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Política

Un esquivo ZP aguó la exclusiva de Gabilondo con un diálogo de sordos.

Un esquivo ZP aguó la exclusiva de Gabilondo con un diálogo de sordos.

Era la primera entrevista que el presidente del Gobierno concedía después de la ruptura de la tregua de ETA y los españoles tenían ganas de escuchar las explicaciones de José Luis Rodríguez Zapatero más a fondo que el breve comunicado institucional que leyó a las pocas horas de la noticia. Pero se quedaron con las ganas. El presidente esquivó con evasivas a derecha e izquierda las preguntas de Iñaki Gabilondo sobre las reuniones y acuerdos alcanzados con los terroristas que ha desvelado estos meses la prensa, y basó su alegato en el victimismo. 

Zapatero repitió hasta la saciedad que su Gobierno nunca ha tenido el apoyo del PP en política antiterrorista, y recordó en media docena de ocasiones que cuando él era líder de la oposición el PSOE dio "carta blanca" al Ejecutivo de José María Aznar. "Los españoles deben saber que la desunión es fruto de que el Partido Popular eligió desde el primer día hacer oposición de la política antiterrorista", le dijo a un Gabilondo esta vez poco o nada condescendiente con ZP. Y se atrevió incluso a adelantar que Mariano Rajoy y los suyos lo seguirán haciendo hasta el último día de legislatura, todo un ladrillazo a las expectativas que puedan desprenderse de su reunión del lunes con el líder del PP.

¿Cuántas reuniones, presidente?

La entrevista duró unos 45 minutos. Gabilondo entró "a matar" preguntando al presidente si los etarras le habían engañado. "Sólo ETA ha fracasado estrepitosamente en este proceso", fue la respuesta que obtuvo. A partir de ahí el periodista encauzó sus preguntas hacia lo que muchos españoles quieren saber de boca de su presidente: cuántas reuniones ha habido entre el Gobierno y los terroristas en estos meses de tregua trampa. Pero Zapatero no estaba por la labor de responder, y se escudó en la "prudencia y reserva" para no hacerlo por la seguridad de las personas implicadas en esas negociaciones. Gabilondo volvió a la carga por segunda vez pero de nuevo ZP le dio esquinazo. Ni siquiera dio un número.

A los pocos minutos de empezar ya había dado portazo a lo que no le interesaba contar y había derivado la entrevista justo a donde él quería llegar: a la falta de apoyos que ha tenido en su diálogo de sordos con los terroristas. "Hubiera deseado haber tenido más, como otros presidentes", lamentó. Fuera cual fuera la pregunta, su respuesta siembre acababa en el mismo puerto. Tanto fue así que el propio Gabilondo le avisó un par de veces de que no estaba respondiendo a sus preguntas.

Ahuyentó dos fantasmas más

Siguiendo la misma táctica, el huidizo presidente tampoco despejó las dudas sobre el futuro de dos de sus fantasmas: Ignacio de Juana Chaos y los cargos electos de ANV. "¿Qué pasará si De Juana inicia una nueva huelga de hambre y su vida vuelve a estar en peligro?", preguntó un incisivo entrevistador. "No adelantemos acontecimientos", contestó ZP. "¿Se plantean ilegalizar ANV ahora?", le soltó Gabilondo al rato. De nuevo, humo con la Ley de Partidos como fondo. 

El resto de la entrevista siguió idéntico patrón: un periodista que quería saber y un presidente que no quería responder a las claras. Eso sí, ZP utilizó cuantas bazas tiene a su alcance para avalar su teoría de la falta de apoyos del PP: la teoría de la conspiración de los populares sobre los atentados del 11-M, el debate del Estado de la Nación en el que Rajoy le acusó de traicionar a las víctimas -"lo tengo grabado", dijo Zapatero- y las manifestaciones en las que miles de ciudadanos le pedían que no cediera al chantaje etarra. Fue lo único que dejó claro cuando, pasadas las 22.15 horas, Gabilondo se despidió de un presidente que le trató de tú con un frío "buenas noches" impropio del periodista de Cuatro.

El PP obtiene 2.879 alcaldes por mayoría absoluta frente a los 2.329 del PSOE.

El PP obtiene 2.879 alcaldes por mayoría absoluta frente a los 2.329 del PSOE.

