Blogia
ametralladora

«A España servir hasta morir».

«A España servir hasta morir».

La leyenda se leía en una montaña de Tremp frente a la Academia General Básica de Suboficiales del Ejército. Es el lema de la Academia. De golpe ha sido retirada. Los nacionalistas catalanes no podían permitir un mensaje de este tipo en una localidad de Lérida. Días atrás, un político tan sensato y medido como Duran Lleida firmó un artículo en el que calificaba de «vergonzosa inscripción» el lema de la Academia de Suboficiales. ¿Por qué vergonzosa? Los comunistas de Iniciativa por Cataluña-Los Verdes, los ecologistas «sandías» también exigieron la retirada amparándose en la «adecuación ambiental». Pero lo insólito, lo incomprensible, lo inaudito es que el Ministerio de Defensa ha ordenado retirar el lema inscrito en la piel de la montaña del Talarn. «A España servir hasta morir» ha desaparecido. Los militares empiezan a estar demasiado acostumbrados a las humillaciones. Una cosa es la disciplina y la lealtad. Otra muy diferente, la aceptación callada y la resignación ante la herida.

De seguir así las cosas, en unos meses se ordenarán borrar de los regimientos los lemas patrióticos de los militares. Y el «Todo por la Patria» de la Guardia Civil será sustituido por un «Todo por lo Políticamente Correcto» –casi siempre, incorrectísimo–, que pretenden imponernos estos retroprogres acomplejados y resentidos. Si la retirada del lema de la Academia de Suboficiales es consecuencia de los humillantes pactos acordados por el actual Gobierno de España con los nacionalismos independentistas, habrá que exigirle al ministro de Defensa la dimisión. No vale llenarse la boca la defensa de España y simultáneamente obedecer sin rechistar una orden deleznable. Y si el responsable es el ministro de Defensa, se echa de menos una respetuosa, pero enérgica protesta en voz alta de los mandos militares.

Retirar el lema de la montaña de Tremp equivale a reconocer que «A España servir hasta morir» es un mensaje equivocado, provocador y vergonzoso, como escribía el hasta ayer moderado Duran Lleida. Humillación tras humillación, las Fuerzas Armadas cumplen en silencio la orden de su desgarramiento. No se pide un concierto de ruido de sables en las salas de Bandera, pero sí una voz autorizada y respetada que defienda con gallardía a los militares, y a lo que significan. Eso, el servicio a España, la renuncia a la ambición económica, la veneración por unos valores supremos que han perdido su reconocimiento en un sector de la sociedad civil. Escribo que en un sector. Hay otra sociedad civil que admira profundamente la firmeza, el sacrificio y el sentido patriótico de los militares. Hay otra sociedad civil que asume por entero los lemas de sus Fuerzan Armadas. Porque ahí está el problema. No son frases, no son mensajes, no son lemas. Son voluntades expresadas, son juramentos, son promesas, son decisiones. A nadie le asusta una frase. Pero los nacionalistas saben que no se trata de una frase, y que por mucho que desaparezca de una montaña una leyenda, el espíritu del lema permanece intacto en casi todos los miembros de la milicia. Lo que molesta a los separadores es todo lo que une. Un lema se borra, se amputa, se modifica y hasta se prohíbe. Pero en la estructura anímica de los militares se mantiene e, incluso, crece aún más desde la adversidad y la injusticia. La retirada del lema es un deshonor político, pero el honor de los militares no desaparece. Intentarán prohibirles también el grito de «¡Viva España!», que sólo se admitirá en los acontecimientos deportivos para animar a la selección de España, mientras dure, claro. El honor de nuestras Fuerzas Armadas está muy por encima de los chalaneos políticos y las humillaciones cretinas. Pero se echa de menos la voz que lo proclame, la voz que se arriesgue a gritar ese «¡Basta ya!» que a tantos se las pasea por la garganta. El militar que lo haga será fulminado, pero representará el honor de todos sus compañeros.
Porque vuelvo a lo anteriormente expuesto. No los conocen. «A España servir hasta morir» no es un lema, no es una frase. Es una vocación decidida, un juramento invencible y un ofrecimiento inalterable. Y eso es lo que tanto asusta a los que han exigido borrar unas palabras de una montaña de Lérida.

