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Errores izquierdistas básicos sobre la II República Española.

Errores izquierdistas básicos sobre la II República Española.

Gran parte de la actual confusión política proviene de errores, a menudo muy groseros, sobre nuestra historia reciente, errores cultivados sistemáticamente por la izquierda y aceptados pasivamente por una derecha que podríamos llamar gurteliana, por su excesiva fijación con la economía.
He aquí algunos de esos errores:

1. La república fue una iniciativa de la izquierda

La marcha de Primo de Rivera dio lugar a un proceso de transición a un régimen constitucional. Fueron los derechistas Alcalá-Zamora y Miguel Maura quienes lograron reunir a las dispersas fuerzas republicanas en el Pacto de San Sebastián. Y fue sobre todo Maura quien, después de las elecciones municipales del 31, arrastró al resto de los republicanos a ocupar el poder. Maura y Alcalá-Zamora, quizá por su origen monárquico, eran los más conscientes de la quiebra moral de la monarquía. El también derechista general Sanjurjo, director general de la Guardia Civil, fue quien dio el golpe de gracia al régimen, al ponerse a disposición de los republicanos. La república llegó, pues, por iniciativa y dirección derechista, aunque la mayor parte de sus fuerzas tuviera carácter izquierdista.

2. La república llegó democráticamente

En el Pacto de San Sebastián los republicanos se propusieron traer el nuevo régimen mediante un golpe militar, que fracasó en diciembre de 1930. Pese a ello, la monarquía les permitió presentarse a las siguientes elecciones, de carácter municipal, con vistas a otras posteriores a Cortes. Las municipales, perdidas abrumadoramente por los republicanos, salvo en las capitales de provincia, fueron transformadas en un verdadero golpe de estado por Maura, en primer lugar, y enseguida por Romanones y Sanjurjo. Pero fue un golpe dado al mismo tiempo por la monarquía contra sí misma. Es más, la parte principal del golpismo correspondió a una monarquía moralmente derrumbada, que entregó mansamente el poder a sus enemigos. Así, la república no llegó democráticamente, pero sí con legitimidad: la que le regalaron (palabra de Maura) los monárquicos.
3. El PSOE se integró en la república "burguesa"

Por ser el PSOE el partido más fuerte y mejor organizado, gracias su anterior colaboración con la dictadura de Primo de Rivera, de su actitud iba a depender el destino de la república. En contraste con su moderación durante la dictadura, el PSOE se radicalizó; entendió la república burguesa como un mero instrumento para imponer cuanto antes su propia dictadura, que llamaba "del proletariado". El modelo era la URSS de Stalin, entonces muy prestigiada en casi toda la izquierda. A ello se opuso Julián Besteiro, quien fue progresivamente marginado dentro del partido. Con dicha idea, el PSOE participó en el poder durante el primer bienio republicano, que fracasó debido a las insurrecciones anarquistas y a la pésima realización de las reformas propuestas. El sector socialista predominante, el de Largo Caballero, interpretó ese fracaso como el agotamiento de las posibilidades de la democracia burguesa, y se planteó ya directamente el asalto revolucionario al poder. Prieto, que pudo equilibrar la tendencia apoyando a Besteiro, siguió a Largo Caballero, decidiendo la deriva del partido.

4. Los republicanos eran todos o casi todos de izquierda

Los partidos propiamente republicanos burgueses de izquierda, varios y desavenidos, tenían muy poca representatividad electoral. El único partido republicano con masas de seguidores era el Radical, de Lerroux, que adoptó una política moderada y en la práctica derechista. Varios de sus principales políticos serían asesinados por el Frente Popular, y el propio Lerroux y, probablemente, la masa de sus seguidores apoyarían a Franco, al igual que los padres espirituales de la república, Ortega, Marañón y Pérez de Ayala. Los republicanos de izquierda, Azaña en primer lugar, se hicieron la ilusión de que dirigirían a los socialistas. Pero estos, mucho más poderosos y con designios más claros, les arrastraron a ellos.

5. La república tuvo carácter izquierdista

Tuvo ese carácter el primer bienio, pero el segundo, 1934-35, llegado tras las elecciones de 1933, fue de carácter derechista. La propaganda de izquierdas lo ha bautizado como "bienio negro", pero en él empezó a recuperarse la economía y aumentaron los presupuestos de enseñanza, y la derecha (Lerroux-Gil Robles) defendió la legalidad y derrotó la insurrección revolucionaria de izquierdistas y nacionalistas catalanes en octubre de 1934, realizada con propósito textual de comenzar una guerra civil. Esta victoria pudo haber consolidado el régimen, pero no lo hizo debido a persistencia de la izquierda en las actitudes que le habían llevado a la insurrección y a las divisiones e intrigas de la derecha, especialmente de Alcalá-Zamora, principal causante del derrumbe final del régimen. De modo que no es exagerado decir que él trajo la república y él la destruyó.
6. El Frente Popular ganó democráticamente las elecciones de febrero de 1936

El Frente Popular unía a los partidos que habían asaltado la legalidad republicana en octubre del 34; y no fueron elecciones democráticas, en primer lugar, por la violencia y el odio extremo que las presidieron, con amenazas de la izquierda de no respetar los resultados si estos le eran adversos. Como reconoce el propio Azaña, las votaciones transcurrieron entre motines, huida de las autoridades y adulteraciones diversas. Finalmente, los resultados nunca se hicieron públicos. Unas elecciones cuyos votos se falsean o no se publican no son democráticas.

7. El golpe de Mola, en julio de 1936, fue contra un gobierno democrático y legítimo

Indudablemente, la insurrección de octubre de 1934 se hizo contra un gobierno democrático y legítimo. No se puede decir lo mismo del golpe del 36. A menos que consideremos legítimo un gobierno salido de unas elecciones no democráticas y que a continuación emprendió desde el poder la destrucción sistemática de la legalidad republicana, que ni cumplía ni hacía cumplir, mientras sus aliados socialistas, anarquistas, comunistas y otros iniciaban en las calles y campos un proceso revolucionario plagado de asesinatos e incendios, guerra civil larvada culminada en el asesinato de Calvo Sotelo, una verdadera declaración de guerra en sí mismo.

8. La guerra civil empezó en julio de 1936

Entonces, ¿qué supuso la insurrección del 34? Esta fue planificada como guerra civil, consiguió mantener una situación bélica en Asturias durante dos semanas, ocasionó 1.400 muertos y enormes destrucciones. Pudo quedar como un hecho aislado si la izquierda hubiera cambiado básicamente de actitud tras la derrota, pero no fue así. Por ello, la guerra solo se interrumpió pasajeramente para reanudarse en el 36. Muchos creen que, situando el comienzo en 1936 y no en 1934, la izquierda salva su responsabilidad, pero no es así. En el 34 las izquierdas asaltaron la legalidad, y en el 36 la destruyeron desde el poder y desde la calle. Aun si no hubiera existido la insurrección del 34, los desmanes del Frente Popular se habrían bastado para causar la guerra. El respeto a la ley permite que las tensiones y oposiciones propias de toda sociedad compleja se canalicen sin excesiva violencia; por eso, si la legalidad es destruida, o bien la sociedad se degrada en regímenes tiránicos como las llamadas repúblicas bananeras, o bien se impone una revolución totalitaria, o bien se desata, como último recurso, la resistencia de la parte de la sociedad amenazada. En los dos años citados fueron las izquierdas las destructoras de la legalidad. Querían la guerra civil, seguras de que la ganarían, y al final tuvieron más de ella de la que pensaban, como observó Stanley Payne.

No es difícil ver en estos errores, hoy tan comunes, una clave de las políticas del gobierno actual (Zapatero-PSOE) y de los separatistas. La historia no transcurre en vano.

PROCESO INTERNACIONAL DE LOS CRIMENES CONTRA LA HUMANIDAD A LOS REGIMENES COMUNISTAS.

PROCESO INTERNACIONAL DE LOS CRIMENES CONTRA LA HUMANIDAD A LOS REGIMENES COMUNISTAS.

 Con motivo del 80 aniversario de la Revolución de Octubre, se celebro en el Palacio de la Mutualité de París el pasado día 9 de Noviembre de 1997, un Proceso Internacional, ante un Foro de 3000 asistentes y una Presidencia formada por supervivientes y testigos de los Gulags de Europa y Asia, supervivientes de los campos de Laos, Vietnam y otros países de la antigua Indochina francesa.

La encarnación moderna del mito de la igualdad entre los hombres y la promesa paradisiaca de un mundo mejor, en el movimiento de masas comunista y su apoyo ideológico, el marxismo, han terminado en todas las partes del mundo, donde han estado presentes con el horror, la exterminación y la muerte generalizada que en menos de un siglo ha costado 200 millones de seres humanos.

El mayor crimen contra la humanidad, que se conoce en la historia. Un crimen cometido no para exterminar a las razas impuras, sino a las "clases sociales" consideradas "reaccionarias", acusadas de ser un obstáculo para la construcción del "mito de una sociedad sin clases"

Una masacre que no es, como pretenden todos esos que intentan justificar y excusar el hecho, como un accidente en la historia del comunismo, sino más bien la ejecución sistemática e ineludible de la aplicación total de las tesis de Marx.
Sustituyendo a la moral y a la ética, por la eficacia de la acción y negando la realidad del mundo, transformándolo en un mundo abstracto a reconstruir, reduciendo al hombre a una sola dimensión material y económica convirtiéndolo en una masa en contra de la persona, como ser portador de valores eternos.
 
El marxismo contiene el germen y todos los ingredientes del terror y del holocausto. Hay que denunciarle por lo que es: un monstruo criminal y totalitario.
El stalinismo, según Soljénitsyne, no ha existido nunca ni en la teoría ni en la practica: no se puede hablar ni del fenómeno stalinista ni de la época de Stalin, estos conceptos han sido fabricados después de 1956, por el comunismo occidental, para conservar los ideales comunistas...como confirma Volkogonov, en su libro "El buen Lenin y el Terrible Stalin", que demuestra como lo observa Stéphane Courtois, coautor del libro recientemente publicado y presentado en París, el pasado 9 de noviembre "LIBRO NEGRO DEL COMUNISMO", junto con otros intelectuales de la Izquierda de "salón".. Proceso al Comunismo . . . .que no hay ni bueno, ni malo, sino una continuidad total entre los DOS. Lenin + Stalin un binomio infernal!!!

Contrariamente a todas las mentiras de la, o de las izquierdas..."los tiranos sanguinarios de los regímenes comunistas no constituyen un desliz desgraciado en la historia del comunismo, sino simplemente la consecuencia natural de la aplicación de la doctrina marxista".
Como lo demuestra la lista impresionante de víctimas del marxismo que empieza en 1917 con Lenin en Rusia, sigue con Stalin y continua en China con Mao y la banda de los Cuatro, Ceaucescu en Rumania, Pol Pot, Menguistu, Kim-Il-sung, Tito, Enver Hodja, Bela Kun, Kurt Eisner, La Luxemburg, La Margarita Nelken... Y una lista infinita que demuestra las atrocidades del comunismo y de las teorías marxistas en el mundo.

Todavía hoy es habitual asociar los campos de concentración solamente al nazismo, con la machacona idea de los campos de exterminio, como si no hubiese habido otros crímenes contra la humanidad nada más que en Alemania.
Hemos disfrazado la historia, intentando demostrar por todos los medios propagandísticos que todo esto no concernía al comunismo y que estos delitos no tenían nada que ver con las repúblicas democráticas y socialistas de los regímenes comunistas. Ha habido una "escuela" para desinformar históricamente todo lo referente al comunismo y sus consecuencias. Hoy todavía se habla de esas Brigadas que luchaban por la "libertad".... Y los sucesores de Calvo Sotelo, los reciben en Madrid, con flores y agasajos....

Pero, para el que no lo sepa, o no quiera saberlo, podemos demostrar que en la URSS, los decretos legalizando los campos de concentración fueron publicados en julio de 1918 y en abril de 1919, campos instalados al borde de las Islas Solovki en el Mar Blanco. El primer campo de exterminio, el de Kholmogory se instalo junto a la Ciudad de Arkhangelsk en 1921...y según el famoso disidente y ministro yugoslavo Mihajlo, el fin de este campo, era la destrucción física y moral de todos los disidentes del Partido en las famosas purgas de aquellos años negros.

En el cementerio de Donskoï , en los últimos dos años han sido encontrados miles de restos humanos enterrados por el NKVD. Uno de los hallazgos mas terribles es el de Katyn en Ucrania, cerca de la Ciudad de Kharkov donde fueron ejecutados por orden de Stalin y no de los alemanes como se decía en la propaganda soviética, 15.000 oficiales polacos. Hay una multitud de campos y cementerios, donde se están recuperando miles de restos humanos. En Bielorusia en Kourapaty, en Rusia, en el cementerio de Kalitnikov, cerca de Moscú, allí se ha encontrado una barbarie suficiente para desacreditar indefinidamente a los comunistas, a la extrema izquierda y a todos sus acólitos en la actualidad, todavía hoy cometen la infamia de asociarse en nombre de los "valores republicanos y la libertad democrática" con esa panda de asesinos universales, que tienen en su haber 200 Millones de muertos.

Por ultimo y asqueado por los documentales que he podido ver en París, en estos días pasados. El numeroso grupo de historiadores de izquierdas,11 en total, que presento el "Libro negro del comunismo", Sthephan COURTOIS, Jean Louis PANNÉ, Remí KAUFFER, Pierre RIGOULOT y otros que no conocí, intentan justificarse todavía, hoy de haber escrito el libro, después de que según ellos mismos han vivido las consecuencias de su elocuente libro.
Por primera vez, cuando salimos del Palacio de la Mutualité en París, no había ni un solo manifestante en contra del acto, en la calle.

Recuerdo en veces anteriores, que casi no se podía salir a la calle, pues había miles de elementos berreando como energúmenos y tenían que protegernos los CRS.( Compañías Republicanas de Seguridad) para poder salir corriendo hasta el metro más próximo.

Todo cambia!! MINGO DE GOÑI

HABRÍA QUE JUZGAR A LOS VERDUGOS!!
Ya qué, entre 1917-1977, 80 años en los que el mundo ha vivido, la dominación Universal anunciada por Lenin, que cínicamente escribió:"Sí para llegar a nuestros fines, debemos eliminar el 80 % de la población, no vacilaremos, un solo instante."
Hemos vivido las consecuencias, de este elocuente mensaje.

Como las potencias vencedoras trataron al derrotado pueblo alemán al final de la II guerra mundial.

Como las potencias vencedoras trataron al derrotado pueblo alemán al final de la II guerra mundial.

El historiador romano Tito Livio (muerto el año 17), cuenta en el libro quinto de su gran obra de historia Ab urbe condita como Roma unos 400 años antes fué asediada por los galos. Apareció el hambre en la gran ciudad. Brennus,rey de los galos, decidió levantar el cerco y retirarse con sus huestes si le pagaban mil piezas de oro. Los romanos no vieron otra solución que pagar el importe de oro convenido. Cuando Brennus vió que los romanos no le habían pagado lo suficiente, los romanos acusaron a los galos de usar pesas falsas para pesar el oro. De como reaccionaron los galos frente a la acusación lo describe Livio de la siguiente manera: "El arrogante galo arrojó su espada en la balanza y dijo las insoportables palabras para los romanos: ‘Vae Victis’, ’Ay de los vencidos’". Como castigo por reclamar, los romanos hubieron de pagar aún mas. "Vae Victis" es una expresión que describe la terrible verdad de que el pueblo derrotado está entregado a los caprichos del vencedor.

