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Aborto. Del derecho a la vida.

Aborto. Del derecho a la vida.

El terrorismo generalmente queda impune. Repárese, por ejemplo, en el 11-M. También el crimen político rara vez lleva aparejado un castigo. No ha habido castigo capaz de compensar el crimen comunista y nazi. La historia de la humanidad muestra que, salvo raras excepciones, nunca existe un castigo capaz de compensar humanamente el crimen cometido.

Es menester, pues, estudiar la impunidad del crimen político, porque pudiera reproducirse fácilmente en democracias de baja calidad, o sea, basadas únicamente en unas meras votaciones como es el caso de la española, donde las diferencias con las dictaduras de un régimen de derechos más o menos amplios son mínimas. Además, porque el criminal político se resiste siempre a reconocer su culpa, difícilmente el hipotético e imaginario castigo que pudiera aplicársele tendría algún efecto de reparación moral sobre la víctima, y menos aún serviría para rehabilitar al asesino.

Cuando entre el crimen y el castigo no hay nada que haga relación a la culpa, o mejor, a un sentimiento de culpa del criminal, podemos decir que estamos en sociedades totalitarias. El sentimiento de culpa es civilizador o no es. La eliminación de ese sentimiento por parte del poder implica la desaparición del individuo. Es obvio que no hablo de las manifestaciones anormales de ese sentimiento, que tan bien ha atajado la terapia psicoanalítica, sino de aquellas otras que brotan de la naturaleza del ser humano que se debate constantemente entre una cosa y su contraria, entre el bien y el mal, en fin, hablo del sentimiento de culpabilidad como un mecanismo de defensa contra un mal, que pudiera haber surgido del derecho íntimo que tiene todo ser humano a la libertad.

Ese sentimiento de culpabilidad es el que parece haber desaparecido de una "clase política", la española, ante el hecho terrible de que más 100.000 fetos al año son abortados antes de su nacimiento. Que a la casta política española no le produzca ningún desasosiego moral, ningún sentimiento de culpa, que la ley actual del aborto produzca tal salvajada, es peor que lamentable. Es un ejemplo de que el crimen político no tiene castigo. Es impune. Los socialistas y el resto de los políticos utilizan el asunto en términos electorales. Terrible. La vida y la muerte han quedado reducidas a un puñado de votos. Miserables. Nadie utiliza argumentos morales y políticos de calado. Nadie de la clase política es capaz de sentir bochorno público e indignación moral ante las propuestas de los aborteros socialistas. Todos parecen imitar el argumento de Eichmann, el criminal nazi, que jamás sintió culpa, cuando fue acusado de crímenes políticos contra la humanidad, porque había aplicado las leyes positivas del Estado legalmente vigente, el nazi. Sí, sí, porque Eichmann obedecía las leyes vigentes no tenía sentimiento alguno de culpa de haber hecho el mal; al contrario, era un ciudadano ejemplar. Es lo mismo que dicen algunos: la actual ley es magnífica, aunque impida el nacimiento de más de 100.000 niños al año; el PSOE va un poco más lejos en el salvajismo: según esta gente, es menester otra ley que despenalice el aborto, toda vez que nunca se ha castigado a nadie por abortar; es menester convertir el delito en un derecho.

Si ha desaparecido el desasosiego moral en nuestros políticos ante el aborto, si nadie parece tener remordimientos de conciencia o sentimientos de culpabilidad por el indecente asunto de convertir en derecho un delito, en fin, si apenas hay voces políticas que digan algo contra los aparatos de los partidos políticos respecto al aborto, ¿quién nos asegura que no estamos a las puertas de todo vale contra la vida humana? Porque ésta no vale nada para la casta política si desatiende a sus consignas. El derecho a la vida es, en verdad, el que está radicalmente puesto en cuestión.

El derecho es sustituido por la fuerza del más fuerte. La famosa mayoría aritmética. Prevalece la ley del más fuerte que, parapetado en la aplicación torticera de unas leyes discutibles, renuncia "racionalmente" a cualquier sentimiento de culpabilidad. Este civilizador sentimiento ha sido sustituido, como ya hiciera en el pasado Eichmann, por la fe en el partido. Por este camino, el derecho a la vida, el único derecho absoluto junto al de la libertad, pronto será sustituido por el catecismo socialista. La fe en el partido propuesta por Zapatero en la campaña electoral está triunfando. Es el regreso del individuo desarrollado a la caverna salvaje.

Objeciones a EpC: FERE pasa del ‘stop’ a dar ‘luz verde’ tras la intervención de Rouco.

