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Cultura

Millones de aficionados arropan a los 'héroes' del Mundial.

Millones de aficionados arropan a los 'héroes' del Mundial.

Se hicieron de rogar, pero mereció la pena. Dos horas más tarde de lo previsto llegó la Selección española al escenario de la explanada del Rey, junto al río Manzanares de Madrid, donde cientos de miles de aficionados, muchos más de los que la organización preveía, los esperaban desde hacía casi diez horas para celebrar con ellos la victoria en el Mundial de Sudáfrica, que ha convertido a España en Campeona del torneo por primera vez en su historia.

Los primeros aficionados llegaron al lugar a las 10 horas del lunes, y hasta las 23 horas tuvieron que esperar para ver a sus ídolos. Ni el sol abrasador ni el calor infernal hicieron mella en sus ánimos, y desde las 19 horas estuvieron bailando y cantando al son de los grupos que pasaron por el escenario para animar el ambiente: La Unión, Cómplices, Amaia Montero, David Bustamante y muchos más.

Los bomberos municipales regaban a los aficionados con agua para intentar aplacar los efectos del calor, pero ni después de diez horas esperando tenían ganas de marcharse. Todos luciendo banderas, camisetas, bufandas, gorras, vuvuzelas y cuanto tenían a mano que fuera rojo y amarillo, los aficionados disfrutaron de la jornada de principio a fin.

Y más rojo y gualda pusieron aún los aviones del Ejército del Aire, que surcaron el cielo de Madrid dejando estelas del color de la enseña nacional por encima de las cabezas de todos los aficionados.

Pero finalmente llegó la Selección. Tras pasar por las altas instituciones del Estado y después hacer un recorrido por unas abarrotadas calles del centro, el autobús descapotado llegó a la explanada del Rey y los jugadores subieron al escenario, aclamados por cientos de miles de gargantas y al son del tema 'Viva la Vida', interpretado por Coldplay.

Agradecimientos a la afición

Y por fin el capitán, el santo, Íker Casillas, se dirigió a la afición copa en mano. "Estoy muy encantado de estar con todos. Hemos cumplido el sueño que teníamos todos desde pequeños. Es un orgullo ser capitán y compañero de éstos, aunque sean unos cabrones", agradeció el portero titular de 'la Roja'.

Después, y casi incapaz de hacerse oír por encima del griterío, tomó la palabra el autor del gol que dio la Copa a España, Andrés Iniesta, que casi no podía ni hablar ya después de casi dos días de gritos y celebraciones. "Gracias al pulpo hemos sido campeones. ¡Viva España y viva Fuentealbilla!", exclamó.

El pichichi de la Selección, David Villa, salió enfundado en una bandera de Asturias, y tras hacer un par de pases de torero con los coros de 'olé' pertinentes, afirmó que sus compañeros "son fenómenos, son los mejores del mundo". "Viva España, viva el fútbol y somos los mejores", animó.

La pausa y la mesura la puso, como es habitual, el seleccionador nacional, Vicente del Bosque, que sonriente a rabiar pidió un aplauso para el equipo, que "no sólo ha sabido ganar, sino que lo ha hecho muy bien". "No se trata sólo de ganar, sino de cómo se hace. Y este equipo ha sido un ejemplo para todos", afirmó.

Reina, anfitrión

Sin embargo, la gente no podía esperar para ver al anfitrión de las celebraciones nacionales desde la Eurocopa de Austria y Suiza, Pepe Reina, que cuando cogió el micro lo primero que exclamó fue: "¡España, os queremos la ostia!", para después agradecer a todos los españoles su "apoyo" y recordar al cuerpo técnico, importantísimo también en la victoria.

Después, hizo su particular presentación de sus compañeros. El Santo de Móstoles Casillas, el amigo de los famosos Albiol, el dandy de España Piqué, el padre de la Selección con 55 partidos invicto Marchena, 'sweet' Iniesta que "escribió el guión de la final y al que todo el mundo quiere", el goleador de España Villa y la batuta del equipo Xavi.

A continuación, tuvo un gran gesto hacia Fernando Torres, muy criticado por su rendimiento en el Mundial, al recordar que fue "quien marcó el gol que hizo creer y ganar este Mundial", y continuó por Cesc Fábregas, a quien Puyol y Piqué consiguieron enfundar en una camiseta del Barça.

El "incombustible" Capdevila, la "pantera de Hospitalet" Valdés -juntos los dos dejaron claro que no son ciertos los rumores que dicen que se llevan mal-, el "tobillo mágico" Matas, Xabi Alonso, que "dejó que lo hirieran por su país"; el dueño de la banda e Indio de Camas Sergio Ramos, el espartano Arbeloa y el "hombre que da juego y hace jugar, el hombre del Mundial", Busquets.