Este artículo trata de como las potencias vencedoras trataron al derrotado pueblo alemán al final de la II guerra mundial.

Cuando la Rusia Imperial fué derrotada por la masoneria internacional en 1.917, hubo unos años de guerra civil y caos en el gran pais. Polonia, que había desaparecido de los mapas desde 1.795, reapareció en Versalles en 1.919. La renacida Polonia vió su oportunidad en la débil Rusia y se anexionó muchos territorios en el este. Estas tierras apenas eran polacas, y estaban habitadas sobre todo por ucranianos, rusos y judios.

Cuando la guerra entre Alemania y la URSS, esta naturalmente recuperó de Polonia los territorios que ésta le había robado 20 años antes. Como compensación la URSS autorizó a Polonia a robar a Alemania una cantidad de terreno parecida en el oeste. Esto fué una franja de unos 300 kms de ancho, y las nuevas fronteras con Alemania se fijaron en los rios Oder y Neisse. Ahí Alemania perdió una quinta parte de su territorio. Unos 100.000 kilómetros cuadrados de tierra alemana antiquísima. Al mismo tiempo, la URSS se apropió de otro antiquísimo territorio alemán: Prusia Oriental.

Para hacer "polacos" y "rusos" estos enormes territorios, la población alemana de unos 16.000.000 de habitantes, había que aniquilarla o expulsarla. Esto ocurrió a principios de octubre de 1.944 con una gran brutalidad. Alrededor de unos 2.000.000 de alemanes, la mayoría mujeres, niños y ancianos fueron masacrados y asesinados en "pogroms" y en campos de concentración, o murieron de frio y privaciones en su expulsión hacia el oeste. Parecidas masacres y expulsiones ocurrieron en Checoslovaquia y Yugoslavia. Los bombardeos de terror sobre las ciudades alemanas costaron mas de 1.000.000 de muertos, la mayoria mujeres y niños. Apenas acabada la guerra, EEUU y Francia dejaron morir a propósito a mas de 1.000.000 de alemanes prisioneros de guerra, de hambre y enfermedades en superpoblados campos de concentración. Los años 1.945 a 1.950, las potencias aliadas de ocupación , siguiendo el "plan Morgentau", redujeron enormemente la capacidad de producción industrial y agrícola de Alemania, con la consecuencia de que unos 9.000.000 de alemanes murieron de hambre y enfermedades. En total murieron al menos 12.000.000 de alemanes, civiles y soldados desarmados como consecuencia de esta planeada masacre .

POLONIA Y OTROS LUGARES DE EXPULSION

El año 1.993, apareció en Nueva York el libro del periodista John Sack "An Eye for an Eye" . El libro está basado en el resultado de 7 años de investigación intensiva en la Polonia de postguerra y los territorios de donde fueron expulsados los alemanes. Sack estudió montañas de documentos y entrevistó a numerosos testigos.

Sack escribe: "En estos enormes territorios (los que Polonia anexionó en 1.945) tenia la Oficina Estatal (organización encargada de perseguir a "nazis") 1.255 campamentos para alemanes, y en todos murieron del 20 al 50% de los prisioneros. Esto no se pudo mantener en secreto. Muchas personas tomaron el tren a Berlín y lo denunciaron a las embajadas de EEUU y Gran Bretaña, que informaron a Washington y Londres en enormes sobres. Alguien debió leerlos, porque el jueves 16 de agosto, Winston Churchill pidió la palabra en la casa de los comunes y dijo: "Grandes cantidades de alemanes han desaparecido sin dejar rastro. No se puede desechar la idea de que una catástrofe de enormes dimensiones está ocurriendo tras el telón de acero". Otro parlamentario dijo: "¿Era ESTO por lo que nuestros soldados murieron"?. En el Congressional Record del dia 2-8-1.945 está escrito lo que un senador de EEUU dijo: "Tras los horrores de los campos de concentración nazis habría que esperar que algo así nunca mas volviese a acurrir. Pero lo siento…". El senador informó de "orgías" de castigos, fusilamientos, torturas con agua, abrir las venas, destrozo de cráneos contra el techo en los campos de concentración de las Oficinas del Estado (Sack, p. 111).

Según informaciones oficiales estos campos existieron de 1.945 a 1.948, y según los archivos alemanes murieron o fueron asesinados unos 80.000 alemanes, la mayoria ancianos y niños.

La Oficina, que tenia 1.255 campos de concentración estaba dirigida por Jacob Berman. Entre sus ayudantes estaban Lola Potok Ackerfeld, Itzak Klein, Adela Glickman, Moshe Grossman, Shimon Nunberg, Salek Zucker, David Feuerstein, Ayzer Maka, Aaron Lehman, Jadzia Gutman Sapirstein, Shlomo Singer, Chaim Studniberg, Hanka Tinkpulver, Shlomo Morel, Efrain Lewin, Moshe Maka, Barek Einsenstein, Major Frydman, Jacobowitz, Mordecai Kac, Moshe Kalmewicki, Josef Kluger, Nachum Solowitz, Moshe Szajnwald y Schmuel Kleinhaut (Sack, p. 182-183).

John Sack, que es de origen judio, subraya que la Oficina estaba dominada por judios: "Barek Einsenstein calculó que un 90% de los judios de la Oficina de Kattowitz "polaquizaron" sus nombres (…) Pinek Maka, secretario de seguridad del estado por Schlesien (Silesia), calculaba que entre un 70 y un 75% de los oficiales en Schlesien era judios. Barek Einsenstein calculaba al menos el 75%, Moshe Makas "tal vez" entre el 70 y el 75%. El año 1.990 dijo el vice ministro de justicia de Polonia: "No me gusta hablar de esto, pero la inmensa mayoria de los oficiales de la Oficina en toda Polonia eran judios.(…)Entre los comandantes judios estaban Major Frydman en Beuthen, Jacobowitz en un campo sin identificar, Shmuel Kleinhaut en Myslowitz, Efrain Lewin en Neisse, Shlomo Morel en Schwientochlowitz, Oppeln en Kattowitz y Lola Potok Ackerfeld en Gleiwitz. Czeslaw Geborsky, comandante en Lamsdorf era católico, pero de algún otro comandante (no judio) de campo de concentración , nunca he escuchado hablar. (Sack, p.183).

Alemanes en Schwientochlowitz intentaron informar al exterior. Un hombre fué hacia la alambrada y gritó: "este lugar es un infierno". Fué asesinado. Otro que intentaba sacar un mensaje del campo fué torturado, pero un joven miembro de las Hitlerjugend de Gleiwitz pudo escapar. A las tres de la mañana se escondió en los retretes de los hombres y a las seis salió con unos mineros. El comandante Slomo Morel lo encontró en Gleiwitz y lo llevó de nuevo a Schwientochlowitz (…). Los guardias lo hicieron literalmentre papilla golpeándolo con barras de hierro. Tras esto ninguno intentó escapar. Un hombre que había estado en Auschwitz fué liberado y dijo: " Antes estoy diez años en un campo alemán que un dia en un campo polaco".

Dia y noche escuchaba la población civil de Schwientochlowitz a los alemanes gritar, y un cura católico, anciano y buena persona intentó llamar la atención sobre ellos. Tomó el tren a Berlín y buscó un oficial británico al que le contó que ocurria. El oficial mandó "información melancólica" por correo diplomático a Londres: "Un párroco de Schlesien ha estado en Berlín. Lo conozco personalmente desde hace años y aseguro que es totalmente creible. Es un hombre que siempre ha estado dispuesto a ayudar a víctimas del régimen nazi".

El oficial siguió contando lo que la Oficina hacia con los alemanes: "Funcionarios polacos decian: ‘¿Porqué no tendrian que morir?’. Los campos de concentración no se han abandonado, sino que han sido utilizados por los nuevos mandatarios. En Schwientochlowitz, los prisioneros que no son apaleados hasta la muerte, son obligados noche tras noche a permanecer en agua helada hasta que mueren. Esto es cierto, ya que la celda de castigo de Shlomo es una cisterna de agua. (Sack, p. 109).

Sobre la situación en Schwientochlowitz sigue contando John Sack lo siguiente:

Los guardias usaban garrotes, maderas, pértigas y las muletas de los alemanes para pegarles los 15 golpes cada uno. A veces cambiaban la paliza por la pena de muerte, para lo cual tomaban al alemán de pies y manos y como un espolón con la cabeza por delante lo golpeaban contra la pared (…) La cifra de muertos era enorme pero Shlomo sabia que además de los 600 "nazis" en las barracas pardas, había también 1.800 hombres y 600 mujeres "colaboradores". Shlomo no tocó a estos últimos, sólo a los de las barracas pardas, pero los guardias empezaron a pegar a todos si no saludaban y decían "si mi señor" en polaco, si no recogían su pelo , si no se lamían su sangre (...) Los guardias violaron a las mujeres por lo que una joven de 13 años quedó en estado, enseñaron a sus perros a atacar a los alemanes mordiéndoles en los testículos. Pero aún quedaban 3.000 prisioneros, y Shlomo los odiaba aún mas que en febrero, ya que se resistían a morir (...) Al final los piojos llegaron para ayudar a Shlomo: un hombre enfermó de tifus y el y el otro hombre de su cama murieron, y al poco la fiebre se había extendido por todo el campamento de Shlomo (...).

Al poco tiempo tres cuartas partes de los alemanes habían muerto en el campo de Shlomo, y este dijo: "Lo que los alemanes no habían conseguido en cinco años en Auschwitz, lo he conseguido yo en Schwientochlowitz en sólo cinco meses" (Sack, p. 106).

Durante siete meses consiguió Shlomo Morel acabar con la vida de 2.500 civiles alemanes. El año 1.992 querian en Polonia procesarlo por esta masacre. Morel huyó a Israel, que se niega a extraditarlo a Polonia.

El campo de la muerte de Lamsdorf funcionaba de la siguiente manera: "Dia tras dia Czeslaw recibia una lista con los nombres de los alemanes muertos y siempre decia lo mismo: ‘¿Porqué tan pocos’? (...) Los mas desgraciados entre los alemanes eran las mujeres de Grüben. Durante la guerra los SS enterraron en un prado unos 500 polacos cerca de Lamsdorf , pero Czeslaw había oido decir que eran 90.000 (¡!) y mandó a las mujeres de Grüben a desenterrarlos. Las mujeres hicieron esto y se sintieron mal cuando aparecieron los cadáveres podridos. Las caras estaban deshechas, la carne podrida, pero los guardias, psicópatas, que obligaban a las mujeres a beber orina, o sangre, o excrementos humanos, o les introducian un billete en la vagina y le pegaban fuego, chillaban a las mujeres de Grüben: "Echaos encima", las mujeres hacian lo que les mandaban y los guardias volvian a chillar: "Abrazadlos, besadlos, fornicad con ellos". Con las culatas de los fusiles golpearon a las mujeres en la cabeza hasta que los ojos, la nariz y la boca estaban dentro de la carne podrida de los cadáveres (...) En este lugar no había duchas y como estos cadáveres habían muerto de tifus, 64 de estas mujers de Grüben murieron de esta enfermadad (...) Czeslaw fué al club judio, dos habitaciones en el segundo piso en Rüppelstrsse, ya que todos sus amigos eran judios, a pesar de que el declaro que era polaco católico (...) Casi el 20% de los alemanes de Lamsdorf lograron sobrevivir (1.576 de un total de 8.564 entre hombres, mujeres, niños, niñas y bebés) . (p. 130)

"En el campo de concentración de Myslowitz, cerca de Kattowitz, judios supervivientes de Auswitz decian a los alemanes: "Cantad", "¿Qué quereis que cantemos?", "Cantad lo que querais u os disparamos", los alemanes cantaban una canción que habían aprendido en el "kindergaten": "Todos los pájaros vienen...", "¡Cerdos!" les gritaban los judios y empezaban a pegarles. Cada dia morian unos 100 prisioneros alemanes en Myslowitz. (p. 110).

"El jefe del campamento en Lamsdorg, Chaim Studniberg, le pegó fuego a una barraca de alemanes y gritó: ‘Sabotaje’, y cuando las alemanas recogian arena que llevaban en sus ropas al incendio para tirar a las llamas, empujaba a las asustadas mujeres al fuego. Los guardias sujetaron a un alemán por la barba a la que pegaron fuego y después le pegaron fuego al hombre.

INFORMES DE OTROS INVESTIGADORES.

John Sack no está solo en sus experiencias. Con respecto al campo de concentración de Lamdorf, las investigaciones de Sack se pueden comparar con las del médico del campo Hans Esser en su libro "Lamsdorf. Dokumentation über ein polnisches Vernichtunglager", (Laumann-Verlag, Dülmen, 1.977). Según el doctor Essen 8.064 alemanes fueron emplazados en este campo de los horrores. 6.488 murieron, o sea, el 80%. La cifra total corresponde a la que nombra Sack. Además Esser cita supervivientes alemanes que cuentam el uso de torturas y otros métodos de exterminio descritos por Sack.

En la República Federal Alemana, un ministerio sobre desplazados, publicó el año 1.961 una obra en varios volúmenes sobre los expulsados alemanes del este y central Europa: "Documentation der Vertreigung der Deutschen aus Ost-Mitteleuropa, herausgegeben von Bundesministerium für Vertriebne, Flüchtlinge und Kriegsgeschädigte", DTV, München, 1.984, edición igual a la de 1.961.

Otra fuente de información es el trabajo de Heinz Nawratils "Die deutschen Nachkriesverluste", Herbig, München-Berlín, 1.988, al igual que la obra del historiador hispano-estadounidense Alfred Maurice de Zayas "Amnerkungen zur Vertreibung der Deutschen aus dem Osten", Kohlhammer, Stuttgart, 1.986. Estos autores se han esforzado en fijar el número de muertos. Las de Heins Nawratis están basadas en material estadístico de la Statistisches Bundestamt de la RFA. No solo incluyen las cifras de expulsados sino también de los que fueron trasportados a la URSS donde perecieron, alemanes de Hungría y Rumania, Prusia Oriental: 299.000 víctimas, Pomerania: 364.000 víctimas, Brandemburgo: 207.000 víctimas, Silesia: 466.000 víctimas, Danzig: 83.000 víctimas, Báltico, 51.000 víctimas, Checoslovaquia con Sudetes: 272.000 víctimas, Polonia (fronteras de 1.939): 185.000 víctimas, Hungria: 57.000 víctimas, Yugoslavia: 135.000 víctimas, Rumania: 101.000 víctimas, "suma: 2.230.000 víctimas. El autor remarca que con gran seguridad son cifras "a la baja". Aqui tampoco se cuentan los alemanes de Rusia, víctimas de la URSS por represión o deportaciones.

