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Ejércitos de España

Salen de Almería 40 militares de la Brigada paracaidista hacia Afganistán.

Salen de Almería 40 militares de la Brigada paracaidista hacia Afganistán.

Cuarenta militares partieron desde Almería con destino a Afganistán para unirse a los cincuenta efectivos que ya partieron el pasado martes desde la base aérea de Getafe y que ya se encuentran desplegados en tierras afganas -en la capital Kabul y en la ciudad de Masar e Sharif. Todos ellos formarán el denominado Escalón Avanzado. Las tropas españolas tendrán las misiones de colaborar para la inminente reconstrucción del país y además velar por el buen desarrollo de las elecciones que se celebrarán el próximo mes de octubre. Los cuarenta militares pertenecen a la Brigada Paracaidista del Ejército de Tierra, que ha estado recibiendo entrenamiento específico en el Campamento «Álvarez de Sotomayor» de Viator (Almería), según informó el Ministerio de Defensa en un comunicado. El avión C-130 Hércules que los traslada partió desde el aeropuerto almeriense a las nueve de la mañana con dirección a la ciudad de Baku, en Azerbayán, y de allí se dirigirá hasta Masar-e-Sharif, en el norte de Afganistán, según fuentes del Ministerio de Defensa. El envío de tropas, que irá aumentando hasta completar los 1.040 efectivos al que el Ejecutivo dirigido por José Luis Rodríguez Zapatero se comprometió a movilizar en Afganistán se está realizando de forma escalonada hasta la primera semana de septiembre, según las previsiones de Defensa. El despliegue de tropas españolas en Afganistán fue aprobado el día 2 de julio por el Consejo de Ministros y posteriormente ratificado por el Congreso de los Diputados cuatro días después. El sábado otros cincuenta militares del Ejército del Aire salieron desde la Base Aérea de Zaragoza hacia el aeropuerto de Manás en la capital de Kirguistán para integrar el Destacamento «Mizar» en apoyo al contingente español en ISAF. Los integrantes de este destacamento pertenecen al Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA), al Ala 31 de la Base Aérea de Zaragoza, al Grupo Móvil de Control Aéreo (GRUMOCA) y a la Unidad Médica de Aeroevacuación (UMAER).

50 militares se despliegan hoy en Kirguistán para apoyar a las tropas de Afganistán.

50 militares se despliegan hoy en Kirguistán para apoyar a las tropas de Afganistán.

Continúa el despliegue escalonado de las tropas españolas en Afganistán. Si a lo largo de esta semana un escalón avanzado ha comenzado los trabajos de acondicionamiento de los lugares en los que estará el contingente, hoy le toca el turno a cincuenta militares del Ejército del Aire. Este destacamento se situará en el aeropuerto de Manás, en la capital de Kirguistán, Bishkek, que servirá de enlace con los otros dos puntos clave de la misión española: Mazar- e- Sharif y Kabul. Previsiblemente, en este aeropuerto se establecerán los Hércules enviados para la misión, que mantendrán un nexo constante con los otros lugares donde hay militares españoles. Los cincuenta efectivos que hoy parten desde la Base Aérea de Zaragoza pertenecen al Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo, a los Grupos de Operaciones y de Mantenimiento del Ala 31 y a otras unidades de la citada base. Este destacamento viajará a bordo de un Hércules del Ala 31 hasta la ciudad de Baku en Azerbayán y desde ahí viajarán hasta Manás, donde permanecerán hasta el final de la misión. Por otro lado, el Ministerio de Defensa ha convocado un concurso público para la contratación de un seguro colectivo de vida y accidentes para el personal de las Fuerzas Armadas durante el año 2005. Esta medida ya fue anunciada por Bono en su comparecencia relativa al accidente del Yak- 42 y tiene un importe de cinco millones de euros.

Politización de las Fuerzas Armadas

Lo anunció el actual Ministro de Defensa en el Congreso de los Diputados. El no quería ser un mero “ordenador” que se limitase a ratificar las propuestas de los Consejos Superiores de los Ejércitos. Lo reiteró en el Senado, el creía en la legitimidad y necesidad de un criterio político en sus decisiones de ascensos, destinos y nombramientos. Lo pudo haber dicho más alto, pero difícilmente más claro. El único criterio que cuenta para Bono es el sometimiento pleno a su voluntad y la total dependencia de su persona. Este principio es válido tanto para civiles como para militares en su Departamento.

Las primeras decisiones del Gobierno en materia de ascensos avalan una vocación de clara injerencia política, cuando no partidista, en sus decisiones de promoción al generalato. Así, en la última tanda de ascensos en la Guardia Civil tiene poco que ver la propuesta que emanó de la Dirección General, respetando el criterio del Consejo Superior, con la decisión final del Consejo de Ministros. Es más, entre esos ascensos hay uno que sólo puede interpretarse en clave estricta de Partido, como el propio interesado se encargó de ensalzar en su discurso de imposición del fajín.

En las Fuerzas Armadas, la renovación de la cúpula ha estado también presidida por la polémica política. Bono ha utilizado el momento en que se conocieron los errores cometidos en la identificación de los cadáveres del Yakolev para hacer una renovación a su antojo sin que nadie pudiera replicarle. Pero en el futuro inmediato habrá más pruebas para constatar hasta que punto el PSOE está dispuesto a aplicar el sectarismo en el seno de los Ejércitos.

Hay un grupo de oficiales resentidos de izquierda, la mayoría al margen del servicio activo pero que mantienen una tutela moral sobre la política de defensa socialista, que están pidiendo sangre al nuevo Gobierno. Su percepción es que durante los Gobiernos del PP se benefició únicamente a los militares conservadores, equivocando lo que era un criterio estrictamente profesional con un criterio político, y que ahora ha llegado la hora de la revancha. Su intención es purgar a muchos buenos oficiales, negándoles el acceso al generalato, para aupar a una minoría que se identifica abiertamente con sectores supuestamente progresistas.

Pese a que las premisas adelantadas por el Ministro no son alentadoras y las primeras decisiones sumamente preocupantes, sería bueno para las Fuerzas Armadas, pero también para el propio Bono, que el Gobierno no sucumba a estos deseos de venganza. De lo contrario, estaríamos entrando en una senda de politización de nuestros ejércitos de impredecibles consecuencias pero de nefasta experiencia histórica.