30 comentarios

Marcos -

a 29 de Marzo de 2012 sigo con el tema.
Vivo cerca de Talarn, durante años he comprbado como la gente de esa zona no quiere a los militares allí, ya sabemos como es el independentismo nazionalista catalán. Esta semana ha salido la noticia del cierre temporal de la AGBS de Talarn. Los mismo que no querían a la AGBS ahora lloran y se manifiestan para que no se cierre. La vida es un bumerang!!! Imagino que en el lema de la pancarta pondrá "A España Expoliar o la vamos a Liar"


P.D. En mi cartera, llevo el lema "A ESPAÑA SERVIR HASTA MORIR", el llavero de mi coche es de la AGBS.
VIVA ESPAÑA!

Los lemas se llevan en el corazón -

Ser sabio, fiel y fuerte es el lema de tu escudo, y ahora por siempre tuyo, desde la mar de los cielos. Escogiste por tu suerte, el oficio de valiente, el alma de rugir fiero...ser al fin, un artillero.

M-110 -

¿Pero que es lo que esta buscando esta gente?¿Otra Guerra Civil?, entre catalanes y vascos, vascos y catalanes, al final la montan.

FRC RONDA -

Jose Luis Gardón -

Don José Bono reincide. Parece que tiene miedo a la muerte. Por eso ordena a sus subordinados, a los militares españoles, que también sean cobardes y miedosos ante la muerte. El ministro Bono ya ordenó eliminar el pasado 12 de octubre la plegaria que decía que los militares españoles no quieren morir de otra manera que sirviendo a España. Quizá dicha frase desenmascaraba su campaña contra Federico Trillo en el asunto del accidente del avión Yak-42.
Ahora, dos meses después, Bono ha ordenado también que se suprima el lema de la Academia de Suboficiales en Lérida, que ponía la muerte al servicio de España. Sin embargo, el ministro se enorgullece del artículo 8 de la Constitución, el cual exige a los militares garantizar el ordenamiento constitucional y la integridad territorial de España. Y cumplirán: llegado el caso, los militares cumplirán enteramente con la Constitución. En las condiciones que se presenten, por adversas que sean, con la muerte acechando, con aviones lamentables, pasando hambre o sed, en tiendas de campaña o incluso a la intemperie. Son militares, señor ministro, saben que su vida es su misión.

Viriato -

Ardor guerrero vibre en nuestras voces
y de amor patrio henchido el corazón
entonemos el himno Sacrosanto
del deber, de la Patria y del Honor ¡Honor!
De los que amor y vida te consagran
escucha España, la canción guerrera
canción que brota de almas que son tuyas
de labios que han besado tu Bandera.
De pechos que esperaron anhelantes
besar la cruz aquella
que formaban la enseña de la Patria
y el arma con que habían de defenderla.
Nuestro anhelo es tu grandeza
que seas noble y fuerte.
Nuestro anhelo es tu grandeza
que seas noble y fuerte
y por verte temida y honrada
contentos tus hijos irán a la muerte.
Y por verte temida v honrada
contentos tus hijos irán a la muerte.
Si al caer en lucha fiera ven flotar
victoriosa la Bandera
ante esa visión postrera orgullosos morirán.
Y la Patria, al que su vida le entregó
en la frente dolorida
le devuelve agradecida el beso que recibió.
El esplendor de gloria de otros días
tu celestial figura ha de envolver
que aún ...

Jose Luis Cebrian -

Es necesario hablar muy claro sobre el papel de nuestro Ejército en los acontecimientos del año 2004.

El error garrafal de retirar nuestras tropas de Irak cuando actuaban en misión pacificadora y humanitaria, amparada por la ONU, no puede implicar ni una mancha ni una página sucia en el historial de las Fuerzas Armadas. Al contrario, nuestros hombres supieron dar, en los momentos amargos de la retirada y después, una lección de disciplina, obediencia a sus superiores y respeto a la democracia.