"Y la bondad en persona, el hombre correcto, el que nos ha hecho ganar la de oro, la amarilla, la que todos queríamos... ¡Vicente del Bosque!", concluyó Reina, agradeciendo además a la Policía Nacional el trabajo realizado hoy durante su escolta por toda la ciudad.

Bailes para celebrar

Después, todos a bailar en círculos el 'Campeones', hacer trenecitos y no parar de dar saltos acompañados además por un peluche de un pulpo gigante, hasta que salió al escenario David Bisbal y con su grito particular movilizó a todos los asistentes e incluso consiguió que algunos jugadores cantaran a capella un poco con él.

Y para cerrar el acto, no podía faltar el pasodoble 'Que viva España' cantado por el propio Manolo Escobar. Luego, todos los artistas que habían pasado por el escenario salieron a bailar el himno del Mundial con los jugadores, a tocar la Copa y a aprovechar lo cerca que estaban para hacerse fotos con todo el equipo.

En la carpa VIP ubicada junto al escenario veían todo el espectáculo personajes como la infanta Elena, Javier Hidalgo, Gonzalo Miró, Ramón Calderón, Paula Echeverría o el vicealcalde de la capital, Manuel Cobo.

Finalmente, de unos cañones ubicados delante del escenario salieron cintas de los colores rojigualda y los fuegos artificiales acompañaron a los jugadores mientras abandonaban el escenario, felices pero cansados y, quizá, sin haber digerido aún del todo su victoria y lo que supone para todo el país.

Al final, se acabó la celebración, pero las emociones han sido muchas y de camino a casa muchos no podían resistirse aún y seguían cantando el 'A por ellos', con la vista fija quizás en el próximo título y la próxima alegría que esta Selección dé a todo el país.

La Ceja, la primera en abandonar el barco.

La Ceja, la primera en abandonar el barco.
La afinidad política de los artistas es muy voluble, cosa natural en unos profesionales para los que la innovación cotidiana resulta imprescindible.
 
La lealtad a las ideas que representa un líder político no está jamás garantizada en este microcosmos, aunque en un momento dado sus integrantes hayan parecido pugnar como locos por ver quién le hace más la pelota y protagonizado escenas de adhesión inquebrantable como no se recordaban por estos pagos desde los tiempos del caudillo de España por la gracia de Dios.

Las campañas electorales que el artisteo ha servido en bandeja a Zapatero no eran garantía de que iba a contar con su favor por siempre jamás, al contrario de lo que un personaje tan dado a la ensoñación como El Pasmo Leonés podría haber supuesto. Los obreros de la cultura son progres porque lo exige el guión, y se declaran de izquierdas porque no entienden la realidad y... porque si dijeran lo contrario tendrían problemas para trabajar. Su concepto utilitario de la política no les permite abrazarse a un cadáver político como Zapatero, sino que, por el contrario, les estimula a soltar el lastre que ellos solitos se echaron sobre sí mismos, con aquellas escenas de arrobo colectivo que tantas horas de risa nos proporcionaron.

Ahora pretenden hacernos creer que las célebres imágenes en las que se les veía hacer el gesto de la ceja, prietas las filas, no eran una muestra de apoyo al Gran Hombre de Estado, sino un episodio contagioso de párkinson agudo, que provocaba que sus deditos se posaran involuntariamente en el arco superciliar en cuanto una cámara aparecía en lontananza.

Para hacerle la gracia a Zapatero en la última campaña electoral, se declararon todos ellos "partidarios de la alegría". Ahora reconocen que tal vez se pasaron de frenada, porque alegría, lo que se dice alegría, el leonés ha proporcionado bien poca.

En fin, que Zapatero ya puede ir descontando de la nómina de sus fieles a nuestros genios de las artes escénicas y colocarlos en la lista de traidores, junto con los sindicatos, los empresarios de las renovables y parte del proletariado: todos ellos le llevaron al poder porque les prometió que defendería su derecho a vaciar los bolsillos ajenos sin tocar los privilegios que se habían ganado a golpe de consigna.

"La gente de la cultura", como a estos proletarios de la subvención les gusta que les llamemos, no tenía por qué significarse de forma tan obscena con un político, por más radical, sectario y alocado que se presentara. Sabido es que los artistas han tenido muy pocos motivos de queja cuando ha gobernado la derecha, porque la subvención al progre es deporte muy practicado por los políticos centro-reformistas de toda clase y condición. Pero ocurre que vieron en Zapatero a un personaje de su mismo nivel intelectual (cortito), capaz de repetir las mismas chorradas que ellos manejan de forma cotidiana en sus análisis económicos, políticos y sociales, pero añadiendo el marchamo de autoridad que le confiere su condición de presidente del gobierno de un país desarrollado como lo era España hace unos años; y, claro, la locura se desató por completo.

