Cáritas Española (Iglesia Católica) invierte 230 millones de euros en la lucha contra la pobreza y dobla las personas atendidas, 800.000 mil.
Dejando a un lado la manipulación que los autores de la campaña difamatoria han hecho en torno a una frase debidamente amputada y descontextualizada, lo que subyace en toda esta polémica es la cuestión de si el comunismo debe ser considerado o no una secta criminal.
Desde el punto de vista teórico, evidentemente no. No delinquen las ideas sino las personas. Decir, por ejemplo, que la burguesía debe de ser borrada de la faz de la Tierra, guerra de clases mediante, no es ni debería ser delictivo bajo ningún orden político que se considerase libre. Las palabras pueden herir la sensibilidad, pero nunca han matado a nadie. Desde este punto de vista, alguien que se defina como comunista y haga profesión de fe de marxismo-leninismo no es ni de lejos un delincuente; lo sería si decidiese aplicar por su cuenta y riesgo el manual revolucionario y tomar al asalto la casa de un burgués para después socializar la riqueza incautada.
Si la ideología comunista en sí no es ni puede ser delictiva, ¿de dónde viene la fama de criminal que arrastra el comunismo, especialmente en los países que han padecido sus excesos ideológicos? De la experiencia, obviamente. Si al liberalismo lo caracteriza el libre intercambio de bienes y servicios entre individuos, al comunismo lo hace la revolución, objetivo máximo que se deriva inevitablemente de la teoría. Doquiera se ha impuesto o tratado de imponerse un régimen comunista se han cometido multitud de crímenes, algunos especialmente aberrantes como los de las tiranías de Stalin, Mao y Pol Pot. Esto es un hecho histórico, no una opinión.
Estos crímenes han venido dictados por la ideología. El ideal comunista, que sobre el papel es inocuo, se convierte siempre en la práctica en una pesadilla totalitaria. Ejemplos históricos sobran. Desde la primera revolución típicamente socialista –la bolchevique– hasta la más reciente –la Venezuela bolivariana–, la praxis revolucionaria se ha cobrado la vida de unos 100 millones de seres humanos. Eso, siendo conservador con los números, porque puede que sean muchos más. Los responsables de todas estas muertes son quienes las infligieron, pero –y aquí está el quid de la cuestión–, con toda seguridad, sin el componente ideológico que motivaba a los verdugos esos asesinatos jamás se hubiesen cometido.¿Hay, por lo tanto, que proscribir por ley la ideología comunista? No y mil veces no. El comunismo ruso, por ejemplo, fue prácticamente inofensivo hasta que llegó al poder en 1917, y volvió a la inanidad tras la caída de la URSS, en 1991. Lo mismo podría decirse de los comunistas españoles, muchos de los cuales cometieron verdaderas atrocidades durante la Guerra Civil, si bien luego, cuarenta años después, contribuyeron de mejor o peor gana a la transición democrática. Algunos dicen que obraron así porque se sentían débiles. Tal vez sea cierto. Es una constante histórica que, cuando se ven faltas de apoyo, las organizaciones comunistas piden un diálogo que luego, cuando ganan fuerza, niegan a los demás.
Sea como fuere, el hecho es que las ideas de Marx, Engels, Lenin, Mao, Enver Hoxa y compañía son intelectualmente erróneas, pero perfectamente inocuas si no salen del papel. Abimael Guzmán sembró el terror en Perú con una banda de asesinos conocida como Sendero Luminoso; justificaban sus crímenes con la idea, pero, al cabo, eran ellos mismos los criminales, no la idea, que por lo demás sigue ahí, rondando de cabeza en cabeza...
Si la experiencia, es decir, la historia, nos enseña que el comunismo sólo tiene un modo, necesariamente violento, de alcanzar y conservar el poder, la teoría nos advierte de los riesgos que se corren al adoptar como propias ciertas ideas que clasifican a los seres humanos en buenos y salvables, por un lado, y malos y condenables, por el otro. El comunismo debería ser, por consiguiente, una ideología poco atractiva y con un fuerte estigma social, como lo son otras de corte parecido, como el nazismo o el fascismo, surgidas ambas de la matriz socialista en los años veinte del siglo pasado. Sin embargo, mantiene una suerte de bula, justificada en algo tan simple como las intenciones. La intención del comunista es construir una sociedad más justa. Punto. Eso le ha salvado de la quema; bueno, eso y su depuradísima técnica propagandística y un transformismo político digno de encomio. Ese es el secreto de que la momia siga vivaqueando.En cuanto al sectarismo, lo cierto es que si algo ha caracterizado a los partidos comunistas es que se han comportado como sectas, es decir, como organizaciones muy cerradas en sí mismas, en tensión con el resto de la sociedad, y que se han presentado como depositarios de una verdad revelada y esotérica, que habían de imponer al resto. Los comunistas siempre han sido una minoría. El propio Lenin, fundador del primer partido-secta de la historia, el bolchevique, tomó precisamente ese nombre para transformar la realidad mediante el uso de las palabras.
