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Gotzone Mora deja el PSE por no estar dispuesta a trabajar para Batasuna-ETA.

Gotzone Mora deja el PSE por no estar dispuesta a trabajar para Batasuna-ETA.

LA CONCEJAL NO VOLVERÁ A FORMAR PARTE DE SUS LISTAS
La socialista Gotzone Mora ha explicado este lunes las razones que le han llevado a decidir no volver a presentarse a las elecciones en las filas del PSE. Mora denunció en declaraciones a La COPE la "deriva socialista" a cuya "locura" no ha podido hacer frente desde dentro, por lo que se plantea formar una coalición de electores. La concejal citó la ausencia de "posicionamiento" de su partido respecto a la manifestación batasuna de este domingo, la "traición" del manifiesto firmado por socialistas para que el partido ilegal vuelva a la política y el hecho de que el PSOE esté "trabajando" para los proetarras.
La concejal socialista en Getxo lamentó que la "locura" actual del PSE no es en la que ella se "había criado". Respecto a esa deriva, Gotzone Mora citó las palabras de Patxi López este domingo en una entrevista para el Correo Vasco en que expresaba su deseo de que Batasuna participara en las municipales de 2007 y decía que "un acercamiento" con ellos "puede ayudar". Posiciones como éstas suponen una traición, según la profesora. Y citó también el manifiesto firmado por, entre otras, socialistas vascas, para exigir la legalización de los batasunos.
Mora recordó que, según dijo la socialista Gemma Zabaleta, "llevan muchos años con esta idea". De ello, la concejal extrae la conclusión de que la socialista mantenía la misma idea cuando estaba en la Ejecutiva del PSE junto a Nicolás Redondo y ella misma. "Nos estaba traicionando", lamentó la profesora, "estaba ya en relaciones con ese entorno". Respecto al momento actual, recordó que no ha visto "ningún posicionamiento de mi partido, sino al contrario" sobre la manifestación de este domingo en San Sebastián donde "Otegi ha sido aclamado".
Gotzone Moroa vaticinó que le "vienen años muy duros" y se refirió a que ya se le quiere "desprestigiar" al afirmarse desde medios como ETB que lo que quiere crear es su propio "partido". Mora recordó que su decisión de formar una coalición de electores le viene porque "hay mucha gente" que así se lo ha solicitado. "La voz de la ciudadanía quiere estar presente", manifestó, y dijo que espera "que el PP tome la antorcha en defensa de la libertad sin claroscuros" ante un "proceso que no tiene ningún sentido".
"No es Batasuna quien pone la carne en el asador", recordó Mora, sino que "sólo manifiesta lo que quiere". "Quien trabaja para Batasuna, para que esté legalizada", "para los presos", para la anexión de "Navarra", para la "autodeterminación", es "el PSOE, el PSE y el PSN". "Esto es lo anacrónico y lo que rompe", denunció Gotzone Mora, que aseguró que están "trabajando con un entorno reconocido por la Justicia como no legal". "Yo no estoy en un partido para tener un corsé que me impida hablar", insistió.

EL PSOE SE RADICALIZA

EL PSOE SE RADICALIZA

La salida del gobierno de Bono gira sin lugar a dudas en torno a la deriva nacionalista del PSOE. En los mentideros políticos de Madrid se especula con unas u otras teorías, pero todas ligadas a las cesiones de Zapatero a los separatismos.
Para unos, la iniciativa partió del presidente. Que habría cedido a las exigencias de los nacionalistas de CiU, que exigían la cabeza de Bono como precio a su apoyo a la operación de cambio de socio, que supondrá la sustitución de ERC por CiU, para que el PSOE pueda afrontar los pactos con ETA sin una imagen de radicalismo doble, en Vascongadas y Cataluña.

Para otros la iniciativa fue de Bono, harto de la marcha del Gobierno de Zapatero, contrario al estatut que ha salido del congreso y indignado con el inicio de una negociación con el mundo batasuno representado por Arnaldo Otegi.

Está claro que algo concreto ocurrió en esas horas vespertinas del jueves, en las que Bono visitó La Moncloa y el presidente anuló abruptamente su asistencia a la cena de gala que los Reyes ofrecían al secretario general de la ONU, Koffi Annan. ¿Un enfrentamiento que desbordó el vaso?.

En todo caso asistimos la triunfo total en el PSOE de lo peor del socialismo patrio, los más radicales partidarios de una alianza con el separatismo y los socialistas más caracterizados por su falta de escrúpulos. La entrada de Pérez Rubalcaba en Interior, en estos momentos, no solo significa, que aquel que venía cocinando desde las sombras el pacto con ETA, asuma y controle el aparto del estado dedicado a perseguir a los terroristas con los que se va a pactar, sino que supone el cierre del circulo del núcleo duro en torno al socialismo entendido a lo Zapatero. Alonso es amigo de juventud de Zapatero y tiene una buena relación tanto con Rubalcaba como con José Blanco, el «número dos» del PSOE, que a la vez había construido una suerte de «tándem» con Rubalcaba, lo que hace que en ocasiones, de a dos o juntos, celebren reuniones familiares o de sesgo privado, aunque la política siempre esté presente. Todos ellos, además, tienen una relación fluida con la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, el gran «hallazgo» de Zapatero.