Objeciones a EpC: FERE pasa del ‘stop’ a dar ‘luz verde’ tras la intervención de Rouco.

Ya hay más de 45.000 objetores y un centenar de resoluciones a su favor; los tribunales tramitan unas 500 impugnaciones a Educación para la Ciudadanía

La Federación Española de Religiosos de la Enseñanza (FERE) de Madrid ha decidido rectificar y admite ahora que los padres pueden objetar a Educación para la Ciudadanía (EpC) siempre y cuando lo estimen oportuno. La objeción “puede realizarse en cualquier momento del curso”, dice la circular enviada a sus centros.

 

El pasado 11 de septiembre, la FERE envió un escrito a las escuelas católicas de la Comunidad en el que les comunicaba que sólo se podían aceptar objeciones con anterioridad al inicio del curso.

 

Sin embargo, el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, junto con los obispos de Alcalá de Henares, Jesús Cátala, y de Getafe, Joaquín María López de Andújar, salieron al paso del comunicado de la FERE con una instrucción dirigida a todos los centros católicos en la que les pedían que faciliten la objeción a la polémica asignatura.

 

Stop a las objeciones

 

La circular de la FERE madrileña a los colegios del 11 de septiembre suponía una señal de stop para los objetores una vez iniciado el curso. Su secretario regional, Emilio Díaz Muñoz, daba cuenta al inicio del escrito de la posición de sus escuelas católicas en cuatro puntos:

 

El primero mostraba el “rechazo a la asignatura” de EpC.

 

No obstante, en el segundo “garantizan” que la impartirán en sus centros y que “será coherente con el carácter propio de los mismos”.

 

A continuación manifiestaban que “respetan el ejercicio de la ‘objeción de conciencia’ por parte de algunos padres”.

 

Y en el cuatro punto exigían a la Administración “que se proporcione a los centros unas instrucciones de naturaleza legal, que les indique cómo proceder ante estos supuestos de ‘alumnos’ no asistentes a clase de EpC”.

 

Pero, el documento concluye con una clara advertencia a los padres: “parece oportuno que, por razones organizativas y dada la naturaleza ideológica o de conciencia de las solicitudes de objeción planteadas, éstas puedan aceptarse únicamente con anterioridad al inicio de las actividades lectivas del curso”.

 

Rouco pide ‘luz verde’

 

Ante este intento de freno a la objeción de conciencia, la contundente e inmediata respuesta de los tres obispos de Madrid a la circular de los religiosos de la enseñanza no ofrece lugar a dudas.

 

Rouco, Cátala y López de Andujar exigieron luz verde para los objeciones y recordaron la doctrina de la Conferencia Episcopal Española sobre la cuestionada asignatura.

 

Su instrucción señala que esta materia “impone una formación estatal obligatoria de las conciencias, con opciones antropológicas y éticas contrarias a la doctrina católica y al verdadero humanismo, como son el relativismo moral y la ideología de género”.

 

Así, los obispos de Madrid “en ejercicio de nuestro deber de velar por las escuelas católicas establecidas en nuestros territorios”, piden que se informe a los padres de que EpC, tal como está planteada, contradice “el derecho fundamental de los padres a determinar la educación moral y religiosa que desean para sus hijos”.

 

También entienden que “ante la gravedad de la situación”, es tarea de los centros comunicar a los padres que pueden “recurrir a todos los medios legítimos para defender la libertad de conciencia y enseñanza”; e instan a los colegios a facilitar “el ejercicio de su derecho” de objeción de conciencia, sin establecer para ello unos plazos límite.

 

FERE rectifica

 

Ante el explícito mensaje de los obispos de Madrid, la FERE rectificó inmediatamente y envió una nueva circular a las escuelas católicas de Madrid admitiendo que los padres pueden objetar a EpC cuando lo consideren oportuno.

 

En referencia a su anterior escrito, FERE reconoce la posibilidad de que “esta sugerencia práctica podría ser interpretada como una falta de respeto de las Escuelas Católicas de Madrid al ejercicio de la objeción de conciencia por parte de las familias”.

 

Así, ahora considera que “la presentación de la solicitud, que es una responsabilidad íntegra de la familia, puede realizarse en cualquier momento del curso”.

 

Más de 45.000 objeciones

 

Mientras tanto, según informa Objetores.org, los padres objetores siguen aumentando y ya hay más de 45.000 objeciones a EpC (45.376 a fecha 10 de septiembre).

Además, las resoluciones que eximen a los estudiantes objetores de cursar la asignatura sobrepasan el centenar.

