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Expropiación de YPF (Española) por Argentina: un acto de rapiña y latrocinio.

Expropiación de YPF (Española) por Argentina: un acto de rapiña y latrocinio.

Kirchner encabeza una clase política endémicamente corrupta.

De latrocinio y gesto de chulería debe calificarse el paso dado por Cristina Fernández de Kirchner al consumar la expropiación de YPF, filial argentina de Repsol. Latrocinio, porque implica despojar a la firma española de un bien a las pocas semanas del descubrimiento del mayor yacimiento de crudo y porque, como dijo el ministro de Exteriores, García-Margallo, es "un gesto de hostilidad a España" -Un acto de rapiña-.

Y de chulería, porque lo hace después de las advertencias de Margallo y tras el encuentro con Obama en la Cumbre de las Américas. Que Kirchner lo anunciara delante de un retrato de Evita Perón pone una nota populista muy significativa a este ataque a los intereses de España.

La expropiación de YPF deja en evidencia por lo demás la debilidad de una UE incapaz de defender los intereses de sus miembros, más allá de las declaraciones de condena retóricas ("daña el clima de negocios", se limitó a expresar Bruselas). Pero también deja en evidencia a Repsol, que no ha logrado impedir que se consume el expolio. Su presidente, Antonio Brufau, sabía con quién se jugaba los cuartos en la inversión austral y estaba perfectamente al tanto del clima de inseguridad jurídica que reina en el cortijo de los Kirchner. Razón por la que debería dimitir.

El acto de rapiña es una huida hacia adelante de quien parece encarnar el más abyecto peronismo en todos sus rasgos: desde la personalidad de un icono sentimental, remedo de Evita o de María Estela, hasta el hecho de que la presidenta argentina sea una pantalla tras la que se ocultan, en este caso, los verdaderos cerebros de la operación: el influyente ministro de Economía, Amado Boudou, y Máximo, el hijo de Kirchner, más cerebral y maquiavélico que su manejable madre. La huida consiste en inventarse un enemigo exterior para desviar los graves problemas interiores -con la inflación y la caída de popularidad de la presidenta en primer término-, al modo del general Galtieri cuando se metió en el fregado de las Malvinas con la Gran Bretaña de la señora Thatcher, hace ahora 30 años. Manejada por la camarilla de la Cámpora, organización juvenil peronista, pretende liquidar lo que ellos llaman neocolonización -la presencia de empresas y bancos españoles, que desembarcaron en Argentina en los años noventa-.

Tal empeño resulta suicida para la economía del país austral, dado que la inseguridad jurídica ahuyentará a los inversores extranjeros. Pero a una clase endémicamente corrupta como el clan Kirchner ese peligro no le quita el sueño. De ahí que el Gobierno español deba extremar las medidas contra el expolio, que daña gravemente los intereses nacionales, singularmente por la fuerte dependencia de nuestra economía del suministro energético exterior. A priori no lo tiene fácil, porque la Unión Europea carece de medios legales para enfrentarse a Buenos Aires. Cabe la opción de invocar a Estados Unidos -y así lo dio a entender ayer el Ejecutivo- que es el segundo gran inversor en Argentina.

En cualquier caso, el Gobierno español estudia medidas coercitivas para que Argentina cumpla los convenios internacionales. Esperemos que la que se adopten sean suficientemente contundentes, como dieron a entender los ministros García-Margallo y Soria. Y quien sí tendría prestigio para hacer gestiones al más alto nivel sería el Rey Juan Carlos, dado que, tras la operación de cadera, retomará su actividad, entrevistándose con Rajoy el viernes. Eso es imprescindible.

Mentiras del Gobierno español (Zapatero PSOE) sobre los presos cubanos.

