grupo de paracaidistas y de los cazacarros, han recibido un cuaderno de instrucciones acerca de Afganistán. En él, además de apuntes sobre las diferentes etnias que conviven en el país, algunas nociones del idioma y advertencias sanitarias y sobre los alimentos, los efectivos tienen una lista de armas que pueden encontrar en manos enemigas. Este apartado apunta principalmente al armamento que abandonaron las fuerzas rusas durante la guerra con Afganistán, como helicópteros, blindados y armas ligeras como los «Kalashnikov».