Al PSOE le está costando reconocer la victoria del PP en estas elecciones municipales. No sólo ha sido la fuerza más votada con el 35,60 por ciento de los sufragios y 7.914.084 votos frente al 34,9 por ciento y 7.758.093 votos del PSOE. El Partido Popular también ha conseguido 550 alcaldes más por mayoría absoluta que el PSOE, ya que los populares tienen un total de 2.879 frente a los 2.329 de los socialistas, según destacaron a Efe fuentes del principal partido de la oposición. Habría que recordar a Zapatero lo que dijo en la entrevista en Antena 3TV: "¿Y si el PP saca un voto más?", preguntó Gloria Lomana. "Habrá ganado el PP", contestó Zapatero.

El presidente del PP, Mariano Rajoy, celebró este lunes un Comité de Dirección para analizar los resultados de las elecciones autonómicas y municipales celebradas el domingo, aunque será este martes cuando se haga el análisis más exhaustivo en el marco del Comité Ejecutivo Nacional, órgano de gobierno y administración del partido entre congresos en sus diferentes niveles territoriales.

No obstante, el PP hizo un primer análisis en el que concluye, según dijo el propio Rajoy, que se trata de los "mejores resultados que ha tenido el Partido Popular a lo largo de su historia y existencia como partido político" en número de votos y porcentaje y que supone un "vuelco electoral" respecto a 2003. Además, el presidente del PP señaló que este domingo el PP tuvo más votos y más porcentaje de votos que el PSOE en las elecciones municipales, así como que el partido ha vencido en los comicios autonómicos en las comunidades donde se han celebrado y que ha subido en votos y porcentaje en aquellas en las que ya gobernaba.

El PP también destaca que "por primera vez" el partido político que llega al Gobierno de España "pierde" las primeras elecciones autonómicas y municipales que convoca. "Nunca se había producido. Siempre quien gana las generales, vence en las autonómicas y municipales. No sucede desde 1979", apostilló Rajoy. Dentro de esta "victoria" que el PP atribuye a su partido, fuentes populares destacaron el hecho de que hayan obtenido 550 alcaldes más por mayoría absoluta que el PSOE, ya que los populares tienen un total de 2.879 frente a los 2.329 de los socialistas.

Con el 100 por ciento escrutado en las elecciones municipales, el PP es la fuerza más votada, con el 35,60 por ciento de los sufragios y 7.914.084 votos, que le dan 23.347 representantes. Sin embargo, el PSOE es el que obtiene el mayor número de concejales, con 24.026 representantes, logrados con el 34,9 por ciento del total (7.758.093 sufragios). En los pasados comicios municipales, el PSOE ganó las elecciones con 7.999.178 votos (34,83 por ciento) que le proporcionaron 23.224 ediles. El PP quedó en segundo lugar con 7.875.762 votos (34,29 por ciento), si bien ganó en número de concejales (23.615 ediles).

España bajo Zapatero. De ciudadanos a siervos.

España bajo Zapatero. De ciudadanos a siervos.

El PP ha sufrido ocho ataques violentos en cuatro días de campaña electoral. El dato para algunos es alarmante, para otros, como es mi caso, era previsible e, incluso, menos duro de lo pactado entre Zapatero y ETA. De todos modos, son sólo los primeros efectos hirientes que han recibido quienes aún tienen conciencia de la dignidad del ser humano. Esto es el inicio de lo que vendrá después. Prepárense. Déjense llevar por el olfato. Hagan caso a su nariz. No miren en su interior. No confundan sus bellos deseos con la perversa realidad. Salgan a la calle e intenten oler a la gente. No corran. Soporten los hedores. Sigan los instintos, aunque luego persuadan a la razón para que les ayude con sus argumentos.

Nadie con sensibilidad que haga la prueba de la nariz negará que el mandato de Zapatero infecta todas las instituciones. Reducidos el legislativo a una pantomima y el judicial a una prolongación de las decisiones de unas camarillas socialistas, el sistema democrático ha sido sustituido por un "régimen de libertades" más parecido al franquismo que a una democracia avanzada. Sí, sí, la cosa actual es más cercana al franquismo que a un sistema democrático. Y esto no sólo lo digo porque el "control del poder por el poder" haya desaparecido, sino porque ahora, como en los tiempos de Franco, la plebe está contenta. Gorda y robusta, sólo piensa en las próximas vacaciones. El régimen de Zapatero ha conseguido que los ciudadanos regresen a un escalón inferior de su evolución: han regresado de su condición ciudadana a ser meros siervos.