Mentiras del Gobierno español (Zapatero PSOE) sobre los presos cubanos.
La lectura dominical de la prensa ha descubierto una de las mayores indignidades que como argumento haya podido dar en alguna ocasión cualquier gobierno. "Fuentes" del Ministerio de Asuntos Exteriores español (PSOE)dijeron a una periodista que viajaba junto al titular de esa cartera, Miguel Ángel Moratinos (PSOE), que la decisión de excarcelar a un grupo de presos políticos cubanos y traerles a España estaba tomada al menos desde enero.
Las mismas "fuentes" (no cabe descartar que se trate del propio Moratinos, o alguien que transmita lo que él personalmente le encargue que diga) sostienen que la muerte de Orlando Zapata Tamayo y la huelga de hambre de Guillermo Fariñas habrían "dificultado" la puesta en marcha de la medida.

Este argumento es, simplemente, insostenible. Si ya existía la voluntad de excarcelar a parte de los presos políticos, se los podría haber excarcelado mientras Orlando Zapata Tamayo estaba en huelga de hambre, y se hubiera así salvado su vida. Como vienen insistiendo los propios presos exiliados a la fuerza en España, si no están ahora en prisión es sólo gracias a Zapata Tamayo, Fariñas y las valerosas Damas de Blanco con la Iglesia Católica. Son las acciones de estos dos hombres y ese grupo de mujeres lo que ha logrado poner contra las cuerdas a la dictadura de los hermanos Castro.

Durante la primera mitad de este año, la imagen internacional del régimen comunista cubano se hundió como nunca antes. Zapata, Fariñas y las Damas de Blanco lograron mostrar al mundo el verdadero rostro de la tiranía castrista. Eso explica la excarcelación y expulsión a España de parte de los miembros del Grupo de los 75 (condenados durante la Primavera Negra de 2003) que todavía quedaban en prisión. Y decimos "parte" a sabiendas de que el Gobierno español sostiene que se va a "liberar" a todos ellos. Lo sostenido por el tándem Zapatero-Moratinos es, como poco, improbable. Hay al menos diez de esos presos políticos que han rechazado venir a España. Para ellos, la puerta de la prisión sigue cerrada.

Dice Moratinos que cuando terminen estas excarcelaciones no quedarán presos políticos en Cuba. Es falso. La medida tomada tan sólo afecta a los miembros del Grupo de los 75. Incluso aunque se excarcelara también a los que se han negado a venir a España, quedarían otros 125 presos políticos en las prisiones cubanas. También dice el ministro que con estas liberaciones ya no tiene sentido mantener la Posición Común Europea (que no implica sanciones y sí, que los gobiernos europeos dialoguen con la disidencia). De nuevo falso. Establece una relación causa-efecto inexistente. Dicha Posición es anterior a la Primavera Negra, con lo que muchos de los presos políticos de entonces seguirán en prisión, y además no sólo habla de los opositores encarcelados: pide reformas democratizadoras y medidas relacionadas con el respeto a los Derechos Humanos que no han tenido lugar.

El Gobierno español ha aceptado desempeñar el papel de cómplice. Disfraza de acción humanitaria y vende como mérito de su política de concordia lo que no es más que una operación política destinada a ayudar al régimen castrista en un mal momento. La situación en la que se mantiene a los recién llegados a España demuestra una absoluta indiferencia ante su sufrimiento, y se les intenta, desde las instituciones controladas por el Ejecutivo, desorientar y dividir. Se busca, además, dispersarles geográficamente. El objetivo de esto último no es otro que impedir que creen aquí, en su exilio español, un grupo fuerte de oposición al castrismo.

Ecuador y el socialismo del siglo XXI.

Ecuador y el socialismo del siglo XXI.
El ex marxista Bernard-Henri Lévy escribe en su libro La barbarie con rostro humano: "He dicho que el socialismo es un engaño y una decepción. Cuando promete, miente; cuando interpreta, yerra. (...) aplíquese el marxismo en cualquier país que se quiera, que al final siempre habrá un Gulag ".
 

Después de los sufrimientos indecibles de todos los pueblos sometidos a las diversas facetas del socialismo, ahora se pretende resucitar este último bajo el disfraz del "socialismo del siglo XXI", peregrina idea que desarrolló un profesor alemán de la UNAM: Heinz Dietrich Steffan.