Alfred Zayas da las siguientes cifras: territorios alemanes del este: 1.225.000 víctimas, Checoslovaquia 267.000 víctimas, resto de paises: 619.000 víctimas, total 2.111.000 víctimas. Los dos dan cifras grandes y bastante parecidas. Una cifra segura absoluta, es imposible de saber.

YUGOSLAVIA

Sobre la situación del campo de concentración Rudolfsgnad en Theiss (Tisza) en Yugoslavia cuenta Erich Kern en su libro "Verbrechen am deutschen Volk", K. W. Schütz Preuss., Oldemburg, 1.964. Allí los partisanos de Tito, además de unos pocos hombres en condiciones de trabajar, internaron 23.000 mujeres y niños alemanes. Los comunistas mataron esta gente indefensa a conciencia dejándolos morir de hambre. Un testigo cuenta: "A los prisioneros de los campos de concentración no se les dió nada para comer durante varios dias. En enero durante cinco dias seguidos, no dieron nada de comer a los prisioneros. Tampoco los dias de navidad, del 24 al 27 de diciembre. Durante unos meses de invierno murieron 7.400 mujeres y niños.Un solo dia murieron de hambre 113 mujeres y niños que fueron arrojados en una gran fosa en Hutweide (...) . Un comandante del campamento que fué sustituido a los tres meses, presumía de que con sus métodos en el campo de Rudolfsgnad había liquidado 5.000 alemanes de los demonios sin pegar un solo tiro. (Kern, p. 222).

En Trieste campaban los comunistas yugoslavos de esta manera: "Durante 40 dias (...) los partisanos de Tito practicaron una cruel y sangrienta venganza. En unas semanas desaparecieron unos 7.000 italianos y alemanes(...). La mayoria víctimas de la venganza ciega de los partisanos de Tito, según investigaciones recientes mas de 1.100 prisioneros de guerra alemanes fueron bestialmente masacrados y arrojados a unas cuevas-agujeros que hay a unos kilómetros de Trieste (...). En "Foiba Miniera" deberia haber los restos mortales de unos 3.800 prisioneros de guerra italianos y de unos 800 alemanes. Así estaba Yugoslavia en muchos lugares tras la "liberación".

Oficialmente los alemanes fueron declarados "fuera de la ley". En noviembre de 1.944 la "Liga antifascista para la liberación nacional" declaró lo siguiente: 1) Todas las personas que viviesen en Yugoslavia y fuesen de origen alemán, perdian automáticamente la ciudadania yugoslava y todos los derechos civiles. 2) Todas las propiedades de las personas de origen alemán, pasaban a ser propiedad del estado. 3) Las personas de origen alemán no tienen ningún derecho ni pueden dirigirse a ningún tribunal para pedir protección. Osea, que cualquier alemán podia ser robado, encarcelado, maltratado y asesinado. Esta decisión fué dada a conocer por el comisario político de Tito, Moshe Pijade.

CHECOSLOVAQUIA

John Sack cuenta lo que ocurrió con los alemanes en Checoslovaquia: "Un amigo (de Pinkus) estaba en Praga donde trabajaba en el servicio secreto. Por alguna razón que Pinkus desconocia, Stalin dejó que este servicio se llenase de judios. El amigo de Pinkus le dijo "ven", y le enseñó una cárcel para alemanes que había allí. Era de cinco pisos, y los alemanes que Pinkus vió no estaban en celdas, sino en las escaleras. Jóvenes y ancianos alemanes subian y bajaban sin descanso por las escaleras, cuando un alemán se caia, nadie se paraba a ayudarle, sino que le pasaban por encima, todos los alemanes estaban desnudos, y los checos en los cinco pisos les gritaban: "deprisa cerdos alemanes, raza de señores, ¡Heil Hitler!, y cuando caian les pegaban con porras de goma y los obligaban a seguir. (Sack, 96).

El gran maestro de ajedrez Ludek Pachmann cuenta lo siguiente sobre lo que ocurrió a los alemanes en Praga: "Si hay un infierno en la tierra, estaba en Praga el 5-5-1.945. En las farolas de mi amada ciudad había colgados de los pies y como antorchas vivientes, hombres de las SS (...). Bandas armadas que se llamaban partisanos expulsaba gente de sus casas. En la desembocadura del Wassergasse colgaban tres cadáveres desnudos, con amputaciones que los hacian irreconocibles, les habían sacado todos los dientes, la boca era un agujero sangrante. Otros alemanes eran obligados a arrastrar a sus muertos en Stefangasse. Ancianos, mujeres, niños eran torturados, castigados hasta la muerte. Violaciones, bárbaras atrocidades (...). Yo no cuento estas barbaridades para difamar a mis compatriotas sino porque estoy convencido de que solo habrá entendimiento entre los pueblos cuando todos reconozcan como ocurrieron los hechos" ("Hör zu", 5 noviembre 1.982).

Sobre la masacre de Aussig (Ústi) el 30 de julio de 1.945, cuenta una mujer que fué testigo: "Estaba en una pequeña peluqueria en Markplatz en Aussig, de allí veia casi toda la plaza. Poco después vi como ferroviarios checos con uniforme y también civiles checos perseguian alemanes que habían sido obligados a llevar brazaletes blancos. En grupos de 30 o 40 se arrojaban sobre una víctima y la pateaban hasta la muerte. La cabeza y la cara no eran mas que una masa sangrienta deforme. Vi al menos 12 alemanes en esa situación. Entre las víctimas había también mujeres y chicas jóvenes. Pude escuchar los gritos de las jóvenes cuando eran apaleadas. Al mismo tiempo venian trabajadores del turno caminando sobre el puente nuevo, en el que la "caza del hombre" se desarrollaba de la misma manera. Entre 30 y 50 trabajadores alemanes fueron arrojados en Brückenplatz, y arrojados por los soldados checos a la mina si aún daban señales de vida. Muchos alemanes malheridos fueron arrojados al Elba, y se les disparaba si flotaban. Los supervivientes de este baño de sangre fueron trasladados al campo de Lerchenfeld. Calculo que unos 700 alemanes perdieron la vida en Aussig. Parece ser que este baño de sangre fué bien planeado. Media hora después de la detonación los soldados checos de Körneschule tomaron las armas y sin orden aparente participaron en la caza callejera. A las tres un trabajador checo de buen corazón envió a casa unos trabajadores alemanes del depósito de municiones, que explotó antes de tiempo y contra las protestas de los alemanes de que la jornada de trabajo aún no había acabado." (Kern, p.253).

Las persecuciones contra los alemanes de los Sudetes no fueron tan graves en los campos de concentración como en las calles y plazas de Checoslovaquia, donde checos "normales" participaron en estas orgias sangrientas. ¿Tiene esto su explicación en que el régimen nazi fuese especialmente duro con Checoslovaquia?, no, Erich Kern nos da otra explicación. De los paises eslavos ocupados Checoslovaquia salió mejor librada. Heydrich había conseguido ganarse una gran parte de los checos para la causa alemana. En primer lugar los alemanes no se metieron en la vida privada y cultural checa, y en segundo lugar, Heydrich introdujo el bien desarrollado sisitema social alemán en el protectorado Böhmen-Mähren. Los trabajadores que más ganaron por un sistema de "bonos" y producción fueron los trabajadores checos. En todos los lugares ocupados por Alemania había algún tipo de resistencia más o menos fuerte. En Böhmen-Mähren la resistencia fué mínima y hubo menos atentados que en la misma Alemania. Todos los funcionarios checos se quedaron en sus puestos de trabajo y la producción fué alta hasta el final de la guerra. Incluso tras el atentado y muerte de Heydrich por unos checos y la venganza alemana de Lidice al ejecutar a los 184 hombres, la situación siguió tranquila. Cuando acabó la guerra, los checos no podian enseñar ninguna resistencia heróica contra la ocupación, como por ejemplo en Varsovia en 1.943 los judios y los polacos en general en 1.944. Por lo que muchos checos debian tener mala conciencia como un pueblo de colaboradores, y tras la derrota alemana quisieron "remediarlo" con violencia contra indefensos civiles.

EXPULSIONES, MASACRES, VIOLACIONES.

La resolución de las expulsiones de los 16 millones de alemanes de los paises del este se decidió por los aliados en Jalta en febrero de 1.945 y en Postdam en julio y agosto de 1.945. Las expulsiones y las masacres comenzaron en el otoño de 1.944. El ejército rojo entró en terreno alemán el 19 de octubre de 1.944, y ya el mismo dia se hizo la primera masacre de civiles alemanes en Nemmersdorf, Prusia Oriental. Lo que le siguió fué una interminable serie de asesinatos, masacres, saqueos, violaciones que obligaron a millones de personas a huir en pánico. El número exacto de cuantos murieron congelados en las carreteras hacia el oeste, o de hambre y enfermedades, nunca lo sabremos.

Un especial y amargo capítulo fué las violaciones en masa de mujeres y jóvenes alemanas. Aquí siguen algunas línes de un artículo del periódico "Das Ostpreussenblat" del 4-2-1.995, publicado en la celebración obligatoria de la derrota de mayo de 1.945: "En lugares oficiales de la república federal se preparan para celebrar la ‘liberación’, pero los prominentes mandatarios alemanes no dedican un solo minuto ni un pensamiento a las mas de 1.220.000 mujeres alemanas que fueron violadas por los ‘liberadores’ (...), ni a las mas de 180.000 mujeres alemanas que murieron por causa de las violaciones, asesinadas tras las violaciones o por enfermedades contraidas en las violaciones. Prácticamente nadie se ha dedicado a estas violaciones para ‘arreglar cuentas con el pasado’. Es una paradoja que debamos a una figura frontal del movimiento del 68 que las violaciones hayan salido a la luz. La directora de cine Hilke Sander empezó a finales de los 80 a recoger material para una película de la ‘suerte’ de las mujeres alemanas al final de la II guerra mundial. Anuncios en la prensa resultaron en muchas contestaciones de las víctimas. La sra. Sander se sorprendió de ver que casi nadie había dedicado la atención a este asunto. Igualmente se sorprendió al constatar que en diferentes hospitales de Berlín había denuncias y tratamientos de esas mujeres de abril y mayo de 1.945. Con la ayuda de la historiadora Barbara John y con la ayuda de estadísticas de población, médicos y otros expertos la sra. Sander consiguió despertar el interés en el canal de TV ARD para la película "Violaciones al final de la guerra" para financiar el proyecto. Pero, como ella misma contó la redacción femenina se mostró muy fria. Seis empresas dependientes de la ARD descartaron la idea de la financiación (...) Con dificultades pudo acabar el proyecto. El resultado fué una película en dos partes con el título: BeFreier und Befreite Krieg, Vergewaltigung, Kinder (...) Hilke Sander muestra como los hombres reciben medallas por sus heridas mientras las mujeres han de seguir viviendo con sus heridas sin que nadie se interese por ellas.

En la Wermarch había una total prohibición de violar mujeres en tierra enemiga, y, si alguien lo hacia era condenado a muerte por fusilamiento. Al contrario, el poder soviético animaba a sus soldados a violar a las mujeres alemanas. El responsable de esto fué el propagandista número uno de Stalin: Ilja Ehrenburg. Este mandaba a los soldados a "romper el status racial de las mujeres alemanas", decia: "los alemanes no son personas. Desde ahora la palabra ‘alemán’ es la peor de las maldiciones (...) Matad a los alemanes! Te lo manda tu anciana madre. Mata a los alemanes. No pierdas la ocasión. No hagas fallos Mata" (Heinz Nawratil, pag. 76)

No fué solo en el este y bajo la dictadura comunista donde se hicieron masacres con indefensos alemanes. En el oeste y bajo las democracias occidentales se hicieron también grandes crímenes contra la población civil y prisioneros alemanes.

 

BOMBARDEOS DE TERROR CONTRA LA POBLACIÓN CIVIL ALEMANA.

Bombardeos de ciudades se hicieron por ambos bandos, pero los bombardeos alemanes de ciudades británicas, Rotterdam, etc. nunca alcanzaron la intensidad de la destrucción total por parte de los aliados de cuidades alemanas. Además, fueron los británicos los que empezaron. La noche del 11 de mayo de 1.940 los británicos empezaron un bombardeo de terror de plenas zonas urbanas en la ciudad de Mönchengladbach como primer objetivo. Durante meses se conformó Hitler con protestas. Ya en noviembre de 1.940 los alemanes bombardearon Coventry. Las cifras de muertos varian, de 380 (David Irwing) a 586 (Lutz Budrass). Además, Coventry era un objetivo importante militar. La ciudad era el centro de la industria de motores de avión. Las fábricas estaban en la zona antigua de la ciudad y por eso el bombardeo fué duro. Es estúpido decir que los alemanes en primer lugar querian aterrorizar a la población civil.

Sin embargo es lo que hicieron los británicos. A principios de 1.942 el profesor Fredrick Alexander Lindeman, consejero de Churchill en asuntos de guerra de aviación dijo: "Los bombardeos se han de hacer contra las vivendas de los trabajadores. La clase media, con sus viviendas mas separadas es un derroche de bombas. Si los bombardeos se hacen contra la población civil – las fábricas y puestos militares son mas difíciles de localizar y destruir – seria posible destruir la mitad de las viviendas de todas las ciudades con mas de 50.000 habitantes." El profesor Lindeman, mas tarde nombrado Lord Cherwill, fué un estratega de los bombardeos de terror, un asesino de masas desde su mesa de trabajo (Kern, pag. 136)

Como ejemplo del genio diabólico de Lindemans se puede nombrar el bombardeo de terror sobre Hamburgo en julio de 1.943. Erich Kern escribe: "La empresa se planeó diabólicamente y se ejecutó diabólicamente. Se dieron órdenes de que por cada mina aérea si arrojasen 20 bombas explosivas y 120 bombas incendiarias. El orden de lanzamiento estaba programado. Primero las minas que destruian los techos para que las bombas incendiarias prendiesen mas fácil , después las pesadas bombas explosivas, para destruir cañerias e instalaciones y después las incendiarias (...) Pronto ardia la ciudad como una antorcha. La gente que huia al aire libre, salia al asfalto ardiendo y morian por miles. Otros no podian salir de los sótanos ya que las casas se derrumbaron encima. La misma estrategia se usó en Dresden, pero en mucha mayor cantidad" (Kern, pag. 138)

En Hamburgo fueron masacrados de esta manera durante unos dias en julio de 1.943 entre 40.000 y 55.000 personas. Como comparación en Gran Bretaña, durante toda la guerra con bombardeos y V-1 y V-2 murieron 51.509 personas.

El peor ejemplo fué Dresden, por la cantidad de muertos en la tormenta de fuego que destruyó la ciudad y por la ridiculización de las cifras de muertos, la prensa "correcta" alemana dice 35.000 muertos tras la noche de bombardeo por parte británica y estadounidense la noche del 14 de febrero de 1.945.