Zapatero triunfa. Da mítines para públicos que manosean los "ideales" modernistas. "Creyentes" invertidos. Gentes que odian la religión cristiana y adoran cualquier imbecilidad. La chusma prevalece sobre la ciudadanía. La plebe se impone al hombre con conciencia pública. El civismo del español es arrollado por el semimundo de Zapatero. En esta circunstancia produce hilaridad la queja de algunos sobre el silencio de Zapatero a la hora de hablar de política. Ingenuos. Tampoco hablaba jamás Franco de política. La odiaba tanto como Zapatero. Aquél sólo maldecía la hidra judeo-masónica-marxista. Éste únicamente escupe contra el PP, o sea, con quien debería debatir, y contra la guerra de Irak.

Zapatero, pues, no habla de política. Tampoco la hace. La mata. ¿Y de violencia? Menos. Ésta es muda. Él, como los caballeros de todas las tiranías, la impone. En los mítines, siguen lamentándose los ingenuos, no habla de ETA. Normal. Lo impuesto, la violencia pactada entre el Gobierno y ETA, permanece. ETA es un partido más en el proceso electoral. Zapatero ha "legalizado" el terror. Aunque los efectos serán devastadores para toda la nación, será la oposición, el PP, quien de modo inmediato sufrirá el castigo. Sus sedes, sus candidatos, sus ideas, sus programas, sus discursos, sus tradiciones, en fin, su vida será sometida a escarnio, extorsión y violencia por parte del terror y sus compañeros de viajes, el PSOE.

Entonces, ¿de qué hablará Zapatero durante toda la campaña electoral? Pues de lo mismo que hablaba Franco: de paz, de pazzzzzzzzzzz. Comida para la chusma.


Rajoy dice sentirse "inmensamente feliz" por poder hablar "de lo que le importa a la gente"

Rajoy dice sentirse "inmensamente feliz" por poder hablar "de lo que le importa a la gente"

El líder de la oposición ha ganado la primera batalla mediática a Zapatero a las puertas de la campaña electoral para las municipales de mayo. Su intervención de este jueves en televisión, con cien ciudadanos haciendo de entrevistadores, fue seguida por medio millón de personas más que la del presidente del Gobierno, el pasado 27 de marzo. Más que satisfecho, Rajoy está "inmensamente feliz" porque pudo hablar "de los problemas reales, de lo que importa a la gente". Desde el PSOE ha sido Blanco el que ha intentado rebajar el éxito. Ha dicho que esa mayor audiencia no tiene importancia alguna. Como él, De la Vega también se ha aferrado a la pregunta sobre su sueldo para criticarle.

En Granada, donde Rajoy se reunió con el presidente del Grupo Popular en el Parlamento Europeo, Joseph Daul, explicó que su intervención de este jueves en TVE "fue de las mejores experiencias que he vivido a lo largo de mi vida política y me encantaría volver a repetirla". El líder de la oposición mostró su satisfacción por haber podido hablar "de la educación, de la sanidad, el nivel adquisitivo o de pensiones de viudedad". Pese a esto, lamentó que el programa "se me quedó corto". Al presidente del PP le hubiera gustado "hablar también de los autónomos, de la política de familia, de la educación, de los salarios de la gente, de su nivel adquisitivo, que son temas muy importantes", para lo que confió en que haya "más oportunidades".

La experiencia, según detalló, "me reafirmó en lo que pienso y llevo diciendo bastante tiempo, que presido un partido que se ocupa fundamentalmente del futuro, y se ocupa fundamentalmente de las personas". El presidente del PP atribuyó las críticas a su intervención televisiva, lanzadas por De la Vega y Blanco, a que "la izquierda española, que no tiene muchos argumentos que dar, ni muchos proyectos de futuro, ni tiene posibilidades de presentar una gestión, va a estar enredando con este tema".

Un sueldo como presidente del PP y como diputado

Según Rajoy, frente a la insistencia de "algunos" de "volver otra vez al pasado, yo estoy en el futuro y el programa de ayer me reafirmó la firme convicción de que nosotros estamos para defender los derechos de las personas, la justicia social y para que les vaya de lo mejor posible". Preguntado por cuánto gana, en alusión a una pregunta que una de las ciudadanas participantes en el programa le hizo en este sentido, el líder del PP, si bien eludió dar una cifra, aclaró que "como presidente del partido tengo un sueldo que complementa mi sueldo de diputado".