Nuestro Ejército nos tiene acostumbrados a demostrar su temple y espíritu de servicio en estos años de la joven de democracia española, con su respeto a la Constitución y, sobre todo, con su entereza y fortaleza ante los numerosos ataques terroristas sufridos en sus propia casa.

Pero el año 2004 no puede ni debe recordarse como el año de una huida vergonzosa, de una traición a lo pactado, ni de una cesión atolondrada ante el chantaje. Precisamente cuando se ordenó en retirada, nuestro Ejército crecía constantemente en prestigio, por su buena organización, su capacidad de diálogo, su solidaridad y su eficacia.

Además, su profesionalidad y buen hacer están reconocidos mundialmente, para orgullo de España, en todas las misiones internacionales en las que ha participado, desde hace años.

Sirvan estas palabras como homenaje sencillo y sincero. No están solas nuestras fuerzas Armadas...

Ignacio Cosidó -

El problema es que el discurso de Bono es más táctico y mediático que de principios. Por tanto, Bono no sólo no dimitirá como Ministro, sino que no tendrá especial reparo en asumir como miembro del Gabinete de Zapatero que Cataluña o el País Vasco se autodefinan como Comunidad Nacional, que el nuevo modelo de financiación autonómica genere desigualdades entre territorios o que el Instituto Meteorológico Nacional desaparezca de Cataluña. Mientras, eso sí, nos seguirá inundando con su doctrina del patriotismo insustancial. Senador por Palencia y portavoz del Grupo Popular en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados

Ignacio Cosidó -

El hecho de que en un mismo Gobierno convivan dos conceptos tan contrapuestos del país que supuestamente gobiernan parece alarmante. Pero puestos a elegir, preferiría que dentro del PSOE se terminara imponiendo el discurso de Bono, a pesar de su vacuidad, que el de Zapatero. El actual Presidente tiene tal grado de confusión sobre lo que es España, acrecentada sin duda por su total dependencia de aquellos que tienen una idea muy clara de lo que no quieren que sea, que puede terminar abriendo heridas en nuestro ser colectivo difíciles de cicatrizar.
La segunda novedad es que en su nueva calidad de Ministro de Defensa, Bono tiene tendencia a ampararse en las Fuerzas Armadas para dar una nueva dimensión a su viejo discurso patriótico. Esta instrumentalización del Ejército me parece peligrosa para una democracia aún joven como la nuestra. Por el bien de todos, Bono debería ser más cuidadoso en disociar su papel como Ministro de Defensa de su propia ambición política. El Ministro debería tomar buena nota de la sugerencia del Secretario de Comunicación del PP, Gabriel Elorriaga, y dimitir de su Cartera ministerial para poder así dar con mayor contundencia esa necesaria batalla dentro del socialismo español.

Ignacio Cosidó -

Tras su desmesurada toma de posesión en el Ministerio de Defensa, José Bono ha seguido fiel a ese discurso patriótico. Lo repite como seña de identidad allí donde tiene ocasión. Como socialista, el eje del discurso es que sólo la Patria común garantiza la igualdad de todos los ciudadanos, independientemente del territorio en el que vivan. Pero a este principio ideológico une la expresión de un sentimiento de afecto a España que él maneja con extraordinaria habilidad.
Nadie puede por tanto sorprenderse del discurso del Ministro de Defensa en la Academia de Infantería o ante su partido en Toledo. Es el mismo discurso ampuloso y vacío que ha repetido hasta la saciedad. Si ese discurso sigue teniendo tan amplio reflejo mediático se debe a dos circunstancias. La primera es la contradicción entre la doctrina del Ministro y el discurso del Presidente del Gobierno. La segunda es que Bono se ampare en los uniformes para lanzar su soflama patriótica.
Así, lo relevante en el discurso de Bono no es la novedad, sino su flagrante contradicción con la posición del Gobierno del que forma parte. Cuando Zapatero acusó recientemente al Partido Popular de estar recluido en el fanatismo por defender la Constitución, debía estar pensando en su propio Ministro de Defensa. La magnífica intervención de Pío García Escudero defendiendo el concepto constitucional de Nación en la Cámara Alta, sonaba a tesis doctoral comparada con la inflamada arenga de Bono en el Patio de Armas de la Academia de Infantería.

