La sin razón de don Evo.
El hombre boliviano es extrovertido, suele exteriorizar casi espontáneamente sus alegrías, sus temores, sus percepciones, así tema obligado del dialogo obligado en taxis, restaurantes, con los amigos de café, a la puerta de las Iglesias, en las calles, es la situación que vive el país, la crisis económica que empieza a golpear a los hogares, el MAS, don Evo y el futuro de la Patria.
Llama la atención la gran cantidad de ausentes que "emigraron" a España, Argentina, Estados Unidos, sus parientes, allegados o simplemente conocidos que se marcharon en busca de trabajo porque el MAS, "solo ha dado pegas a sus activistas" y acto seguido nos cuentan las peripecias del viaje, las deudas y los resultados de la aventura que emprendieron. Una mayoría de los "emigrados" ha empezado a enviar las "milagrosas remesas" con las que se pagan las deudas, los alquileres, la compra de terrenitos, la construcción de la casita. Casi ni mencionan cómo la están pasando, porque estos varones han quedado a cargo de hijos menores, haciendo de padre y madre, a veces auxiliados por sus padres o suegros que comparten el cuidado de los niños. Es el drama humano al que no atiende don Evo, y la causa de la disolución conyugal muchas veces irreversible.
"Tiene que pagarme una moneda más, porque con tres no alcanza ni para comer" repite uno y otro taxista que de forma contundente ha elevado el precio del transporte y en los restaurantes no hay plato menor a 25 bolivianos, mientras que los salarios se han mantenido estáticos. El repite el cuadro de un alza permanente, porque si bien las reservas del Estado han ido en aumento, especialmente por la condonación de la deuda externa y los mejores precios de los productos exportados, los beneficios no se expresan en el mayor bienestar colectivo o alivio de la pobreza, que en las últimas semanas se ha percibido claramente la existencia de un proceso inflacionario especialmente notorio en el costo de los comestibles.
Para nuestros dialogantes, el MAS se ha empeñado en colocar a su militante en los cargos públicos, exactamente como lo hicieron a su turno el MNR, el MIR, ADN, los masistas son hoy en día parte de esa "burocracia insensible y satisfecha" de la que se lamentaba Lechín refiriéndose a la masa movimientista de los 60. Los remanentes del MAS, son los activistas nómades que son trasladados de un escenario al otro, según ordena el partido y al módico precio de 100 bolivianos para arriba per capita, están disponibles 24 horas para toda tarea, en vigilias, manifestaciones, bloqueos, marchas tanto en Cochabamba como en Sucre y Santa Cruz. El MAS provee vituallas, transporte y material de propaganda.
El rol de don Evo consiste en ejecutar labores distractivas con viajes dentro y fuera de Bolivia y jugando partidos de fútbol en todas las circunstancias posibles. Su cuentos del tío de los 500 años, la nacionalización de hidrocarburos, Vinto, Huanuni, el Mutún, la Constituyente, la salida al mar, ya no tienen credibilidad, la gente no cree en tales historias, aunque el aparato propagandístico es cada día más grande por todos los medios posibles. El cronista advierte que los dólares de libre disponibilidad que a discreción entregan don Evo - Hugo Chávez a las alcaldías provinciales, son un aporte real que está generando ocupación, aunque en escala reducida que empieza a cobrar cuerpo, sin embargo todos temen que día llegará de pagar las facturas, con que los "generosos donantes" cobraran con creces los montos entregados.
En cuanto al rol del vice García Linera ha continuado sembrando discordia, provocando confrontación y contradicciones en temas puntuales como Constituyente, Autonomías, reparto de la economía, debate permanente de temas sensibles al alma boliviana que no está convencido de un cambio hacia adelante para mejor, mas por el contrario de una marcha hacia atrás para peor.