"Soy sospechoso de muchas cosas, pero de estar en política por razones económicas me temo que no lo soy", dijo Rajoy, quien insistió en que su principal objetivo es "trabajar para que todos los españoles puedan vivir mejor y tengan un buen sueldo".
De la Vega y Blanco, tras el sueldo de Rajoy 
La vicepresidenta primera del Gobierno ha aprovechado la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros para valorar la intervención televisiva de Rajoy. La consigna era clara: atacar al líder del PP porque no reveló su sueldo. Lo había hecho José Blanco poco antes y lo ha hecho De la Vega después. Le ha exigido "transparencia": "El sueldo de los representes públicos están en los Presupuestos Generales el Estado. Es publico y transparente, hay que decirlo porque los españoles tienen que saberlo".

También le ha atacado porque, según su interpretación, siguió "la línea habitual" del PP, "criticar todo lo que hace el Gobierno" y demostrar "que no tiene alternativa, que es incapaz de mostrar un proyecto ilusionante para los ciudadanos". Lo resumía en una de la frases-eslogan a las que recurren los socialistas: "Destruir sin construir", decía De la Vega. No aportaba muchas más novedades José Blanco, también se había aferrado a la pregunta del sueldo para deshacerse en críticas.

La Moncloa. El escondite de Zapatero.

La Moncloa. El escondite de Zapatero.

Cuando llegó a La Moncloa, Zapatero se preocupó de hacer justo lo contrario de lo que había hecho José María Aznar en sus ocho años de gobierno. Tras unos meses de zafia hostilidad contra el Partido Popular, pronto se vio que había que hacer algo más. Así que después su gobierno se dedicó a proponer políticas acerca de los propósitos más disparatados. En lo que aquí nos importa, recordemos la política de Caldera, de Bono, de Alonso y de Rubalcaba: bandazos y desorden en inmigración, inseguridad y terrorismo (callejero y del otro) en interior, y desorientación en las Fuerzas Armadas respecto a sus misiones en el exterior.

En política internacional, los problemas de Zapatero empezaron pronto: en Estados Unidos se desprecia profundamente su carácter pactista y su rendición preventiva ante Al Qaeda. Sus amigos latinoamericanos lo usaron en su momento, y hoy Chávez y Morales lo tratan con desprecio y altivez. En Europa, la solícita actitud de Zapatero en llegar a acuerdos "como sea" provoca burlas en Francia o Alemania. Empeñado en llevarse la pancarta a La Moncloa, Zapatero se quedó internacionalmente sólo, y así sigue hoy día. No le gusta viajar al exterior; si le gustara, no parece tener mucho que decir; y si lo tuviera, pocos parecen dispuestos a escucharle. Así que mejor quedarse en casa.

Si Zapatero hizo de la guerra de Irak, el eje de su política exterior, centrar toda su agenda interior en el proceso de negociación con ETA supuso otro error que al líder del PSOE le está costando caro. El desprecio con que ETA le trató durante meses desembocó en el doble crimen del 30 de diciembre. Éste cortocircuitó los planes estratégicos de Zapatero, incapaz de pensar en la posibilidad de que la cosa fuese mal. Empeñado como sea en volver a dialogar pese al doble crimen, envía a sus ministros a desgastarse por él y llevarse por delante a víctimas, jueces o asociaciones cívicas.

Son los medios de comunicación afines, las astracanadas de José Blanco y López Garrido o la profesionalidad impávida de De la Vega quienes tiran del Gobierno hacia delante. Mientras, Zapatero se esconde, saliendo de vez en cuando para encerrarse con los suyos en un mitin e insultar a Aznar como si no fuera presidente. Fuera del trabajo de agitador de masas, Zapatero huye del Parlamento, de los medios de comunicación y de las recepciones oficiales. Sea por falta de preparación política, por cansancio psicológico ante sus propias creaciones o por ambas cosas a la vez, lo cierto es que se encuentra escondido en lo más profundo de La Moncloa. Por lo que pueda pasar ahí fuera.

Ningún gobernante de nuestra democracia ha gobernado a escondidas, ausente de sus obligaciones, en el interior y en el exterior. Claro que ninguno de ellos causó el caos diplomático, estratégico o político-judicial que desarrolla implacablemente Zapatero. Y es que en algo le daremos la razón: con los estropicios que está montando desde el Gobierno, meterse debajo de la cama es la actitud más lógica. La Moncloa es ahora el escondite preventivo de ZP. Destino cruel para tan emblemático edificio.