Bolshevik, en ruso, significa "mayoría", pero el grupo de Lenin no era más que una minúscula escisión del Partido Socialdemócrata ruso. Esa minoría estaba conformada por pocos militantes; pocos pero, en palabras de Lenin, "obedientes, mentalizados y disciplinados". Los bolcheviques serían la vanguardia encargada de guiar a las masas, y todo les estaba permitido en el cumplimiento de su misión. Así, mediante la conversión de un partido en secta, una ideología que propugnaba la violencia terminó generando crímenes sin cuento.
Partidos como el que fundó Lenin, o el del citado Abimael Guzmán, sí que eran sectas criminales, a fuer de comunistas. Y a los hechos hay que remitirse. Otros, que se denominan comunistas, no son ni una cosa ni la otra. El comunismo, pues, sólo es secta y sólo es criminal cuando sigue al pie de la letra los dictados de Marx y Lenin. Y no es una opinión, es un hecho.
El dato se deriva del último informe del FMI, que relega a la economía española al decimosegundo puesto de la lista mundial de economías más importantes. Brasil sustituye a España en el octavo puesto.
España acaba de perder su sitio como octava potencia económica mundial a manos de Brasil, nuestro vecino y primer socio comercial.
El dato se deriva del último informe del FMI (Fondo Monetario Internacional), Perspectivas Económicas Mundiales que confirmó que Brasil con un PIB de 1,5 billones de dólares se posiciona en el octavo puesto del ranking económico mundial. Con esta cifra desplaza a España, cuyo PIB se ubicó en 1,4 billones de dólares, afectada duramente por la crisis financiera global, de la que no logra aún reponerse.
El informe señala incluso que al parecer España no volverá a recuperar dicha posición, al menos a medio plazo. El FMI relegó a la economía española al decimosegundo puesto de la lista mundial de economías más importantes.
Desde el punto de vista del FMI a corto plazo, algunas medidas de austeridad y ajuste fiscal implementadas en la economía ibérica, como el incremento del IVA, frenarán el crecimiento durante la segunda mitad de este año y posiblemente durante la primera mitad del año que viene, cuando la economía global también se ralentice un poco.
Para peor, el FMI señaló en su informe que España estará entre los países que "fallarán a la hora de estabilizar su deuda" en 2015.
La familia y, en concreto, la mujer, serán los grandes perjudicados por los presupuestos socialistas durante 2011. Las ayudas destinadas a la protección familiar caerán hasta un 9%, como consecuencia, sobre todo, de la supresión del cheque bebé de 2.500 euros.
El Gobierno ha decidido rebajar sustancialmente estas partidas dejando una vez más delado la maternidad. Y es que la dotación asignada en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el próximo año a proteger las situaciones de maternidad, paternidad, el riesgo de embarazo y el peligro durante la lactancia natural será de 2.387 millones de euros, lo que supone un 11% menos que en 2010.
Este nuevo tijeretazo socialista concentrado en la familia se agudiza más teniendo en cuenta que el Gobierno ha decidido posponer la ampliación del permiso de paternidad de dos a cuatro semanas. A pesar de que esta norma ya está recogida en la Ley de Igualdad y estaba previsto que entrara en vigor el 1 de enero de 2011, el Gobierno se ha saltado el marco legal con el fin de ahorrar 200 millones de
euros.
MENOS DINERO
El Ministerio de Igualdad dio a conocer ayer al detalle sus presupuestos. La cartera verá mermadas sus arcas en 2011 un 8,83%, aunque finalmente contará con más de 100 millones de euros para sus acciones.
La portavoz deIgualdad en el Congreso del grupo popular, Sandra Moneo, se preguntó ayer durante la Comisión de Igualdad para qué sirve el dinero dedicado a este ministerio, puesto que, en su opinión, "no tiene una línea argumental real" que vaya a incidir en un mayor bienestar para las
mujeres. Del mismo modo, la portavoz popular criticó duramente los recortes que han sufrido los presupuestos dedicados a la familia y, sobre todo, el hecho de que se haya aplazado la ampliación del permiso de paternidad.