El teniente coronel de la Bundeswehr, Eberhard Matthes era en febrero de 1.945 jefe de la defensa de Dresden. Dice que tras algunas semanas se habían identificado totalmente 35.000 cadáveres, identificado parcialmente unos 50.000 (tal vez por iniciales, anillos de boda, etc.), y 168.000 cadáveres no pudieron ser identificados, total 253.000 muertos (Askania Annual, abril 1.985)

Esta cifra coincide bastante con una orden de 23 de marzo de 1.945 en la que se decia que se habían contabilizado 202.040 muertos, la mayoria mujeres y niños, y que se esperaba que la cifra subiese a 250.000 muertos. (David Irwing, Der Untergang Dresdens, Ullstein, 1.994, psg. 31) Una cifra oficial de Dresden del 31 de julio de 1.992 firmada por Karin Mitzacherklich, de la municipalidad, da la cifra de muertos entre 250.000 y 300.000.

La cifra de 35.000 corresponde a las víctimas identificadas. Como la zona interior fué totalmente destruida, fué imposible precisar la cantidad de muertos. Muchísimas fueron imposibles de reconocer. Dresden estaba en ese momento llena de gente que huia del este y podria haber habido un millón de personas. La finalidad del bombardeo fué masacrar la mayor cantidad posible de civiles y destruir la mayor cantidad de monumentos posible. Zonas militares prácticamente no había, y además no fueron atacadas. (Irwing pag. 248). Dieter Georgi, superviviente de Dresden, confirma los bombardeos de terror sobre la población civil. La base militar aérea de Klotzsche, solo a 8 kms. de Dresden no recibió ni una bomba. Dresden era un importante punto de comunicación por ferrocarril pero durante el primer bombardeo no alcanzaron las estaciones de ferrocarril ni una bomba. Un tren con munición pudo salir hacia el frente del este, a pesar de que deberia haber sido fácil de distinguir. Dieter Georgi se refugió en la ribera del Elba y vió como los pilotos británicos con vuelo rasante deberian haber visto que solo había civiles. Dieter fué profesor de teologia, entre otros lugares en Harward y su informe "Los bombardeos de Dresden" fué publicado en el "Harward Magazine" de marzo-abril de 1.995.

Tras Dresden, la orden fué destruir Chemnitz, a unos 60 kms. de Dresden, pero no las fábricas, sino masacrar a los refugiados que habían escapado de Dresden. La orden no fué llevada a cabo debido al mal tiempo. (Irwing, pag. 189)

Sobre Dresden se lanzaron casi 650.000 toneladas de bombas incendiarias. Los testimonios de supervivientes son apocalípticos (Irwing pag. 233)

Diez dias tras Dresden, el 23 de febrero de 1.945, le llegó el turno a Pforzheim, allí murieron 17.000 personas. Erich Kern cuenta: "La primera bomba hizo explotar la zona donde estaba el gas. En un radio de tres kms. No quedó piedra sobre piedra. Un grandísimo incendio se transformó en un huracán de fuego. Los que no murieron el el bombardeo murieron asfixiados en los sótanos o huyendo entre las llamas. La ayuda de los bomberos era imposible debido a los montones de escombros de dos o tres metros de altura que cubrian las calles." Estas masacres se realizaron cuando se sabia el final de la guerra.

Cuantos alemanes fueron masacrados por los bombardeos de terror es imposible de saber, ya que los registros civiles de muchas ciudades también se destruyeron. David Irwing supone que cerca del millón (David Irwing, Und Deutschalands Städte starben nicht, Wetbild Verlag, Augsburg, 1.989, pag. 373) Otros dicen que dos millones (Schweizer tat, el 19 de enero de 1.955, citado por Kern, pag. 134) lo que parece un poco exagerado.


LOS VENCEDORES DEJAN A LOS VENCIDOS MORIR DE HAMBRE.

El año 1.989 apareció el libro del investigador canadiense James Bacque titulado Other Losses. El año 1.994 apareció una traducción al alemán: Der geplante Tod (Ullstein Berlin). Trata un tema que nadie se atreve a rebatir: De los cerca de 8 millones de soldados alemanes prisioneros de los aliados, 1’7 millones nunca volvieron a casa, o sea, cerca del 20%. Nadie discute la cifra, solo se acusan mútuamente. Los alliados occidentales dicen que estos 1’7 millones de soldados alemanes murieron en los campos de concentración soviéticos.

Esto es fácil de controlar. Los occidentales hicieron muy mal sus archivos mientras los soviéticos del NKVD/MGB/KGB lo controlaron muy bien. James Bacque tras estudiar archivos constata que la URSS tomó 4.100.000 prisioneros de los que unos 600.000 murieron en los campos de trabajo. Del total de prisioneros 2’4 millones eran alemanes, de estos murieron unos 450.600, los supervivientes fueron autorizados a volver a Alemania. Si descontamos la cifra de 450.600 de los 1’7 millones que faltan hay aún una cifra de 1’25 sin aparecer. De estos murieron probablemente entre 100.000 y 200.000 en campos de Yugoslavia, Polonia y otros paises del este. Falta que los aliados de occidente aclaren que pasó con cerca de 1.000.000 de prisioneros alemanes.

Esta cifra, un millón coincide con la de James Bacque da en sus estudios sobre la enorme cantidad de muertos en los campos de prisioneros franceses y estadounidenses en la Alemania ocupada. Hay que puntualizar que esto ocurrió acabada la guerra, o sea, en tiempo de paz, cuando los aliados occidentales lo controlaban todo y tenian almacenes llenos de comida. Además la Cruz Roja había entregado 13 millones de paquetes de comida que cada uno de ellos podia mantener a una persona adulta un mes. Estos paquetes no fueron repartidos a sus destinatarios: los prisioneros alemanes. Una cifra de comparación: durante la guerra, en los campos de prisioneros alemanes sobrevivieron el 98’5% de los prisioneros aliados occidentales. Esto fué debido a que los alemanes siempre dejaron que los prisioneros recibiesen los paquetes de la Cruz Roja sin demora.

En los campos de prisioneros estadounidenses y franceses de la zona ocupada había mas de 6.000.000 de soldados alemanes en pequeños habitáculos con alambre de espino, seguramente, hombro contra hombro. Un soldado que sobrevivió porque su madre era estadounidense y esperó en vano ser liberado pronto por ese motivio, cuenta las penalidades en el campo de Rheinwiesenlägren: "Estabamos en pequeños habitáculos con alambre de espino al aire libre, no nos daban casi nada de comer. Las letrinas eran troncos sobre agujeros junto al alambre. Para dormir haciamos un agujero con las manos y nos apretabamos allí. Como había muchos enfermos había que hacer las necesidades en el suelo. Muchos estaban tan enfermos que no podian ni bajarse los pantalones. Pronto estaba la ropa como el suelo completamente sucio, el mismo lugar donde estabamos, nos sentabamos y dormiamos. Al principio no nos daban ni agua, solo agua de lluvia. Dos semanas mas tarde tuvimos agua de una conducción. Pero nadie tenia nada para recoger el agua, así que directo a la boca y a esperar turno, a veces esperabamos toda la noche (...) Mas de la mitad de los dias no nos daban nada para comer, otros dias una pequeña ración "K" Por el embalaje deduje que nos daban una décima parte de lo que daban a sus soldados. Al final nos daban tal vez un 5% de la ración normal de la US-Army. Me quejé al comandante y le dije que no cumplia las convenciones de Ginebra, pero el me dijo: ‘olvida la convención, tu no tienes derechos’. En esas condiciones empezó a morir mucha gente. Algunos dias después de entrar sanos al campo, mucha gente moria." (James Bacque, Der geplante Tod, pag. 53).

Los prisioneros no recibieron barracones ni tiendas de campaña , a pesar de que de estas últimas había gran cantidad. La situación en los campos franceses la describe Le Figaro en septiembre de 1.945: "Una fuente de confianza cuenta que hay mucha mortandad, y no de enfermedad sino de hambre, hombres que pesan de 35 a 40 kilos." (Bacque, pag. 116) Le Figaro entrevistó al general Buisson que dijo que los prisioneros recibian unas 900 calorias al dia, "Los médicos han explicado que es lo suficiente para que si están en la cama sin moverse no se mueran de repente".

James Bacque ha hecho sus estudios y entrevistas con supervivientes de los campos aliados que estuvieron en marcha desde 1.945 a 1.950. Bacque cuenta que 1.700.000 hombres y jovenes alemanes murieron de hambre, enfermedades e inhumanas formas de trabajo. Muchos pasaron al aire libre rodeados de alambre de espino en lugares superpoblados el invierno de 1.945-46, uno de los mas frios en Europa en 100 años.

EL PLANEADO HOLOCAUSTO DE ALEMANIA.

Primero Bacque fué alabado por su libro por historiadores que desconocían estos hechos. Después fué criticado por diversos grupos judios, tras los cuales historiadores que antes lo habían alabado se desdijeron de lo anterior, diciendo lo típico: "mal interpretado, mal citado". Un ejemplo de estos historiadores veletas es Stephen Ambrose que empezó a atacar a Bacque. Con sus bien documentados informes, Bacque, en 1.997 sacó otro libro: Crimes and Mercies, donde da mas detalles del genocidio de alemanes por parte de los aliados entre 1.945-50. Durante estos 5 años murieron millones de alemanes de hambre debido a la política de subalimentación llevada a cabo por los aliados a conciencia. Lo siguiente es un resumen de un artículo publicado por Bacque en el periódico de Toronto Globe and Mail el 20 de septiembre de 1.997:

Tan pronto como acabó la guerra en 1.945, empezaron los EEUU y Canadá a enviar enormes cantidades de comida a la gente que a causa de la guerra corria el riesgo de morir de hambre. Esta ayuda no tenia fronteras. Enemigos recientes como Japón e Italia recibieron grandes cantidades, al igual que el nuevo enemigo la URSS. Pero esta "humanidad" tuvo una frontera: Alemania se quedó fuera.

La quinta parte de Alemania anectada por Polonia y la URSS tenia las tierras mas fértiles y los 14 millones de alemanes que habitaron y cultivaron estas tierras sobrevivian en lo que quedaba de Alemania. Las fuerzas de ocupación aliadas prohibieron emigrar a los alemanes. Organizaciones internacionales no fueron autorizadas a mandar ayuda humanitaria a Alemania el primer año de acabada la guerra, después la ayuda era bastante limitada. Cuando la ayuda fué autorizada ya era tarde para bastantes millones de alemanes.

El plan para destruir Alemania fué concebido por el ministro de finanzas de EEUU Henry C. Morgenthau. Este plan consistia en desmantelar Alemania como nación industrial y transformarla en un pueblo de primitivos agricultores. El plan empezó a tomar forma en el cuartel general de Eisenhower en agosto de 1.944. Eisenhower queria dar a Alemania un tratamiento "bueno y duro" y lo motivó con que "todo el pueblo alemán era paranoico".

Morgenthau hizo un protocolo de su encuentro con el presidente de EEUU Franklin D. Rooesveklt y Winston Churchil en Quebec en septiembre de 1.944. El ministro de exteriores británico Anthony Eden, su colega de EEUU Cordell Hull al igual que el ministro de la guerra de EEUU Henry L. Stimson protestaron energicamente contra el plan Morgenthau, diciendo que una Alemania de agricultores no podria sobrevivir. Hull y Stimson le dijeron a Roosevelt que si ese plan se llevaba a la práctica moririan alrededor de 20 millones de alemanes.

La mayoria de historiadores opina que el plan Morgenthau no se llevó a cabo tras estas protestas. Morgenthau dijo a su vez que el plan se llevó a cabo. En el periódico New York Post del 24 de noviembre de 1.947 escribió "El plan Morgenthau para Alemania (...) fué una parte del tratado de Postdam, una declaración política y una promesa de una actuación (...) firmada por EEUU, Gran Bretaña y la URSS."

Los aliados obligaron a disminuir la producción de combustible, tractores, acero y otros productos que fueron importantes para la guerra. Disminuyeron la producción de fertilizantes en un 82%. Disminuyeron el valor de las exportaciones alemanas (que ellos controlaban) por lo que disminuyó la entrada de capital con la que los alemanes hubiesen podido comprar alimentos del exterior. Gran cantidad de la fuerza de trabajo estaba en campos de concentración. Los seis meses después de acabar la guerra, la producción industrial de Alemania disminuyó en un 75%, la producción agrícola disminuyó en un 65%. Sesenta millones de alemanes empezaron a pasar hambre en su enorme cárcel.

James Bacque muestra en su último libro como diplomáticos y militares de EEUU en Alemania planearon sistemáticamente el hambre entre los alemanes. Hace poco se ha quitado el sello de secreto a los archivos de Robert Murphy y el trabajo de Robert Patterson, que se guardaban en el Instituto Hoover de Stanford. Murphy era el mas alto diplomático y consejero en Alemania y Patterson ministro de guerra tras 1.945. En un escrito del archivo de Murphy se da a entender que la cifra de muertes en Alemania era mas del doble de la reconocida oficialmente. En el archivo nacional de Ottawa Bacque encontró documentos de 1.946 de los militares de EEUU en Alemania en los que se dice que las muertes en la zona de ocupación era de 21’4 por 1.000 mientras que la cifra oficial que se daba era de 11’7 por 1.000.

Documentos investigados por Bacque en Ottawa, Moscú, Washington y Stanford muestran que los aliados no solo destruyeron la mayoria de la industria, sino que hicieron disminuir la producción agrícola de tan manera que durante bastantes años los alemanes tuvieron menos comida que los holandeses durante la ocupación alemana.

"De 1.945 a mediados de 1.948 se vió como una nación era destruida" dijo el capitán médico de marines Albert Behnkes. Este comparó el hambre holandés y alemán. Durante meses la ración de comida para los alemanes en zona aliada era de solo 400 calorias por dia. En gran parte de Alemania era de unas 1.000 calorias, oficialmente durante mas de dos años nunca fué mas de 1.550. Los holandeses recibieron siempre mas de 1.394 calorias por dia. Por su colaboración en el "hambre" holandesa, el líder nazi Arthur Seyss-Inquart fué juzgado en Nürenberg y ahorcado

Una comparación de las poblaciones alemanas de 1.946 y 1.950 muestra las consecuencias de los racionamientos de comida. Las estadísticas de 1.950 muestran 5’7 millones de personas menos de lo que debería haber sido con respecto a la estadística de 1.946, descontando los muertos oficiales, nacimientos e inmigrantes (expulsados del este y prisioneros retornados) durante los años 1.946-50.

Cual es la cifra de muertos por hambre en la Alemania ocupada de 1.945 a 1.950? James Bacque en su último libro llega a la conclusión de 9 millones de muertos. Hay que puntualizar que eso fué en tiempos de paz y que fueron bastantes mas que los que murieron durante la guerra. O sea, hay que añadirlos a esos otros.

El plan Morgenthau fué detenido al final. A principios de 1.946 protestaron senadores de EEUU, entre ellos Kenneth Wherry y William Langer contra "el loco y brutal plan de Morgenthau". Importante para la opinión pública fué el libro del pacifista y editor británico Victor Gollancz "Our Threatened Values", de 1.946. Importante destacar que Victor Gollancz era judio, en contraste con los asesinos de masas Berman, Pijade, Lindeman y Morgenthau así como Ehrenburg. Sobre Gollancz hay que decir también que lideró una organización para paliar las necesidades de los árabes en Palestina.

