El PSOE impide que declaren ante la Comisión del 11-M Lavandero y Campillo.
Se retrasan las comparecencias de Aznar y Rodríguez Zapatero para investigar la trama asturiana.
Los socialistas consiguen que se cite para el próximo lunes a los mandos de la Guardia Civil de Asturias sin que se haya obtenido previamente el testimonio de quienes los han dejado en evidencia. La mayoría gubernamental también veta una nueva comparecencia del coronel Félix Hernando, jefe de la UCO.
El PSOE rechazó anoche una petición del Partido Popular que solicitaba la comparecencia ante la Comisión del 11-M en el Congreso de los Diputados del guardia civil Jesús Campillo y del confidente Javier Villazón, conocido como Lavandero. Este contó al agente en el año 2001, mucho antes de los atentados islamistas en Madrid, que los también confidentes Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras buscaban a alguien que supiera preparar bombas con teléfonos móviles.
Lo que sí acordó la Comisión ayer fue retrasar unos días las comparecencias de José María Aznar y de José Luis Rodríguez Zapatero, porque los 16 diputados que la integran consideran que, antes que el presidente del Gobierno y su antecesor, deben acudir otras personas para ser preguntadas sobre la trama asturiana relacionada con la venta de los explosivos utilizados para cometer esa masacre.
Esta decisión supone, y así lo dijeron ayer algunos diputados, que la Comisión valora como necesario investigar las últimas revelaciones que ha publicado EL MUNDO sobre esta cuestión. Sin embargo, las personas que están en el origen de esas informaciones no comparecerán.
Los que sí acudirán son los mandos de la Guardia Civil de Asturias, que prestarán declaración en el Congreso sin que previamente lo hayan hecho las personas que los han dejado en evidencia.
El pasado 10 de noviembre, este periódico publicó que en 2001, casi tres años antes de los atentados del 11-M, los confidentes Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras intentaron contactar con alguna persona que supiera preparar bombas con teléfonos móviles.
Otro confidente de la Guardia Civil, Francisco Javier Villazón, Lavandero, contó esa información al agente Jesús Campillo, quien grabó su conversación con él. La cinta fue entregada a un superior y finalmente fue a parar a un cajón. Un año más tarde, al cambiar parte del mobiliario de la comandancia de la Guardia Civil de Gijón, una mesa fue enviada al pequeño cuartel de Cancienes (Asturias) y un agente encontró la grabación en uno de sus cajones.
Ayer, después de todo un día de conversaciones, de dos reuniones de los miembros de la Comisión y de varias comparecencias ante los periodistas para explicar los acuerdos alcanzados, el PP presentó a última hora un escrito en el que solicita que sean citadas siete personas -antes habían pedido sólo dos, y el PSOE otras dos- y que se escuche la citada grabación o, al menos, que se facilite a la Comisión una transcripción de la misma.
La Comisión del 11-M se reunió por la mañana para hablar de las comparecencias de Aznar y de Rodríguez Zapatero. El PP planteó la necesidad de que sean llamadas también otras personas, para que acudan tras la declaración del presidente del Gobierno, con el objetivo de investigar la que se conoce como trama asturiana.El PSOE se negó a que eso ocurra «después» de que acuda Zapatero.Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds también pidió más citaciones y propuso que tengan lugar en los huecos que vayan quedando algunos días.
Por la tarde, en una segunda reunión, los integrantes de esa Comisión acordaron -con las discrepancias de los partidos minoritarios- que sean llamados para el lunes próximo estas personas: teniente coronel de la Guardia Civil José Antonio Rodríguez Bolinaga, hasta el martes jefe de la comandancia de la Guardia Civil de Gijón, que fue destituido anteayer por haber transcurrido más de un mes desde que conoció la existencia de esa cinta hasta que la entregó al juez; el general Pedro Laguna, que era el jefe de Comandancia de Asturias en la época en que se produjeron esas conversaciones relacionadas con los explosivos -ya ha comparecido anteriormente en la Comisión-, y el coronel Luis Antonio Búrdalo de Fuentes, el actual jefe de la Guardia Civil en Asturias, de quien dependía Bolinaga.
El PP también pidió que sea llamado de nuevo el coronel Félix Hernando, jefe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, pero el PSOE dijo que se negaría a esta última solicitud.
Ante la anunciada negativa de los socialistas a que declare de nuevo Hernando, el PP aumentó su lista de peticiones: solicitó también la presencia del guardia civil Campillo y del confidente Lavandero.
Por la noche, al concluir el Pleno del Congreso, se reunieron los tres integrantes de la Mesa de la Comisión del 11-M para estudiar todas las peticiones: el presidente, Paulino Rivero (Coalición Canaria), Alvaro Cuesta (PSOE) e Ignacio Gil Lázaro (PP).
En las reuniones de la Mesa, cuando se producen tres empates seguidos, no se acepta la petición que se vota. Y eso es lo que ocurrió anoche.