Ignacio Cosidó -

El Ministro Bono se llena la boca hablando de España mientras los independentistas catalanes le vacían los bolsillos del presupuesto de defensa en el Congreso de los Diputados. El principal problema del discurso patriótico de Bono es que se trata de un discurso lleno de pompa y circunstancia, pero un discurso políticamente vacío e inoperante. Por mucho que el Ministro de Defensa hinche el pecho de aliento patrio, no puede ocultar la debilidad y el sometimiento de él y de todo el Gobierno a un reducido grupo de radicales cuyo objetivo fundamental es acabar con esa España que Bono dice defender.
El discurso patriótico de Bono no es nuevo. Lo viene repitiendo desde mucho antes de su desembarco en Madrid para hacerse cargo de la cartera de Defensa. Desde su atalaya castellano-manchega, Bono bramaba contra un Zapatero cuya estrategia política pasaba por avalar el pacto del PSC con Ezquerra Republicana de Cataluña para llevar a Maragall a la presidencia de la Generalitat. El albaceteño se perfilaba así como el recambio natural para el caso, entonces muy probable, de que Zapatero se estrellara en las Elecciones Generales del pasado marzo. La defensa de una idea sólida de España era el principal argumento político sobre el que construir esa alternativa.

Aquilino Crespo F. -

Y esta cesión y trágala se hace después de declarar el ministro de Defensa que no estaba dispuesto a pedir permiso a nadie para defender a España... Lo que demuestra que una cosa es predicar, y otra muy diferente dar trigo. Y lo peor de todo esto es que se van dando cada vez más pasos en el ejercicio del odio a España de aquellos que no quieren admitir, y les repatea, que existan personas dispuestas a servir a España hasta la muerte, ni que estén decididos, de acuerdo con el juramento a la bandera, a derramar hasta la última gota de su sangre en defensa de la unidad, integridad e independencia de lo que la mayoría llamamos España.
¿Habrá que quitar de la entrada de todos los establecimientos militares el lema «Todo por la patria»? Todo esto no cuenta, claro. Lo que importa en estos momentos es que los nacionalistas antiespañoles están contentos consiguiendo todo lo que se proponen. ¡Una verdadera pena!

Aquilino Crespo F. -

Escribo estas líneas corroído por el dolor, como español y como viejo soldado que desea morir antes que ver una España rota en mil pedazos.
Leo que en la Academia de Suboficiales de Talarn han mandado borrar el lema «A España servir hasta morir», lugar por el que han pasado dos de mis hijos.
Escribo dolorosamente harto, como español y como soldado, miembro de esta sociedad democrática y libre en la que todavía creo y en la que si un soldado habla se le silencia y si molesta se le tacha de fascista o golpista.
Amo España, la libertad y el sistema democrático, por eso me siento harto por el despilfarro de esfuerzos en la erosión de España, lenta y concienzuda a la que asistimos.
Las Fuerzas Armadas están para servir y defender a España, pero se camina hacia una ONG desarmada.
Estas líneas son un llanto de dolor de alguien a quien enseñaron a España servir hasta morir, y así lo enseñó a sus hijos.

Es vergonzoso, indignante, cabreante... y peligrosamente preocupante, que el Sr. ministro de Defensa haya cedido ante las presiones nacionalistas, haciendo desaparecer de la Academia Básica de Suboficiales del Talarn (Lérida) la inscripción que figuraba en una loma cercana al centro que decía: «A España servir hasta morir». Una frase que, según la noticia, se consideraba por ciertos sectores que tenía un contenido «agresivo» y que el mismo diputado de CiU, Durán Lleida, había calificado, impune y descaradamente, como «vergonzosa inscripción que era una agresión al paisaje, al buen gusto y a la libertad». Y se quedó tan tranquilo.