Tarde pidió el presidente Truman intervenir. La mortalidad infantil en muchas cuidades alemanas alcanzaba el 20%, muchísimo mas alto que antes de la guerra o el resto de Europa en ese tiempo. En Kiel, zona de ocupación inglesa la tuberculosis había aumentado mas del 70% comparado con antes de la guerra.


CORRECCIÓN POLÍTICA Y ENFERMEDAD MENTAL.

Este genocidio de alemanes ha sido muy poco relatado en la prensa. La prensa que presume de humanismo. Dicen que todas las personas tienen el mismo valor pero se ve que no es así al leer este artículo. Un ejemplo: Cuando las peores masacres de Bosnia la prensa escribia que era el peor genocidio desde el exterminio de los judios por Hitler. Los doce millones de alemanes muertos no cuentan para nada.

Otro ejemplo: el año 1.995 la editorial Piper de Munich editó una versión en alemán del libro de John Sacks "An Eye for an Eye". La traducción alemana se titula "Auge um Auge – Opfer des Holocausts als Täter". De repente dice la editorial que ha decidido retirar el libro. Esto ocurre cuando la editorial sueca (de propiedad judia) Bonniers se convierte en el mayor propietario de Piper. Como razón se dice que " podria haber confusión al comparar el holocausto con crímenes durante el mismo periodo". La decisión de Piper de retirar el libro fué saludado con alegria por una unida prensa "alemana".

Un último ejemplo (para no cansar al lector): un humanista, el jubilado profesor de historia Åke Sandin (sueco) ha estudiado el destino de de los derrotados, entre otros, los alemanes tras la segunda guerra mundial. Ha escrito artículos en la revista "Pax" y participado en programas de radio. Por esto fué acusado de antisemita y falsificador de historia entre otros por el periódico Expressen, propiedad de los Bonnier (judios), y por el "comité sueco contra el antisemitismo". Sin embargo, ni Expressen ni los demás pudieron demostrar que nada de lo que Åke Sundin había escrito o dicho fuese falso.

La "corrección política" es una enfermedad. La medicina contra la "corrección política" son hechos. Hechos, hechos y mas hechos.

Cuanto mas grave sea la enfermedad, mas hechos incómodos hay que tomar en dosis mas grandes, para ver si el paciente tiene alguna oportunidad de sanar.

Lars Adelskogh. Revista Nexus

LOS CAMPOS DEL RHIN. EL DESTINO DE LOS PRISIONEROS ALEMANES EN MANOS NORTEAMERICANAS.

LOS CAMPOS DEL RHIN. EL DESTINO DE LOS PRISIONEROS ALEMANES EN MANOS NORTEAMERICANAS.

El derecho internacional.

Durante la Conferencia de Paz de la Haya al inicio del siglo XX  los Estados que se consideraban como "civilizados" se comprometieron a cumplir con una serie de derechos y obligaciones internacionales.

Esta convención internacional buscaba humanizar las guerras,y en ello acabar con el uso de la fuerza contra los indefensos. El 26 de enero de 1910 las convenciones de guerra de La Haya fueron  ratificadas por todos los paises participantes, entre ellos los Estados Unidos.

Con los indefensos se incluían también  los prisioneros de guerra.

Sobre los prisioneros de guerra quedó  constatado:

Art. 4. Los prisioneros de guerra están bajo el poder del Gobierno enemigo y no de los individuos o Cuerpos que los hayan capturado.

Deben ser tratados con humanidad.
Todo lo que les pertenezca personalmente, exceptuando armas, caballos y papeles militares es de su propiedad.

Art. 6. El Estado puede emplear como trabajadores a los prisioneros de guerra, según su grado y aptitudes, excepción hecha de los Oficiales. Los trabajos no serán excesivos...

Art. 7. El Gobierno en cuyo poder se encuentren los prisioneros de guerra se encarga de su sostenimiento.

A falta de acuerdo especial entre los beligerantes, los prisioneros de guerra serán tratados en cuanto a alimentación, alojamiento y vestuario, de la misma forma que las tropas del Gobierno que los haya capturado.

Art. 14. Se establecerá desde el principio de las hostilidades en cada uno de los Estados beligerantes... una oficina de información sobre prisioneros de guerra....

Art. 20. Una vez restablecida la paz la repatriación de los prisioneros de guerra se efectuará en el más breve término posible.

A partir del 27 de julio de 1929 las obligaciones contempladas en los artículos de la Convención de  Ginebra para la protección de los heridos de guerra  se extienden a los prisioneros de guerra:

Aquí queda constatado que los prisioneros deben ser tratados con las mismas condiciones básicas que las propias tropas (alimentación, alojamiento, servicios sanitarios...).  Además deben estar bajo la vigilancia de la Cruz Roja Internacional. Tras la finalización de las hostilidades deben ser liberados sin demora.

Los  aliados  firmaron  todas estas convenciones   comprometiéndose a cumplirlas.

Violación del derecho internacional

En 1943  se pusieron los aliados de acuerdo con tratar a los prisioneros de guerra alemanes no como prisioneros de guerra, sino como prisioneros comunes violando ya con ello el derecho fundamental.

En este sentido, el jefe del estado mayor de las tropas norteamericanas Dwight David Eisenhower, el 10 de marzo de 1945 toma la responsabilidad de Washington de no liberar los prisioneros alemanes en suelo aleman al cese de las hostilidades, sino de mantenerlos como prisioneros en calidad de “Disarmed Enemy Forces” (DEF). A partir de ahí,  los prisioneros alemanes quedan privados del derecho internacional  quedando su seguridad transferida a la arbitrariedad de los vencedores.

El no respeto del derecho internacional en las cuestiones de guerra es considerado como Crimen de Guerra.

Los campos

Tras el cruce del Rin en marzo de 1945, el ejército norteamericano comenzó a construir campos de concentración en la orilla occidental de esta frontera natural por indicación de Eisenhower. Amplios espacios de terreno fueron incautados a los habitantes locales, rodeados por vallas de espino y ocupados por una cifra creciente de prisioneros a medida que los ejércitos angloamericanos avanzaban por suelo alemán al otro lado del rio. Entre ellos había  heridos y amputados, mujeres, niños y ancianos.

Listado de los campos junto al Rin:

Alzey

Andernach

dec

Bad Kreuznach

Biebelsheim

Böhl

Bretzenheim

Büderich

Büdesheim

Dietersheim

Diez

Hechtsheim

Heidesheim

Ingelheim

Koblenz

Koblenz-Lützel

Ludwigshafen

Ludwigshafen-Rheingönheim

Mainz

Mainz-Kastel

Mainz-Zahlbach

Mannheim

Mannheim-Käfertal

Mannheim-Sandhofen

Mannheim-Schönau

Mannheim-Waldhof

Miesenheim

Plaidt

Remagen

Rheinberg

Rheinheim

Schwarzenborn

Siershan

Sinzig

Trier

Urmitz

Wickrathberg

Winzenheim


También tras el fin de la guerra el 8 de mayo de 1945 siguieron siendo apresados soldados y civiles alemanes en distintos puntos de Alemania. Diariamente llegaban los prisioneros hacinados  en vagones de ganado y en camiones y descargados tras las vallas de espino. No pocos de los prisioneros murieron ya durante el transporte.

Entre los apresados estaban los que huyeron de los rusos hacia el Oeste, esperando un trato más humano de los poderes Occidentales. Junto a ellos también  hubo aquellos civiles que ocuparon algun cargo en el partido, el Estado o la economía del regimen recién derrocado y que fueron, bajo arresto automático y sin juicio alguno, deportados a los campos de prisioneros.

A medida que los ejércitos aliados penetraron hacia el Este fueron abriéndose nuevos campos de prisioneros en suelo alemán.



Los campos en suelo alemán fueron:

Aalen, Baden-Württemberg

Adelsdorf, Bayern

Aigen, Böhmerwald

Alsdorf, Nordrhein-Westfalen

Altenstadt, Bayern

Amberg, Bayern

Ansbach, Bayern

Artern, Bezirk Halle,

Aschaffenburg, Bayern

Asperg, Baden-Württemberg

Auerbach, Bayern

Augsburg-Oberhausen, Bayern

Babenhausen, Hessen

Bad Aibling, Bayern

Bad Hersfeld, Hessen

 Bad Homburg, Hessen

Bad Mergentheim, Baden- Württemberg

Bad Nauheim, Hessen

Bad Reichenhall, Bayern

Bad Salzschlirf, Hessen

Bad Tölz, Bayern

 Bad Wildungen, Hessen

Bamberg, Bayern

Bebra, Hessen

Berchtesgaden, Bayern

 Berlin-Lichterfelde,

Berlin-Wannsee

Berlin-Zehlendorf

Bischofswiesen, Bayern

Brilon

Bobingen. Bayern

Bremerhaven-Weddewarten

Bruchsal, Baden-Württemberg

Bruck, Bayern

Burgau, Bayern

Burghausen, Bayern

Butzbach, Hessen

Coburg, Bayern

Dachau, Bayern

Darmstadt, Hessen

Ebensee, Oberösterreich

Elsenfeld, Bayern

Ens an der Ens, Österreich

Erding, Bayern

Erlangen, Bayern

Eschborn, Hessen

Eschwege, Hessen

Falkenstein, Hessen

Feucht, Hessen

Flossenbürg, Bayern

Frankenberg, Bezirk Chemnitz

Frankenberg, Hessen

 Frankfurt, Main

Frankfurt-Niederrad,

Frankfurt-Zeilsheim,

Frauendorf, Bayern

 Freising, Bayern

Friesdorf, Nordrhein-Westfalen

Fürstenfeldbruck, Bayern

Fürth, Bayern

Gabersee, Bayern

Garmisch-Partenkirchen, Bayern

 Gars, Bayer

Gemünden, Bayern

Gießen-Wieseneck, Hessen

Glasenbach, Salzburg

Göggingen, Bayern

Göppingen, Baden-Württemberg

Golling, Salzburg

Gotha, Thüringen

Griesheim, Hessen

Großauheim, Hessen

Haar, München

Haid, Oberösterreich

Hallein, Salzburg

Hammelburg, Bayern

Happurg, Bayern

Hausham, Bayern

Heilbronn, Baden-Württemberg

Heimbach, Hessen

Herborn, Hessen

Herrsching, Bayern

Hersbruck, Bayern

Hessisch-Lichtenau, Hessen

Hintersee, Salzburg

 Hirschberg, Hessen

Hof, Bayern

Hof-Moschendorf, Bayern

Hohenbrunn, Bayern

Hundstadt, Hessen,

Ingolstadt, Bayern

Ipsheim, Bayern

Kamp-Lintfort, Nordrhein-Westfalen

Kaprun, Salzburg

Karlsfeld, Bayern

Karlsruhe

Katzenfurt, Hessen

 Kaufbeuren, Bayern

Kesterbach, Hessen

Kleinmünchen, Oberösterreich

Königstein, Hessen

Korbach, Hessen

Lambach, Oberösterreich

Landsberg, Bayern

Landshut, Bayern

Langenzenn, Bayern

Langlau, Bayern

Limburg, Hessen

Linz, Oberösterreich

Linz-Wegscheid,

Lohr, Bayern

Ludwigsburg, Baden-Württemberg

Maisach, Bayern

Manching, Bayern

Marburg, Hessen

Markt Bibart, Bayern

Memmingen, Bayern

Mittenwald, Bayern

Mohlsdorf, Thüringen

Moosburg, Bayern

Münchberg, Bayern

München

München-Allach

München-Daglfing

München-Freimann

Münster

Natternberg, Bayern

Naumburg/Saale, Sachsen-Anhalt

Neumarkt, Bayern

Neustadt, Hessen

Neu-Ulm, Bayern

Nieserroden, Baden-Württemberg

Nürnberg

Nürnberg-Erlenstegen

Nürnberg-Langwasser

Oberdachstetten, Bayern

Oberursel, Hessen

Oberursel-Hohemark

Ochsenfurt, Bayern

Ochsenpferch, Baden-Württemberg

Peuerbach, Oberösterreich

Planegg, Bayern

Plankstetten, Bayern

Plattling, Bayern

Possenhofen, Bayern

Pupping, Oberösterreich

Recklinghausen, Nordrhein-Westfalen

Regensburg, Bayern

Reinhartshausen, Bayern

Rockenberg, Hessen

Rosenheim, Bayern

Roth, Bayern

Salzburg

Salzburg Gnigl

Sankt Gilgen, Salzburg

Schliersee, Bayern

Schnuttenbach, Bayern

Schwabach, Bayern

Schwabmünchen, Bayern

 Schwäbisch-Hall, Baden-Württemberg

Schweiklberg, Bayern

Stadt Allendorf, Hessen

Stein, Bayern

Stephanskirchen, Bayern

Steyr, Oberösterreich

Straubing, Bayern

 Stuttgart-Zuffenhausen

 Sulzbach-Rosenberg, Bayern

 Tann, Bayern

Teugn, Bayern

Trostberg, Bayern

Tutzing, Bayern

Ulm

Vilshofen, Bayern

Weiden, Bayern

Wels, Oberösterreich

Wendelhöfen, Bayern

Werneck, Bayern

Wickelskreuth, Bayern

Wien

Wiesbaden-Dotzheim

Wiesloch, Baden-Württemberg

Wolfratshausen, Bayern

Würzburg

Würzburg-Heidingsfeld

Wuppertal

Zell am See, Salzburg

Ziegenhain, Hessen

La lista ha sido tomada de:
Kurt W. Böhme, Die deutschen Kriegsgefangenen in amerikanischer Hand Europa,
München 1973.

Estos campos  fueron posteriormente desmantelados y los prisioneros trasladados a los campos del Rin. Finalmente entre cinco y seis millones de prisioneros alemanes fueron hacinados allí.

La situación en los campos

La situación en los campos debería ser lo suficientemente conocida,  no obstante se repetirán los hechos más importantes:

Los prisioneros no fueron registrados ni a su llegada ni durante su permanencia.

Los campos fueron vigilados por todos sus costados, durante la noche con focos de luz. Cualquier intento de fuga era respondido con  fuego a matar.

También hubo casos en los que se disparó sin causa aparente contra los prisioneros.

Los prisioneros se instalaron, a pesar del frio y la lluvia, sobre el suelo raso sin techo alguno. Se les prohibió construir alojamientos. No fueron entregadas tiendas de ningún tipo a pesar de que está comprobado que los norteamericanos disponían de ellas.

Los prisioneros se cavaron agujeros para si, en los que poder cobijarse como podían de la intemperie. También estos agujeros fueron en algunos casos destruidos y el suelo de nuevo aplanado.

No había instalaciones de limpieza. Las letrinas, hechas de hoyos y maderos, estaban junto a las vallas, dónde los prisioneros no pudieran dejar se ser vigilados.

Durante los primeros momentos, no había alimentos ni agua a pesar de que  los almacenes norteamericanos tenían alimentos suficientes  y el Rin sólo se encontraba a 200 metros.

En algunos casos los prisioneros pudieron recibir más adelante algunos alimentos de los norteamericanos: huevo en polvo, leche en polvo, galletas, chocolate en barras, café en polvo, pero como no les fue entregada agua muchos murieron a causa de enfermedades intestinales.