Ahora ha llegado el momento de recoger el hilo de la cometa, porque a Zapatero ya sólo le aguanta Sonsoles. El desastre que está protagonizando está llegando al extremo de hacer peligrar la redistribución de riqueza de la que vive la mayor parte de nuestros obreros de la cultura, especialmente los del gremio audiovisual, que a estos efectos siempre ha sido el más beneficiado. Y eso sí que no. Una cosa es tocarse la ceja o hacer un videoclip para defender la memoria histórica decretada por Zapatero, y otra que se les castigue a vivir del dinero que el público paga voluntariamente por ver sus obras maestras.

De momento, ya han dicho que aquello de la ceja fue una chiquillada; pero sobre lo de pedir perdón a los clientes potenciales que se sintieron ofendidos por sus diatribas contra la derecha cavernícola, de momento no se han pronunciado.

 

La propiedad intelectual.

La propiedad intelectual.
Los desvaríos de la SGAE, que aspira a darle empleo al cobrador del frac con carácter preventivo, han dado lugar a desvaríos opuestos. El más notorio ha sido sin duda el de Rodríguez Ibarra en El País del día 5, que ya ha sido respondido con inteligencia y finura por Antonio Muñoz Molina en el mismo periódico el día 7.
Considera el ex presidente de Extremadura: "La propiedad intelectual es discutible e incluso se puede negar desde una concepción de izquierdas". Desde luego, tiene razón, pero no porque la propiedad intelectual sea cuestionada especialmente por las izquierdas vulgares, sino porque éstas cuestionan la propiedad en sí misma. Desde que Pierre-Joseph Proudhon dijo, a mediados del XIX, aquello de "La propiedad es un robo" –cosa de la que hasta el propio Marx se burló–, todo izquierdista tosco (e Ibarra es modelo de ello) guarda la sentencia en el fondo del alma. De él, pues, no espero otra cosa.

La URSS no asumió las leyes de derechos de autor, de alcance casi universal, hasta poco antes de su caída. Cuba no paga derechos desde que Fidel Castro se hizo con el poder, hace ya más de medio siglo, lo cual no impidió que el gobierno de la isla obtuviera unas cuantas divisas por la venta de cuadros, objetos de arte y originales de autores, expropiados a los que se largaron a Miami, en el mercado occidental. Incluidas, desde luego, obras de Wifredo Lam y manuscritos de Nicolás Guillén (que no protestaron porque tenían la vida asegurada por la revolución; Lam, además, hasta su muerte en 1982, siguió vendiendo a los ricos del odiado imperio sin que le temblara la mano a la hora de cobrar, como no le temblaba a la hora de pintar).

Todo eso forma parte de las pequeñas miserias de la historia del siglo XX (las grandes ocupan bibliotecas enteras) y, a decir verdad, me preocupa poco. Lo que sí me preocupa es que algunos amigos, dejándose arrastrar por la misma tormenta, la de la SGAE, cuestionen desde posiciones que no son de izquierdas el derecho a la propiedad intelectual. Gente a la que en ningún caso se le ocurriría poner en tela de juicio el derecho a la propiedad en general vacila frente a la condición de lo intelectual como bien propio. Creo que la idea que sustenta esa indecisión es que el pensamiento y el arte, en la medida en que circulan, son de todos, del pueblo, que era el argumento fundamental de los viejos comunistas, anarquistas y socialistas.

Pues bien: no tienen razón.
En cierta ocasión, Ludwig Kugelmann, frecuente corresponsal de Marx, preguntó al que consideraba su maestro cómo se obtenía la plusvalía de los "trabajadores intelectuales". Marx, en un reconocimiento poco común en él, que era capaz de improvisar respuestas a casi todo, le respondió que no tenía la menor idea, pero que lo que le parecía evidente era que los editores se hacían ricos y los escritores no, cosa que sigue siendo verdadera, con contadas excepciones entre los autores, que, como dice García Márquez, tampoco se hacen ricos ahora, sino que pasan a ser pobres con plata, ya que en general no saben invertir ni multiplicar su dinero.