Se trata de un equipo al servicio de un radical fanatismo, fruto del sectarismo de Zapatero, un sectarismo que opera hasta dentro de su partido, y que seguirá adelante con su plan hasta conseguir hoy la ruptura que su partido no consiguió durante la transición. Porque Zapatero es un presidente que tiene más que ver con el PSOE de 1936 que con el PSOE de 1982.

Memoria histórica. La República de Rodríguez Zapatero.

Memoria histórica. La República de Rodríguez Zapatero.

José Luis Rodríguez Zapatero ha declarado en el Parlamento que "muchos de los objetivos y de las grandes aspiraciones" de la II República están en plena vigencia, gracias a las políticas de su Gobierno. Zapatero añadió que "Es un buen recordatorio para saber que la España de hoy mira a la España de la II República con reconocimiento y, sobre todo, con satisfacción y orgullo por ver lo que hemos sabido hacer entre todos en esta etapa constitucional".

El presidente Rodríguez siempre se ha inclinado a enlazar la legitimidad de su Gobierno con la II República, más que con la transición que, en definitiva, fué el paso de la dictadura a la democracia "de la ley a la ley", y por lo tanto partiendo de la legalidad anterior; esto es, de la dictadura. El PSOE estaba entonces en contra de la transición y favorecía la "ruptura", para enlazar de nuevo con las instituciones que terminaron en la Guerra Civil. Rodríguez parece dispuesto a recuperar la ruptura, en detrimento de la transición.

La II República no se puede alegar como un ejemplo de convivencia ni de legalidad. Su mismo origen se basa en una ilegalidad, contra ella se alzaron los anarquistas (en tres ocasiones), Sanjurjo, el PSOE y los nacionalistas y Mola y otros generales. Lo que sigue no es una historia de la II República, pero sí el recordatorio de varios hechos históricos importantes del régimen que Zapatero pone como ejemplo de convivencia:

Las elecciones del 12 de abril

El Gobierno Berenguer, que preside el país en un momento de crisis institucional, planea convocar sucesivas elecciones democráticas que comenzarían con unas de carácter local y terminarían con unas elecciones constituyentes, que darían lugar a una constitución que superara la de 1879, que se había agotado.

Las primeras elecciones programadas, en las que se elegirían los alcaldes de pueblos y ciudades, tuvo lugar el 12 de abril de 1931. La victoria de los monárquicos fue sencillamente aplastante. En la inmensa mayoría de los pueblos ni siquiera había candidatos republicanos, y donde se presentaban solían perder. La excepción la constituyeron las grandes ciudades, como Madrid o Valencia. Una combinación entre que los resultados de las ciudades se conocieron antes, el desprecio republicano por los pequeños pueblos, que suponían en manos del caciquismo, y el entreguismo de los monárquicos (con
la excepción de Juan de la Cierva), llevó a los republicanos a declarar ilegalmente la II República. Dijeron que la República había ganado en unas elecciones en las que no se discutía el modelo de Estado, sino los alcaldes de los ayuntamientos. Y que, además, había perdido abrumadoramente, con una relación de 6 a uno. El origen institucional de la II República se basa en una ilegalidad.

Una Constitución contra media España

La Constitución, que entró en vigor el 9 de diciembre de 1931, estuvo elaborada por la izquierda, desde la izquierda y para la izquierda, sin ninguna voluntad de alcanzar un consenso con la derecha, que de hecho no se produjo. Manuel Azaña diría en su momento que la República era para todos los españoles, pero gobernada desde los republicanos. Esta concepción alimentó el golpe de Estado de 1934. La Constitución del 31 disolvió las órdenes religiosas y les expropió los bienes. También suprimió el presupuesto del clero y de los cultos católicos. El texto disolvía el derecho de propiedad, al asentar la expropiación forzada de cualquier tipo de propiedad por causa de utilidad social, que se juzgaba por el propio Gobierno.

Quema de conventos

Desde el comienzo, los elementos más izquierdistas se sintieron respaldados institucionalmente para cometer crímenes como la quema de conventos, bibliotecas y obras de arte pertenecientes a la Iglesia. Los días 10, 11 y 12 de mayo se producen actos vandálicos contra la Iglesia en Valencia, Madrid, Málaga, Sevilla, Córdoba, Cádiz, Sanlúcar de Barrameda, Murcia, Alicante, Algeciras o Jerez de la Frontera, entre otros. El día 20 se incendia el convento de los Benedictinos de Lazcano. El 13 de junio se expulsa al cardenal Primado Segura, después de que la Constitución hubiera reconocido la libertad religiosa.