Los prisioneros no tenían ningún tipo de relación con el mundo exterior, no se permitía ningún tipo de  intercambio postal.  A la población le estaba prohibido, bajo pena de muerte, el acercarse a los campos de prisioneros.

La Cruz Roja Internacional no tuvo ningún tipo de permiso para acercarse a los campos. Los alimentos y ayudas que fueron enviados por la Cruz Roja Suiza fueron devueltos por instrucción expresa de Eisenhower.

Los enfermos y los heridos fueron insuficientemente  o nada atendidos mientras los hospitales cercanos no eran utilizados.

Como personal de vigilancia fueron contratados los trabajadores forzados extrangeros (polacos, rusos, etc..). La policía de los campos consistía en antiguos prisioneros de los campos de trabajo de Speer. Los prisioneros eran diariamente humillados, maltratados y torturados por ellos.

Para una más detallada información consultar los trabajos del canadiense James Bacque, Other Losses y Crimes and Mercies.  James Bacque Website

Dos de los testimponios citados por Bacque clarifican lo suficiente la situación vivida en el interior de esos campos.

Un testimonio norteamericano:

 El 30 de abril fue un dia duro. Lluvia, aguanieve  y nieve se iban turnando, y todo ello  con un frio que calaba hasta los huesos. Estrechamente apilonados, para poder calentarse mutuamente,  se  mostraban a la vista al otro lado del alambre de espino: alrededor de 100.000 hombres extenuados, apáticos, sucios, descarnados con mirada vacía, vestidos con uniformes sucios y grises, con los pies hundidos en el barro hasa los tobillos. Aquí y allá se veían manchas blancas que tras  una mirada más atenta resultaban ser  las vendas de heridas mal curadas. La comandancia divisionaria alemana informó que los hombres no habían comido nada desde hacía por lo menos dos días y que el abastecimiento de agua era un problema urgente – mientras ahí estaba el Rin, llengo de agua, a sólo 200 metros. (James Bacque, a.a.O., Pg. 51 f.)

Un testimonio de un prisionero alemán:

En abril fueron aprisionados cientos de miles de soldados alemanes,  pero también muchos de ellos enfermos que se encontraban en hospitales, amputados, auxiliares femeninas y civiles. Un internado de Rheinberg tenía más de 80 años, el otro tan sólo nueve.... un hambre constante y una sed torturadora eran sus compañeros, murieron de disentería. Un cielo cruel los regó semana tras semana con tormentosa lluvia..... los amputados se deslizaban por el barro como anfibios, empapados y temblorosos... dia tras dia sin techo, noche tras noche permanecian desalentados en la arena de Rheinberg o morian en sus hundidos agujeros...(Heinz Janssen, prisionero de guerra en Rheinberg – James Bacque a.a.O, Pg. 52).

Los hechos muestran que la situación en los campos del Rin no era consecuencia de la arguida incapacidad de los norteamericanos, sino de la intención de acabar con aquella  masa de prisioneros. Todo fue  consecuencia de una firme voluntad asesina y no de unas circunstancias adversas inevitables.

James Bacque afirma que el General Dwight Eisenhower fue responsable de los sucedido en aquellos campos.

"La responsabilidad por el trato que se le dio a los prisioneros de guerra alemanes en manos de los norteamericanos recae sobre  el ejército de los Estados Unidos en Europa, subordinado únicamente al poder político del gobierno. Todas las decisiones sobre el trato a los prisioneros   fundamentalmente tocan exclusivamente a las tropas de los  Estados Unidos."(Bacque, a.a. O., Pg. 45)

El doctor Ernest F. Fisher jun., Mayor del Ejército de los Estados Unidos, escribió:

"El odio de Eisenhower, tolerado por una burocracia militar que le era dócil, produjo el horror de los campos de la muerte, algo incomparable con cualquier otro suceso a lo largo de la  historia militar norteamericana. En vista de  las catastróficas consecuencias de aquel odio y de la indolente indiferencia que la oficialidad de la SHAEF (del comando central de las fuerzas expedicionarias aliadas) se mostró la más dolorosa cara del ejército norteamericano." (citado por Baque en a.a.O., Pg. 17)

En julio de 1945,  como consecuencia del reparto de las zonas de ocupación entre las fuerzas aliadas, los campos pasaron al control de las fuerzas inglesas o francesas según su localización.  Los ingleses procuraron mejorar  el trato de los prisioneros. Los franceses no lo mejoraron nada, y además comenzaron a trasladar a los hombres sanos hacia Francia para realizar trabajos forzados. Sólo unos pocos volvieron.

Morir


La situación de los campos del Rin llevó en poco tiempo a unas tasas de mortalidad masivas.

Bacque escribe:

En los campos a lo largo de las orillas del Rin constataron los médicos militares desde el 1 de mayo hasta el 15 de junio de 1945 una pavorosa tasa de mortalidad, ochenta veces superior a la de cualquier otra situación conocida anteriormente por aquellos profesionales. Efectiva y escrupulosamente registraron las  causas de muerte: muchos murieron por  disentería y diarrea,  y otros muchos por tifus, tétanos, envenenamiento de la sangre, etc. todo en cifras inconcebibles desde la Edad Media. La terminología médica no bastaba para describir la catástrofre de la que eran testigos aquellos médicos. También fueron regitrados casos de muerte por adelgazamiento o cansancio.... por enfermedad del corazón o inflamación pulmonar. (Bacque, a.a. O., Pg. 78 f.)

Todas las mañanas los muertos eran trasladados a fosas comunes  fuera de los campos.

“los cuerpos de los que morían de hambre eran  llevados diariamente en carros hacia lugares alejados de los campos, dónde eran enterrados  apilonados en cinco niveles en largos fosos. Cuando estos eran llenados, se procedía a volver a aplanar el lugar con la tierra de los fosos con las excavadoras” (Willi Griesheimer, Die Hölle der amerikanischen Kriegsgefangenschaft, Egendruck S.2)

A ellos deben sumárseles los obscenos casos de los muertos que en un inexplicable horror cayeron y se hundieron  en las letrinas sin ser salvados por nadie.

Bacque  demuestra  por medio de los documentos y los testimonios, que en los campos de prisioneros y de trabajo norteamericanos y posteriormente franceses murieron un total de entre 800.000 y 1.000.000 de personas. Alrededor de tres cuartas partes del total las atribuye Bacque a los norteamericanos, es decir, entre 600.000 y 750.000:

“La cifra total de víctimas se encuentra sin ninguna duda por encima de los 800.000, con casi toda seguridad más cerca de los 900.000 y posiblemente por encima de un millón. Las causas de su muerte fueron esencialmente provocadas por los oficiales del ejército norteamericano, que disponían de suficientes alimentos y otros medios como para poder manterner a los prisioneros con vida. A las organizaciones de ayuda que procuraron ayudar a aquellos prisioneros les fue prohibido el acercarse. Todo esto fue entonces  ocultado y cubierto mediante mentiras.... Las actas y pruebas fueron eliminadas, maniupadas o guardadas secretamente. Esto continúa así todavía hasta la actualidad.”

La historiografía de los Estados Unidos frente a esto, habla únicamente de 5.000 muertos. La historiografía oficial  alemana actual, se centra en 5.000 muertos, máximo en 10.000 pero nunca acepta un número mayor.

Esto significaría que de los cinco o seis millones de prisioneros que fueron  hacinados en los campos del Rin, sólo un 0,1% no superaron las condiciones en que se vivía en los campos. No obstante una tasa de mortalidad del 0,1% corresponde a la tasa que tendría una población que viviera en condiciones normales. Para los Campos del Rin una tasa así queda totalmente descartada.

Sobre ésto  está además, a pesar de todas las investigaciones, un millón de  muertos alemanes en la Segunda Guerra Mundial que permanecen sin aclarar. Se trata del millón perdido. Hasta la caida del muro de Berlín estos desaparecidos fueron atribuidos a la URSS, pero cuando los rusos abrieron sus archivos en los noventa, los cuales desde por lo menos el 1946 mostraron una información inesperadamente detallada,  sólo pudieron quedar aclarados alrededor de 100.000 desapariciones. Se calcula además, que durante el año 1945 alrededor de 200.000 alemanes murieron anónimamente en las extensiones de Rusia. El millón perdido permanece sin aclarar.

Bretzenheim

La cifra de alrededor de 750.000 muertos en los Campos del Rin norteamericanos puede quedar aclarada mediante un informe del Campo de Bretzenheim en  Bad Kreuznach.

Sobre los apresados es informado:

.... a pesar de que entretanto adelgazó hasta quedar en un esqueleto, a pesar de que algunas noches miraba con ojos ardientes hacia el cielo y procuraba calcular,  cuándo él pasaría a contar entre aquellos camaradas que eran extraidos por las mañanas del campo y enterrados en las largas fosas...
(Rolf Spenner, Tränen, Tod und tausend Qualen, Kriegsgefangenenlager Bretzenheim, Pfaffen-Schwabenheim, 4. Auflag, 1995, Pg 38)


Otro interno en el campo escribe:

Los habitantes de Bretzenheimer vieron como desde abril hasta julio de 1945 los montones de 120 hasta 160 muertos ante la puerta y pueden informar de las cargas de estos cadáveres en camines que zumbaban hacia  Galgenberg, en Kreuznach, o hacia Stromberg.
(Erich Werner, Kriechsgefangenenlager Bretzenheim, Bretzenheim, 1998, 5. Auflage, Pg. 9)

Esto significa, que en el Campo de Bretzenheim en los tres meses de dirección norteamericana murieron alrededor de 15.000 prisioneros. En una cifra de alrededor de 130.000 prisioneros  contendios en ése campo, el resultado que arroja es el de una proporción de más de un 11,5% de tasa de mortalidad dentro de esos tres meses en ése campo de prisioneros.

¿Cuantos murieron realmente en aquel barro? ¿Cuántos , debilitados por el hambre,  fueron vencidos por el barro? Él (el barro) caía con una  fuerza primordial sobre nosotros .... debilitados y sin fuerzas como estábamos, en  semanas de mayo en las que la muerte recogió una gran cosecha. (E.Werner, a.a.O. Pg. 12)

Muchas de las víctimas, quizás la mayoría, fueron arrastradas por el barro y el inconsistente subsuelo hasta las letrinas, cuyo uso degeneró a causa de las lluvias a partir del final de abril en un juego de a vida o muerte.  La  cuestión que no puede fallar en ningúna crónica de los campos, es que en aquel tiempo, sobretodo por la noche, muchos de los prisioneros que fueron a las letrinas no volvían nunca más entre sus compañeros porque caían  en aquel precipicio apestoso e indescriptible del que ya no existía ninguna salida. (R.Spenner, a.a.O., S. 37f.)

Si se calculan también los prisioneros que murieron en el barro y las letrinas, se puede llegar fácilmente a la cifra de un 15% de muertos en el campo de Bretzenheim. No existe ningún fundamento para considerar que en los demás campos, donde las condiciones eran equivalentes, hubiera una cifra de muertos inferior.

Basándose en la cifra de un total de cinco millones de prisioneros,  a partir de un 15% se extrae la cantidad de 750.000 muertos en los campos de prisioneros norteamericanos en Europa en la Segunda Guerra Mundial. Esta es la cifra a la que llega Bacque, aunque su argumentación usa otras vias.


Los muertos

Ninguna búsqueda de los muertos.


¿Dónde estan los muertos de los Campos del Rin?

Alrededor de 5.000 muertos de los campos de prisioneros fueron enterrados en cementerios locales en aquella  época, exactamente la misma cifra que es aceptada por la historiografía oficial.

En el año 1953,  2.000 de esos muertos fueron transportados desde el cementerio de Galgenberg al cementerio de Lohrer Wald.

Por parte de la oficialidad no se ha considerado nunca la necesidad de buscar fosas comunes en el entorno del Rheinwiesen. Muertos que según la postura oficial no existen, no es necesario buscar.

La asociación para el cuidado de las sepulturas de guerra alemanas (Volksbund für Deutsche Kriegsgräberfürsorge) tienen las manos atadas desde la ley de sepulturas de 1952, en la que su labor quedó centrada únicamente a cuestiones de los caidos en el extranjero. En Alemania  debe aguardar una orden de la administración. Una orden así no ha sido nunca dada.

Únicamente  en un caso podría la asociación  entrar en acción por su cuenta: cuando alguien  esté en disposición de dar el lugar exacto de alguna de esas fosas bajo juramento. Cosa que no ha sucedido hasta el momento. ¿Quién, de todos modos, podría estar en situación de hacerlo? Las tropas norteamericanas enterraron a los muertos sin testigos. Sólo mediante una búsqueda profesional pueden llegar a ser localizadas.

Buscando fosas en el Campo de Bretzenheim

Sólo en una ocasión se inició la búsqueda de fosas comunes, y fue de manera no oficial.

El miembro de las fuerzas armadas y experto en fosas Otto Schmitt, de Guldental – Bretzenheim se puso como tarea desde alrededor de 1970 el clarificar la cuestión de los desaparecidos por propia cuenta.

Él sabía que en las tierras dónde anteriormente estuvieron los campos se han encontrado placas de identificación  de soldados alemanes:

“El campesino Karl Schneider, de Sinzig, encontró en diversas ocasiones, cuando araba sus tierras situadas en la zona de los antiguos campos, placas de identificación de soldados alemanes. Hasta hoy nadie ha buscado en las fosas ni en  las antiguas instalaciones de letrinas los restos de los miembros de las fuerzas armadas desaparecidos” (Helmuth Euler, Die Entscheidngsschlacht an Rhein und Rhur 1945, Stuttgart 1981 – Pg. 271)

Él tomó la decisión de inciciar la búsqueda de fosas en los campos de los antiguos campos. En la extensión de alrededor de 8 km² sólo se ha construido desde la época de los campos en uno de sus bordes: Junto a la carretera hay  un monumento conmemorativo de1966 .

Por lo demás esta tierra sólo ha sido usada como antaño para el cultivo y el pastoreo.

En otoño de 1985 Otto Schmitt comenzó,   tras consultar con el propietario, Otto Tullius,  en el emplazamiento de las antiguas letrinas los primeros trabajos de prospección. El interes de los habitantes de la zona y de la prensa local se despertó. ¿Se lograría rescatar a los muertos desaparecidos desde hacía casi medio siglo?

Veto

Poco después del comienzo de las pesquisas, cuando todavía no se había encontrado nada,  llegó una visita inesperada: Una delegación de la admnistración local de Bad Kreuznach transmitió un escrito en el que se comunicaba que  aquellas tierras quedaban dentro de los terrenos protegidos por la ley de patrimonio nacional y que por lo tanto cualquier excavación o manipulación de ellas quedaba prohibido.

Otto Schmitt se vió obligado a abandonar su trabajo.

El 27 de octubre del año siguiente, 1986,  se ratificó y reforzó la ley de patrimonio sobre las tierras del campo de Bretzenheim.

Todas las solicitudes que  Otto Schimtt presentó  para poder  continuar con su trabajo fueron rechazadas por diversos motivos. Finalmente, al inicio de los noventa y  derrotado por la Administración, abandonó su estéril lucha.

Enlaces:
James Bacque Site
Die Rheinwiesenlager

LA TRANSICIÓN.Amnistía de todos y para todos.