El libro de marras está lleno de lugares comunes, y pretende "revigorizar el marxismo" con algunos ingredientes gramscianos que giran en torno a la "economía de las equivalencias", basada en la fallida teoría comunista del valor, expuesta en El Capital, que sostiene que es el trabajo el factor que determina el valor de las cosas, y refutada contundentemente por Carl Menger.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, la emprende de continuo contra el mercado, lo cual revela que a este doctor en Economía no le debieron de explicar la función elemental que desempeñan los precios como suministradores y compiladores de información; y que si los precios son falseados por el gobierno, tal como ocurre en Ecuador, la asignación de los siempre escasos recursos queda alterada y repercute negativamente en los salarios y en el ingreso real de la gente.

Correa canta loas a la justicia social, sin tomar en cuenta que, en el mejor de los casos, es ésa una expresión groseramente redundante, ya que la justicia no puede ser mineral o vegetal y, en el peor, vulnera la clásica definición de Ulpiano de "dar a cada uno lo suyo" para, en su lugar, sacar a unos el fruto de su trabajo y entregárselo a quienes no son sus propietarios.

Correa habla permanentemente de derechos, pero en verdad habla de pseudoderechos: no olvidemos que sus huestes pretendieron incluir en la Constitución ecuatoriana "el derecho al orgasmo para la mujer".

Típico de los socialismos es la permanente y reiterada intromisión del aparato estatal en el sector de la prensa independiente. Como es sabido, Correa inició una demanda contra los directores de La Hora de Quito, expropió canales televisivos y creó uno estatal, además de un periódico (El Telégrafo).

Los desaguisados de gobiernos anteriores en nada justifica que se acentúen los males presentes con nuevos embates contra los más pobres, en cuyo nombre se implantan e imponen controles y regulaciones estatales que conducen, precisamente, a la acentuación de la pobreza. Es por esto que ahora crece el trabajo informal, como una defensa frente a la maquinaria impositiva, que exprime y deglute todo lo que toca, al tiempo que el déficit fiscal y el gasto público crecen a pasos agigantados, en un contexto de marcos institucionales desquiciados en los que la separación de poderes resulta una quimera.

Alguien decía el otro día que hay que reconocerle a Correa que maneja muy bien la lengua indígena, que se le debe aplaudir por esto porque facilita grandemente su comunicación con los sectores desprotegidos, y que es necesario separar las cosas y diferenciarlas de otros aspectos de su gestión. Sin perjuicio de que, en el caso aludido, esa comunicación facilita la introducción de desconceptos monumentales que hacen daño a los indígenas, tiene sus bemoles eso de separar las cosas y saber reconocer lo bueno de una persona, por más que tenga otros lados tenebrosos. Pues depende del peso de los lados oscuros y de la sensibilidad de cada uno.

En cualquier caso, es triste que se insista en los modelos autoritarios, por más que se revistan con fachadas democráticas, ya que no quedan vestigios de respeto a las minorías y consecuentemente no se conoce el significado del Estado de Derecho. Los Chávez, Morales, Ortega, Castro, socios de Correa en sus fechorías, en realidad instauran una patética cleptocracia y marcan una peligrosa deriva en el continente.

Cierro esta columna con una cita de Ezra Taft Benson, de una conferencia que pronunció el 25 de octubre de 1966 pero que es aplicable a cualquier país al que se le introduzcan políticas estatistas con la suficiente perseverancia:

Cuando Nikita Kruschev visitó EEUU, lo entrevisté en mi calidad de miembro del gabinete de Eisenhower. En esa oportunidad vaticinó que nuestros nietos vivirían bajo el comunismo; agregó que nosotros sentimos rechazo a la palabra comunismo, pero que con dosis constantes de socialismo no resultaría necesario recurrir a las armas, puesto que, con el tiempo, caeremos en sus manos como fruta madura.

 

El nuevo y carísimo juguete de Evo Morales.