Paulino Rivero siempre se abstiene, porque es el presidente y no quiere inclinarse hacia un partido u otro. Los diputados Cuesta y Gil Lázaro defendieron cada uno sus posturas, con lo que no prosperó la petición del PP de que declaren Hernando, Campillo y Lavandero.
Lo que sí aceptó el portavoz de los socialistas es que el lunes próximo -cuando comparecerán el teniente coronel Rodríguez Bolinaga, el general Laguna y el coronel Luis Antonio Búrdalo- los 16 diputados de la Comisión puedan disponer de una transcripción de la conversación grabada por el agente Campillo a Lavandero.
Las nuevas citaciones obligaron a retrasar las de Aznar y Rodríguez Zapatero. Para ello, Paulino Rivero tuvo que hacer varias gestiones ayer tarde, pues era difícil buscar un hueco en la agenda del presidente del Gobierno y de su antecesor.
Aznar, cuya presencia estaba prevista para el próximo lunes, acudirá el 29 de noviembre. Rodríguez Zapatero declarará el 13 de diciembre.
En ambos casos, el portavoz de cada grupo político podrá preguntar al compareciente durante 40 o 50 minutos. Después, en una segunda ronda, podrá disponer de un tiempo breve para pedir alguna precisión o aclaración.
De esta manera se intenta que el presidente del Gobierno o su antecesor no tengan que estar siete u ocho horas respondiendo a los diputados, como ocurrió con el ex ministro Angel Acebes y con otros comparecientes.
Paulino Rivero explicó que este reajuste del calendario ha sido necesario debido a que en las últimas semanas «se han producido acontecimientos y revelaciones informativas» que obligan a ampliar los trabajos de la Comisión. Se refería, sobre todo, a las informaciones que ha publicado EL MUNDO.
Respecto a la posibilidad de ampliar todavía más el número de comparecientes, cuando concluyan los que están previstos, Rivero indicó que eso parece poco probable, porque la Comisión no debe dilatar sus trabajos excesivamente. Su idea es que concluyan antes de Navidad, aunque los grupos decidirán si solicitan más citaciones o no.
Al portavoz del PSOE, Alvaro Cuesta, le parece que las nuevas comparecencias acordadas ayer son suficientes para llenar las expectativas de la Comisión.
Por una parte, según dijo, la presencia de los mandos de la Guardia Civil permitirá aclarar los puntos oscuros que existen en relación con la trama asturiana. Además, también se garantiza que una representación de la Asociación de Víctimas del 11.M cerrará las declaraciones y que Aznar declarará antes que Rodríguez Zapatero, tal y como los miembros de la Comisión decidieron en su día.
Los socialistas consiguen que se cite para el próximo lunes a los mandos de la Guardia Civil de Asturias sin que se haya obtenido previamente el testimonio de quienes los han dejado en evidencia. La mayoría gubernamental también veta una nueva comparecencia del coronel Félix Hernando, jefe de la UCO.
El PSOE rechazó anoche una petición del Partido Popular que solicitaba la comparecencia ante la Comisión del 11-M en el Congreso de los Diputados del guardia civil Jesús Campillo y del confidente Javier Villazón, conocido como Lavandero. Este contó al agente en el año 2001, mucho antes de los atentados islamistas en Madrid, que los también confidentes Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras buscaban a alguien que supiera preparar bombas con teléfonos móviles.
Lo que sí acordó la Comisión ayer fue retrasar unos días las comparecencias de José María Aznar y de José Luis Rodríguez Zapatero, porque los 16 diputados que la integran consideran que, antes que el presidente del Gobierno y su antecesor, deben acudir otras personas para ser preguntadas sobre la trama asturiana relacionada con la venta de los explosivos utilizados para cometer esa masacre.
Esta decisión supone, y así lo dijeron ayer algunos diputados, que la Comisión valora como necesario investigar las últimas revelaciones que ha publicado EL MUNDO sobre esta cuestión. Sin embargo, las personas que están en el origen de esas informaciones no comparecerán.
Los que sí acudirán son los mandos de la Guardia Civil de Asturias, que prestarán declaración en el Congreso sin que previamente lo hayan hecho las personas que los han dejado en evidencia.
El pasado 10 de noviembre, este periódico publicó que en 2001, casi tres años antes de los atentados del 11-M, los confidentes Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras intentaron contactar con alguna persona que supiera preparar bombas con teléfonos móviles.
Otro confidente de la Guardia Civil, Francisco Javier Villazón, Lavandero, contó esa información al agente Jesús Campillo, quien grabó su conversación con él. La cinta fue entregada a un superior y finalmente fue a parar a un cajón. Un año más tarde, al cambiar parte del mobiliario de la comandancia de la Guardia Civil de Gijón, una mesa fue enviada al pequeño cuartel de Cancienes (Asturias) y un agente encontró la grabación en uno de sus cajones.