El presidente del Gobierno, Manuel Azaña, declara que "todas las iglesias de Madrid no valen la vida de un republicano". De modo que le da un valor a la vida de los republicanos que no le otorga a los demás, y compara ambas cosas, cuando no había porqué elegir entre ellas. El Gobierno suspende actos
políticos de la derecha liberal (Ciudad Real), actos religiosos (la Adoración Nocturna en Tortosa), manifestaciones... En 1933 se suprime la celebración de Semana Santa en prácticamente toda España. En julio del mismo año se detienen a unos 3.000 derechistas, por un supuesto complot nada menos que de las JONS (falangistas) y la FAI (anarquistas), y todo por un asalto de unos jonsistas a la asociación Amigos de la Unión Soviética.

Casas Viejas

A lo largo de la II República, los anarquistas se rebelarían contra ella en tres ocasiones. El problema principal de la II República es que no creían en ella ni en la izquierda (socialistas y anarquistas jamás la defendieron como tal) ni en la derecha. En enero de 1933, los anarquistas intentan repetir, sin éxito, la matanza de Castilblanco en la localidad de Casas Viejas. Los Guardias de Asalto liberan a los Guardias Civiles secuestrados por los anarquistas, y les cercan en una choza. El Gobierno no quiere ningún tipo de contemplaciones, y Casares Quiroga ordena que "arrasen la casa, que se haga un escarmiento". La choza se quemó, y varios murieron ardiendo. Tras el asalto, se detuvieron a varios anarquistas, alguno de los cuales muere de forma no explicada. El capitán Rojas dijo que ordenó dar "tiros a la barriga" por indicación de Azaña, presidente del Gobierno, y de Arturo Menéndez, Director General de Seguridad.

Elecciones de 1933 y golpe de Estado de 1934

En un mitin en la campaña electoral para las elecciones de 1933, Largo Caballero explica cuáles son los planes del Partido Socialista: " si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos". Y así fue. Las elecciones las ganaron el centro (representado por los radicales de Alejandro Lerroux) y la derecha (la CEDA). Gobernarían los primeros con el apoyo de los segundos. Cuando la CEDA aumenta el número de ministros en el Gobierno (algo a lo que tenía pleno derecho) a tres, el PSOE lanza el golpe de Estado que llevaba tiempo planeando, con el objetivo de sustituir la "república burguesa" por una "dictadura del proletariado". La revuelta contra la república de los socialistas causó no menos de 2.000 muertos. Ni los socialistas aceptan la república ni los republicanos (tampoco los socialistas) aceptan que la derecha pueda acceder democráticamente o por el medio que sea al poder. Largo Caballero, antes y después del golpe de Estado de 1934, tiene un discurso guerracivilista que es criticado por Julián Besteiro, para quien la guerra civil que busca su compañero sería desastrosa y que, además, cree que la victoria no está en absoluto asegurada.

El Frente Popular

Manuel Azaña declara en Mestalla, en un mítin ante sus simpatizantes previo a las elecciones que resultarán en la victoria del Frente Popular (FP), que "nos reunimos aquí para inaugurar una campaña y preludiar un ajuste de cuentas". Largo Caballero insiste en su estrategia de Guerra Civil: "Si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la guerra civil declarada.  Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirla, que nosotros lo realizamos". Lo habían demostrado en el 34. Un día más tarde, el 21 de enero de 1936, Largo Caballero explicaría que "a clase obrera debe adueñarse delopder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la revolución".

 Ya en el poder, el FP inicia lo que llama la "republicanización de la república", y que consiste en expulsar a la derecha de las instituciones, purgando a quien fuera sospechoso de no ser plenamente fiel a la República y el FP.

Ley de Defensa de la República

El 21 de octubre de 1931 se publica en la prensa la Ley de Defensa de la República, que da al Gobierno la posibilidad de suspender alguno de los derechos básicos que vendrían reconocidos en la Constitución, para defender el sistema político y el Gobierno frente a las críticas. Define como "actos de agresión a la República": "toda acción o expresión que redunde en menosprecio de las instituciones u organismos del Estado" o "la apología del régimen monárquico o de las personas en que se pretenda vincular su representación y el uso de emblemas, insignias o distintivos alusivos a uno u otras".

Para actuar en contra de lo que el Gobierno considere "actos de agresión a la República", la ley le permite "suspender las reuniones o manifestaciones públicas de carácter político, religioso o social", "clausurar los centros o Asociaciones que se consideren incitan" a lo que considera agresión a la República, así como "intervenir la contabilidad e investigar el origen y distribución de los fondos de cualquier entidad". También le permite "la incautación de toda clase de armas o sustancias explosivas, aun de las tenidas lícitamente".

Esta ley permitía al Gobierno actuar en contra de la libertad de expresión cuando le conveniera, y de hecho la utilizó para cerrar más de 100 periódicos de derechas y para suspender numerosos actos legítimos de carácter político, religioso o social.

Dado que, ya durante el Frente Popular, Azaña había cerrado numerosos periódicos no adictos, Gil Robles utilizó el Parlamento para denunciar los numerosos atropellos contra ciudadanos por el hecho de ser religiosos o creyentes, o por ser de derechas. Con sus denuncias, basadas en informes que recibía de toda España, haría que los actos violentos quedasen registrados, ante la mordaza a la prensa. El 15 de abril, José María Gil Robles, líder de la CEDA, dice en el Parlamento: "Una masa considerable de opinión, que es por lo menos la mitad de la Nación, no se resigna implacablemente a morir: yo os lo aseguro. Media Nación no se resigna a morir".