El nuevo y carísimo juguete de Evo Morales.
Cuando se trata de servirse del dinero del estado como si fuera propio, ningún progre se muestra apocado. Rodríguez Zapatero se compró un Falcon 900; lo mismo hizo su homólogo boliviano, Evo Morales: hasta en ese vulgar detalle de pequeñoburgueses presuntuosos se comportan igual. Obviamente, hizo lo propio Chávez, el hombre de las grandes ideas continentales, adalid del socialismo de los sinvergüenzas.
 
El costo de operación del nuevo juguete del inca boliviano, que saltó de la bicicleta al jet, es de 102 dólares el minuto. Un viaje de cinco horas cuesta la módica suma de 30.600 dólares, sin tomar en cuenta los gastos de aeropuerto, personal, mantenimiento, etc.

El campesino se da gustos que ningún mandatario boliviano se dio jamás. El presidente Gonzalo Sánchez de Lozada usaba su pequeño avión privado para viajes oficiales y cargaba el combustible que utilizaba a las arcas públicas; y fue por ello tan duramente criticado, que casi le cuesta la presidencia. Pero que el jefe de la mafia cocalera use aviones ejecutivos desde antes de llegar al poder, con dinero que nunca ha revelado de dónde sale, no es motivo de cuestionamiento.

La bonanza, en Bolivia, produce pasmo. Mientras los narcos trabajan impunemente, los gobernantes saquean a gusto las arcas de las empresas nacionalizadas, repletas de dinero. Tienen la ventaja de que las materias primas están en demanda.

Los progres están viviendo la misma suerte que tuvieron los gobernantes militares en los 70, cuando los petrodólares llovían. Los bancos no sabían dónde colocar la plata árabe, y la prestaban a los regímenes latinoamericanos a bajo costo. Con los bolsillos llenos, nadie quería cambiar las dictaduras por la democracia.
Pero los militares cayeron y la historia se repetirá. Como dice el rey Salomón en el Eclesiastés: "Vanidad de vanidades, todo es vanidad. (...) Lo que ha sido es lo que será, y lo que ha sido hecho es lo que se hará. Y nada nuevo hay bajo el sol".

Los excéntricos gustos del humilde campesino han aumentado con su poder irrestricto.

Sus carísimos atuendos, imitación del traje Mao y ciertas vestimentas asiáticas que nada tienen que ver con los originarios ponchos andinos, sin duda lo distinguen entre el público. Pero igual se destacaba en el pasado con su suéter de 10 dólares. El dicho de la mona vestida de seda no podría encajarle mejor.

Su razón de existir sigue siendo el fútbol, motivo por el que preparó una comisión oficial para asistir al Mundial de Sudáfrica, aunque Bolivia no se haya clasificado. El viaje de emergencia parece haber sido el disparador que desató la avidez por el Falcon.

La pasión por la pelota es irresistible para el reaccionario homofóbico socialista, que no pudo contener su fogosidad de verla rebotar en las canchas de Johannesburgo. En el pasado, un viaje por igual impulso de cualquier otro presidente hubiese sido motivo de marchas y manifestaciones organizadas por el propio Morales.

El hipócrita dictador tiene grande la boca para criticar a cualquiera, pero pocos se atreven a fiscalizar sus gastos. No es para menos: los que no le adulan corren el riesgo de perder sus bienes o sus vidas.

Chávez anuncia la expropición de 80 empresas pertenecientes a banqueros venezolanos .

Chávez anuncia la expropición de 80 empresas pertenecientes a banqueros venezolanos .

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunció la expropiación de 80 empresas pertenecientes a banqueros venezolanos debido a supuestos incumplimientos de las normativas vigentes contra la especulación y el acaparamiento.

El mandatario anunció en su programa dominical 'Aló, Presidente' la expropiación de los comercios pertenecientes a financieros venezolanos, entre los que se cuentan empresas del sector alimenticio, compañías de transporte de alimentos o grandes superficies.

Algunas de las empresas que previsiblemente serán expropiadas son los Supermercados Cada, que en palabras de Chávez "pasarán a manos del Gobierno nacional y de la Revolución Bolivariana"; la empresa de transporte de lácteos Los Andes (Enlandes), cuyo expropiación fue, según Chávez, iniciativa de los propios trabajadores de la empresa, o la compañía de productos de charcutería Verdugo.