Lo que queda del PSOE.

Lo que queda del PSOE.

El que se mueve no es que no salga en la foto, es que sale por la puerta”. Con esta frase rotunda define el socialista madrileño Joaquín Leguina, ex presidente de la Comunidad de Madrid, el estado del PSOE tras el 35º congreso, en el que saliera elegido como secretario general José Luis Rodríguez Zapatero con nueve votos de diferencia sobre el favorito, José Bono, entonces presidente de la Castilla- La Mancha.

Tal y como recogen Carlos Esteban y María Rojo en el último número de la revista Época, lo que Alfonso Guerra quería para España lo ha conseguido José Luis Rodríguez Zapatero con su propio partido: dejar el PSOE que no lo reconoce “ni la madre que lo parió”. Del partido moderno, dotado con mecanismos de democracia interna y estructurado en familias ideológicas reconocidas y poderosas, apenas queda nada bajo la apisonadora de una ejecutiva de leales en la que José Blanco controla las listas y defenestra a los disidentes, en elmejor estilo de Konstantin Beria para el Stalin Zapatero.

LOS COLMILLOS DE BAMBI

Aquel diputado de provincias virtualmente desconocido -su corriente, Nueva
Vía, apenas alcanzaba un 5% del partido- salía como de milagro triunfador del congreso, gracias a los votos de última hora de guerristas y Renovadores por la Base, abanderando lo que entonces se llamó “el cambio tranquilo” y que ha acabado, para la formación, en terremoto silencioso.

Tras la mayoría absoluta alcanzada por el PP de José María Aznar y la consiguiente debacle del PSOE con Joaquín Almunia -a quien ni siquiera dejaron leer el informe de gestión en el siguiente congreso federal-, Rodríguez Zapatero parecía una opción atractiva. Los guerristas se oponían al presidente de Castilla-La Mancha y los socialdemócratas liderados por José Luis Balbás encontraban dificultades para arrancar compromisos a un Bono crecido y con todas las papeletas para alzarse con la secretaría general.

Por otra parte, el oscuro Zapatero estaba limpio, su Nueva Vía -una corriente al estilo del Neue Mitte alemán o de la Third Way de Tony Blair-, fraguada entre militantes de segundo nivel en casa de la entonces desconocida Trinidad Jiménez, anunciaba un programa centrista, moderado y moderno, y la posición de segundón en las quinielas del propio Zapatero hacía probable que se aviniese a suscribir todos los compromisos que le pusieran delante las familias a cambio de su apoyo.

EL DEDO PROTECTOR

Era entonces Bambi -en palabras de Alfonso Guerra-, pero no tardaría en enseñar los colmillos, traicionando todos los compromisos suscritos. “Zapatero ha traicionado a todos los que le ayudaron a llegar al poder” -confirma José Luis Balbás, fuera del PSOE tras el escándalo de la Asamblea de Madrid en la fallida elección de Simancas-, “porque no quiere rodearse de la gente a la que le deba algo”.

El caso de Miguel Sebastián, el candidato a la alcaldía de Madrid cuyo nombre ocultó Rodríguez Zapatero a los propios socialistas hasta el último momento, que ni siquiera es socialista y al que impuso contra la opinión de los militantes madrileños, es sólo un caso extremo del centralismo despótico que rige hoy en el PSOE. “En Madrid ha habido primarias”, defiende Miguel Ángel Sacaluga, consejero socialista de RTVE.

¿Primarias con un candidato único, al estilo soviético? “Bueno, otra cosa es que se presenten o no se presenten candidatos”, opina Sacaluga.

Un caso muy significativo es el del Partido Socialista de Euskadi, que ha pasado de tener una ejecutiva cercana a la base y firmemente vinculada al resto de partidos constitucionalistas a quedar copada por los elementos más proclives a las tesis nacionalistas, como Jesús Egiguren, respondiendo a la necesidad del Gobierno Zapatero de avanzar en el acercamiento a los aberzales dentro de su proceso de negociación con ETA.

“En absoluto hay democracia interna”, confirma Gotzone Mora, concejala socialista de Getxo. “Los que hay en el poder en el País Vasco ahora son los fontaneros del partido en las cloacas”.