El editor puede serlo hoy de libros, de discos, de películas (aunque en estos casos haya pasado a llamarse, paradójicamente, productor). El autor también ha diversificado sus líneas de creación y ya no es sólo escritor o músico, sino que ha incorporado el carácter de guionista, letrista o compositor popular. No menciono en esta serie a los artistas plásticos, quienes suelen producir obras únicas, originales que sólo pueden vender una vez y que, así como entran en el mercado, pasan de mano en mano, a menudo con suculentas ganancias para los revendedores, de las cuales el pintor o el escultor no ven jamás un céntimo, cosa que la legislación debería tender a reparar. Los comunistas, sobre todo a partir de 1960, promovieron el "arte para el pueblo" invitando a los pintores a sustituir el óleo, la acuarela o cualquier otro medio del que se valieran por la litografía y el grabado, susceptibles de ser reproducidos, al menos hasta cierto punto. La reproducción de esculturas viene de lejos. Y en la música, desde luego, ya no hace falta que el señor del castillo financie una orquesta para sus fiestas, en las que se escuchaba por única vez una determinada pieza, operación de la que nada iba a parar a los magros bolsillos de un Mozart: ahora basta con poner una grabación.

Los autores, merced a la ventaja derivada de que son propietarios relativos de su creación, cobran por cada edición de su texto o de su música, un porcentaje del precio de venta al público (rarísima vez superior a un diez por ciento, y en general inferior) por cada edición de la obra. Más o menos lo mismo termina ganando el editor (entre el diez y el quince por ciento). La parte del león se la llevan distribuidores y libreros (entre el 45 y el 55 por ciento del total del precio, del cual se llevan la tajada más jugosa los distribuidores, que a su vez invierten en almacenes y transportes). Y lo demás es coste de producción: papel, imprenta, encuadernación, grabación, disco, etc. E impuestos, claro. Los editores terminan ganando mucho más que los autores porque es difícil que alguien escriba más de una novela al año, pero es fácil que se publiquen miles en el mismo lapso.
Lo que equivale a decir que la propiedad intelectual reconocida por la ley lo es en la práctica de un pequeño porcentaje de lo que rinde la obra, generando empleo y sustentando empresas. La labor del autor no deja de ser, pues, fuente de ganancias para muchos, y mal estaría que no lo fuese para él y, a ser posible, para sus herederos, aunque la ley actual, que va por el camino de una propiedad intelectual relativa, limite esa herencia en el tiempo a un período que va de cincuenta a ochenta años a partir de la muerte del creador, variando según países. Desde ese momento, la obra pasa a ser de dominio público, es decir, el editor puede reproducirla cuantas veces quiera sin dar cuentas a nadie. Lo cual, curiosamente, no rebaja el precio de venta en un diez por ciento, como correspondería. El público sigue pagando lo mismo por una obra con derechos que por otra libre de ellos. Las editoriales, por su parte, siguen editando como si nada pasara, por ejemplo, Quijotes, teniendo en cuenta el hecho de que en el mundo hay entre treinta y cuarenta mil coleccionistas de ediciones del texto de Cervantes.

Yo sostengo que habría que modificar la legislación, extendiendo la duración de los derechos. Porque si yo puedo ser propietario de una tierra que he comprado y transmitirla a mis herederos hasta el fin de las generaciones, más derecho aún tengo a legar lo que no he comprado, lo que he creado con todo mi ser, que no sólo me pertenece, sino que es parte de mí, tanto como mi sangre, que lego necesariamente por ley natural, tanto como mis órganos, que tengo derecho a legar para que mi vida se prolongue en la de otros.

Temo que la puesta en duda de la propiedad intelectual, así como su limitación legal, sean producto de una ignorancia supina acerca de lo que suponen la escritura, la pintura, la música, la realización de películas. Si se estima que cuesta lo mismo escribir La montaña mágica que componer una canción de moda, y que esta última es más rentable, se es un ignorante y se dejan de respetar los tiempos. Por supuesto que la canción de moda deja más beneficios en el corto plazo, pero no tiene otro, ni medio ni largo: pasa, y da lo mismo que sus propietarios lo sean indefinidamente: no producirá nada más. Pero a Mann se le seguirá leyendo dentro de un siglo, y de dos, como se sigue leyendo a Cervantes y a Quevedo. Y esas páginas no es que pertenezcan a un hombre, sino que son el hombre, con derecho a la vida y a la propiedad, indefinidamente.

Si a nadie se le ocurre decir que el derecho a la vida se extingue a los ochenta años (aunque los actuales ocupantes del Estado en España tiendan a ello), ni se compra una casa por ochenta años, no veo por qué debe extinguirse el derecho de propiedad intelectual en una fecha determinada, al menos mientras haya herederos legítimos.

La "vendetta" de la mayoral del cortijo de ZP, a cargo del Estado.

La "vendetta" de la mayoral del cortijo de ZP, a cargo del Estado.

Con cuatro millones de parados, la crisis galopante, el Gobierno tragando quina en la encuestas… la vicepresidenta primera denuncia a "Época". Claro, le cuesta poco.