El mandatario afirmó que estas expropiciones se harán "en cumplimiento estricto de la ley contra la especulación, el acaparamiento y la violación de los precios", y anunció que su Gobierno seguirá "apretando las tuercas" a los comercios que se salten la normativa vigente, informa el canal venezolano 'Globovisión'.

Chávez, por otro lado, anunció también este domingo la compra por 69 millones de euros de una nueva remesa de 18 aviones de entrenamiento chinos modelo K-8. Venezuela ya recibió seis de estos aparatos el pasado mes de marzo.

"Aprobamos la compra por 82 millones de dólares (69 millones de euros) de la segunda remesa de los cazas de fabricación china K-8. Estos aviones son para asegurar la seguridad y la defensa del país", afirmó Chávez.

Este desembolso, unido a otras adquisiciones recientes como la compra de submarinos a Rusia o de buques patrulleros a España ha llevado a Estados Unidos y a ciertos países latinoamericanos a acusar de Chávez de estar propiciando una carrera armamentística en la región, algo que él niega.

AMÉRICA. A tiros.

AMÉRICA. A tiros.
El mapa político latinoamericano está cambiando a tiros. La violencia es el problema mayor de Venezuela. Así lo perciben los venezolanos de acuerdo con las últimas encuestas. Eso se refleja en la caída de la popularidad de Hugo Chávez. Y con razón: Caracas se ha convertido en una ciudad sin ley, en la que el 95% de los crímenes ni siquiera llega a los tribunales.
Antonio Ledezma, el alcalde, ganó ampliamente las elecciones pasadas denunciando la inseguridad de los ciudadanos caraqueños. Chávez lo privó de recursos para combatir el crimen (en realidad, lo privó de recursos para todo), la situación empeoró y la culpa se la atribuyen al pintoresco presidente. Caracas ya es una de las tres ciudades más peligrosas del mundo. Las otras dos son Ciudad Juárez, en México, y New Orleans, en Estados Unidos.

Los países del norte de Centroamérica (Honduras, El Salvador y Guatemala) son también unos impresionantes mataderos, como no se cansa de denunciar, a riesgo de su vida y sufriendo toda clase persecuciones, la periodista radial guatemalteca Marta Yolanda Díaz-Durán. Los tres del sur (Nicaragua, Costa Rica y Panamá) tienen tasas de homicidios tolerables, pero con una peligrosa tendencia a subir que los electores castigan en las urnas. Esa situación contribuyó en Panamá al triunfo electoral de Ricardo Martinelli y, sorpresivamente, en Costa Rica ha impulsado hasta un honroso segundo lugar a Otto Guevara, un libertario moderado que goza de una notable reputación internacional y que pudiera convertirse en presidente si Laura Chinchilla, representante del oficialismo, no gana en primera vuelta, para lo cual necesitaría obtener un 40% de los votos. Guevara ha hecho de la mano dura su tema favorito de campaña, y sus compatriotas le están respondiendo.

El problema de la mano dura (que, sin duda, se necesita) es que cuesta mucho y es muy difícil. No sólo se trata de poner más policías en la calle. Es necesario endurecer la legislación para que los jueces no deshagan lo que la policía logra con sus detenciones. Hay que aumentar la vigilancia electrónica, infiltrar las organizaciones de criminales, recompensar generosamente a los informantes, tecnificar a los policías, impedir que se corrompan y castigarlos cuando lo hacen, mejorarles los salarios, fabricar cárceles, multiplicar los tribunales e invertir ingentes cantidades de dinero en el sistema de justicia, un amplísimo arco que va desde la preparación de los estudiantes de Derecho y Criminología hasta la formación de miles de carceleros capaces de mantener el orden y la disciplina en los penales, para que no suceda lo que ocurre en Brasil, Venezuela o México, donde muchos de estos recintos se han convertido en feudos manejados por los propios delincuentes.