El asesinato de José Calvo Sotelo

El 16 de junio de 1936, José Calvo Sotelo pronuncia un discurso contra el presidente del Gobierno, Santiago Casares Quiroga. Éste le responde diciendo: "después de lo que ha hecho Su Señoría hoy ante el Parlamento, de cualquier caso que pudiera ocurrir, que no ocurrirá, haré responsable ante el país a Su Señoría". Calvo Sotelo toma nota de lo que considera una amenaza. Un mes más tarde, un grupo de derechistas matan al Guardia de Asalto José Castillo. Al día siguiente, unos guardias de asalto de la escolta del socialista José Prieto planean matar al líder de la CEDA, José María Gil Robles. Van a su casa y no lo encuentran, lo que les salva la vida. Acto seguido se dirigen al domicilio de José Calvo Sotelo, le sacan de su cama, le detienenilegalmente y le matan de un disparo. Cuando le comunicaron la noticia a Azaña, exclamó: "¡Esto es la guerra!".

Las checas

Ya en plena guerra, socialistas y comunistas organizan cárceles, conocidas como checas por imitación de las cárceles soviéticas. Solo en Madrid habría más de 200. César Vidal, en su libro dedicado a estas cárceles republicanas, incluye una lista con nombre y dos apellidos de personas ejecutadas en las checas madrileñas. Figuran 11.705 personas. No solo se las ejecutaba, sino que también se les torturaba. También había checas en otras ciudades, como Barcelona o Valencia.

Vocento amenaza a la Conferencia Episcopal tras presentar una demanda contra la COPE y Jiménez Losantos

Vocento amenaza a la Conferencia Episcopal tras presentar una demanda contra la COPE y Jiménez Losantos

El diario ABC, propiedad de Vocento, aseguraba este jueves que la COPE había sido expulsada del EGM "por manipular los datos de audiencia". Algo que, según el acta de la asamblea de la AIMC, es rotundamente falso. Tanto Federico Jiménez Losantos como José Antonio Abellán criticaron en la COPE la información publicada por ABC. Vocento, que a través de un editorial en ABC, tachó a la COPE de "auténtica piedra de escándalo" y a sus profesionales de practicar "un seudoperiodismo en el que impera el exabrupto, el insulto, la descalificación personal y el mayor de los sectarismos", va a presentar una demanda ante Defensa de la Competencia por un supuesto "acto de denigración del competidor".

El consejero delegado y vicepresidente de Vocento, José María Bergareche, ha anunciado en Madrid que el grupo va a presentar una demanda ante el Tribunal de Defensa de la Competencia contra la Cadena COPE y el director de La Mañana, Federico Jiménez Losantos, por un supuesto "acto de denigración del competidor".

Durante la presentación de los resultados del grupo, Bergareche señaló que la paciencia de Vocento "ha llegado al límite", y señaló que "la gota que ha colmado el vaso" se produjo este mismo jueves por la mañana, cuando, según dijo el consejero delegado, Jiménez Losantos pidió en su programa a los suscriptores del diario ABC que se den de baja. "Eso es lo que hace que podamos ir a Defensa de la Competencia por acto de denigración del competidor", dijo.
Dice que ABC paga sus impuestos en Madrid y no en el País Vasco
No obstante, puntualizó que las demandas "siempre se pueden retirar" y destacó que lo que quieren es que la cadena radiofónica "tome medidas", para lo que también van a dirigirse a la Conferencia Episcopal. Bergareche indicó que Vocento hablará "seriamente" con la Conferencia Episcopal –propietaria de la COPE– para que tome medidas sobre esta situación.
Pese a que "somos corredores de fondo y no es nuestro estilo querellarnos contra nuestros competidores, porque tenemos sentido de la solidaridad con ellos", declaró Bergareche, "estamos hartos de las mentiras y manipulaciones que se están diciendo de los hechos sobre el pasado de nuestra presencia en el diario Ya y sobre lo que queremos hacer con ABC y lo que es ABC". El número dos del grupo vasco también quiso destacar que el lugar donde el diario ABC paga sus impuestos es en Madrid y no en el País Vasco.
Bergareche olvida los insultos del ABC a la COPE
Las críticas al diario ABC por parte de Jiménez Losantos y José Antonio Abellán se produjeron este jueves después de que el periódico de Vocento publicara que "El sector de la comunicación expulsa a la COPE del EGM por manipular los datos de audiencia". Algo, que como recordaron ambos periodistas, es rotundamente falso ya la AIMC ha decidido expulsar a la COPE no por la investigación que probó las irregularidades del EGM sino por las graves infracciones cometidas, según recoge el artículo 13 de los Estatutos". El artículo prohíbe "las manifestaciones públicas, sin haber hecho uso previo de los cauces internos de la Asociación, por parte de directivos, trabajadores o colaboradores de cualquier empresa miembro, que afecten a la credibilidad y/o al buen nombre de la Asociación, a la profesionalidad de sus trabajos a la fiablidad de sus estudios".