En Albacete, los objetores obtienen una nueva victoria: el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2 ha dictado un auto en el que decreta la suspensión cautelar de la obligación de cursar EpC para 52 alumnos.

 

Al mismo tiempo, el abogado general del Estado, Joaquín de Fuentes Bardají, admite que los tribunales están tramitando alrededor de 500 asuntos sobre EpC, una litigiosidad que “excesiva” y en la que han recaído “un sinfín de resoluciones contradictorias”.

 

Algunas de estas impugnaciones se refieren a los recursos contra decretos autonómicos que supuestamente incurren en “adoctrinamiento ideológico”, mientras otros apelan a la “objeción de conciencia” frente a la asignatura.

 

Hay que recordar, según informa Diariojurídico.com, que una sala del Tribunal Superior de Andalucía ha dictado 33 resoluciones reconociendo el derecho a la objeción de conciencia para no cursar la asignatura.

 

Al mismo tiempo, el Tribunal Superior de Justicia de La Rioja dictó este martes, 16 de septiembre, dos nuevas sentencias que amparan la objeción, con lo que las resoluciones dictaminadas por el Alto Tribunal riojano ya son 23.

Garzón y Zapatero: La muerte como cortina de humo.

Garzón y Zapatero: La muerte como cortina de humo.

Si algo sabe hacer bien el señor Zapatero es mentir, disimular, engañar y engatusar a quienes son carne de cañón para el engaño masivo: los españoles. Durante la campaña electoral fueron numerosas las consignas perfectamente estudiadas y esparcidas por los socialistas y sus medios (o sea, casi todos) para difundir la especie de que todo esto de la crisis era un invento antipatriótico de la extrema derecha, del PP. Los españolitos, abúlicos por el fútbol y los toros, tragaron las mentiras sobre ETA y sobre la "no crisis económica".

Muchos de los votantes del PSOE, del señor Zapatero, tendrán tiempo ahora para pensar en su voto, porque posiblemente hayan engrosado las cifras del paro, y podrán analizar con calma si era verdad que la crisis remontaría en primavera, como repetían Zapatero y sus satélites mediáticos; si era verdad que "la peor previsión de paro será siempre mejor que la mejor que tuvo el PP" como dijo (mintiendo conscientemente) el presidente ante el Comité Federal del PSOE; si era verdad, en definitiva, que la crisis, el aumento del paro, la desaceleración económica, el déficit público, eran consecuencia de un contexto internacional, cuyo eje del mal era Bush, aumentado por los siempre aguafiestas del PP.

Ahora que todas las mentiras del presidente han quedado al descubierto, precisan de cortinas de humo para despistar al ciudadano, siempre dispuesto a dejarse engañar por asuntos de lo más variopinto. Y ha tocado la muerte, como asunto estrella, en sus diversas manifestaciones. Muerte al principio, con la reforma de la Ley del Aborto, muerte al final, proponiendo la Ley de Eutanasia y muerte en el pasado, con el servil bedel del Gobierno, Garzón, y su sospechosa cruzada en la Audiencia Nacional a favor de los muertos de un bando (de un solo bando) de la Guerra Civil.

Ninguna de estas reformas legislativas, ni la del aborto ni la eutanasia, son necesarias. La primera porque ya se matan bastantes niños al cabo del año, como para abrir más la veda, amparándose en un falaz derecho; la segunda
porque abrir la caza al viejo o al enfermo, no es precisamente progresar en derechos, a pesar de las campañas de enredo con que la izquierda disfraza siempre sus crímenes.

Y respecto al bedel Garzón, juez estrellado, juez con cámara y sin toga, juez cuyas instrucciones son de todo menos ejemplares, qué podemos añadir. Siempre dispuesto a aparecer en las televisiones, siempre dispuesto a echar leña al fuego, para que el humo ascienda más rápidamente y oculte los problemas reales. El juez que dicta una resolución y la contraria, sin inmutarse; que procesa a Pinochet y no a Castro; que investiga los crímenes de hace 70 años, pero sólo los de un bando, y no es capaz de indagar quién dio el famoso chivatazo a ETA.

Comienza septiembre, un año más, y todo apunta a que tendremos más de lo mismo. Mentiras, cortinas de humos y garzonadas. Menudo panorama.

CUBA. La patada de Fidel Castro.

CUBA. La patada de Fidel Castro.