Mientras que estas partidas adelgazan, Igualdad ha decidido dedicar más dinero a la lucha contra la violencia de género. El notable aumento de las víctimas de esta lacra (57 mujeres asesinadas en lo que va de año) ha movido al Gobierno ha dedicar 384 millones a este apartado, lo que supone un 9,42% más que durante este año.
OTROS PLANES
Además de lo destinado a este asunto, Igualdad también concederá una gran parte de su dinero a acciones que ya han sido cuestionadas. Bibiana Aído se gastará 1,1 millones de euros en promocionar planes de igualdad y asesorar vía online sobre ellos.
Además, dedicará una inversión de 1,3 millones de euros en convenios con ayuntamientos y comunidades autónomas para promover el empleo de las mujeres y una partida especial de 3.000 euros para mantener el llamado distintivo de igualdad de las empresas.
Por otro lado, el Instituto de la Mujer se llevará en 2011 más de 20 millones de euros del Gobierno, para, entre otros fines, realizar estudios e investigaciones y promover el movimiento asociativo entre las mujeres.
La subida de la luz remata el año más caro de la década para los españoles.
La subida de la luz desde octubre será la puntilla en un año aciago para los bolsillos de los españoles. Al encarecimiento de la factura eléctrica, en 2010 se han sumado el del transporte, los carburantes, el teléfono, el alza de impuestos como el IVA y de las retenciones, como las aplicadas al ahorro. Con una tasa de paro del 20% y las pensiones y los salarios congelados -si no a la baja, como los funcionarios-, el resultado es obvio: cada vez más pobres.
La subida del recibo de la luz en un 4,8% prevista para el próximo 1 de octubre culmina un año que se ha caracterizado por un aumento de la presión fiscaly un incremento de los productos de consumo para las familias.
Comenzábamos enero con la puesta en marcha de la reforma del IRPF que eliminaba la deducción de los famosos 400 euros en la declaración de dicho impuesto, al tiempo que se incrementaba la tributación de las rentas de capital.
De esta forma, tener ahorros también es más caro desde ese momento. Los primeros 6.000 euros pasaron de tributar un 18% al 19% y al 21% el resto. Sólo seis meses más tarde entraba en vigor la tan polémica subida del IVA.
El tipo general pasaba del 16% al 18% y el reducido del 7% al 8%. Con estas medidas, las familias han visto menguada su renta, al tiempo que han tenido que hacer frente a un encarecimiento de la cesta de la compra.
Aunque el Índice de Precios al Consumo (IPC) se mantiene en niveles discretos, el 1,8% en agosto, los precios han crecido con respecto a ejercicios anteriores. El IPC cerró 2009 en el 0,8%.
Tampoco hay que olvidar un producto de gran consumo como el tabaco, que sólo en el primer semestre del año elevó su precio en dos ocasiones. A mediados de enero, los fabricantes Philip Morris y Altadis incrementaban en 15 céntimos el precio de
la cajetilla de sus principales marcas de cigarrillos. Una iniciativa que se repetía el 1 de junio y con unincremento aún mayor.
El precio se elevaba entre 25 y 30 céntimos. En definitiva, el consumidor ha tenido que afrontar este año más gastos y resignarse a obtener menos ingresos, ya que la mejora de las retribuciones se ha moderado. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el coste salarial subió sólo un 1,8% en el segundo trimestre.
Así, se empobrece aún más la renta per cápita de los españoles, que ya el pasado año experimentó una importante caída. La media nacional del PIB por habitante se situó, en 2009, en 22.886 euros, un 4,1% menos que en el año precedente y 714 euros por debajo de la media europea (23.600 euros), según el INE.
NUEVAS SUBIDAS
Pero las subidas no acaban aquí. Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) prevé subir las tasas con el consiguiente incremento de los billetes de avión. Sin olvidar que el precio del gasóleo se ha situado esta semana en
el límite de los 1,1 euros, tras encadenar su cuarta semana consecutiva al alza, según datos del Boletín Boletín Petrolero de la Unión Europea (UE) recogidos por Europa Press.
La próxima subida del recibo de la luz, aplaudido
por las compañías eléctricas, ha recibido duras críticas por parte de numerosas asociaciones. Supondrá un incremento de 1,7 euros mensuales para un consumidor de tipo medio.