Conviene recordar que Vocento, que presentará una demanda por un supuesto "acto de denigración del competidor", acusó a través del ABC a la Cadena COPE –en el lamentable editorial titulado "Los obispos tienen un problema"– de la "infiltración de encuestadores pagados para desacreditar de modo inadmisible, y seguramente ilegal, el Estudio General de Medios". El editorial del ABC concluía pidiendo a la Iglesia que responda de los "comportamientos probablemente ilegales (de la COPE) y afrontar el hecho incontrovertible de que su radio se haya convertido en una auténtica piedra de escándalo, tanto en términos éticos y cívicos como en los que acotan una razonable convivencia democrática".

Guerra concede al PP parte de razón sobre el Estatuto y admite que hubiera cambiado \

Guerra concede al PP parte de razón sobre el Estatuto y admite que hubiera cambiado \

El presidente de la Comisión Constitucional del Congreso ha reconocido este jueves que él hubiera cambiado "por lo menos 10 cosas más" del Estatuto pero ha dicho que ha tenido que ceder para que "triunfe el conjunto". Alfonso Guerra ha admitido que el PP tiene razón en algunos argumentos respecto al Estatuto, pero le reprocha que no admita los cambios que se han realizado. Asimismo, se ha referido a la polémica que suscitó su comparación de España con la antigua Unión Soviética. El líder socialista ha criticado que algunos políticos que fueron "leninistas centralistas" ahora sean "nacionalistas".

En declaraciones a TVE, Alfonso Guerra ha matizado así las recientes declaraciones en las que comparó el proceso de reformas estatutarias en España con la desintegración de la Unión Soviética y ha aclarado que lo que quiso decir es que "en España hay algunos dirigentes que estuvieron en el franquismo y otros que fueron leninistas que ahora han utilizado la bandera del nacionalismo para salvar su puesto, como hicieron algunos dirigentes de la Unión Soviética cuando llegó a su disolución", que algunos pensaron que como se iba a descomponer era mejor colocarse en la bandera nacional.  Sin embargo, aclara que "no tiene nada que ver" lo que pasó en la URSS con la situación actual en España, aunque sí es verdad que algunos políticos que eran "leninistas centralistas ahora son nacionalistas porque han visto que por ahí tienen hueco".

Guerra hubiera cambiado "por lo menos 10 cosas más"
Por otra parte, Alfonso Guerra ha admitido que él hubiera cambiado "por lo menos 10 cosas más" del actual proyecto de Estatuto catalán y ha reconocido que la diferencia que separa al texto en su redacción actual con el Estatuto vigente y con el aprobado por el Parlamento de Cataluña es "grande".
El presidente de la Comisión Constitucional del Congreso ha explicado que a pesar de su deseo de haber modificado más puntos del Estatuto uno tiene que ceder para que "triunfe el conjunto". No obstante, ha dicho que el Congreso ha variado 167 puntos del texto –"cuando los partidos que lo aprobaron en el Parlament aseguraron que no permitirían que se tocara una coma"– y que, gracias a eso, "se ha dado un cambio trascendental al Estatuto que llegó porque no estaba hecho con sentido" constitucional.
En resumen, apuntó que el proyecto actual se diferencia de la norma vigente debido al "incremento de competencias" y del que aprobó el Parlamento catalán porque "se ha limado todo lo que era inconstitucional o siendo constitucional, era una locura". Guerra ha denunciado por otra parte que "algunos están copiando el Estatuto catalán que llegó al Congreso, no el que salió" de él y consideró que aunque "reformar los estatutos es lícito", llama la atención que Comunidades Autónomas que reclaman "su propia identidad" quieran reformar su Estatuto "con una fotocopiadora".
  

Sobre el PP, que ha admitido que tiene razón en algunos de sus argumentos con respecto al Estatuto, dice que la pierde "porque no está dispuesto a reconocer que entre el Estatuto que llegó y el que ha salido hay una distancia abismal". "Si no reconoce eso, no está legitimado para hacer una crítica sobre el texto", ha indicado.

El gobierno del PSOE reinicia el enfrentamiento civil en España.

El gobierno del PSOE reinicia el enfrentamiento civil en España.