En las postrimerías de los Juegos de Pekín se produjo un raro y penoso incidente: un atleta agredió a un árbitro.  El individuo en cuestión, Ángel Valodia Matos, era la esperanza de Cuba para conseguir un oro en taekwondo.  El juez, Chakir Chelbat, sueco, decretó la derrota de Matos luego de que éste se tomara más tiempo del permitido para recuperarse de la lesión que sufrió en el segundo asalto. Enfurecido, el cubano le dio una patada en el rostro.  A Chelbat hubieron de darle varios puntos para suturar la herida. Matos, por supuesto, ha sido descalificado de por vida.


El incidente, aunque lamentable, no merecería mayor atención si no fuera por la extraordinaria reacción que provocó en Fidel Castro. En un artículo publicado tras la clausura de los Juegos, el secretario general del Partido Comunista de Cuba escribió: "Asombrado por una decisión que le pareció totalmente injusta, nuestro atleta protestó y lanzó una patada contra el árbitro (...) No pudo contenerse (...) Para él y su entrenador, nuestra total solidaridad".

Es raro que un atleta agreda a un árbitro, pero lo que no tiene precedentes es que un dirigente político, un hombre que a todos los efectos prácticos es un jefe de Estado, se solidarice con semejante brutalidad. Creo que es un incidente sobre el que muchos simpatizantes de la revolución cubana debían reflexionar. Es sumamente revelador.

Lo primero que hay que señalar es que Fidel Castro no ha cambiado. La personalidad básica de un individuo no cambia con los años. Lo que pasa es que ahora está menos preocupado por el futuro y, por consiguiente, tiene menos paciencia y menos cuidado con lo que dice. Pero siempre ha sido un hombre violento, lleno de desprecio por las convenciones sociales, es decir, por la cultura. De joven, en la Universidad de La Habana, era un gángster. Fue acusado de asesinato en dos ocasiones.

Su transformación en líder político tuvo mucho de casual. El golpe de estado de Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952, fue profundamente impopular. La lucha civil contra su dictadura estaba sumamente limitada, puesto que Batista contaba con el apoyo del ejército, en gran medida creación suya. De aquí que el pueblo contemplara con gran simpatía la lucha armada contra el régimen, que Castro organizó con singular efectividad. El desmoronamiento de la dictadura lo convirtió en una figura enormemente popular, y, al poder disolver un ejército desprestigiado, tuvo las manos libres para entronizar su propia dictadura.

En esas condiciones, decidió hacerse comunista y abrazar el marxismo-leninismo. No lo hizo por gusto. Es una ideología que supuestamente defiende a los oprimidos y en realidad justifica la barbarie. Uno de sus postulados fundamentales es que las ideas de una sociedad dependen de su estructura económica y reflejan intereses de clase. Una sociedad considera moral lo que beneficia a la clase dominante. De más está decir que es una idea singularmente útil para cualquier ambicioso sin escrúpulos. Todos sus crímenes dejan de serlo, puesto que sólo lo son desde el punto de vista de las clases opresoras. Desde el punto de vista de las clases oprimidas, los mismos actos pueden interpretarse como meritorios y plausibles. Eso permite defender el patear a un árbitro: basta interpretarlo como un acto de legítima defensa ante una agresión política.

En sus reflexiones sobre las Olimpiadas, Castro se refirió a varios arbitrajes que consideró injustos afirmando que "la mafia" había logrado "burlar" las reglas del Comité Olímpico. "Fue criminal lo que hicieron con los jóvenes de nuestro equipo de boxeo para complementar el trabajo de los que se dedican a robar atletas del Tercer Mundo (...) En su ensañamiento, dejaron a Cuba sin una sola medalla de oro olímpica en esa disciplina".

Obviamente, uno tiene que preguntarse si, por ejemplo, las derrotas de Cuba en béisbol y voleibol femenino fueron también obra de un arbitraje injusto y manipulado por la "mafia". En todo caso, nada más elocuente que su visión sobre los próximos Juegos. "No nos dejemos engatusar por las sonrisas de Londres. Allí habrá chovinismo europeo, corrupción arbitral, compra de músculos y cerebros, costo impagable y una fuerte dosis de racismo".

No es una apreciación personal, es una visión marxista que le permite considerar todo –también el deporte, por supuesto– desde un punto de vista político, desde el punto de vista de los intereses de clase. Es precisamente por eso que los comunistas politizaron tanto el deporte durante la Guerra Fría. Para ellos, los que se enfrentaban no eran simples deportistas, sino supuestos representantes de la burguesía y del proletariado. Los éxitos de los primeros debían considerarse pruebas de la superioridad del socialismo sobre el capitalismo. En realidad, por supuesto, los comunistas sólo estaban defendiendo los intereses de una nueva clase: una nomenklatura explotadora y represiva.

