Tropas aliadas se mofaron de las españolas en su retirada de Irak y Kuway con insultos, cacareos y huevos de gallina.
Portugueses y polacos, con banderas blancas, se burlaban de la Legión camino de Kuwait . La enseña nacional fue quitada de la puerta de Base España ocho días antes de empezar el repliegue . El cuartel español sufrió constantes cortes de luz y agua cuando comenzó la retirada.
Los militares españoles que se encargaron del repliegue se limitaban a cumplir órdenes, y de verdad que las cumplieron, con celeridad y profesionalidad. Pero su retirada de Iraq no fue entendida ni bien vista por los contingentes de otros países, que, mientras los españoles abandonaban Diwaniya camino a Kuwait, les insultaron y se burlaron de ellos. Según ha podido saber LA RAZÓN, efectivos de los contingentes polaco y portugués «despidieron» a las tropas españolas enseñándoles banderas blancas en señal de burla, cacareando a los legionarios y lanzándoles huevos. La tropa española se retiró «llorando», según algunos de sus miembros, y también tuvo que soportar ocasionales burlas de soldados sudamericanos.
El repliegue de las tropas españolas de Iraq ha estado siempre rodeado de un mutismo y un hermetismo que hacía difícil saber cómo y en qué condiciones se estaba produciendo, cuáles eran las sensaciones de los soldados, o cómo fue recibida la retirada por parte de los otros países presentes allí. Pues no todo fue un camino de rosas, según ha podido saber LA RAZÓN de militares que participaron en aquel repliegue, aunque por raciones obvias se mantiene en el anonimato su nombre y su graduación.
Con la salida de los últimos efectivos del Contingente de Apoyo al Repliegue de Diwaniya se cerraba una retirada prometida una y mil veces durante la campaña electoral por el entonces candidato socialista. Pero el camino a Kuwait del último contingente iba a resultar, cuando menos, denigrante para algunos de los integrantes del contingente español. Muchos de los miembros de la coalición no entendieron la salida de las tropas españolas, y tampoco que éstas cumplían órdenes de su Gobierno, por lo que la tomaron con los soldados. Antes de que llegaran a la frontera kuwaití, las tropas españolas fueron insultadas y vilipendiadas por soldados portugueses, polacos, y algunos sudamericanos, que les mostraban banderas blancas, les cacareaban a su paso e incluso les llegaron a tirar huevos de gallina, según han confirmado a este periódico fuentes militares. Miembros del contingente de tropas sudamericanas también les mostraban el dedo medio y les insultaban, aunque sus burlas fueron menos frecuentes que las de polacos y portugueses.
Llorando. Después de que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ordenase, nada más alcanzar la presidencia, la retirada de las tropas de Iraq, los militares españoles se pusieron manos a la obra para cumplir la orden. Y en menos tiempo de lo esperado, las tropas abandonaban el campamento de Diwaniya, «llorando, con la sensación de irnos con el rabo entre las piernas». Se limitaban a cumplir órdenes.
Dada la orden, y ocho días antes de que comenzara el repliegue propiamente dicho, la bandera española desapareció de la puerta de Base España, para sorpresa de las tropas. Otro mástil fue instalado en las dependencias interiores del acuartelamiento, para poder cumplir con el arriado diario de la enseña nacional.
Una vez comenzada la retirada, un grupo de americanos comenzó a tomar posiciones en la antigua base española, deparando una nueva sorpresa al contingente. En vez de una agrupación de marines, entraron en la base trescientos reservistas norteamericanos, que rondaban los cincuenta años, pertenecientes a una unidad de transmisiones, vestidos con camisetas deportivas y pantalones cortos. Días después de la entrada de los reservistas comenzaron a llegar miembros de una unidad del segundo regimiento acorazado de caballería americana, en su mayoría hispanos, para tomar posiciones dentro de la base.
Aunque las citadas fuentes señalan que la despedida de los norteamericanos fue correcta, otras fuentes indican que algunos soldados del Ejército estadounidense reprodujeron las burlas a los españoles en el puerto de Kuwait, cuando el contingente encargado del repliegue se preparaba para partir hacia España.
Cortes de luz. A partir del día dieciocho de mayo, ya en plena operación de repliegue, la base española comenzó a sufrir cortes de luz, de teléfono y de agua, aunque estos últimos no supusieron un problema, dado que el contingente español tenía almacenada suficiente agua. Estos cortes, cuya autoría se desconoce, se mantuvieron durante todo el tiempo que duró el repliegue.
Las fuentes consultadas por este diario señalaron asimismo que la relación de los españoles con los iraquíes era buena, y que nunca hubo problemas con los oriundos, que incluso hacían servicios dentro de la base, aunque éstos fueran, en ocasiones, menos efectivos de lo esperado. Por ejemplo, un iraquí acudía cada cuatro o cinco días a limpiar las letrinas de Base España, intervalo demasiado amplio para mantener la higiene adecuada, y otro se hizo cargo del supermercado norteamericano cuando estos asumieron el mando de la base anteriormente ocupada por las tropas españolas.
Todo gracias al PSOE. Cuando se van a dar cuenta de que tenemos un ejercito profesional. La seguridad de las tropas se entiende siempre en el contexto del cumplimiento de la misión, no como una excusa para dejar de cumplirla. Si quieren salir de Irak que se aporten argumentos políticos y no se ponga por excusa una vejatoria seguridad que implica temor a las bajas cuando nuestro Ejército ni ha pedido ir ni ha pedido salir.
Los militares ni pueden ni deben tomar parte, ni discutir decisiones políticas, y limitarse a obedecer. Pero a buen seguro, el mal sabor de boca de aquellos soldados que lloraron de rabia no llegó a disiparse del todo ni con la brillante recepción con banda, música y condecoraciones a su llegada a España, ni con el color de las banderas del PSOE ondeando en las tribunas.