Es curioso porque hay quienes se empeñan en protagonizar la noticia aunque les vaya la vida en ello. Cuando el pasado mes de marzo Intereconomía y la revista Época dieron a conocer presuntas irregularidades en el empadronamiento valenciano de la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega para las generales de 2008, el departamento de Comunicación de dicho departamento echó chispas.

Doy casi por seguro que Ángeles Puerta no se había visto en otra en años de servicio a Fernández de la Vega. No hubo medio que no reprodujera la información –y digo bien, reproducirla- que no recibiera el consiguiente desmentido… o más bien la sucesión de ellos. Porque no fueron uno ni dos, sino una cascada. Bastaba una simple frase de un columnista para recibir la papela electrónica.

Algo, por otra parte, a lo que no hay nada que objetar. Está claro que los chicos de la Comunicación de Fernández de la Vega se ganaban el sueldo. Lo curioso es que eso sólo acrecentó la sensación de que alguien –intuíamos quién- andaba espoleando y con un cabreo de órdago. Tanta atención no era normal.

El asunto, repito, hubiera podido quedar en nada, y eso pese a haber llegado a sede parlamentaria. En esta profesión sabemos que el tiempo de una exclusiva es efímero. Y con la cascada de noticias que abruman esta vieja piel de toro, el torrente de la actualidad lo hubiera diluido en sus aguas. ¡Otra más!

Pero no. María Teresa Fernández de la Vega, mayoral del cortijo monclovita de José Luis Rodríguez Zapatero, decidió echar mano de su proverbial mala leche, esa de la que tantos saben en el Ejecutivo de ZP (que se lo pregunten a Carme Chacón, por ejemplo), y llevar a los tribunales a Época, representada por Carlos Dávila como director de la publicación y Maite Alfageme, subdirectora de la misma y autora de la información.

El por qué de la decisión habría que preguntárselo directamente a la señora que ocupa la Vicepresidencia Primera. ¿Tal vez por la psicosis de la "muerte política" de Mariano Fernández Bermejo? ¿Quizá por la tensión de saber, en cierto momento, que podía estar en la cuerda floja gubernamental? ¿O más bien a consecuencia de haber conseguido salir de esa, a modo de premio, ahora que vuelve a sentirse fuerte? A saber. Esperemos que alguien tenga a bien plantearle la cuestión en la próxima rueda de prensa. Y, de paso, que no se escaquee. Porque para eso esta denuncia la pagamos todos.

Sí, lo ha leído bien, lector. Esta denuncia –y no voy a entrar en el vidrioso episodio de los políticos que denuncian a periodistas– la paga usted, la pago yo y la pagan, entre otros, los propios denunciados. ¿Y por qué? Fácil: la vicepresidenta echa mano de la Abogacía del Estado, cuyos integrantes reciben sus salarios de los impuestos que pagan los españoles. Eso, de toda la vida y en este país, ha estado representado con una frase: tirar con pólvora del Rey.

Visto lo visto, con cuatro millones de parados en las colas del INEM (y no serán más porque la otra vice, la Salgado, lo dice y punto), con unas encuestas en las que al PSOE le pasan la factura, con un Zapatero y compañeros mártires que ni están ni se les espera… toda la preocupación de la vicepresidenta pasa por llevar a los tribunales a un semanario.

¡Sí, señora! Ya vemos cómo trabajan por sacarnos de la crisis y cuáles son sus intereses. Sería, De la Vega, para darle las gracias por abrirnos los ojos si no fuera porque nos los han abierto ya. A golpes de realidad. La misma que usted ni huele entre su coche blindado, sus escoltas, sus modelitos y sus viajes exóticos a cuenta del contribuyente.
 
Al que, por cierto, le importa una higa si usted se empadrona en Beneixida, en Lepe o en el último peñón de Chafarinas.

Cine español: el club de las plañideras incomprendidas.

Cine español: el club de las plañideras incomprendidas.

Vale que la crisis del cine nacional (perdió millón y medio de espectadores en 2008) es asunto complejo y no atribuible a una única causa.

Vale que tiene su peso la piratería y la competencia de internet (los videojuegos abducen a los jóvenes, como antes lo hizo la tele y el vídeo).

Vale que el cierre de salas, fenómeno imparable, no se debe sólo al descenso del celuloide patrio: nueve millones de espectadores desertaron el último año de las pantallas en general, incluyendo pelis de todas las nacionalidades, también norteamericanas.

Vale, que el público es imprevisible, como dijo Pedro Almodóvar en la presentación de 'Abrazos rotos'. Hay películas calculadas al milímetro para meterse al respetable en el bolsillo y no venden un colín. Ejemplo, la acuática megaproducción Waterworld de Kevin Costner , que quedó en agua de borrajas. O El Dorado de Carlos Saura..