Muchos anticastristas se irritan cuando se habla del marxismo-leninismo de Fidel Castro. Insisten en que es sólo un gángster, un oportunista sin verdaderas convicciones políticas, y que calificarlo de marxista-leninista es glorificarlo, darle una talla intelectual que no tiene. Siempre he creído que es un error. Fidel Castro es un marxista-leninista no porque tenga una gran talla intelectual, sino precisamente porque no la tiene. Es marxista justamente porque el marxismo es una ideología capaz de justificar la barbarie, el fundamento cultural de las dictaduras más represivas, sanguinarias y estériles de la historia.

Los sindicatos, con bolsillos llenos, callan y gozan en vacaciones.

Los sindicatos, con bolsillos llenos, callan y gozan en vacaciones.

Con los peores datos del paro desde hace años, con las hipotecas asfixiando a las familias, con las cuentas el Estado bajo mínimos, con un crecimiento económico estancado a punto de recesión o con una inflación por las nubes, con todo eso digo, los sindicatos mayoritarios mantienen una preocupante (diría yo que indignante) luna de miel con José Luis Rodríguez Zapatero, y con Pedro Solbes y con Celestino Corbacho y con todo lo que huela a PSOE. Silencio y seguidismo tal vez condicionado porque la crisis no les afecta al tener las arcas bien llenas de millonarias subvenciones oficiales.

¿Dónde están los sindicatos? ¿Por qué no retoman el discurso reivindicativo y la vanguardia social que se les supone? ¿Por qué no recuperan la valentona conflictividad del 20 de junio de 2002 en tiempos de Juan Carlos Aparicio o Alfredo Urdaci? ¿Será porque, aun estando peor que entonces, ahora gobierna el PSOE? Son respuestas que ofenden ya por el mero hecho de plantearse pero es inevitable ponerlas encima de la mesa ante el escandaloso silencio, desaparición total sin síntoma alguno de preocupación, de UGT y CC OO ante la grave situación económica y lo que se avecina para los trabajadores.

Septiembre puede ser un mes dramático, con un panorama de pérdidas de miles de puestos de trabajo y EREs como para hacer temblar al más valiente. Y mientras, Cándido Méndez o José María Fidalgo, hacen mutis por el foro y "pasan" de su tarea reivindicativa mostrando una parsimonia y tranquilidad impropia de la realidad y de lo que están viviendo, padeciendo diría yo, los trabajadores que en ningún caso se sienten representados por unos sindicatos más preocupados en poner la mano y colocar cuanto mayor número de parásitos liberados mejor.

Ni siquiera los primeros espadas sindicales han interrumpido sus plácidas vacaciones para valorar ese Consejo de Ministros que de cara a la galería preparó Zapatero para dar cuenta de supuestas medidas para paliar la crisis, ¿qué crisis? En este sentido, no quería dejar de destacar el vergonzante silencio ante el anuncio que hizo el presidente de la eliminación del impuesto de Patrimonio. Y digo vergonzante porque cuando esta misma medida la adoptó el madrileño gobierno regional de Esperanza Aguirre éstos, los sindicatos, se rasgaron las vestiduras con la recurrente coletilla de que "el PP favorece a los poderosos". Ahora callan como puertas. No toca.

La trampa alemana en Osetia.

La trampa alemana en Osetia.

He explicado muchas veces, no pocas y, desde luego por extenso en mi libro La izquierda reaccionaria, que existe un pacto de Estado histórico entre Alemania y Rusia, roto por Hitler por delirio étnico en una guerra lanzada contra los eslavos, pero recuperado perfectamente después de la carnicería de la Segunda Guerra Mundial. Hasta el punto de que en 1989 el grueso de la deuda externa de la no tan extinta URSS (¿o acaso Putin se formó en los Estados Unidos?) era con Alemania. Prácticamente la única deuda externa, porque casi todo el resto lo tenía con sus países satélites y ahora la estamos pagando nosotros, o lo pagaremos próximamente con los fondos europeos de compensación para las naciones de detrás del telón de acero que ahora son miembros de la UE.


La relación germano-soviética sirvió, entre otras muchas cosas, en los años de entreguerras para formar oficiales alemanes al margen de los acuerdos alcanzados en 1918 y 1919 en la Academia Frünze de Moscú. Y sirve hoy para que nada menos que todo un ex primer ministro alemán, el señor Schröeder, que tanto trabajo dio a los lectores de telediarios con ese apellido, sea hoy el presidente de la primera empresa de energía de Rusia.