David Parada -

La nueva ley no ha modificado, en cambio, la réplica de quien toma el juramento o promesa, que es el jefe de la unidad militar donde se celebra la ceremonia:

«Si cumplís vuestro juramento o promesa, la Patria os lo agradecerá y premiará, y si no, mereceréis su desprecio y su castigo, como indignos hijos de ella».

Somos muchos los españoles que hemos empeñado la vida con este juramento, según una u otra fórmula. Muchos otros, aunque no de forma explícita, lo han hecho en su fuero interno.

Cuidado, ZP.

David Parada -

La Constitución.- El artículo 8º de la Carta Magna señala: «Las Fuerzas Armadas (...) tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».

Fórmula del Juramento de fidelidad a la Bandera según la Ley de 1980.

«¿Juráis por Dios o por vuestro honor y prometéis a España, besando con unción su Bandera, obedecer y respetar al Rey y a vuestros Jefes, no abandonarles nunca y derramar, si es preciso, en defensa de la soberanía e independencia de la Patria, de su unidad e integridad territorial y del ordenamiento constitucional, hasta la última gota de vuestra sangre?».

Fórmula del Juramento de fidelidad a la Bandera según la Ley de 1999.

«¿Juráis por Dios o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?».

Anónimo -

José M. Sanchez, en esta dirección http://fotos.miarroba.com/fotos/6/1/6167fc22.jpg tienes la foto de antes de quitar las piedras de la loma.

José M.Sanchez -

Si alguien imprime una foto de la montaña de Talar (Trem) con el lema de la academia, que la ofrezca por aquí.Pido de momento 100 para distribuir entre catalanes.Yo abono su importe

Español -

Vergüenza, pena, desaliento, dolor de estómago, penuria y melancolía siento al ver como cada vez es más dificil sentirse español, donde cada vez es más difícil amar a España, y donde cada vez es más difícil expresar esos mismos sentimientos. El Ministerio de Defensa ha retirado ya de una montaña del pueblo de Tremp de Lérida el lema, «A España, servir hasta morir», que llevaba años sin molestar a nadie, exceptuando a los que odian a España, los nacionalistas e independentistas. Y hoy, en un gesto más de hipocresía y falta de amor por la tierra, el Gobierno de la Nación cede el sentimiento de España, de nuevo, ante los que desean verla desaparecer, y quita un lema que millones de españoles, sin ningún tipo de complejo, estamos orgullosos de que allí estuviera. ¿Tendremos que perdir perdón por sentirnos españoles algún día?

Narciso L. -

Bono a su casa y que nombren un ministro que sepa algo del Ejercito.

Jordy C.M. -

El sentido que Bono tiene de España es el sentido de la inmensa mayoría de los españoles (¡cuántas lágrimas de emoción no se derramaron al conseguir la Copa Davis por quienes no conocían a Moyá ni a Nadal). La impregna católica del ministro manchego es inherente a la cultura en la que se sienten identificados un vastísimo porcentaje de españoles, incluidos las amplias masas de votantes del PP y del PSOE. Y, casi todos, de izquierdas o de derechas, valoran los gestos del Ministro y reprueban los hechos del Gobierno. Por eso no creemos que Elorriaga pensase en la tercera pregunta que nos surge con su deseo de que dimita: ¿qué dimita y forme un nuevo partido para ver cuánta gente le apoya?. Si esa era su intención, que nazca un partido católico y con sentido nacional, convendría que en Génova atasen corto a sus portavoces.

Jordy C.M. -

Y, como casi siempre, tampoco han estado finos los damnificados del 14-M, en este caso, Gabriel Elorriaga, principal mentor de la campaña que realizó Rajoy. Pedirle a Bono que dimita por decir algo que no está en el programa del PSOE, por no ser coherente con los hechos de su Gobierno, abre unas ligeras dudas harto peligrosas. Porque, ¿qué quiere decir Elorriaga?, ¿qué dimita y se vaya a su casa?, ¿qué dimita y milite en las filas del PP causando un nuevo efecto Damborenea?. Porque la verdad es que el antiguo Presidente de Castilla-la Mancha es una persona que se caracteriza por sus acendradas creencias católicas y su amor a España, con tal ímpetu, que no tendría cabida tampoco en un partido que, poco a poco, ha abandonado esas banderas para buscar el centro reformista. Lo lógico sería pedirle que se quedase e intentase, junto a otros socialistas como Redondo Terreros o Paco Vázquez, imponer la cordura en un partido (y nunca mejor dicho) que gobierna a la deriva del mismo modo que “oposita” el PP.