La asociación de consumidores Facua calcula que con la próxima subida, el recibo de la luz suma ya un encarecimiento superior al 30% en los últimos tres años. Considera que se ha subido esta tarifa "a costa de lesionar los intereses económicos y los derechos de los usuarios".
Para el secretario general de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), Sebastián Reyna, esta subida "restará renta a las familias, lo que se traducirá en menos consumo". La Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (Ceaccu) asegura que este incremento es "injusto y desproporcionado".
Apreciación en la que también coincide Agustina Laguna, presidenta de la Federación de Usuarios-Consumidores Independiente (FUCI), que añade que es "totalmente desproporcionada, más aún con la crisis económica existente".
La asistencia a los consejos supone una retribución de hasta 31.500 euros.
Las dietas en Renfe superan los 10.000 euros y en Adif duplican esta cantidad.
El número de dirigentes con cargo en las ejecutivas de las centrales mayoritarias supera los 40 y una veintena de ellos aparece como asesores, consejeros, presidentes o vocales en no menos de 50 empresas, fundaciones y consejos.
La presencia de estos representantes sindicales -en su mayoría liberados y con pluses pagados por las propias centrales- en los consejos de administración de compañías como Renfe, Caja Madrid o Adif puede reportarles un sueldo de hasta 31.500 euros, sólo en retribuciones por asistencia.
Algunos sindicalistas participan hasta en cinco consejos de administración. El actual representate de las centrales en Caja Madrid es el ugetista José Ricardo Martínez.
Cerca de la mitad de los miembros de las comisiones ejecutivas confederales de los sindicatos Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CC OO) cobra sobresueldos y dietas deempresas públicas, cajas de ahorros y empresas privadas.
El número de los dirigentes con cargo en las ejecutivas supera los 40 y una veintena de ellos aparece como asesores, consejeros, presidentes o vocales en no menos de 50 empresas, fundaciones y consejos.
La presencia de estos dirigentes sindicales -en su mayoría liberados y con pluses pagados por las propias centrales- en los consejos de administración de compañías como Renfe, Caja Madrid o Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) puede reportarles una retribución de hasta 31.500 euros anuales, sólo en concepto de dietas por asistencia.
Es lo que cobraba el responsable de Estudios de CC OO, Rodolfo Benito, que en marzo fue sustituido por el secretario general de UGT-Madrid, José Ricardo Martínez.
Mientras, la mayor parte, ocupa puestos de responsabilidad en diferentes empresas participadas por los sindicatos, que trabajan en todos los sectores y se benefician de las necesidades de los trabajadores y afiliados, como los seguros, la formación, las pensiones privadas, la vivienda y la información sindical.
ÓRGANOS DE DECISIÓN
Sólo en el Consejo Económico y Social (CES) hay 20 sindicalistas, nueve de cada uno de las centrales mayoritarias, uno de Convergencia Intersindical Gallega (CIG) y otro de Solidaridad de Trabajadores Vascos (CIG).
Si bien estos miembros no tienen una retribución,cobran por su participación en este consejo del organismo dependiente del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales dietas y pluses, que resultan más elevados si además implican un desplazamiento a Madrid.
Entre los representantes de UGT figura Almudena Fontecha, auxiliar de enfermería y actual secretaria de Igualdad del sindicato. Fontecha es además consejera en Publicaciones Unión, la editorial Responsable de buena parte de los libros y publicaciones de la central. También en el consejo del órgano consultivo del Gobierno, encargado de elaborar informes y dictámenes sobre asuntos laborales y sociales, está presente el ugetista Frederic Monnel Lliro, que es consejero de Quinta de Salut L'Alinça Mutualitat de Previsió Social, una mutualidad que participa en otras once compañías del sector.
EN OTRAS EMPRESAS
Mientras, los sindicatos también forman parte del consejo de administración de Renfe.
El actual representante sindical es el responsable de transporte de UGT, Miguel Ángel Cillero. Por su participación en el consejo recibe en torno a 10.000 euros en concepto de dietas.
La presencia sindical en los órganos de decisión de Adif podría suponer más del doble de esa cantidad, ya que Adif repartió en 2008 entre sus 18 miembros un total de 368.000 euros. La partida, teóricamente, va a las arcas del sindicato.
La influencia de los sindicatos fue patente hace nueve meses en la cesión de 32 trenes de la compañía Renfe para que participasen en una movilizaciónen Madrid en contra de las pensiones.