Entendido esto, no es posible decir que la jugada osetia sea únicamente una jugada de Putin, que puso entre la espada y la pared a Saakashvili, quien, todo hay que decirlo, no es precisamente un gran estadista: aunque hubiese sido Winston Churchill, no habría podido eludir la trampa. Por un lado, los rusos alentaron el levantamiento separatista de Osetia. Por otro, a Saakashvili sólo le quedaban dos salidas ante los hechos: reprimir o no reprimir. Si no reprimía, Osetia se "independizaba", es decir, caía en manos de los rusos. Si reprimía, los rusos intervenían en nombre de los "derechos" osetios a la "autodeterminación" y conseguían el mismo objetivo.


Y con ello se obtenía el control del nudo del transporte de energía hacia el oeste. Como bien explicó José María Marco, Rusia consigue "el monopolio del suministro de energía a Europa desde el continente".


Todo ello porque Georgia fue rechazada como candidata a la integración en la OTAN en la conferencia de Bucarest el pasado mes de abril. ¿Por quién? Por Alemania y Francia. Por ese ahora intermitente –antes firme y constante– eje francoalemán del que yo empecé a hablar hace veinte años, logrando que un redactor jefe me preguntara "¿qué es esto del eje francoalemán?", mucho antes de que la noción llegara a los titulares de los periódicos.


A Sarkozy no le quedaba otro remedio político que secundar a Merkel en este caso, aunque estoy convencido de que vio perfectamente lo que iba a ocurrir. En el debate en el seno de la OTAN, Merkel, es decir, Schröeder, es decir, Gazprom, se llevó el gato al agua: Georgia quedó fuera de la Alianza, lo que puede traducirse, y así lo entendía hasta Saakashvili, en que quedó en manos de la buena voluntad de Rusia. Putin sabe lo que hace. Por eso es zar. Por eso la prensa lo trata como "el" gobernante y pocos recuerdan la existencia de Medvedev fuera del ámbito protocolario en el que funge de jefe.


La inevitable jugada osetia era, pues, evitable con el concurso de Alemania. Pero en este asunto, Alemania no está del lado de Occidente en el sentido extenso del término. Lo demás lo hace el espíritu de Munich, la política de apaciguamiento de la que tan amigos son los dirigentes de la UE (a los que ni usted ni yo elegimos, sino que fueron cooptados en una misteriosa instancia superior por los delegados de aquello en que delegamos con una participación electoral lamentable). En un sentido más limitado del término Occidente, Putin está más cerca de nosotros que los alemanes: él ha comprendido el problema islámico, entre otras razones porque lo tiene dentro de sus fronteras, y procede en consecuencia: de ahí la cuestión chechena y otras de parecido carácter, y eso teniendo en cuenta que la musulmana es la segunda religión en Rusia. Alemania, en cambio, con Merkel o sin ella, tiene detrás, desde los años treinta, es decir, desde el nazismo, un sólido vínculo con varios países islámicos que llegaron a aportar tropas de élite a las SS (Mein Kampf es el segundo libro más leído en el mundo islámico, después del Corán).


Creo que en derecho se llama "colaboración necesaria" al papel desempeñado por el eje francoalemán en la OTAN respecto de Georgia: sin su concurso, el crimen no habría sido posible. Y es importante señalarlo, porque la historia está llena de "colaboradores necesarios", a veces por omisión, como en el caso de Chamberlain, pero en buena parte de las ocasiones por acción, como en ésta.

 

 

España no está mejor que Europa, está muchísimo peor.

España no está mejor que Europa, está muchísimo peor.

La TV ensalza el plan económico de ZP, la prensa e Internet lo ridiculizan La brecha entre la sociedad que ve y la sociedad que lee se acentúa. Nuevamente, Moncloa demuestra que controla la televisión -los que miran acríticamente- y que valora mucho menos la prensa e Internet -la opinión publicada- La ’caja tonta’ ha aplaudido el plan de medidas contra la crisis mientra que la prensa e Internet -la sociedad que lee- lo ha masacrado y cada vez habla con más crudeza de la incapacidad de ZP.

Ni tan siquiera el sesgado resumen de prensa que elabora La Moncloa ha podido ocultar el varapalo que la prensa -el de Internet ha sido mucho mayor- ha propinado a Rodríguez Zapatero y sus 24 medidas para resolver la crisis económica. Especialmente dura, inmisericorde con el plan gubernamental, ha sido la prensa especializada en economía, con titulares como éste: “El plan de choque de Zapatero: ni una sola medida que no se supiera”. Ni tan siquiera el ’exagerado’ de Cristóbal Montoro, portavoz económico del PSOE, exageró esta vez, al hablar o de la actitud “patética” de ZP.