Jordy C.M. -

A veces la política de gestos no es suficiente para convencer a un determinado estamento social. Las palabras, los guiños, el decir a alguien lo que quiere escuchar, es algo que se lleva el viento cuando, al final, los hechos contradicen claramente lo dicho. Y ese problema lo tiene Bono quien, cual islote Perejil del post aznarismo, no logra crear la suficiente confianza entre los miembros del Ejército cuando habla de la indisoluble unidad de la Patria, del artículo 8 de la Constitución (donde cabe este artículo citado), o cuando brinda por España, si ZP aparece en ese segundo plano donde se le identifica como la cabeza visible de un pacto donde se encuentra Pérez Carod Rovira.

No hay fajines para tantos y los muertos del Yakolev ya pueden dar poco más de sí. Tampoco la sempiterna comparación con los errores de la era Trillo será escudo suficiente para considerarle “guardián de la unidad” o “pepito grillo del PSOE” cuando, en la cruda realidad, España se desintegra por una Euskalherría permanentemente amenazada por el “democrático” Plan Ibarreche o las “antidemocráticas” bombas de ETA y por una Cataluña amenazada por el pacto de los PGE que no es sino la compra por parte del tripartito catalán de una utópica y absurda independencia. El rostro de ZP cuando, sorpresivamente, Bono levanta su copa de vino español por la Patria común e indivisible de todos, cala más en los militares que la arenga encendida del Ministro de Defensa.

Un oficial -

El Ejército no es como una fábrica, que vas a trabajar y cobrar y basta. La alta moral de sus miembros, es esencial para el cumplimiento de sus obligaciones cotidianas, no digamos ya de las obligaciones donde tienes que exponer o dar tu vida, el espíritu militar es imprescindible y hay que cultivarlo. Al Ejército hay que mimarle y darle a conocer que todos los españoles estamos detrás de él, apoyando a sus miembros, pero no como en este caso sangrante, en el que la cobardía de su ministro ha sido patente y se ha bajado los pantalones. Cuando al Ejército se le pida que actúe de verdad, no tiene que estar desencantado ni desmoralizado, pues no es lo mismo mandarle a Bosnia o Afganistán (que con la sola presencia es suficiente), que dentro de nuestro territorio, donde si se decide que actúe (con la Constitución en la mano), tiene que estar preparado para todo. No convirtamos al Ejercito en una "fábrica" , pues nos podremos llevar una sorpresa cuando lo necesitemos de verdad. Podréis gritar entonces hasta hartaros, "para que queremos al Ejercito" pero ya no habrá tiempo para prepararle mejor , la preparación del Ejército tiene que ser día a día, sin pausa. Un Ejército no se prepara en un año o dos.

Ramiro -

Bono, mucho bla bla bla, pero a la hora de la verdad nos deja en pelotas, no se quiere enterar de lo que no le interesa, solo hace la pelota (en privado, eso si) a los socios de su gobierno, pues ¿que iba a ser de el si le cesan?

Julian -

Pero porqué tanto odio en sus corazones, el Ejercito es una Institución creada por los actualmente en el poder, por demócratas desde su creación hace 25 años, ya no es el Ejército que derrotó a los "rojos". ERC sigue anclada en el pasado, pero lo peor es que al PSOE le ocurre lo mismo y por eso se bajan los pantalones cada vez que ERC les pide algo.
Yo boté en las últimas elecciones al PSOE, pero no creo que lo haga mas.

Marcos M. -

El Conseller de Gobernación y Administraciones Públicas, Joan Carretero i Grau, militante de ERC desde 1.990, aunque fue alcalde de Puigcerda, es naturalde Tremp, capital de la comarca desde donde se divisan las enormes letras.