Y hay, además, otro costo ingente: la prevención de la delincuencia en la adolescencia, dentro y fuera de las cárceles. Se necesita una muchedumbre de psicólogos bien formados dispuestos a enfrentar el problema desde sus inicios. Se sabe que, generalmente, los criminales comienzan sus sangrientas carreras antes de los 18 años, y casi nunca el primer delito es degollar a una anciana para robarle el reloj. Usualmente, comienzan por pequeñas violaciones de la ley. Es en ese punto donde un buen psicólogo juvenil adiestrado en las técnicas de William Glasser puede modificarles el comportamiento. Una vez que los jóvenes delincuentes han sido capaces, como ocurrió en Guatemala, de asesinar a un maestro, arrancarle el corazón y jugar con él al fútbol, ya no hay otra cosa que hacer que encerrar a los monstruos y tirar la llave al mar.

¿Cuesta mucho la mano dura? Tal vez, pero infinitamente menos que no dominar y encarcelar a los delincuentes. Algunos especialistas mexicanos calculan que la inseguridad ciudadana le cuesta al país el 8% anual de su PIB. Los inversionistas extranjeros se lo piensan dos veces antes de llevar sus capitales a estos lugares violentos, y los nacionales se largan al extranjero, acosados por la incertidumbre. Se ha dicho mil veces: no hay animal más cobarde que un millón de dólares. España y Estados Unidos han recibido a decenas de millares de individuos emprendedores y creadores (o tenedores) de riqueza que huyen de los matarifes locales que los asustaban.

Quienes tienen razón, pero poca, y la poca que tienen no les sirve de nada, son los que suponen que la causa de tanta delincuencia radica en las escasas oportunidades económicas que existen en las sociedades latinoamericanas. Haití, que es una catástrofe con bandera e himno, el país más pobre de América Latina, tiene una tasa de homicidio de 11,5 por cien mil habitantes, mientras la vecina Jamaica, mucho más rica, alcanza los 49. El problema de fondo es cultural, sistémico, y hay que abordarlo desde muchos ángulos simultáneamente. Por eso es tan difícil de aliviar.

AMÉRICA. Despertando del delirante sueño izquierdista.

Después de 20 años de gobiernos socialdemócratas que nunca renunciaron al capitalismo e hicieron de la economía nacional la octava más libre del mundo, Chile experimentará en diciembre un giro a la derecha que le hará alcanzar niveles aún mayores de progreso y felicidad.
Cuando se abrieron las puertas de la democracia, los chilenos supieron mantener las bases de lo que funcionaba en economía y dejaron de lado lo que no. Aun así, el izquierdismo frenó al país. "Entre 1986 y 1997, en la época de las vacas gordas, Chile crecía a un siete por ciento anual. A ese ritmo, íbamos a llegar al bicentenario como un país desarrollado y sin pobreza, con una renta per cápita de 24.000 dólares al año... Pero hoy tenemos casi 800.000 personas sin trabajo, la cifra más alta en la historia de Chile", ha afirmado el candidato derechista Sebastián Piñera.

Los gobiernos de la concertación socialdemócrata resguardaron algo del legado intelectual del periodo de la transición, por lo que en Chile, a diferencia de lo que ocurre en el resto de Sudamérica, la gente no tiene complejo a la hora de definirse como de derechas. Saber diferenciar entre derechas e izquierdas democráticas es el comienzo de la evolución política.

Otro país rumbo hacia el desarrollo es Brasil. Las primeras encuestas para las elecciones presidenciales de octubre de 2010 colocan a José Serra, opositor de Lula, como candidato favorito, con un 37% de apoyo, frente al 16% de la oficialista Dilma Rouseff.
Con Brasil, Chile, Colombia y Perú a la derecha, Hugo Chávez vería frustrado su deseo de dominio hegemónico. Ahora bien, el delirante coronel es extremadamente belicoso, y no va a aceptar alegremente que se le escurra el margen de preponderancia que tiene.

Los países que obedecen a Chávez son Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Cuba, Dominica, Antigua y Barbuda y San Vicente y las Granadinas, que conforman la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA). El Salvador acata sus órdenes; Argentina y Paraguay son sus aliados; Lula lo aplaude y apoya. 