Vale. Pero nada de eso excusa la falta de talento de unos cineastas hiperprotegidos y archisubvencionados, alimentados por un proteccionismo del Gobierno que, a juzgar por las cifras de taquilla, se revela suicida. En 2008 las ayudas han superado el dinero recaudado.

"El rechazo de los españoles a su cine es un fenómeno único en Europa" dice Fernando Lara, director del Instituto del Cine (ICAA), como si los que tuviéramos la culpa fuéramos los espectadores. Cuando sufrimos un doble atraco: el de nuestro dinero que va a parar al bolsillo de los señoritos de la cámara y el de nuestra paciencia castigada por unas películas tediosas que nadie quiere ver.

Y que no vengan diciendo que el pescado es caro. Está demostrado que se puede hacer cine de calidad sin herniarse económicamente y si no que tomen como ejemplo a Garci (represaliado por los de la "ceja"). Véase 'El orfanato' de Juan Antonio Bayona, capaz de recaudar 25 millones de euros en doce meses a pesar de haber sido hecha con un presupuesto ajustadito. Dicho en términos taurinos, cuando el diestro se entrega, el respetable responde:'El orfanato' fue la película española más vista del año pasado.

Pero los parásitos se pasan la vida quejándose, a ver si pillan plata. "El público debe reconciliarse con su cine" nos reconviene indignado y ofendido Santiago Segura, ese Laurence Olivier de la pantalla española.

Ya vale.

El cine de la 'ceja' recibe más subvenciones que lo que recauda.

El cine de la 'ceja' recibe más subvenciones que lo que recauda.

Como viene siendo tradición por estas fechas, el cine español busca las causas de su descenso de espectadores. Desde 2005 nuestros realizadores no viven una buena cosecha. Aquella temporada, la industria nacional consiguió vender 21,2 millones de entradas y una cuota de pantalla del 16,6 por ciento, el pasado año sólo tuvieron 14,3 millones de espectadores y el porcentaje se quedó en un triste 13,32 por ciento. Un descenso que tiene su inversa proporcional en el dinero con el que el Gobierno de ZP ha untado a los artistas de la 'ceja'. Cuando son ya muchas las familias enteras que no reciben ni un euro por subsidio de desempleo, es más cantoso que nunca que ZP siga dando más y más a una industria que el público desprecia.

Ha habido un descenso de 1,4 millones de espectadores con respecto al año anterior, que tampoco fue una buena temporada. Hay que remontarse a las cifras de 2000 para encontrar un dato peor de espectadores: 13,4.

Y las excusas son miles. «La piratería, sobre todo en internet, es la que más daño le está haciendo al cine», esgrime Fernando Lara, director general del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA), según informan.

Es cierto que las cifras de asistencia a las salas son claramente descendentes: los cines perdieron 9.117.033 espectadores en 2008, lo que supone un 7,8 por ciento menos de entradas vendidas. Pero también es verdad que los títulos «made in Hollywood» han sufrido un impacto menor de esta crisis en España que el de otras nacionalidades.

La cuota de pantalla del cine americano era del 67,5 por ciento en 2007 y ha aumentado hasta el 71,7 en el pasado ejercicio. «Hay que reconocer que no son buenos datos para el cine europeo», apunta Lara. Efectivamente, el peso de los filmes de la UE ha caído por debajo del 30 por ciento del total de espectadores, especialmente por el batacazo del cine británico, que ha vendido casi seis millones menos de entradas en nuestro país.

«El cine está muy presente en la sociedad española, la gente cada vez ve más cine en casa, pero la piratería y la ausencia de un título de gran tirón son los responsables de el descenso del número de espectadores en 2008».

Pero los datos son tozudos, este año, a pesar de los buenos resultados de «Los crímenes de Oxford», «Vicky Cristina Barcelona», «Che, el argentino» y «Asterix en los juegos olímpicos», por cierto en todos los casos coproducciones internacionales, ninguna cinta patria se ha colado entre las diez más taquilleras, de hecho la experiencia británica de Alex de la Iglesia emerge en el puesto número 15.

La industria propia, a pesar de la flamente Ley de Cine sigue echando de menos un taquillazo que eleve la cuota de pantalla como otros años lo hicieron «El orfanato» (la cinta más vista de 2007 con 4,2 millones de espectadores, por delante incluso de «Piratas del Caribe»), «Alatriste» (con más de tres millones de espectadores se impuso incluso a «Cars» como cuarto filme más seguido de 2006), o «Torrente 3» (que ya logró en 2006 más de 18, 1 millones de euros).