LOS EX PRESIDENTES SUSPENDEN A ZP

No se libra ni de las críticas del ex presidente socialista Felipe González. La política de José Luis Rodríguez Zapatero ha suscitado la animadversión de todos sus predecesores en La Moncloa.

La negociación abierta con la banda terrorista ETA ha sido una de las políticas más duramente criticadas por el que fuera el primer presidente socialista tras la Transición. González ha reprochado al actual Gobierno haber “trabajado sólo con una hipótesis, cosa que no se puede hacer cuando se habla de ETA”.

Para el ex presidente, “sólo se podrá hablar con ETA para ver cómo deja las armas”. Pero éste no ha sido el único dardo envenenado de González, quien también ha puesto peros a la actual política exterior. El histórico socialista no cree en “los buenones haciendo política internacional” y considera que “la política exterior tiene que ser también de seguridad” porque el que “no inspira respeto no hace política exterior”. Ahí queda eso.

Y más perlas para Zapatero. Leopoldo Calvo-Sotelo ha reconocido su “preocupación” ante la situación que vive España.

José María Aznar tampoco podía faltar en la ronda de reproches a Zapatero. El anterior presidente ha denunciado la política de “entreguismo y sumisión” a ETA del Gobierno, al que acusa de “desleal”.

LA IZQUIERDA CUENTA CON DAR EL DERECHO DE VOTO A TODOS LOS INMIGRANTES ANTES DE LAS ELECCIONES DEL 2007

LA IZQUIERDA CUENTA CON DAR EL DERECHO DE VOTO A TODOS LOS INMIGRANTES ANTES DE LAS ELECCIONES DEL 2007 El secretario de Movimientos Sociales y Relaciones con las ONG del PSOE, Pedro Zerolo, ha destacado la importancia de la propuesta del PSOE e IU para impulsar el derecho a voto de los inmigrantes legales en elecciones municipales.

La propuesta debe pasar el trámite parlamentario para su aprobación y puede ser efectiva para los próximos comicios municipales de 2007. A juicio de Zerolo, el PSOE considera necesario "avanzar en este derecho para garantizar una efectiva integración de los inmigrantes", además de garantizarse su voto, lo que podría desequilibrar la balanza entre izquierda y derecha de manera definitiva, ya que más de dos millones de inmigrantes no comunitarios adquirirían el derecho de voto.

El dirigente socialista confió en que la propuesta sea apoyada por todos los grupos parlamentarios y mostró su deseo de que esta unanimidad se amplíe a otros aspectos de las políticas migratorias que han de desarrollarse en los próximos años.

La izquierda quiere eliminar además el principio de reciprocidad El art. 13 de la Constitución establece que “Solamente los españoles serán titulares de los derechos de voto, salvo lo que, atendiendo a criterios de reciprocidad, pueda establecerse por tratado o ley para el derecho de sufragio activo y pasivo en las elecciones municipales”.

Actualmente, este derecho se reconoce ya a los residentes en España con nacionalidad de otros países de la Unión Europea y la pretensión de estos partidos es extenderlo a los inmigrantes no comunitarios. Para ello, se deberían activar convenios internacionales con los países de origen de los inmigrantes. Por ello la coalición socialista y comunista pretende eliminar ese criterio de reciprocidad, que haría imposible el voto, por ejemplo de ecuatorianos y marroquíes.

La proposición no de ley pide un informe del Consejo de Estado sobre la aplicación de este artículo de la Constitución que, según el portavoz de IU-ICV, Joan Herrera, "impide a los inmigrantes legales en España votar en las municipales si un español no puede ejercer su derecho al voto en el país de origen de éstos".

Objetivo del PSOE: eliminar al PP.

Objetivo del PSOE: eliminar al PP.