Ayer, después de todo un día de conversaciones, de dos reuniones de los miembros de la Comisión y de varias comparecencias ante los periodistas para explicar los acuerdos alcanzados, el PP presentó a última hora un escrito en el que solicita que sean citadas siete personas -antes habían pedido sólo dos, y el PSOE otras dos- y que se escuche la citada grabación o, al menos, que se facilite a la Comisión una transcripción de la misma.
La Comisión del 11-M se reunió por la mañana para hablar de las comparecencias de Aznar y de Rodríguez Zapatero. El PP planteó la necesidad de que sean llamadas también otras personas, para que acudan tras la declaración del presidente del Gobierno, con el objetivo de investigar la que se conoce como trama asturiana.El PSOE se negó a que eso ocurra «después» de que acuda Zapatero.Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds también pidió más citaciones y propuso que tengan lugar en los huecos que vayan quedando algunos días.
Por la tarde, en una segunda reunión, los integrantes de esa Comisión acordaron -con las discrepancias de los partidos minoritarios- que sean llamados para el lunes próximo estas personas: teniente coronel de la Guardia Civil José Antonio Rodríguez Bolinaga, hasta el martes jefe de la comandancia de la Guardia Civil de Gijón, que fue destituido anteayer por haber transcurrido más de un mes desde que conoció la existencia de esa cinta hasta que la entregó al juez; el general Pedro Laguna, que era el jefe de Comandancia de Asturias en la época en que se produjeron esas conversaciones relacionadas con los explosivos -ya ha comparecido anteriormente en la Comisión-, y el coronel Luis Antonio Búrdalo de Fuentes, el actual jefe de la Guardia Civil en Asturias, de quien dependía Bolinaga.
El PP también pidió que sea llamado de nuevo el coronel Félix Hernando, jefe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, pero el PSOE dijo que se negaría a esta última solicitud.
Ante la anunciada negativa de los socialistas a que declare de nuevo Hernando, el PP aumentó su lista de peticiones: solicitó también la presencia del guardia civil Campillo y del confidente Lavandero.
Por la noche, al concluir el Pleno del Congreso, se reunieron los tres integrantes de la Mesa de la Comisión del 11-M para estudiar todas las peticiones: el presidente, Paulino Rivero (Coalición Canaria), Alvaro Cuesta (PSOE) e Ignacio Gil Lázaro (PP).
En las reuniones de la Mesa, cuando se producen tres empates seguidos, no se acepta la petición que se vota. Y eso es lo que ocurrió anoche.
Paulino Rivero siempre se abstiene, porque es el presidente y no quiere inclinarse hacia un partido u otro. Los diputados Cuesta y Gil Lázaro defendieron cada uno sus posturas, con lo que no prosperó la petición del PP de que declaren Hernando, Campillo y Lavandero.
Lo que sí aceptó el portavoz de los socialistas es que el lunes próximo -cuando comparecerán el teniente coronel Rodríguez Bolinaga, el general Laguna y el coronel Luis Antonio Búrdalo- los 16 diputados de la Comisión puedan disponer de una transcripción de la conversación grabada por el agente Campillo a Lavandero.
Las nuevas citaciones obligaron a retrasar las de Aznar y Rodríguez Zapatero. Para ello, Paulino Rivero tuvo que hacer varias gestiones ayer tarde, pues era difícil buscar un hueco en la agenda del presidente del Gobierno y de su antecesor.
Aznar, cuya presencia estaba prevista para el próximo lunes, acudirá el 29 de noviembre. Rodríguez Zapatero declarará el 13 de diciembre.
En ambos casos, el portavoz de cada grupo político podrá preguntar al compareciente durante 40 o 50 minutos. Después, en una segunda ronda, podrá disponer de un tiempo breve para pedir alguna precisión o aclaración.
De esta manera se intenta que el presidente del Gobierno o su antecesor no tengan que estar siete u ocho horas respondiendo a los diputados, como ocurrió con el ex ministro Angel Acebes y con otros comparecientes.
Paulino Rivero explicó que este reajuste del calendario ha sido necesario debido a que en las últimas semanas «se han producido acontecimientos y revelaciones informativas» que obligan a ampliar los trabajos de la Comisión. Se refería, sobre todo, a las informaciones que ha publicado EL MUNDO.
Respecto a la posibilidad de ampliar todavía más el número de comparecientes, cuando concluyan los que están previstos, Rivero indicó que eso parece poco probable, porque la Comisión no debe dilatar sus trabajos excesivamente. Su idea es que concluyan antes de Navidad, aunque los grupos decidirán si solicitan más citaciones o no.
Al portavoz del PSOE, Alvaro Cuesta, le parece que las nuevas comparecencias acordadas ayer son suficientes para llenar las expectativas de la Comisión.
Por una parte, según dijo, la presencia de los mandos de la Guardia Civil permitirá aclarar los puntos oscuros que existen en relación con la trama asturiana. Además, también se garantiza que una representación de la Asociación de Víctimas del 11.M cerrará las declaraciones y que Aznar declarará antes que Rodríguez Zapatero, tal y como los miembros de la Comisión decidieron en su día.