I) INTRODUCCIÓN
La traición del gobierno de Rodríguez Zapatero a la letra y al espíritu de la Constitución de 1978 se refleja en el texto del Estatuto Catalán, tal y como ha sido aprobado por la Comisión Constitucional del Congreso y en el anuncio de ETA de dejar de matar por ahora. Lo primero, antecedente de lo segundo. Rodríguez Zapatero ha demostrado a ETA que la Constitución y las leyes no son un obstáculo para una negociación. Y lo ha hecho rompiendo la unidad política de España con el texto aprobado del Estatuto Catalán. Rodríguez Zapatero cumple. ETA se lo reconoce.
¿Y ahora qué?
II) ¿UNO, DOS O MUCHOS MÁS NUEVOS PAÍSES?
Cataluña, la nueva nación, no será la única. Le seguirán, por supuesto, el País Vasco, y quizás otras como Galicia o Canarias; incluso Andalucía podría planteárselo. Esta situación crítica para la unidad de España y para nuestra vigente Constitución es el fruto de los defectos en el título VIII de la propia Constitución, de la ambición de los políticos locales, y del odio a España de izquierdistas infantiles como Rodríguez Zapatero. Pero la discusión sobre quién pertenece a España, como nación, ha calado entre todos, entre los españoles –todos lo somos–  que quieren seguir siéndolo y los que no lo quieren ser.
En este sentido, no es superfluo recordar que llevamos años oyendo manifestaciones de hastío hacia la política de secesión de los nacionalistas catalanes y vascos por parte de la población no politizada.  ¡Qué se vayan! ¡No los necesitamos! ¡Ya está bien de tener que enfrentarnos a su chantaje permanentemente!  Éstas son algunas de las manifestaciones más frecuentes que se oyen en toda España, ante quejas como “no queremos seguir subvencionando a andaluces y extremeños”, emitidas frecuentemente por nacionalistas catalanes.
Se unen, pues, en este momento, el rencor de Rodríguez Zapatero a todo lo que representa España, el deseo de secesión de los nacionalistas de muchas autonomías, el hartazgo de la mayoría de los ciudadanos españoles y las dudas de la parte blanda del PP. 
III) LAS ALTERNATIVAS POSIBLES
¿Es posible dar marcha atrás sobre lo cedido en el Congreso por el PSOE? se preguntan los dirigentes del PP. ¿Es posible hacer una campaña electoral defendiendo una nueva Constitución, de orden rigurosamente federal, pero que respete la unidad política de España? 
Para los que responden positivamente tiene un peso abrumador el patriotismo de la mayoría de los votantes y la posición de los propios militantes del PP. 
Pero también existen los políticos del PP que creen que esa no es la vía para conseguir el poder. Son pocos, pero están apoyados mediáticamente por PRISA, Vocento y el propio gobierno socialista. Esos políticos del PP prefieren no dar la batalla de la Constitución y creen que lo mejor es aceptar mucho de lo que ya ha hecho Rodríguez Zapatero y ampliarlo a las autonomías gobernadas por el PP.
En mi opinión, esa posición es suicida, propia de políticos profesionales sin principios ni ideología, de los que apoyan, o consideran posible ganador, a personajes como Ruiz Gallardón. Si se acepta ese juego, el PP desaparecerá. Y la inmensa mayoría de los votantes del PP, hoy más numerosos que los del PSOE, jamás lo perdonará; votará a nuevos partidos, de derecha, centro o extrema derecha, que aparecerán inmediatamente en la escena política dando, con esa fragmentación, definitivamente, el poder político al PSOE.
En mi caso, no defiendo la unidad de España por ser nacionalista español. Ser nacionalista me parece una aberración. Es la renuncia a ser persona y la aceptación de que por encima de la responsabilidad personal, de la independencia y la libertad personal, existen entes, tales como las clases, el pueblo o la propia nación, entendida como un organismo, distinto y superior a la persona.
Ningún político que crea y defienda el estado de derecho puede aceptar el Estatuto Catalán y la cesión ante ETA, aunque la mayoría de los ciudadanos residentes en Cataluña y País Vasco los acepten, en referéndums que deberían ser ilegales. Es en situaciones críticas, como la que vivimos, en las que es imprescindible defender los derechos de las minorías, según los definen las leyes fundamentales, incluso aunque se pudieran perder las elecciones. Que, además, y por supuesto en mi opinión, no se van a perder, si se mantienen planteamientos de firmeza, de defensa de la Constitución y de la unidad de España.
Nadie puede coartar los derechos y obligaciones de los ciudadanos no nacionalistas que viven en Cataluña, el País Vasco y el resto de las regiones españolas por la presión de los nacionalistas y de los socialistas del nuevo PSOE. Esos derechos han sido reconocidos por nuestra Constitución y hay que defenderlos, usando la fuerza necesaria en los términos que define la propia Constitución. Una situación especialmente difícil, porque es el gobierno de España el que ha traicionado los preceptos constitucionales y porque el Tribunal Constitucional actúa como una marioneta politizada en manos de los nacionalistas.
IV) LAS NUEVAS NACIONES, CATALUÑA Y PAÍS VASCO.
Cataluña va a contar con un ordenamiento jurídico propio. Tendrá sus propios códigos civil, mercantil y penal. Tendrá su propia justicia, sus propios registros y notarios. Tendrá un sistema de financiación que todavía le condicionará en algunos aspectos con respecto a España, como la recaudación de las cotizaciones sociales y las prestaciones de la seguridad social, así como la recaudación de otros impuestos por parte del estado central que financian los servicios generales que hoy todavía se reconocen como políticas de ámbito estatal español, tales como la política de defensa –aunque sin tropas en Cataluña–, y la política exterior. 