Cuando el 14 de marzo de 2004 el PSOE ganaba las elecciones generales merced a los atentados que unos días antes tuvieron lugar en Madrid, y cuya autoría todavía sigue siendo hoy un misterio –aunque para algunos empieza a estar bastante claro que detrás de los mismos se encontraban tanto la ETA como una parte de la estructura no desarticulada de los GAL-, el franquismo sociológico que ha encontrado en la izquierda su hábitat natural, y cuyos máximos exponentes son los cabecillas del Grupo PRISA, Polanco-Cebrián, elaboró un documento cuya finalidad era establecer la hoja de ruta que debía seguir el nuevo gobierno socialista de Rodríguez Zapatero para consolidar el poder que acababa de adquirir y perpetuarse en el mismo, toda vez que los últimos años de Felipe González habían demostrado que el centro-derecha liberal era capaz de aglutinar suficientes votos como para arrebatar a la izquierda algo que dicha izquierda considera como propiedad suya. Se trataba, con ese documento, de fijar la estrategia dirigida a evitar que el PP pudiera volver a ocupar el poder, porque una vez asumidos los errores que cometió el Gobierno de Aznar en la segunda mitad de su segunda legislatura, pero gobernando como lo había hecho hasta ese momento, resultaría mucho más difícil arrebatar el Gobierno a la derecha liberal. El objetivo, por lo tanto, era aniquilar al PP, liquidar sus posibilidades de continuar siendo una alternativa de Gobierno, acabar con cualquier posibilidad de que recuperara lo que había perdido de modo tan dramático.

Creo que lo he contado alguna vez, pero el citado documento hacía de la división en el PP, de la ruptura de la derecha liberal –al modo en que se vino abajo la UCD-, una necesidad imperiosa, y señalaba como estrategia la provocación, es decir, la búsqueda de la radicalización del Partido Popular, algo para lo que contaban con la ayuda inestimable de colaboradores mediáticos conscientes de un lado, y no estoy seguro de si inconscientes del otro. También he dicho alguna vez, pero no me importa repetirlo, que, para mí, el gran mérito de Mariano Rajoy en estos dos años y poco ha sido, precisamente, haber sabido conjurar los intentos por dividir a su partido y, sobre todo, por presentarlo como una formación política alejada de la centralidad y el reformismo liberal. De ahí que si, en un principio, los estrategas del Grupo PRISA y Ferraz habían ignorado al político gallego creyendo que su talante moderado les serviría para contraponerlo a quienes ellos consideran que representan la facción más dura del PP –Acebes, Aznar, Zaplana...- y provocar lo que andaban buscando, ahora, cuando Rajoy ha demostrado que esa táctica estaba equivocada, han decidido, literalmente, ir a por el.

Los acontecimientos de hace unos días en Zamora, donde un nutrido grupo de sindicalistas, y militantes y dirigentes socialistas locales, se dieron cita en el acto del líder del PP para boicotearlo, no son un hecho aislado, sino que forman parte de una estrategia perfectamente diseñada para ir incrementando la presión sobre el PP, hasta el punto de hacer asfixiante su existencia e irrespirable el ambiente a su alrededor. Lo que busca la izquierda con esta estrategia es lo que ya hizo el mundo radical vasco en su tiempo: conseguir que nadie quiera formar parte ni tener nada que ver con la derecha liberal, no por distanciamiento ideológico, sino por miedo. Durante mucho tiempo, yo lo he vivido en el País Vasco, la derecha era una opción marginal porque la gente tenía verdadero temor a la hora de votar –pese a ser un acto secreto- y optaba por otras alternativas –el PSE entre ellas, aunque estuviera alejado ideológicamente-, antes que verse vinculado a algo que podía ser objeto de represalias. Ahora el PSOE y el franquismo sociológico que lo sostiene han encontrado en esta estrategia la manera de alcanzar su objetivo liquidatorio.

Lo de Zamora es continuación de lo que ya ocurrió en Cataluña durante la campaña del referéndum, y preludio de un enrarecimiento y agravamiento del clima de hostilidad hacia los demócratas liberales. Hoy en día, pensar en clave de Democracia y Liberalismo es sinónimo de acusación de facha y extremista, que es la manera que tiene la izquierda de acusar a la derecha de sus propios pecados. En los próximos meses vamos a asistir a una escalada de la violencia contra el PP, la misma violencia que desplegó la izquierda cuando la Guerra de Iraq y el Prestige en nombre de la paz, que tiene gracia la cosa, violencia verbal y física y manifestación popular del talante antidemocrático que una parte de la izquierda, la más minoritaria, pero la que, precisamente por su carácter violento, es la que impone sus criterios, exhibe cada vez que ve peligrar su único y demoledor objetivo: la perpetuidad en el poder. Hace meses, esa izquierda creía que Mariano Rajoy –ese es el análisis que entonces hacían los polancocebrianes- no llegaría a la mitad de esta legislatura al frente del PP. Pero se equivocaron, y ahora tratan de evitar que llegue al final.