Pues bien, hoy, dia 20 de diciembre de 2004, comienzan a quitar las letras pintadas en una montaña de la Academia General Básica de Suboficiales del Ejercito de Tierra. Con esas piedras pintadas de blanco se escribe el lema de la Academia: "A España a servir hasta morir", una de las señas de identidad del Cuerpo de Suboficiales del Ejercito.

La retirada de las letras ha creado un profundo malestar entre muchos de los vecinos de las localidades de la zona.

Según comentan los vecinos la causa de esa retirada tendría nombre y apellidos. El Conseller de Gobernación y Administraciones Públicas, Joan Carretero i Grau, militante de ERC desde 1.990, aunque fue alcalde de Puigcerda, es naturalde Tremp, capital de la comarca desde donde se divisan las enormes letras.

En todo caso, las autoridades de la Academia deberían informar de la causa de la retirada de este símbolo de la institución militar y de la localidad de Talarn.

Marcos M. -

Parece que el lema de la Academia GeneraL Básica de Suboficiales del Ejercito de Tierra, en Talarn (Lérida): "A España a servir hasta morir", una de las señas de identidad del Cuerpo de Suboficiales del Ejercito, no gusta demasiado.

Si las relaciones con el separatismo catalán ya son complicadas, aún se endurecen más cuando vemos como instituciones esenciales como las Fuerzas Armadas ceden a esos pequeños chantajes que, a fuerza de multiplicarse, convierten las instituciones en meras comparsas que rozan el patetismo.

En esta ocasión le toca a la Academia GeneraL Básica de Suboficiales del Ejercito de Tierra. Situada desde el 31 de Mayo de 1.974 en Talern, Lérida, no había sido noticia más que por los magníficos cuadros de suboficiales de los que ha venido dotando al ejercito español.

Faustino A. -

Las letras con el lema de la Academia General Básica de Suboficiales han sido retiradas. Ayer tarde, Minuto Digital pudo hablar con la academia y se nos confirmó la retirada de las letras. Miembros de las FF.AA con los que pudimos charlar, confirmaron a MDC que esta retiara se ha debido a las presiones del separatismo imperante en la zona y a "la bajada de pantalones" del Gobierno frente a los violentos.

Hemos podido recuperar una fotografía de la ladera del monte en la que se encontraba el lema retirado.

Fernando Pardo de Santayana -

Como antiguo general jefe de la División de Montaña «Urgel» y Gobernador Militar de la Plaza y Provincia de Lérida, he visto, con profundo desagrado, que, a instancias de determinados partidos nacionalistas catalanes y de ICV, se ha retirado de la Academia General de Suboficiales de Tremp (Lérida), el lema «A España servir hasta morir» que lucía, en piedras pintadas en cal blanca, en la sierra de Santa Engracia de dicho centro militar. Y he sentido una profunda vergüenza, como militar y como español ante lo que considero una cesión humillante, con el pretexto de un supuesto «ajuste medioambiental». Pero sepan, quienes hicieron la propuesta y quienes se doblegaron ante ella, que podrán haber retirado las piedras pintadas de cal, pero nunca podrán arrancar ese lema del corazón y el espíritu de nuestros suboficiales, ni del de todos sus compañeros militares de ayer y de hoy, que nos honramos en estar dispuestos al sacrificio de nuestra vida por España.

Jose Prieto -

Los ministros de defensa son de sainete.
Parecía que no podía llegar nada peor que Trillo: Alguien que valía para vestirse de Coronel Tapiocca y recitar a Espronceda tras la toma de Perejil o gritar vivas al país aliado que no corresponde (¿Honduras?), pero que era incapaz de gestionar la crisis del Yak con habilidad y competencia, evitando que se volviera un arma arrojadiza más contra el Gobierno del que formaba parte. Pero entonces llega Bono el bravucón: Lo suficientemente valiente como para que se le llene la boca de EJpaña en los medios, pero tan cobarde que cede ante ERC y hace borrar de la Academia de Oficiales del Ejército de Talarn el lema "A España servir hasta morir". Igual le conceden otra medalla. De esas que le dan por las retiradas, digo.
¡¡¡COBARDE!!!