Rodolfo Benito, el anterior representante sindical en Caja Madrid y secretario de Estudios de Comisiones Obreras, compatibilizó hasta marzo su participación en la caja de ahorros, por la que cobraba 31.000 euros; la presidencia de la Fundación Sindical de Estudios de Comisiones Obreras y su asistencia al Consejo Social de la Universidad Complutense. Por su parte, Antonio Ferrer, responsable de Acción Sindical de la Unión General de Trabajadores, es consejero en cinco empresas del sindicato
y es socio en una de ellas, Consultora de Pensiones y Previsión Social de Sociedad de Asesores.
También tiene un papel protagonist a en las empresas de Comisiones Obreras María Engracia Cardeñosa Peñas, secretaria de Administración y Finanzas de la central de Toxo. Cardeñosa es consejera de cinco empresas del sindicato, socia de otra, presidenta de la Consultora de Pensiones y Previsión Social Sociedad de Asesores -una sociedad que gestiona pensiones privadas- y tesorera de Fundación Paz y Solidaridad.
Una de las empresas de la que es consejera Cardeñosa es Atlantis Vida Compañía de Seguros y Reaseguros. Atlantis es un grupo asegurador de economía social presente en toda Europa.
Por ejemplo.........
Con el llamado "estado del bienestar", nuestra vida está sometida a una nueva forma de dialéctica entre explotadores y explotados en la que, a diferencia del siglo pasado, con los vagos pero útiles conceptos de burguesía y proletariado, ya no se sabe en qué lado está cada cual.
Todos somos expoliados, en mayor o menor medida; a cambio, recibimos porciones de la riqueza esquilmada a otros, en función de nuestra situación particular. Si eres joven, tienes subvenciones para alquilar una vivienda; si eres anciano, ayuda para la dependencia; si tienes hijos, te dan un cheque para comprar libros de texto; si no los tienes pero cambias de coche, accedes a un supuesto descuento, pagado con dinero público. Y así hasta el infinito.
Las posibilidades para trincar dinero ajeno son inagotables, porque la socialdemocracia nos ha convencido de que el papel del estado no debe limitarse a garantizar la seguridad física y jurídica de los ciudadanos. La consecuencia es que tenemos que soportar a legiones de políticos sin escrúpulos que, arrogándose unos derechos que nadie les ha concedido, deciden diariamente cómo debemos conducir nuestra vida, so pena de severas sanciones. Semejante actitud mafiosa provocaría un rechazo espontáneo si no fuera porque, al investirse de los poderes del estado, sus chantajes adquieren una legitimidad de la que su moralmente carecen.
La mayoría de estos personajes no han hecho jamás nada útil en su vida. No han creado un negocio ni han trabajado duro para granjearse un futuro con la única ayuda de su esfuerzo y su talento. Simplemente han tenido la habilidad de medrar en el partido y aprender a decir de corrido, en muchos casos con serias dificultades, las frases vacías que todos estamos hartos de escuchar. Los partidos políticos son la nueva superestructura; pero, a diferencia del orden económico de libre mercado, nadie quiere desmontarla.Tan es así, que han logrado convencernos de aberraciones tan groseras como la necesidad de que existan diecisiete miniestados en un país tan pequeño como el nuestro, que hasta el día de hoy nadie sabe para qué sirven, salvo para colocar a los más torpes del partido, aquellos que no pueden desempeñarse con un mínimo de decoro siquiera en un panorama tan poco exigente como el de la política nacional.
Estamos en la ruina. Los ayuntamientos quiebran y las comunidades autónomas se ahogan en un fangal de deuda pública que ya nadie quiere comprar, pero eso no les impide seguir abriendo embajadas en el exterior para colocar a los familiares que ya no caben en los miles de empresas públicas nacidas al calor del invento autonómico.
Y todo es aceptado a mayor gloria del trinque compartido. La subvención es el riego por goteo que mantiene frondoso el cultivo de votos que los políticos recolectan cada cuatro años. Nadie quiere subvertir el orden establecido, porque todo el mundo quiere seguir compartiendo las migajas que el gobierno arroja, y así nos hacemos la falsa ilusión de que sólo roba a los demás.
En fin, que, salvo cataclismo natural, vamos a seguir consumiéndonos mutuamente, y la gravísima crisis económica que azota a las instituciones, lejos de moderar las ansias de rapiña, las va a exacerbar. Ocupen posiciones y disfruten mientras puedan.