LA TRANSICIÓN.Amnistía de todos y para todos.

Cuando murió Franco, la Guerra Civil era algo relativamente cercano. Habían pasado 35 años desde el final de la contienda, exactamente los mismos que han pasado desde que arrancó la Transición. Aproximadamente una generación, o dos, si tomamos el cómputo orteguiano.
En el 75 estaban vivos y gozaban de excelente salud muchos de los protagonistas de la guerra. Los grandes políticos y militares, los Azaña, los Franco, los Yagüe, los Largo Caballero, habían muerto, sí, pero otros estaban en activo y con la memoria de lo que había ocurrido en perfecto estado de revista.

La voluntad era de reconciliación. Los jóvenes que habían prosperado con el régimen de Franco, gente como Suárez y sus penenes, no recordaban la guerra, pero querían equiparar España con países como Francia o Alemania, a los que les iba estupendamente. Para eso era necesario hacer hueco a los políticos izquierdistas de los dos exilios: el del interior y el del exterior. Los más mayores, los que sí que se acordaban de la guerra: Fraga, Areilza, Fernández de la Mora, López Rodó y compañía, querían seguir mandando, y sólo podrían hacerlo acometiendo la reforma fundamental que consistía en dar cabida a algunos de los enemigos acérrimos del franquismo.

Éstos manejaban un planteamiento semejante. Abandonada la fantasiosa idea de la ruptura y la proclamación –en la Puerta del Sol– de la III República, los más listos: González, Carrillo, Marcelino Camacho y por ahí seguido, supieron avenirse a razones. Tenían que reconocer al Rey, aprender a llevarse con los antiguos ministros de Franco y colocarse lo mejor posible para el trinque mediante el sistema de partidos a la alemana, el sindicalismo subvencionado y la descentralización autonómica, que Suárez y González pactaron para que todos tuviesen su cuota de poltrona... y de presupuesto.

Más que una transición fue, como acertadamente ha dicho Eslava Galán, una transacción. Yo cedo un poco, te entrego una butaca de platea en el Olimpo y tú te olvidas de la Semana Trágica, de la comuna de Asturias y de la huelga general revolucionaria. Todo salió a pedir de boca. Los dos bandos cumplieron. Cinco años después de morir Franco, a la Reserva Espiritual de Occidente no la conocía ni la madre que la parió, y todos estaban tan contentos... a excepción del contribuyente, que empezó a pagar impuestos como no lo había hecho desde tiempos del emperador Diocleciano.
Pero, entre tanta concordia y tanto abrazo, había un escollo. Los crímenes que ambos bandos habían perpetrado durante la Guerra y la represión franquista al concluir ésta seguían ahí, y varios matarifes y torturadores paseando tranquilamente por las calles, dando charlas y hasta escribiendo libros.

Había dos formas de afrontar tal problema. Una de ellas consistía en abrir un macroproceso por el que desfilase todo el que se hubiese manchado las manos de sangre en la guerra o después. Atractivo, por aquello de la venganza justiciera, pero poco práctico. Arias Navarro, que había sido presidente del Gobierno hasta el verano del 76, habría sido imputado por su, digamos, excesivo celo durante la inmediata posguerra en Málaga. En el otro lado, a Santiago Carrillo, a la sazón líder carismático del eurocomunismo, le hubiese caído una formidable condena por su responsabilidad directa en la matanza de Paracuellos. Como éstos habrían salido mil casos, acompañados de mucho llanto, orquesta fúnebre y espíritu de desquite. Y eso era precisamente lo que se quería evitar.

La otra opción era decretar una amnistía total. Los más interesados en ella eran los comunistas, que se sabían débiles y que, travestidos de Hermanitas de la Caridad, proclamaban su fe ciega en la reconciliación, el olvido y el perdón. Los que estaban en el machito no eran partidarios de una amnistía tan generosa: por un lado, sospechaban que, de un rebaño tan grande, iba a salir alguna oveja negra; por otro, no consideraban que la cosa fuese con ellos; y si a alguno le pesaba la conciencia, sabía que el Ejército estaba ahí para algo.

Al final, después de negociarlo duramente y de que tuvieran lugar las elecciones de junio del 77, entró en vigor la llamada "Ley 46/77, de 15 de octubre, de amnistía", en virtud de la cual quedaban amnistiados todos los actos de intencionalidad política, cualquiera que fuese su resultado, cometidos antes del 15 de diciembre de 1976. La ley había sido un empeño muy personal de Santiago Carrillo, que llegó a afirmar en el Congreso de los Diputados que era necesario "superar definitivamente la división de los ciudadanos españoles en vencedores y vencidos de la Guerra Civil".
Marcelino Camacho fue más lejos, se puso sentimental e hilvanó un discurso, en el mismo sitio, en el que afirmó que la amnistía era lo único que podía "cerrar ese pasado de guerras civiles y cruzadas". Y añadió: "Los comunistas, que tantas heridas tenemos, que tanto hemos sufrido, hemos enterrado nuestros muertos y nuestros rencores. Pedimos amnistía para todos, sin exclusión del lugar en que hubiera estado nadie".

No eran los únicos. Los socialistas del entonces juvenil y contestatario Felipe González apoyaron sin reservas la ley en el Parlamento y allá donde tuvieron ocasión de hacerlo. Los nacionalistas vascos y catalanes, los únicos que había en aquellos tiempos preautonómicos, la acogieron con alborozo porque suponía el "olvido y superación de todo agravio pretérito". En Cataluña se acuñó incluso el eslogan "Llibertat, Amnistia, Estatut d'Autonomia", que los manifestantes callejeros repetían sin cesar, poseídos como monjes tibetanos tocando el gong: tuvo tanto éxito, que cualquier español, incluso los que no vivimos aquello, conocemos bien el soniquete sincopado de ese mantra.

La Ley de Amnistía, que Fraga apoyó a regañadientes y contra el parecer de su partido, fue un triunfo para la izquierda; tan fue así, que, unos días antes de su aprobación, Carrillo aseguraba a sus acólitos en un mitin que la intención de los comunistas era "hacer cruz y raya sobre la Guerra Civil de una vez para siempre". El secretario general del PCE ganaba mucho en ello. A partir de ese momento el fantasma de Paracuellos se esfumaba para siempre, y con él las almas en pena de los militantes comunistas purgados durante el exilio con el beneplácito de aquél y de la Pasionaria, que volvió a España sin más preocupación que la de escuchar el megahit del momento, una canción-homenaje que le había hecho Ana Belén.

La 46/77 se aprobó por mayoría aplastante, de consenso, casi búlgara: 296 votos a favor, 2 en contra, 18 abstenciones y 1 nulo. Acto seguido, los padres de la patria se levantaron e irrumpieron en una larga y sentida ovación. Al día siguiente, la norma apareció en el BOE y abandonaron las cárceles los presos políticos que aún quedaban en ellas, así como mucha morralla común que no tardaría en volver al mismo sitio.

Han pasado 33 años. Hasta ayer, cuando alguien se acordaba de aquello era para ensalzar el sentido de Estado que la izquierda tuvo en esa hora decisiva. Las cosas han cambiado. Las cuentas, al parecer, siguen pendientes.

El libro negro del comunismo y por lo tanto del Socialismo.

El libro negro del comunismo y por lo tanto del Socialismo.

Se ha podido escribir que "la historia es la ciencia de la desgracia de los hombres", y nuestro siglo de violencia [el s. XX] parece confirmar la veracidad de esta frase de una manera contundente.
Es cierto que en los siglos anteriores pocos pueblos y pocos estados se han visto libres de algún tipo de violencia en masa. Las principales potencias europeas se vieron implicadas en la trata de esclavos negros; la República francesa practicó una colonización que, a pesar de ciertos logros, se vio señalada por numerosos episodios repugnantes que se repitieron hasta su final. Los Estados Unidos siguen inmersos en una cierta cultura de la violencia que hunde sus raíces en dos crímenes enormes: la esclavitud de los negros y el exterminio de los indios.

Pero todo eso no contradice el hecho de que nuestro siglo parece haber superado al respecto a los siglos anteriores. Un vistazo retrospectivo impone una conclusión sobrecogedora: fue el siglo de las grandes catástrofes humanas –dos guerras mundiales, el nazismo, sin hablar de tragedias más localizadas en Armenia, Biafra, Ruanda y otros lugares–.El imperio otomano se entregó ciertamente al genocidio de los armenios, y Alemania al de los judíos y los gitanos. La Italia de Mussolini asesinó a los etíopes. Los checos han tenido que admitir a regañadientes que su comportamiento en relación con los alemanes de los Sudetes durante 1945-1946 no estuvo por encima de toda sospecha. E incluso la pequeña Suiza se encuentra hoy en día atrapada por su pasado de gestora del oro robado por los nazis a los judíos exterminados, incluso aunque el grado de atrocidad de este comportamiento no tenga ningún punto de comparación con el del genocidio.

El comunismo se inserta en esta parte del tiempo histórico desbordante de tragedias. Constituye incluso uno de sus momentos más intensos y significativos. El comunismo, fenómeno trascendental de este breve siglo XX que comienza en 1914 y concluye en Moscú en 1991, se encuentra en el centro mismo del panorama. Se trata de un comunismo que existió antes que el fascismo y que el nazismo, y que los sobrevivió y alcanzó los cuatro grandes continentes.

¿Qué es lo que designamos exactamente bajo la denominación de comunismo? Es necesario introducir aquí inmediatamente una distinción entre la doctrina y la práctica. Como filosofía política, el comunismo existe desde hace siglos, incluso milenios. ¿Acaso no fue Platón quien, en La República,estableció la idea de una ciudad ideal donde los hombres no serían corrompidos por el dinero ni el poder, donde mandarían la sabiduría, la razón y la justicia? Un pensador y hombre de estado tan eminente como sir Tomás Moro, canciller de Inglaterra en 1530, autor de la famosa Utopía y muerto bajo el hacha del verdugo de Enrique VIII, ¿acaso no fue otro precursor de esa tesis de la ciudad ideal? La trayectoria utópica da la impresión de ser perfectamente legítima como crítica útil de la sociedad. Participa del debate de ideas, oxígeno de nuestras democracias. Sin embargo, el comunismo del que hablamos aquí no se sitúa en el cielo de las ideas. Se trata de un comunismo muy real que ha existido en una época determinada, en países concretos, encarnado por dirigentes célebres –Lenin, Stalin, Mao, Ho Chi Minh, Castro, etc. (...)–.

Sea cual sea el grado de implicación de la doctrina comunista anterior a 1917 en la práctica del comunismo real (...), fue éste el que puso en funcionamiento una represión sistemática, hasta llegar a erigir, en momentos de paroxismo, el terror como forma de gobierno. ¿Es inocente, sin embargo, la ideología? Algunos espíritus apesadumbrados o escolásticos siempre podrán defender que ese comunismo real no tenía nada que ver con el comunismo ideal. Sería evidentemente absurdo imputar a teorías elaboradas antes de Jesucristo, durante el Renacimiento o incluso en el siglo XIX, sucesos acontecidos durante el siglo XX. No obstante, como escribió Ignazio Silone, "verdaderamente, las revoluciones, como los árboles, se reconocen por sus frutos". No careció de razones el que los socialdemócratas rusos, conocidos con el nombre de bolcheviques, decidieran en noviembre de 1917 denominarse comunistas. Tampoco se debió al azar el que erigieran al pie del Kremlin un monumento a la gloria de aquellos que consideraban precursores suyos: Moro o Campanella.

Superando los crímenes individuales, los asesinatos puntuales, circunstanciales, los regímenes comunistas, a fin de asentarse en el poder, erigieron el crimen en masa en un verdadero sistema de gobierno. Es cierto que al cabo de un lapso de tiempo variable –que va de algunos años en Europa del Este a varias décadas en la URSS o en China– el terror perdió su vigor y los regímenes se estabilizaron en una gestión de la represión cotidiana a través de la censura de todos los medios de comunicación, del control de las fronteras y de la expulsión de los disidentes. Pero la memoria del terror continuó asegurando la credibilidad, y por lo tanto la eficacia, de la amenaza represiva. Ninguna de las experiencias comunistas que en algún momento fueron populares en Occidente escapó de esa ley: ni la China del "Gran Timonel", ni la Corea de Kim Il Sung, ni siquiera el Vietnam del "agradable Tío Ho" o la Cuba del radiante Fidel, acompañado por el puro Che Guevara, sin olvidar la Etiopía de Mengistu, la Angola de Neto y el Afganistán de Najibullah.

Sin embargo, los crímenes del comunismo no han sido sometidos a una evaluación legítima y normal, tanto desde el punto de vista histórico como desde el punto de vista moral. Sin duda, ésta es una de las primeras ocasiones en que se intenta realizar un acercamiento al comunismo interrogándose acerca de esta dimensión criminal como si se tratara de una cuestión a la vez central y global. Se nos replicará que la mayoría de estos crímenes respondían a una legalidad aplicada por instituciones que pertenecían a regímenes en ejercicio, reconocidos en el plano internacional y cuyos jefes fueron recibidos con gran pompa por nuestros propios dirigentes. Pero ¿acaso no sucedió lo mismo con el nazismo? Los crímenes que exponemos en este libro no se definen de acuerdo con la jurisdicción de los regímenes comunistas, sino con la del código no escrito de los derechos naturales de la humanidad.

La historia de los regímenes y de los partidos comunistas, de su política, de sus relaciones con sus sociedades nacionales y con la comunidad internacional, no se resume en esa dimensión criminal, ni incluso en una dimensión de terror y de represión. En la URSS y en las "democracias populares" después de la muerte de Stalin, en China después de la de Mao, el terror se atenuó, la sociedad comenzó a recuperar su tendencia y la coexistencia pacífica –incluso si se trataba de "una continuación de la lucha de clases bajo otras formas"– se convirtió en un dato permanente de la vida internacional. No obstante, los archivos y los abundantes testimonios muestran que el terror fue desde sus orígenes una de las dimensiones fundamentales del comunismo moderno. Abandonemos la idea de que determinado fusilamiento de rehenes, determinada matanza de obreros sublevados, determinada hecatombe de campesinos muertos de hambre sólo fueron accidentes coyunturales, propios de determinado país o determinada época. Nuestra trayectoria supera cada terreno específico y considera la dimensión criminal como una de las dimensiones propias del conjunto del sistema comunista durante todo su período de existencia.
¿De qué vamos a hablar? ¿De qué crímenes? El comunismo ha cometido innumerables: primero, crímenes contra el espíritu, pero también crímenes contra la cultura universal y contra las culturas nacionales. Stalin hizo demoler centenares de iglesias en Moscú. Ceausescu destruyó el corazón histórico de Bucarest para edificar en su lugar edificios y trazar avenidas megalómanas. Pol Pot ordenó desmontar piedra a piedra la catedral de Phnom Penh y abandonó a la jungla los templos de Angkor. Durante la Revolución Cultural maoísta, los guardias rojos destrozaron o quemaron tesoros inestimables. Sin embargo, por graves que pudieran ser a largo plazo esas destrucciones para las naciones implicadas y para la humanidad en su conjunto, ¿qué peso pueden tener frente al asesinato masivo de personas, de hombres, de mujeres, de niños?