Pero será Cataluña quien decida, –de lo que se recaude en la propia Cataluña– lo que se transfiera al estado central y lo que no, porque el principio de bilateralidad, que reconoce el estatuto en temas de financiación autonómica, otorga todo el poder a los políticos catalanes, que contarán –en cualquier caso– con el  50% del IRPF, el 50% del IVA, el 58% de una serie de impuestos sobre productos, más los propios autonómicos y el compromiso de Rodríguez Zapatero de invertir en Cataluña el 18,5% del total de lo que invierta en toda España el Estado central durante los próximos siete años.
El Estado español conservará el 100% del Impuesto de Sociedades, el 50% del IVA y del IRPF, el 42% de una serie de impuestos sobre productos y poco más; un caso especial es el de las cotizaciones y las prestaciones de la seguridad social, –entre ellas las pensiones públicas–, pues se trata de recursos que están, de hecho, al margen del sistema de financiación y gasto público estatal de carácter general, pues se recaudan y pagan a los cotizantes a la seguridad social, no a la población en general.
Al País Vasco se le reconocerán –cuando menos– las mismas competencias que a Cataluña.  No tendrá problemas de financiación, porque en eso ya son independientes. Se elaborará un nuevo estatuto y habrá un referéndum. Y contará, en poco tiempo, con códigos civil, mercantil, y penal diferentes a los españoles, así como con justicia propia. Y tendrán competencia sobre su sistema penitenciario, donde se trasladarán los presos de ETA, para que salgan en libertad al día siguiente, siguiendo el modelo catalán de trato diferencial a los condenados por delitos contemplados en el código penal español, pero que no lo habrían sido si hubiera dependido de los políticos nacionalistas y socialistas catalanes. Los condenados por terrorismo habrían sido “luchadores por la libertad”, según declaraciones de uno de los principales líderes del PNV.
V) UN PROCESO CENTRIFUGADOR
El proceso no termina aquí. Aquí comienza. El resto de las autonomías españolas tendrán que optar ante la desaparición de la Constitución en las cloacas de la Moncloa de Rodríguez Zapatero, entre conservar y potenciar un orden jurídico idéntico al del resto de España, incluso introduciendo modificaciones estatutarias que las liguen permanentemente a las demás leales a la Constitución de 1978, o por desarrollar su propio ordenamiento jurídico. Hasta que se logre plantear y hacer aprobar una nueva Constitución de orden federal a la que hacía referencia al comienzo de este artículo, si ese es el sentir mayoritario de los políticos más representativos del PP, y esa posición es apoyada por la mayoría de los españoles.
VI) LOS CONFLICTOS
Los conflictos de competencia y jurisdicción, entre “autonomías-naciones” serán inevitables.  Los conflictos económicos también. Incluso si ninguna otra autonomía sigue a Cataluña.  ¿Cómo se van a resolver esos conflictos? ¿Quién va a obligar, en su caso, a que una decisión de los jueces catalanes se aplique en el resto de España? ¿Algún juez español, por otra parte, logrará que se apliquen sus sentencias y decisiones en Cataluña? Téngase en cuenta que el Tribunal Supremo desaparece de Cataluña. ¿Y en caso de conflicto económico y financiero entre el gobierno español y el de la Generalitat? ¿Y de conflictos entre empresas españolas y catalanas? ¿Quién va a resolver el problema? ¿Quizá la también desaparecida Corona  –“hablando se entiende la gente”–? ¿O un Tribunal Constitucional, que refleja en la designación de sus miembros el peso que al nacionalismo otorga la preconstitucional ley electoral del 1977?
Habrá conflictos. Y puede haber violencia.
VII) LOS TIEMPOS DEL PROCESO DE SEPARACIÓN
Durante un tiempo no se notará nada. Las consecuencias de la traición del gobierno de Rodríguez Zapatero a la Constitución no se pondrán de manifiesto inmediatamente. Ni para las elecciones municipales y autonómicas de 2007 ni para las generales de 2008. Los tiempos pactados entre Rodríguez Zapatero y los demás separatistas han tenido en cuenta el calendario electoral. 
Los problemas, en cambio, se acumularán, a partir de ese año. Los conflictos económicos, civiles, mercantiles y penales se multiplicarán. Y no habrá una norma suprema a la cual acogerse. No habrá ni Tribunal Supremo ni jurisprudencia a la que pedir amparo, ni órgano supremo al que acudir. Experimentaremos que todavía peor que una mala Constitución es no tener ninguna. La falta de Constitución generará conflictos e incluso violencia; tendremos, me temo, de todo, ejércitos de policías especializados en cada autonomía, batallas pequeñas o grandes, intervención internacional y un galimatías de nuevos estados; tal y como ha ocurrido en la antigua Yugoslavia. 
O bien nos separaremos en tres, cuatro, cinco o muchas más nuevas naciones y no nos enfrentaremos violentamente, como ocurrió en Checoslovaquia. Pero habrá que resolver muchos temas, como el endeudamiento público y el pago de las pensiones públicas futuras, lo que provocará enfrentamientos sin cuento, boicots comerciales, frenos a la presencia de empresas de otras naciones ibéricas –antes autonomías–, debilidad, corrupción y mucha más delincuencia.
A menos que un PP serio y comprometido lograra hacer aprobar una nueva Constitución, que reconozca la unidad política de España y los mismos derechos y obligaciones para todos los ciudadanos. 
En cualquiera de los casos, todos vamos a sufrir. Sólo ganarán –en esta primera fase de enfrentamiento civil– los políticos nacionalistas de turno –incluidos los nuevos socialistas de Rodríguez Zapatero– y los intereses empresariales protegidos por esas clases políticas, que  mantendrán férreamente controlada la economía de sus nuevos países, para ejercer mejor su poder de coacción y corrupción, tal y como permite el nuevo Estatuto de Cataluña.
Después, como muchas otras veces en la historia de España, veremos. Porque si el funcionamiento de esos nuevos estados es tan destructivo y corruptor como muchos creemos, se producirá un movimiento pendular y la inmensa mayoría de los españoles querrán que sus vidas se vuelvan a desarrollar en libertad y que el poder político vuelva a respetar y garantizar su seguridad personal.