El pasado domingo, en su discurso de clausura del Campus FAES, Rajoy señalaba, contundente, que “mi ambición es que la sociedad española pueda olvidar lo antes posible lo que han significado estos años de Gobierno de Zapatero”. Y aunque los acontecimientos de esta semana han ensombrecido esa intervención, merece la pena su lectura porque de la misma podemos extraer la conclusión de un compromiso social de regeneración democrática ineludible en los actuales momentos, y un compromiso que, como establecía Buchanan, parte de la aceptación de las reglas del juego y la garantía de los derechos individuales descritos por el liberalismo clásico. Rajoy representa hoy la idea de libertad individual, supongo que por convencimiento, pero indudablemente por necesidad, y es que si queremos que nuestra democracia, nuestra frágil democracia, sobreviva y se fortalezca en el futuro con unas instituciones más libres y más independientes, es absolutamente necesario volver a recuperar esa idea de libertad individual y respeto a la ley y al Estado de Derecho en que los padres del liberalismo sustentaron el fundamento teórico del mismo.

Y la izquierda, no lo que consideramos como izquierda comprometida con los débiles, que no es más que un mal entendido liberalismo, sino la izquierda heredera del marxismo y que ha enarbolado falsamente las banderas de la libertad y la democracia –banderas que ha pisoteado allí donde la utopía socialista se ha llevado adelante-, no puede consentir que nadie empuñe el estandarte de la libertad sin que ellos hayan extendido previamente el certificado de demócratas, y como Rajoy empieza a conseguir que se extienda la idea de que este Gobierno es cualquier cosa menos un Gobierno democrático, la reacción no puede ser otra que la violencia. Escenas como la de Zamora esta semana, como aquellas algaradas en Cataluña en las que se insultó y se tiraron huevos a los dirigentes del PP, se repetirán, y cada vez con un mayor enconamiento, a medida que el verdadero talante antidemocrático de este gobierno salga a la luz y haya más gente que se dé cuenta de cuál es la verdadera cara, la cara amarga, del Gobierno que tenemos.

La idea de la libertad es necesariamente molesta para el Gobierno de Rodríguez y para el franquismo sociológico polanquista que lo mantiene el poder y le dice lo que tiene que hacer y que decir. Ya no es solo que esta democracia naciera débil por la herencia del franquismo, es que el socialismo, bajo la falsa capa de demócrata, ha escondido su verdadera intención, que no es otra que la de erosionar los controles al poder que había levantado el constitucionalismo liberal, mediante la regulación del capitalismo y la desregulación de la democracia o, lo que es lo mismo, la deconstrucción de la estructura de control del poder al que, al mismo tiempo, se le van concediendo mayores prerrogativas sobre los derechos individuales. Ese es el camino que ha emprendido el Gobierno de Rodríguez, y al que solo cabe contraponer, desde la batalla intelectual, una formidable acción pedagógica en favor de la ética pública. Pero, obviamente, no lo van a consentir. James Madison se preguntaba qué “es el Gobierno, sino la mayor de todas las reflexiones sobre la naturaleza humana”, y añadía que si los hombres fuesen ángeles, no haría falta gobierno, y si los ángeles gobernaran a los hombres, no harían falta controles, pero la dificultad de un gobierno de hombres es que se le debe “capacitar para que controle a los gobernados pero se le debe también obligar a controlarse a sí mismo”.

Esta enorme degradación de la democracia fue denunciada el pasado domingo por Rajoy, y no es de extrañar que dos días después la respuesta fuera violenta. Este Gobierno no sólo ha renunciado a los autocontroles, sino que, además, se ha convertido en un auténtico aniquilador de las referencias liberales de nuestra Constitución y, por lo tanto, del marco legal y jurídico que garantiza las libertades individuales. Afirmaba el líder del PP que “yo no quiero tratar a los españoles como si fueran menores de edad, porque les tengo un enorme respeto. Como demócrata quiero someterme a la voluntad del pueblo en algo que creo que es fundamental. Mi compromiso es firme y mi propuesta se detallará con claridad y con sencillez”. Está claro cual va a ser la apuesta electoral de Rajoy: “España y Libertad”, dos palabras, dos ideas que Rodríguez ha tirado al cubo de la basura de la Historia. Y está clara, a la vista de los últimos acontecimientos, cual va a ser la respuesta socialista a este mensaje: violencia. En esos términos se van a dilucidar los próximos meses, y va siendo hora de que algunas cosas se digan sin miedo al modo en que van a reaccionar los intolerantes de siempre.