Nos hemos limitado, por lo tanto, a los crímenes contra las personas, que constituyen la esencia del fenómeno del terror. Éstos responden a una nomenclatura común incluso, aunque una práctica concreta se encuentre más acentuada en un régimen específico: la ejecución por medios diversos (fusilamientos, horca, ahogamiento, apaleamiento; y en algunos casos gas militar, veneno o accidente automovilístico), la destrucción por hambre (hambrunas provocadas y/o no socorridas) y la deportación, o sea, la muerte que podía acontecer en el curso del transporte (marchas a pie o en vagones de ganado) o en los lugares de residencia y/o de trabajos forzados (agotamiento, enfermedad, hambre, frío). El caso de los períodos denominados de "guerra civil" es más complejo: no resulta fácil distinguir lo que deriva de la lucha entre el poder y los rebeldes y lo que es matanza de poblaciones civiles.

No obstante, podemos establecer un primer balance numérico que aún sigue siendo una aproximación mínima y que necesitaría largas precisiones, pero que, según estimaciones personales, proporciona un aspecto de considerable magnitud y permite señalar de manera directa la gravedad del tema:
– URSS: 20 millones de muertos.
– China: 65 millones de muertos.
– Vietnam: 1 millón de muertos.
– Corea del Norte: 2 millones de muertos.
– Camboya: 2 millones de muertos.
– Europa Oriental: 1 millón de muertos.
– América Latina: 150.000 muertos.
– África: 1,7 millones de muertos.
– Afganistán: 1,5 millones de muertos.
– Movimiento comunista internacional y partidos comunistas no situados en el poder: una decena de millares de muertos.
El total se acerca a la cifra de cien millones de muertos.

Este grado de magnitud oculta grandes diferencias entre las distintas situaciones. Resulta indiscutible que en términos relativos la palma se la lleva Camboya, donde Pol Pot, en tres años y medio, llegó a matar de la manera más atroz –hambre generalizada, tortura– aproximadamente a la cuarta parte de la población total del país. Sin embargo, la experiencia maoísta sobrecoge por la magnitud de las masas afectadas. En cuanto a la Rusia leninista y estalinista, hiela la sangre por su aspecto experimental pero perfectamente reflexionado, lógico y político.

[...]

Nuestra obra contiene muchas palabras y pocas imágenes. En ella se aborda uno de los puntos sensibles de la ocultación de los crímenes del comunismo: en una sociedad mundial hipermediatizada, en que la imagen –fotografiada o televisada– es lo único que merece credibilidad ante la opinión pública, solamente disponemos de algunas escasas fotografías de los archivos dedicados al Gulag o al Laogay, y ninguna foto de la deskulakización o del hambre durante el Gran Salto Adelante. Los vencedores de Nüremberg pudieron fotografiar y filmar con profusión los millares de cadáveres del campo de concentración de Bergen-Belsen y se han encontrado las fotos tomadas por los mismos verdugos, como ese alemán que dispara a bocajarro sobre una mujer que lleva a su hijo en brazos. Nada de eso existe en relación con el mundo comunista, en que se había organizado el terror en el seno del secreto más estricto.

No se contente el lector con algunos documentos iconográficos reunidos aquí. Consagre el tiempo necesario a conocer, página a página, el calvario sufrido por millones de seres humanos. Realice el indispensable esfuerzo de imaginación para representarse lo que fue esa inmensa tragedia que va a continuar marcando la historia mundial durante las próximas décadas. Entonces se planteará la cuestión esencial: ¿por qué? ¿Por qué Lenin, Trotsky, Stalin y los demás consideraron necesario exterminar a todos aquellos a los que designaban como "enemigos"? ¿Por qué se creyeron autorizados a conculcar el código no escrito que rige la vida de la humanidad: "No matarás"?

Pensiones. Pobreza, el rendimiento de la izquierda.

Pensiones. Pobreza, el rendimiento de la izquierda.

67 años y pensiones mucho más bajas son el rendimiento de un sistema quebrado. Ésa es la conciencia social de nuestra izquierda, la misma que inspiró el sistema económico más ruinoso de todos los tiempos: más vale esclavos y pobres, que libres y prósperos.

Es ciertamente terrible que sólo seamos capaces de verle las orejas al lobo cuando nos acaba de pegar un bocado. Extrema miopía de unas sociedades occidentales que se han aposentado sobre la riqueza que sus antepasados crearon y acumularon con un esfuerzo tal que hoy merecería la mayor de las condenas y prohibiciones por parte de nuestra burguesía sindical.

Los chiquillos (financieramente) malcriados que no han tenido empacho en delegar sus libertades y su prosperidad al Estado niñera se dan de bruces con la realidad. Qué plácidamente se vivía cuando, apelando a principios tan tergiversados como el de solidaridad intergeneracional, éramos capaces de vivir a costa de los ingresos generados por los demás. Las pensiones públicas se configuraron siempre, en todas partes y en cualquier régimen como un robo masivo organizado: los jubilados se quedaban con parte de la renta de los trabajadores en activo y a cambio éstos adquirían el derecho a robar a su vez a los futuros trabajadores en activo.

Estafa piramidal por la que a Madoff le han caído apenas 150 años entre los aplausos generalizados de estas mismas clases apesebradas que se niegan a retocar lo más mínimo el sistema de pensiones público. Lástima que toda pirámide, en cuanto se invierte, tiende a perder el equilibrio y a derrumbarse. Nuestros políticos nos prometieron vencer a la ley de la gravedad, pero al final las mentiras caen por su propio peso.

En apenas dos años han desaparecido más de dos millones de puestos de trabajo y millón y medio de cotizantes forzosos a ese sistema fraudulento de la (in)Seguridad Social. Un proceso de putrefacción acelerado por la crisis pero cuyas bases siempre estuvieron condenadas a descomponerse. De no haber sido por el respiro transitorio que proporcionaron millones de inmigrantes, la despensa se habría quedado vacía años ha. El milagro económico español en puridad nunca ha existido ni nunca se producirá: fue un puro placebo, una estafa más añadida a una montaña de mentiras. Convendría basar la política más en la ciencia y menos en la fe: lo de multiplicar los panes y los peces está bien para Jesucristo, pero nunca estuvo al alcance de nuestros burócratas. Malvados ellos por medrar mediante la propaganda; ignorantes aquellos que les creyeron y los auparon al poder.

67 años y pensiones sustancialmente más bajas son el rendimiento de un sistema quebrado. Ésa es la conciencia social de nuestra izquierda, la misma que inspiró el sistema económico más ruinoso de todos los tiempos: más vale esclavos y pobres, que libres y prósperos.

Mejor no hablar hoy de la alternativa que PSOE y PP, PP y PSOE, y tantas otras siglas que actúan como recipientes del pensamiento socialista, se han dedicado con fruición a desprestigiar, marginar y atacar: sería demasiado doloroso recordar en este día que con una sociedad de propietarios los ciudadanos medios podrían jubilarse a entre los 40 y los 50 años con rentas muy superiores a las pensiones públicas.

Algunos se arrepentirán de haber prestado su apoyo a este timo, de haberlo contemplado con buenos ojos y de haber impedido la transición hacia los sistemas de capitalización en el momento en que ésta podía acometerse. Yo, sinceramente, no lo lamento por ellos. Creo que cada cual es responsable de sus decisiones, acertadas y erróneas. Los ciudadanos que confiaron su futuro a la casta política están cosechando lo que sembraron. No más ni tampoco menos, aunque ahora les sorprenda.

Lo que sí lamento es que arrastraran en su error a muchas o pocas personas que eran conscientes del fraude que suponían las pensiones públicas; lo que lamento es que, por no ser lo suficientemente respetuosos con la libertad individual, algunos tengan (tengamos) que cargar con la factura de quienes nos empujaron al abismo. Porque nunca quisimos arrebatarle su pensión a nadie, sólo pretendimos conservar la nuestra. Ahora no tenemos ni eso. A ver cuánto tardan nuestros políticos en babear ante los fondos privados de pensiones: Argentina ya ha marcado el camino (también) en eso.

Cuando la historia ilumina el presente. Cataluña victima de sus demonios internos.

Cuando la historia ilumina el presente. Cataluña victima de sus demonios internos.

Durante la II República, el movimiento pendular de Azaña en relación con el Estatuto de Cataluña osciló desde el padrinazgo con que lo avaló para que fuera aprobado en el Parlamento español en 1932, hasta su tardío abatimiento en los días del calvario laico que le tocó vivir en tierras catalanas durante la guerra civil, pasando por la rebelión de octubre de 1934, cuando Companys proclamó el Estat Catalá dentro de la República Federal española, echándose por montera la Constitución al amparo de la cual había nacido el Estatuto.
 
Companys, es decir Esquerra Republicana de Cataluña, secundó con su actitud la sublevación predominantemente socialista, que en Asturias alcanzaría su punto álgido. Cualquier parecido con el apoyo actual prestado por ERC al Partido Socialista de Cataluña, sucursal del PSOE, para el mantenimiento del presidente Rodríguez Zapatero, ¿es pura coincidencia o culminación de algo que está en la naturaleza de las cosas?
 
Lo que está fuera de discusión es la abismal diferencia entre los dos personajes, Azaña en 1932, y Rodríguez Zapatero en la presenta legislatura. El primero, dotado de un conocimiento de la realidad histórica de España innegable, defendió el Estatuto amparado por la Constitución de la República, sin que en ninguna parte de su texto se alterara la unidad de la nación española. El segundo, basado en previsiones electorales cortoplacistas, firmó un cheque en blanco al prometer irresponsablemente que desde el Gobierno de España, aceptaría el Estatuto que aprobara el Parlamento catalán, y en punto a nación se refirió a este término como algo discutido y discutible.
 
Ahora tenemos la pelota en el tejado, como si de algo trivial se tratara, pendiente de la decisión del Tribunal Constitucional acerca de la inconstitucionalidad alegada por algunos, el Partido Popular entre ellos, de algunos de sus artículos.
 
Ya en referencia a lo discutido en 1932 Josep Pla advirtió: «Plantear en España el problema mismo de la organización del Estado a base de recordar a los españoles, a través del potentísimo altavoz del Parlamento, durante semanas y semanas lo que les separa, es una de las aventuras más trágicas de la historia de la república.»
 
Sin embargo, a diferencia de lo que se perfila en las exigencias del actual Estatuto pendiente de decisión del Tribunal Constitucional, por virtud del aprobado por el Parlamento español en 1932, Cataluña se constituía en «región autónoma dentro del Estado español», y regulaba el catalán y el castellano como lenguas oficiales, sin ningún tipo de discriminación como es el caso de ahora. «La Generalidad de Cataluña —se establecía entonces— no podrá regular ninguna materia con diferencia de trato entre los naturales del país y los demás españoles. Estos no tendrán en Cataluña menos derechos de los que tengan los catalanes en el resto del territorio de la República.»
 
Poco durarían los días en que Azaña se sentía gratificado ante el logro de una regularización de Cataluña dentro de España. Pero no fue en octubre de 1934 cuando su entusiasmo se vino al suelo. Faltaría otro aldabonazo para que ya presidente de la República, le abriera los ojos ante la deslealtad con que desde ERC, sostén actual de Rodríguez Zapatero, fue correspondido el aval de quien había sido figura de primer orden en la concesión del Estatuto.
 
Fue en plena guerra civil cuando a través de su obra La velada de Benicarló, vertió el amargo lamento con que manifestaría su frustración: «La Generalidad —escribió desde tierras levantinas— asalta servicios y secuestra funciones del Estado, encaminándose a una separación de hecho. Legista en lo que no le compete, administra lo que no le pertenece…. Se apoderan de las aduanas, de la policía de fronteras, de la dirección de la guerra en Cataluña…..Hablan de que interviene Cataluña no como una provincia sino como nación.» Y la amonestación le lleva a sostener: «Los asuntos catalanes durante la República han suscitado más que ningunos otros la hostilidad de los militares contra el régimen.» Se queda corto Azaña al limitar esa hostilidad exclusivamente de los militares, porque desde otros sectores también fue manifiesta la aversión a lo que describía como «asuntos catalanes.»
 
De entre los intelectuales, Unamuno fue preciso ya en 1932: «Debemos procurar que todo ciudadano español sea buen español, y después, que sea universal. Hay que defender a los mismos catalanes contra su error, aclarándoles la conciencia, aunque sea violentándoles. Hay que salvar el alma de cada uno y de todos los que gritan “nosaltres sols” porque el día que se queden solos ya no serán nadie.»
 
Con estas palabras definía Unamuno el peligro que para los catalanes constituirían sus propios demonios internos, que al arroparse en el victimismo en que se escudan esgrimiendo agravios desde España, se convierten en cultivadores de anticatalanismo, que por diversos motivos ha tenido sus recurrencias. Ya en enero de 1934, en una intervención parlamentaria, José Antonio Primo de Rivera sostuvo que «se mezcló con la noble defensa de España una serie de pequeños agravios a Cataluña, una serie de exasperaciones en lo menor, que no eran otra cosa que un separatismo fomentado desde esta lado del Ebro.» Venía esta intervención a cuento de que algún energúmeno con acta de diputado había soltado un estentóreo “muera Cataluña.” Así respondió José Antonio: «Si alguien hubiera gritado muera Cataluña, no sólo hubiera cometido una tremenda incorrección, sino que hubiera cometido un crimen contra España, y no sería digno de sentarse nunca entre españoles. Todos los que sienten a España, dicen viva Cataluña y vivan todas las tierras hermanas en esta admirable misión, indestructible y gloriosa, que nos legaron varios siglos de esfuerzo con el nombre de España.»
 
Cataluña, ciertamente, está en crisis promovida por fuerzas endógenas. La persistente actitud del nacionalismo radical actuales, haciendo caso omiso de la compleja pluralidad que conforma la Cataluña presente, para centrarse en la contemplación de su ombligo, ha revertido la en otros días pujante región (sin ir más lejos, de la época franquista), circunstancia que permitió al excalcalde Maragall, tras su periplo romano en busca de inspiración política en el más revoltoso gallinero europeo, reconocer que Madrid se había convertido en una capital de Estado mientras que Barcelona, ensimismada, perdía la pujanza de otros tiempos. El nacionalismo excluyente ha hecho posible que la potencialidad de Cataluña no haya podido ofrecer en nuestros días lo mejor de sí.
 
El avisado lector puede incurrir en la creencia de alguna inclinación personal mía que en la pugna entre dos ciudades me lleve a preferir Madrid. Advierto que cuando alguien me pregunta acerca de mi preferencia entre Madrid y Barcelona, acostumbro a contestar:¡Florencia! No por escurrir el bulto sino por aquello de que las comparaciones son odiosas,
 
No está de más recordar que desde Barcelona han llegado palabras mesuradas y expuestas con rigor. Como las del maestro Vicens Vives:
«En el conjunto europeo, la Península hispánica forma una de las unidades geopolíticass más claras…-»
«La meseta es el núcleo básico de la relación entre los distintos paisajes peninsulares…»
«El hispanismo tiene sólidos puntos de arranque en la Biología y en la Historia…».