Lula patrocinó el Foro de Sao Paulo y el de Porto Alegre. Ambos eventos establecieron las bases de soporte a la ultraizquierda narcotraficante. Los socialdemócratas firmantes de los acuerdos se salieron de la moderación, y ahora las izquierdas están todas en la misma olla.

Michelle Bachelet demostró su incontenible adulación por Fidel Castro, asunto que la descalificó como demócrata. Tal vez ése fue el comienzo de su final. Aunque éste empezó desde que la eligieron como candidata a la presidencia, ya que no nació para brillar –tampoco Eduardo Frei.

En Chile y Brasil, los votantes izquierdistas moderados y los independientes están girando a la derecha porque se dieron cuenta de que es el poco socialismo que se aplica en sus economías lo que les detiene. Por lógica, los populistas deberían notar el triste lugar en que se encuentran con su empobrecedor sistema. Pero ¿cómo pueden los populistas ser lógicos, si su ideología va contra la naturaleza humana?

AMÉRICA. Lula, arquitecto del neocastrismo.

AMÉRICA. Lula, arquitecto del neocastrismo.
Hace unos meses, después de la segunda vista de Luiz Inácio Lula da Silva como jefe de Estado a Cuba, Fidel Castro escribió acerca del mandatario brasileño. La reflexión castrista resaltaba las diferencias entre el ex vicepresidente nicaragüense Sergio Ramírez y el presidente del Brasil.


Subrayaba Castro el sentido de la lealtad de Da Silva, que se manifestaría en su la fidelidad "a las ideas, a la patria, al amigo, al hermano, al compañero, a las causas nobles y justas por las cuales el hombre llega a arriesgar e, incluso, a ofrendar la vida". Los elogios a Da Silva contrastaban con las criticas que el cubano vertía sobre Ramírez, en cuya casa había conocido aquél al brasileño, allá por julio de 1980. Lula estaba en esa ocasión acompañado por el inefable Frai Betto, amigo y compañero de militancia, que manifestó en una ocasión: "El Che es el San Francisco de la política" (y "Cuba es para mí un paradigma").

La política de Estado de Brasil a favor de la reinserción de Cuba en el ámbito político americano, sin que en la Isla se hayan producido cambios hacia la democracia, es un proyecto que Lula da Silva ha promovido con mucha eficiencia, y que le hace merecedor de los elogios de su mentor.

Los resultados obtenidos por el mandatario brasileño han sido más efectivos que los de la troika integrada por Hugo Chávez, Evo Morales y Daniel Ortega, mandatarios de Venezuela, Nicaragua y Bolivia respectivamente. Mientras éstos, sobre todo Chávez, han gritado, escandalizado, adorado en público a Fidel Castro, glorificado la Revolución y denostado a los Estados Unidos, Da Silva ha estado trabajando a favor de la perpetuación del régimen cubano y de su reinserción institucional en el hemisferio de forma discreta y efectiva, y sin hacerse enemigos.

Por supuesto, el resultado de la labor de Lula es en gran medida consecuencia de haber actuado el brasileño hasta el momento como un demócrata consecuente. No se le aprecian las veleidades continuistas de Álvaro Uribe ni, menos, la pasión totalitaria que corroe a Hugo Chávez y a Rafael Correa. Su gobierno, aunque zarandeado por escándalos de corrupción, es respetado por la comunidad internacional, y en particular por las transnacionales. Tampoco debemos pasar por alto que gobernar un país como Brasil le aporta un peso especifico de suma importancia, por lo que sus opiniones y juicios no pueden ser obviados fácilmente.

El régimen totalitario de los Castro siempre ha estado presente en la hoja de trabajo del Partido de los Trabajadores –a pesar de que un importante sector de esa agrupación política brasileña persistentemente ha defendido el pluralismo político y la democracia–; y es que tanto el PT como Lula sienten admiración y gratitud por Fidel.