Bibiana Aído (Ministra de Igualdad), unta a las titiriteras de la ceja.

Bibiana Aído (Ministra de Igualdad), unta a las titiriteras de la ceja.

A las familias españolas el panorama se les está poniendo crudo. Ellos no tienen la suerte de que les lluevan las subvenciones del Ministerio de Igualdad. A través del Instituto de la Mujer, Bibiana Aído ha repartido 2.450.000 euros entre asociaciones de todo pelaje. Feministas de pro, han aparado las manos para que la joven ministra de ZP se las llene de caudal público. Entre las afortunadas, claro, están las artistas de la ceja.

Son una lista de ocho folios las afortunadas. Entre ellas, según publicó el BOE del 15 de diciembre de 2008, está "La asociación de mujeres cineastas y de medios audiovisuales (CIMA)". Le han correspondido 15.000 euros. ¿Y qué es CIMA? "Una asociación que reúne a más de 100 mujeres profesionales con un objetivo común: fomentar una presencia equitativa de la mujer en el medio audiovisual. Así contribuimos a crear una sociedad más igualitaria y diversa", dice la propia página web.

Lo mejor está en el quiénes somos: Presidenta, Inés París; Vicepresidentas, Chus Gutiérrez e Isabel Coixet; Secretaria, Iciar Bollaín; Presidenta de Honor, Josefina Molina, etc. ¿No son éstas las artistas de la ceja? ¡Premiadas!

Un dato: la directora Isabel Coixet fue la seleccionada por Zapatero para dirigir sus spots en la campaña electoral de marzo de 2008.

Cristina Andreu, la tesorera, explica que “es la primera vez que nos presentamos para conseguir la subvención, y nos dieron 15.000 euros”.

“De esos 15.000, 10.000 son para las mesas redondas de los días 3,4 y 5 de marzo en el Reina Sofía – programas innovadores dirigidos a la formación y promoción de mujeres en todos los ámbitos de actuación, según el BOE- y otros 5.000 para la organización de la asociación”.

Explica Andreu que “vamos a volver a solicitar dinero, en este caso 40.000 euros. Somos una asociación sin ánimo de lucro y mantenernos con las cuotas de las socias es imposible”.

“La única persona contratada en la asociación es Susana”, asegura la tesorera de CIMA. "Las demás trabajamos no para conseguir dinero, sino para tratar de mejorar el panorama de la mujer en los medios audiovisuales".

“Con este dinero hacemos muchísimas actividades. Ahora estamos buscando ampliar el número de asociadas, ampliar la red, queremos también tener una plataforma digital en condiciones para que todas puedan tener acceso y estar conectadas”.

Andreu recuerda que han hecho un encuentro con “gente del mundo audiovisual de Iberomérica, que ha sido todo un éxito, y ahora, para el 2010 queremos hacer uno igual en Madrid, pero con europeas”.

“Nuestro objetivo es impulsar la incursión de la mujer en los puestos directivos. Y, sobre todo, que haya paridad, tal y como dice la ley, en los órganos de selecciones de los jurados”.

¿Tiene también patrocinio privado para su funcionamiento?.

“Por ahora sólo con el público, aunque lo estamos intentando. Pero es muy complicado encontrar empresas que comulguen con nuestros valores. No vamos a aceptar dinero de empresas que con su labor no dignifican a las mujeres”.

Y concluye Andreu insistiendo:

“Si no recibimos este dinero público no podemos seguir con nuestra labor. La asociación no se puede mantener sólo con las cuotas de las socias”.

LAS MUJERES EN LAS ARTES PREMIADAS POR AÍDO

La Asociación Internacional de Mujeres en las Artes recibe una propina de un millón de pesetas de las arcas de Bibiana Aído. 6000 euritos para una agrupación sin ánimo de lucro, “en la que llevamos trabajando desde 1990”, según la propia web, “para promocionar a las artistas asociadas, y contribuir a que la mujer ocupe el lugar que le corresponde en el mundo del arte”.

“La asociación ha participado en diversos proyectos internacionales, colaborando con otras instituciones como la National Museum of Women in the Arts de Washignton, el Museo Fukuyama de Hiroshima, el Museo de Arte Moderno de Cartagena de Indias, o la Fundación Lincoln de New Yersey”.

Del mismo modo, la Asociación “Mujeres en la música” ha sigo agraciada por Bibiana Aído con 12.480 euros. Según la página de Internet, “es una asociación de ámbito nacional que trabaja en potenciar, divulgar y promocionar el papel de las mujeres en la música clásica, especialmente en los aspectos tradicionalmente más desatendidos”.