Pero de esos enterará la sociedad que lee, no la sociedad que sólo ve. Porque es es la verdadera brecha informativa que existe hoy, y no la brecha digital Buena prueba de ella es que la sociedad publicada, la informada, puede serlo a través de la prensa tradicional o a través de Internet: en ambos casos el receptor debe leer.

Pero la inmensa mayoría del público no lee, sólo ve, la televisión y la monigotera es su única fuente de información llega por la tele, y ahí sí que Moncloa sobre vuelve a su anchas. En toda la transición democrática, no ha habido un presidente del Gobierno que haya manipulado la TV con la desfachatez calidad de ZP.

Con la excepción de A-3 TV, algunas autonómicas y Popular TV, todo el aparato televisivo (RTVE, Tele 5, Cuatro, La Sexta, Localia) se dedican a la propaganda más descarada de ZP. Un detalle: El País, con gran elegancia, ha preferido defender las indefendible plan económico del Gobierno aludiendo la mal de muchos: La crisis asola Europa. Y en editoriales, una perla muy del estilo de la casa: “El margen de maniobra del Gobierno es limitado, pero mejor tomar iniciativas que quedarse quieto mientras pasa el vendaval”.

Y es cierto que el PIB francés o alemán aún está peor, pero también lo es que con la inflación controlada y con algo que no conviene olvidar: las peculiaridades de la economía española, un país de servicios, especialmente de turismo hace que precise un crecimiento del 3% para crear empleo (ahora estamos en el 1,8 y bajando aceleradamente hacia el 0%), y si no, la crisis golpea duramente a toda la población. Con una segunda conclusión, sólo resaltada por los medios que se dirigen a la sociedad que lee: las familias españoles son las endeudadas de Europa por mor de la hipoteca, con tipos al alza y con un mercado inmobiliario en derrumbamiento, y con un sistema sin ahorro y sin liquidez. Por tanto, España no está mejor que Europa sino mucho peor.

En resumen, el Gobierno ZP no tiene ni una sola idea para afrontar la crisis económica pero eso sí, le basta con controlar la televisión para lanzar sus gigantescas operaciones de imagen engañabobos.

Lo que Zapatero nos está ocultando.

Lo que Zapatero nos está ocultando.

Toda la verdad sobre la horrible crisis económica que tenemos encima.

España se enfrenta, sin duda, a la mayor crisis económica de los últimos 50 años. Ya se denunciaba en 2006, en muchos medios: ¡Ojo, que la crisis ya está aquí! Haced algo ya, o será aún peor´. Y se decía la verdad. Pero no sólo Zapatero no ha hecho nada para amortiguar la crisis, sino que se ha dedicado a negarla, lo que ha agravado mucho sus consecuencias. Pero mucho, mucho, mucho: las perspectivas se ennegrecen conforme pasan los días. Manteniendo la mirada objetiva, se puede ver que cada vez la marejada alcanza cotas más profundas.

 

Primera mirada: Crisis inmobiliaria

 

En España, la imagen no se corresponde con la realidad, la información se manipula. El Gobierno miente a todos sin decoro. En España, las grandes empresas creen que los problemas empresariales se arreglan hablando con el Gobierno, mediante tráfico de influencias y maletines para el partido. Es la costumbre, recordemos la crisis de Endesa, con el Ministro de Industria por medio, La Caixa y los ´mil mil·lions´. Confirmado por la inmobiliaria Martinsa-Fadesa, la empresa pensaba presentar concurso de acreedores en diciembre de 2007. Era la fecha lógica. Tengamos en cuenta las quiebras previas de Llanera y Astroc, premonitorias. El Gobierno, pensando en que un ambiente de crisis económica no era lo adecuado para ganar unas Elecciones Generales, les pidió que refinanciaran la deuda de 5.000 millones de euros porque, en el peor de los casos, les iban a ayudar. El 7 de julio, ya con las elecciones ganadas, se les dice que no. En el caso de Colonial pasó algo parecido: Clos intervino para que no suspendiera pagos y refinanciara.

 

Ahora, la suspensión de Martinsa-Fadesa, que no es más que la punta del iceberg, arrastra al resto. Y las imágenes que dejan atrás son dantescas: los trabajadores de sus obras, intuyendo que no van a cobrar, se llevan a su casa las puertas y las ventanas, los revestimientos y hasta los materiales de las instalaciones eléctricas o de fontanería: las cañerías, los fregaderos, los retretes. Los que esperan que les entreguen las viviendas —algunos hay— tienen lejos la solución, sus pagas y señales peligran; sobre todo, porque el Gobierno ha dicho que ´garantizará las entregas de las viviendas´. O sea, que se echen a temblar, que ha llegado Zapatero.