Lula viajó a La Habana en 1989, cuando se preparaba para presentarse por primera vez a la presidencia de su país. Cuando se celebraron las elecciones de 1990, de las que resultó vencedor Fernando Collor de Mello, Castro, que se encontraba en el Brasil, visitó al derrotado Lula. "En nuestra larga amistad, Castro ha tenido gestos inolvidables –ha rememorado el brasileño en alguna ocasión–. Al otro día vino a mi casa a visitarme. Fue un gesto que nunca olvidaré".

Ese mismo año, el PT apadrinó, junto con la dictadura cubana, el Foro de Sao Paulo, que aglutina a buena parte de la izquierda latinoamericana, desde el PRD mexicano hasta el Frente Farabundo Martí y las terroristas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Desde ese organismo, el PT prestó una gran asistencia a Castro, pues dio los primeros pasos para superar el parcial aislamiento diplomático, comercial y mediático que Cuba enfrentaba, sobre todos desde el fin de la URRS.

(Y ahora, permítanme un inciso: medios de prensa brasileños reseñaron que Lula da Silva ganó las elecciones del 2002 con el apoyo económico de las FARC: cinco millones; otros medios informaron de que La Habana entregó al PT 3 millones de dólares para la campaña, a pesar de que las leyes brasileñas prohíben a los partidos políticos recibir financiación del extranjero).

En septiembre de 2003 Lula viajó a Cuba acompañado de su antiguo jefe de José Dirceu, que durante años vivió asilado en la Isla y fue favorecido por el régimen de los Castro. Entre los acuerdos bilaterales que se firmaron cabe citar las inversiones en Cuba de Petrobras y la construcción de una nueva embajada del Brasil en La Habana, que habría de levantarse sobre un terreno de 8.000 metros cuadrados del barrio de Miramar donado por Castro; el diseño le fue confiado al arquitecto Oscar Niemeyer.

Cuando tuvo lugar la transferencia de poderes de Fidel a Raúl Castro, Lula da Silva dijo: "El mito continúa. Fidel es el único mito vivo en la historia de la humanidad. Tomó esta iniciativa, y creo que eso debe ser bueno para Cuba; de forma que Brasil está satisfecho de que sea así, un proceso muy tranquilo".

Brasil ha sido el agente catalizador del establecimiento de una política latinoamericana común hacia Cuba. Logró el ingreso de la Isla en el Grupo de Río. Trató el caso cubano con el presidente Barack Obama durante su visita a la Casa Blanca, y ha insistido en todos los foros internacionales en que el régimen totalitario cubano debe ser respetado y aceptado tal y como es.

Al parecer, para Da Silva es importante que la utopía cubana sobreviva, y por eso la defiende; pero no de forma ciega y torpe, como Hugo Chávez, lo cual le convierte en el mejor aliado del castrismo. Sin dudas, Lula ha conformado un Gobierno sobrio y equilibrado, ajustado al sentido común; pero ese sentido –y el decoro– le falta cuando contempla la situación cubana.

Algunas de sus declaraciones hacen creer que está convencido de que Fidel usó su enfermedad como un pretexto para iniciar un proceso de renovación; por eso dijo en una ocasión: "La impresión que sentí fue que Fidel estaba analizando la situación política y quería crear las condiciones para que esto ocurra"; y agregó que en su encuentro con el dictador tuvo la convicción de que éste estaba en perfectas condiciones intelectuales para reasumir el poder. De Raúl Castro, Lula dice: "Es un hombre altamente preparado. Tiene una visión del mundo muy importante".

Para Luiz Inácio Lula da Silva, es importante adecuar la política a los tiempos y dejar atrás conductas propias de la Guerra Fría; pero, aparentemente, ese argumento sólo es válido en lo que le resulta útil al Gobierno de La Habana, porque aunque ha visitado la Isla en numerosas ocasiones, nunca ha indagado por los prisioneros de conciencia, mostrado interés por la ausencia de pluralismo político y la falta de libertad de prensa, o intentado conversar con un miembro de la oposición, tal y como hizo Fidel Castro con él en 1990.