ESPAÑA EN LA ENCRUCIJADA

ESPAÑA EN LA ENCRUCIJADA

ETA y su entorno no se arrepienten de nada. La tregua que ha declarado, no es más, al igual que hace cuando mata, que un instrumento, una estrategia para lograr sus fines. Todos sabíamos que una ETA acorralada, no podía dejar de aprovechar la oportunidad única que le ha brindado el gobierno socialista. Los terroristas pueden salir airosos de su sangrienta aventura, a la vez que consiguen avanzar en el proceso de independencia de Vascongadas. Y ETA esta dispuesta a abandonar las armas porque ve factible lograr ese objetivo, aunque sea a medio plazo.

Ante los españoles se abren pues dos vías: 

Saludar con alivio la posibilidad de desentenderse de un problema, con la disculpa de que lo importante solo es la paz que traerá la negociación con ETA, una paz que evitará más muertes y más violencia, al menos de momento. ¡Animo¡.Con suerte hasta pueden pasar la patata caliente a otra generación y mientras disfrutar. Que la vida son dos días.

Al fin y al cabo, siempre pueden auto engañarse creyendo todo lo que por televisión y ciertos periodismos y radios les van a contar. Pueden creer que legalizar Batasuna, el brazo político de ETA, otorgando el derecho de participar y decidir sobre el futuro de nuestra sociedad, a quienes ayer predicaban y usaban la violenta como argumento político, no es injusto, sino necesario para lograr que los violentos encaucen por vías democráticas unas reivindicaciones separatistas que serian legitimas, porque cada pueblo tiene derecho a decidir por mayoría su destino. Ahora eso sí, la indisoluble y soberana unidad de Euskadi que no se la toquen. Pueden creer ahora, para tener la conciencia tranquila, que los asesinos presos no saldrán de la cárcel, y dentro de unos pocos años, -la cosa ya se habrá olvidado-, mirar para otro lado cuando lo hagan por la puerta de atrás, vía beneficios penitenciarios. Pueden quedarse tan tranquilos, gozando de su comodidad, creyendo que la unidad de España, la igualdad y solidaridad entre españoles, no están en peligro, porque el nuevo estatuto vasco que saldrá de las negociaciones con ETA, es una solución a las tensiones territoriales que no persigue avanzar en el proceso de secesión vasco, ni va a ser usado por los separatistas como instrumento para lograr sus fines. Pueden tragarse que no se va a pagar ningún precio por la paz y que matar a mil personas en España no ha puesto en manos de los asesinos o de quienes les apoyaron, gracias a un gobierno débil y traidor, la posibilidad de conseguir resultados políticos positivos, rentabilizando el terror, la muerte y la violencia.

Si ustedes optan por esta vía no olviden mirar a la cara de las victimas, a los ojos llorosos de los familiares y a los rostros ensangrentados y los cuerpos destrozados de los muertos, no olviden nunca esos ojos, porque siempre les recordaran en su conciencia, si la tienen, que en su despreciable cobardía les dieron la espalda.

Por otro lado ustedes pueden optar por no aceptar ningún pacto con ETA, ninguna negociación que no suponga la rendición incondicional de la banda, ninguna forma de acabar con ETA que no sea venciendo a los terroristas. Pueden negarse a que se hagan concesiones que permitan avanzar en el proceso de autodeterminación, pueden repudiar el reconocimiento como interlocutores políticos de la sociedad vasca a quienes han usado la violencia y la muerte como instrumento de presión, pueden exigir justicia para los asesinos y pueden reclamar que la única voluntad soberana para decidir sobre los destinos de España y cualquiera de sus regiones, sea la voluntad del pueblo español.

Seguro que no será fácil, les imputaran que no desean la paz y les cubrirán de los acostumbrados insultos y descalificaciones. Pero sin duda podrán mirar a la cara de las víctimas de los terroristas.

Ustedes verán si quieren una paz ganada con sacrifico pero digna, o una paz comprada con la sangre de las víctimas y la unidad de España.