Les ha tocado algo más que el aguinaldo. Bibiana Aído es una artista untando a las que se lo merecen.

La España que deja Zapatero.

La España que deja Zapatero.

 Hoy hoy te toca a ti. Es tu momento, el único que te van a dejar en otros cuantos años. Hoy es el día en que tienes que recordar todo lo que ellos no quieren que recuerdes, lo que han tratado de difuminar en esta campaña que ha saltado en pedazos.

Ellos aún esperan que dudes, que vaciles, que te venzas en la flaqueza, en la emotividad, en la compasión. Tú decides: más de lo mismo o una oportunidad de cambiar. Hagas lo que hagas, tendrás tiempo de sobra para arrepentirte. Pero hoy hazlo. Sí, como dicen ellos: con todas tus fuerzas.

El mandato de Zapatero llega a su fin con el fantasma del paro amenazando a los españoles de nuevo. En cuatro años, el Gobierno socialista tiene que apuntarse casi cien mil parados más, hasta alcanzar el dato de 2.315.131 desempleados en el pasado mes de febrero.

España, con el 8,8 por ciento, tuvo en enero la mayor tasa de paro de la Eurozona. El desempleo afectó de forma virulenta al sector de la construcción, donde subió un 36,1 por ciento en los últimos doce meses. Y eso que el precio de la vivienda, aunque frenó su crecimiento, aumentó un 43 por ciento.

Como reseña M.Calleja en ABC, lo que para Rajoy es una crisis económica en toda regla, para Zapatero es una desaceleración a escala mundial. Sea como fuera, la economía ha sido el eje principal de la campaña electoral, sobre todo la economía doméstica, y habrá quien se acuerde hoy del precio del pollo, la leche y el pan cuando vaya a votar.

La inflación se mantuvo en enero al 4,4 por ciento, el nivel más alto de toda la legislatura, con 1,7 puntos más que en abril de 2004.

Pero si ha subido el pollo, por encima del 10 por ciento, mucho más lo han hecho el gasóleo y las gasolinas, que están en máximos históricos, con un precio un 20 por ciento más caro que a comienzos de 2007.

Pero la España que hoy acudirá a las urnas tiene otros «agujeros». Por ejemplo, en Educación. El último informe PISA (2006), que mide el nivel educativo de un país, sitúa a España a la cola de Europa en lengua y entre los mediocres en ciencias y matemáticas, por debajo del promedio de la OCDE. En cuanto a competencia lectora de los alumnos, sólo Grecia, Rumanía y Bulgaria están peor que España.

En la España que deja Zapatero, los homosexuales pueden contraer matrimonio y están aprobadas las leyes de Igualdad y Dependencia. Uno de los puntos negros sigue siendo la violencia de género, que lejos de aminorarse, ha ido a más en el último año: sólo en 2007 murieron 74 mujeres asesinadas, frente a las 69 de 2004, o las 52 de 2005. En cuanto a las denuncias presentadas, en 2007 fueron 127.000, casi el doble que en 2004 (67.171).

La inmigración ha sido otro de los grandes pilares de la campaña electoral del Rajoy, muy a pesar de Zapatero, quien incluso pidió al candidato popular que no hablara de ese asunto en el periodo preelectoral.

Como publicó ABC, el Gobierno de Zapatero ha concedido más de dos millones de permisos de residencia. Al cierre del año pasado ya existían 3.979.014 permisos, un incremento del 123 por ciento respecto al dato de junio de 2004. Ese incremento se ha debido en buena parte a inmigrantes de Rumanía y Bulgaria, que han pasado de menos de 300.000 a más de 700.000.

El debate sobre la inmigración continuará tras el 9-M, ya que el PP defiende un «contrato de integración» para todos los inmigrantes, para que respeten las «costumbres» españolas, y el PSOE ha tachado de «xenófoba» esa medida.

En la España que mira hoy al futuro ha vuelto de manera trágica el tiro en la nuca de los asesinos de ETA.

Zapatero, en el segundo debate televisado frente a Rajoy, hizo este balance:

«¿Qué política antiterrorista prefiere? ¿La de esta legislatura con cuatro víctimas mortales, o la de la legislatura anterior con 238 víctimas mortales?»

Zapatero olvidó a Ambrosio Fernández, víctima del terrorismo callejero, pero también a los ocho turistas muertos en el Yemen y a los militares caídos en «misiones de paz». El viernes pasado se produjo la peor noticia, con el asesinato de Isaías Carrasco.

Son los problemas de la España de hoy. Y, encima, hay que pagar el canon digital.

El paro no deja de subir, los precios están por las nubes y la gasolina rompe todas las barreras. A la España de hoy no le faltan problemas en economía, educación, inmigración y terrorismo.