 

Segunda mirada: Crisis financiera

 

Por otra parte, nuestro sector financiero está a pique de ruina: las entidades financieras deben 1,6 billones de euros al exterior (o sea, 1,6 veces el PIB de 2007), y nadie quiere prestarles euros a ningún precio. Un hundimiento en bolsa reiterado, unos cuantos concursos de acreedores más como el de Martinsa-Fadesa —y va a haber muchos—, arrastrarán al sector financiero a la suspensión de pagos. No pueden encajar más caídas, porque han que renovar créditos cada año por 200.000 millones. BSCH, BBVA, entre los bancos, o Ferrovial, entre las grandes empresas, pueden resolver su problema. Los casos como los de Spanair o Roca tienen solución con expedientes de regulación de empleo. Pero docenas de pequeñas empresas y cajas, no: ni pueden pagar, ni los van a refinanciar. Ya llevamos 450.000 parados más en lo que va de año. Y habrá centenares más de empresas en suspensión de pagos al volver de las vacaciones estivales. O sea, que la mayor parte de los lunes españoles del 2009, 2010 y 2011 van a ser al sol.

 

Tercera mirada: Crisis económica del Estado Español

 

Pero el potencial destructivo de la coyuntura es mucho mayor que el observado en la caída de la economía real. Por ejemplo, añadamos que España necesita 100.000 millones de euros/año —déficit exterior para pagar petróleo y gas, entre otras cosas— que necesitan financiación. El Estado tanteó los mercados financieros para emitir Deuda Pública a 15 años, 20 puntos básicos por encima de la Deuda alemana. El fracaso del Estado en el intento de colocar dicha deuda —con ratings correspondientes a su calificación internacional— es hiriente: no encontró a nadie interesado en comprarle su papel. De seguir así, España habrá de colocar deuda pública con retribuciones con un plus de riesgo excepcional como si fuera un país tercermundista. El Banco de España ha perdido casi todas sus reservas de oro y divisas. Sin reservas de oro —Solbes lo vendió a bajo precio hace unos meses—, España se encuentra peligrosamente al borde de la suspensión de pagos. Eso es algo mucho más grave que la caída en picado de la economía real. Serán, pues, los mercados financieros los que le van a dar la puntilla a España. Y si no le prestan ni al Estado Español, ¿de dónde van a sacar el dinero las cajas que jugaron a promotores de viviendas para conseguir liquidez?

 

España está a punto de sufrir lo que se denomina una crisis de la deuda externa. Se paga con liquidación a precio de saldo de activos nacionales, con pérdidas tremendas. Con parados y destrucción del sector público. No se va a poder pagar la gasolina en esta nueva situación, que es de DEPRESIÓN. De una situación como ésta no hay ni referencia en los libros de Economía. Ni la del 73, poco antes de la muerte de Franco y con la primera gran crisis del petróleo que conoció el mundo, fue tan grave: la deuda externa era entonces del 16% del PIB. Ahora es del 160%. La del 73 se resolvió con pesetas fabricadas en España y devaluadas. Ahora no se puede devaluar. Dentro del euro es imposible más maniobra que buscar financiación en euros. Porque lo más aterrador es la perspectiva de que las circunstancias obliguen a España a salir del euro, por un motivo claro: una devaluación de la peseta a la mitad sería inmediata. Y la deuda de 1,6 billones, que es en euros, subiría al doble y sería impagable en los próximos 100 años.

 

Los ingresos públicos han caído hasta llevar a las administraciones al borde de la suspensión de pagos y, justamente ahora, se publican las Balanzas Fiscales. Los autonomistas periféricos ven la luz: de ahí saldrá el dinero para superar la crisis: no ser solidarios, quedarse la totalidad de la recaudación fiscal al estilo vasco o navarro. La guerra entre autonomías está abierta. Con la Administración en ruina, los nacionalistas catalanes ven el cielo abierto para suplir sus propias deficiencias como administradores incompetentes y manirrotos. La política de los próximos meses, ya lo veréis, se traducirá en una galopante ola de insolidaridad nacionalista y en exigencias de devolución de la ´deuda histórica´ contraida por el Estado con Cataluña.

 

¡Y este Gobierno de incapaces, falsarios e intolerantes habla en su 37 Congreso delirante de abanderar una Gran Cruzada contra el hambre en el mundo! ¿Hambre en el mundo? Mira a tu alrededor, Zapatero, mira a tu alrededor...